jueves, 10 de marzo de 2011

Los entretelones de la censura de Radio Cooperativa a Luis Gasulla



LA CGT Y AMODIO, OSCUROS DUEÑOS DE LA EMISORA


Hace instantes, se dio el último de los capítulos del culebrón que le toca padecer al excelso periodista Luis Gasulla, censurado por Radio Cooperativa por no seguir los dictados —léase bajada de línea— que desde allí se le han dictaminado.

Se trata de un gran colega, con independencia de criterio y ausencia de ideología en su discurso. Es crítico de los Macri, tanto o más que lo es de los Kirchner, los Duhalde o las Carrió.
Sus entrevistas desconciertan, provocan, son impredecibles. Y eso es lo que preocupa a los capitostes de Cooperativa, una emisora cuyo director se maneja bajo los cánones del totalitarismo más puro. Un personaje que aún, no solo no pudo explicar su “currículum” en años de la dictadura, sino de qué dineros se nutre hoy la radio a su cargo.
Esa condición de independencia y honestidad no son toleradas en ese lugar. Todo debe ser alineado al oficialismo de turno. Si no, se inventan oyentes que putean por teléfono y/o se rearman de un día para otro los costos del espacio de aire “cooperativo”.
Eso es lo que debió tolerar Gasulla durante los últimos 90 días, de la mano del director de la emisora, Adrián Amodio, quien lo hostigó de manera pocas veces vista y que recrudeció sus ataques luego de que Tribuna de Periodistasdesnudara esos “aprietes”.


Es lo que se contará en estas líneas, es la historia de la censura más cruel e imperdonable al periodismo, frente al silencio miserable de colegas que trabajan en medios financiados por la millonaria pauta del Estado.
Agotado, pero nunca vencido, Gasulla lo admitió a este cronista: “Finalmente, el 3 de marzo, Amodio dijo no va más. Luego de 90 días de idas y vueltas, afirmó que lo que importa no son los contenidos sino la guita. No pidió nada, excepto que nos fuéramos sin chistar”.
Miente Amodio cuando afirma que solo depende de dinero el mantenimiento del espacio radial. Baste desnudar las charlas previas a la decisión de “matar” al mensajero Gasulla. No apto para personas impresionables, obvio.

Aprietes perseguirás

Noviembre de 2010 fue el comienzo de la locura en torno a esta trama. Fue cuando, de manera inesperada, el colega Gasulla recibió un duro reto por parte del oficialista Amodio por supuestamente haber consultado la página de Internet del sitio Seprin. Lo que aparece en negrita son las afirmaciones de Amodio:
-Ya se los dije no una vez, sino tres. Se pueden hacer cosas pero la línea de la radio no permite hacer cosas como bucear desde Seprin que sabemos todos qué es.
-Pero, ¿por qué lo dice?
-Por el tema del cadáver (de Néstor Kirchner), de que no estaba en el cajón, es una información de los servicios… Vamos a ser claros, todas las radios tienen sus cosas, se puede ir por acá, por allá o no ir a ningún lado, o hasta acá muchachos. Independiente no hay nadie.
-Yo lo soy.
-Si, esta bien… pero mientras que tengas el lugar para decirlo.

