martes, 29 de marzo de 2011

Alerta máxima en Japón por las fugas de plutonio en Fukushima

Planta Nuclear de Fukushima

Los técnicos que trabajan en la siniestrada central nuclear la riegan con mangueras para enfriar los reactores mientras bombean agua radiactiva para que no llegue al mar.


Lejos de mejorar, la crisis nuclear se enquista en Japón. Más de dos semanas después del tsunami que barrió la costa noreste y dañó la central nuclear de Fukushima 1, el país continúa en estado de “máxima alerta” por las fugas radiactivas de dicha planta.
Ante el Parlamento, así lo ha reconocido el primer ministro, Naoto Kan, un día después de que se detectara plutonio en el suelo en cinco puntos de la central, pero fuera de sus reactores. “Este terremoto, el tsunami y el accidente nuclear son las mayores crisis de Japón en décadas”, volvió a equiparar el desastre de Fukushima con la derrota en la Segunda Guerra Mundial.
El hallazgo del temido plutonio, un elemento químico mucho más tóxico y peligroso que el yodo y el cesio liberados hasta ahora, añade una nueva preocupación al drama nipón. Al descomponerse, emite unas partículas denominadas “alfa” que son muy dañinas y pueden provocar cáncer, leucemia y malformaciones genéticas. Además, sus efectos sobre el medioambiente son devastadores porque se mantiene radiactivo durante siglos o incluso milenios. El único consuelo es que, al ser más pesado y difícil de mezclar que el cesio o el yodo, se propaga a menor velocidad y sólo se puede disolver en contacto con algún otro compuesto químico.
Los rastros de plutonio 238, 239 y 340, que sólo se liberan de las barras de combustible a temperaturas muy altas, demuestran también los serios desperfectos del reactor 3, el único que utiliza dicho material junto al uranio presente en los demás y donde se supone que hay unagrieta por la que escapan las radiaciones. Según los expertos, dos de las muestras encontradas pertenecerían a dicho reactor, mientras que las otras tres forman parte del plutonio que va apareciendo por todo el mundo por las pruebas atómicas que se vienen efectuando desde los años 60.

Preocupación por el agua radiactiva

Pero el plutonio no es el único problema, ya que las grandes cantidades de agua radiactiva que se han acumulado en la central de Fukushima están retrasando los trabajos para conectar la electricidad en la sala de mandos. Mientras, por una parte, los bomberos disparan sus mangueras y cañones para enfriar los reactores, por la otra estándrenando el agua contaminada para que no haya un vertido al Oceáno Pacífico, donde ya ha aumentado la radiactividad.
Una vez más, y como viene haciendo desde que comenzaran los escapes tóxicos, la compañía que gestiona la central, Tokio Electric Power (Tepco), insiste en que la radiación y los niveles de plutonio detectados –entre 0,18 y 0,54 becquerelios por kilo– no son perjudiciales para la salud humana. Pero, a estas alturas del desastre y con su pasado deocultación de fallos de seguridad, la palabra de Tepco ya no convence a nadie. Ni a la sufrida sociedad nipona, que no gana para sustos entre alarmas radiactivas, apagones y réplicas del terremoto, ni al Gobierno, que está empezando a criticar la nefasta gestión del accidente en Fukushima.
“Ha sido deplorable”, denunció el responsable de la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear, Hidehiyo Nishiyama. Duramente atacado por la oposición en el Parlamento, el Ejecutivo intenta ahora distanciarse de Tepco y, según el periódico “Yomiuri Shimbun”, estaría barajando su nacionalización. Haciéndose con una parte mayoritaria de sus acciones, el Gobierno no sólo tomaría el control de la compañía para mandar al Ejército a la central de Fukushima, sino que le inyectaría capital suficiente para garantizar el suministro a sus casi 45 millones de clientes, un tercio del país. Un auténtico salvavidas para Tepco, la cuarta eléctrica del mundo, ahora que sus acciones se han desplomado un 18,67 por ciento por el desastre de la planta siniestrada.
Aunque el ministro de Política Nacional, Koichiro Gemba, reconoció que la nacionalización era “una opción”, el portavoz del Ejecutivo, Yukio Edano, la descartó “de momento”.

Aumenta la cifra de fallecidos

Mientras tanto, el primer ministro, Naoto Kan, era vapuleado en el Parlamento por la oposición, que se le lanzó a la yugular por no haber ordenado la evacuación de la zona situada a entre 20 y 30 kilómetros de la central, donde 130.000 vecinos siguen encerrados en sus casas por miedo a la radiactividad. “¿Hay algo tan irresponsable como esto? No podemos dejar que se encargue de manejar esta crisis”, le reprochó el diputado Yosuke Isozaki.
A la tragedia desatada por el tsunami del 11-M nipón, que ha dejadomás de 28.000 muertos y desaparecidos, sigue ahora otra crisis que se cobrará numerosos cadáveres políticos. En un país como Japón, tan dado a limpiar el honor manchado con la sangre del “harakiri”, también podría dejar algún que otro suicidio.
Fuente: ABC Internacional

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