viernes, 4 de marzo de 2011

Tiempos difíciles. Por Nelson Castro


Aquellos días fueron ciertamente difíciles. El gobierno de Néstor Kirchner iba tras un objetivo: el cierre de PERFIL. Para ello, aplicó la misma metodología que el entonces presidente había utilizado durante su tiempo como gobernador de Santa Cruz: el ahogo publicitario. Una vez más, la maniobra se instrumentaba a la manera de una operación de pinzas en la que por un lado se retiraba la publicidad oficial del diario y por el otro se presionaba a las empresas privadas para que no pautaran avisos en él.

Tomada la decisión política en el más alto nivel del Gobierno, el operativo se puso inmediatamente en marcha.

Todo ello fue denunciado públicamente y también ante la Justicia.

En ese tiempo, me desempeñaba como ombudsman del diario, por lo que, en carácter de tal, tenía a mi cargo el correo de lectores. Así fue que en uno de esos atribulados días, llegó la carta de un lector en la que, pidiendo el anonimato, se solidarizaba con el diario y expresaba su voluntad de hacer, dentro de sus posibilidades, un aporte dinerario destinado a colaborar con su sostenimiento. Así fue como nació, pues, la idea del fideicomiso. Su finalidad era la de recibir la ayuda económica que voluntariamente quisieran hacer los lectores con el objetivo de evitar el cierre de PERFIL. Debido a que el proyecto se gestó a partir de la inquietud de un lector que luego fue compartida por muchísimos otros, me correspondió, por mi condición de ombudsman, ponerme al frente de la supervisión de esta iniciativa que incluyó la conformación de un comité de notables que tuvo a su cargo la selección de las entidades de bien público que se beneficiaron con los avisos sin cargo para ellas que fueron costeados con los fondos del fideicomiso.

La iniciativa tuvo una fuerte repercusión tanto en los lectores del diario como en muchos colegas, actitud que valoro y agradezco mucho. En lo personal, les confieso, fue una experiencia inolvidable. El reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia por el que se atiende el reclamo de PERFIL en atención a una distribución equitativa de la publicidad oficial significa también un reconocimiento a la actitud ciudadana de esos miles de lectores que se movilizaron en pos de defender su derecho a elegir el medio por el que se informan, derecho que hace a la esencia de la democracia y hacia el que muchos funcionarios del actual Gobierno siguen demostrando una manifiesta intolerancia.

fuentehttp://www.perfil.com/contenidos/2011/03/05/noticia_0001.html

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