Esa noche, Gasulla se fue a dormir con una suerte de espina atravesada en la garganta, enojado por la culminación de un mal programa y por las repercusiones de una valiente entrevista realizada a Edgardo Depetri.
Al otro día volvieron los aprietes de Amodio, esta vez contra él y su coequiper, Sebastián Turtora.
-¿Estás grabando vos?
-No, no…
-Está todo bien pero hay ciertas cosas que no nos vamos a meter en esta radio. Es nuestra idea, nuestra forma de encarar las cosas… así como Radio 10 toca ciertas cosas y las que no les gusta las saca. Podemos tener una buena relación sin meternos en algunas cosas, sino entendemos cuál es el camino no nos vamos a entender…
-¿Pero en concreto qué es lo que jode?
-El tema este de la reacción del criminalista, era para no tocar, vos sabes cómo están las cosas… Esto es así…
-Ok, hago una autocrítica que no fue la gran nota…
-Cada uno de nosotros lo sabe…
(Habla Sebastián Turtora)-Pero la idea del programa es esa, no va a cambiar.
No podemos seguir juntos muchachos. No podemos seguir, esto es así.
-Capaz hoy te decimos esto, y después no se puede cumplir por las cosas que pasan.
-Hay 20 mil temas para tocar. Hace 35 o 40 años que produzco, tenés un recorrido para hacer temas por todos lados…
-Pero la línea es esta…
-Vos podes tener una línea del programa pero hay temas que tenés que dejar pasar…
-¿Por ejemplo?
-Vamos a ser concretos: esto es una empresa. Ahora si me decís, vamos a hacer lo del cadáver y económicamente trae guita, bueno, mira, vamos a pensarlo…Vemos desde qué lado lo hacemos, ahora gratis no lo hacemos…
-No se, no se… si es eso lo que molestó, bueno, no debería haberse tocado…
-Si, pero que otro tema será después…
-Por eso digo…
-Hemos demostrado tener buena voluntad
-Pero, ¿qué cambió entonces?
-Hay temas que no te podés meter. No hay que meterse, sobre todo cuando está la susceptibilidad tan cercana…
-Que es lo de …
-Lo del tema de la muerte de Kirchner es una botoneada que viene de Seprin…
-No entro a Seprin desde hace años…
-Sí, sí Seprin es una página de los servicios y todos los sabemos… no hay que engancharse en eso, ¿para qué nos sirve? El tema es que si te metes con temas picantes en nuestra relación con los medios y en nuestra relación con las autoridades porque todos dependemos de cosas, no hay problema, si queres mandar a la concha de su madre a Pedraza, hacelo pero hay ciertas cosas… ¡¡porque la radio tiene relación con Moyano!! Moyano y sus amigos se enojan nos saca publicidad que tenemos de todo ese grupo que es muy importante, con el tema de las mutuales… ¿Entonces, de que vivimos? ¿Cómo hacemos para pagar los sueldos acá o los gastos acá? No hay que meterse con cosas puntuales que jodan arriba…
-Lo de Depetri
-Lo de Depetri…. Y… hay que ver el encuadre
-Lo del asesinato de Mariano Ferreyra, ¿Cómo no tocarlo?
-Lo podés tocar… lo podes tocar. Tenes que hacer un encuadre bien hecho, podes hablar de político, pero si el encuadre lo haces desde cualquier lado, te vas al carajo. Si uno lo arma, hace un análisis, no toma partido por ningún lado, esto es así…. Los tipos que más hemos puteado ese asesinato somos nosotros, pero no vamos a entrar en lo que proponen algunas organizaciones porque sino somos voceros de ellos. Nuestra misión no es ser voceros de ellos, somos una empresa porque sino se encierra. El encuadre es fundamental. Ahí tenés que tener cuidado. Desde donde te paras. Dependemos mucho de todos. No es un chiste. No somos poderosos, muchachos, no lo somos. Somos tipos que sobrevivimos en un mercado que es muy duro, sobre todo de los grandes medios y de Clarín y que nos arreglamos como podemos. Ahora, si nos vienen con una pata encima y nos sacan las cosas que tenemos, nos estrellamos contra la pared. No hay dos lecturas. No hay ideales… de nada.
-La nota del perito creo que …
-Pero las expresiones ni siquiera son del gobierno, son de los intermedios que sacan una publicidad acá, el gobierno ni se entera… hay que tener cuidado, es muy pesado hablar del tema Kirchner. Si no se trata bien…
-Tenemos un modo…
-A mí no me molesta tu modo, pero los escuché encuadrar el tema de Mariano Ferreyra y no está bien, porque no podes hablar con Ramal…
-¿Cómo, no es nadie?
-Él puede decir lo que diga, pero tiene que confluir en un punto. Ahora si Ramal se pianta y utiliza eso para hacer otro tipo de cosas, no nos sirve a ninguno.
-No recuerdo que fue lo que dijo Ramal que tanto molestó…
-Lo que creo es que…
-Nos metimos con el narcotráfico, con la trata de personas, con la prostitución, el paco, con Jorge Julio Lopez, arrancamos el ciclo con Telleldín…
-Está perfecto, eso está bien. Luis, pero… me parece bárbaro todo eso. El tema que son álgidos, al gobierno le meten el muerto de los ferroviarios, si hay un tipo que no quería reprimir, fue Nestor Kirchner y entraron a rozar a sus amigos, no podemos rozar algunas zonas donde los intereses puedan actuar contra nosotros…
-A ver… el día que estuvimos haciendo el programa grupal con (los periodistas) Yomal, Presman y Fernández, el primero le preguntó a Viviani qué influencia había tenido la muerte de Mariano Ferreyra en la de Néstor Kirchner. Una gran pregunta… Viviani cortó…
-A Yomal lo agarré y lo recontra cagué a palos. Es el alter ego de Hugo. ¿Cómo le vas a decir eso?
-Pero, perdón, cuando entre acá, le dije bien clarito a Pablo Caruso (productor de Cooperativa), no soy K y si tengo enfrente a Kirchner le pregunto sobre su aumento del patrimonio personal…
-Sí, pero acá no. Acá no. Jamás.
-Entonces estábamos mal informados…
-No, no. Caruso se fue. Me parece que Caruso no está más…
-Sí, pero nadie aviso…
-Algunas cosas cambiaron. Es una radio que está creciendo, que está a un paso de obtener su reconocimiento con los organismos de radiodifusión, pero cualquier patinada que peguemos nos perjudica y nos hiere el alaTiene mucha audiencia porque el 90% son K.
-No sé si tanto…
-Pero tengo las mediciones, estamos cuartos con Luis D´elia. ¿Cómo me decis que no tenemos el 90% de K? ¿Cómo estamos cuartos?
-Depende el programa. A nosotros nos llaman K, progres críticos, macristas, de todo…Además seríamos lo mismo que el resto.
-Las cosas, son así. Son ciertas. Muchachos, no nos podemos suicidar por la nada. Si vos me decís que hay que laburar para Correa porque pone guita, vemos cómo lo hacemos, lo preparamos lo armamos, y lo hacemos. Todos hablamos bien de Correa. Lo hemos hecho. Pero sobrevivimos. Pero de la nada, a cambio del honor, no sirve.
La crudeza de la charla exime de cualquier comentario al respecto, ya que deja al descubierto de manera inesperada todo lo que se sospechaba de Cooperativa, especialmente que es financiada por la CGT y que el kirchnerismo impone la agenda de lo que allí se debe decir.
Y si algo le faltaba a lo antedicho, baste hacer un breve recorrido por la oscura vida de Amodio.

El oscuro pasado de un censurador

Adrián Carlos Amodio gusta mostrarse progresista hoy, pero oculta un pasado que intenta esconder una y otra vez. Los detalles de sus oscuros antecedentes fueron brillantemente descriptos por diario Perfil en enero de 2007. La nota es imperdible:
“Amodio tiene una cara pública asociada al progresismo. Dirige Radio Cooperativa (AM 740) y siempre se regodea de ser quien le presta la antena a la radio de la Asociación Madres de Plaza de Mayo (AM 530). Al parecer, es la fachada perfecta para un hombre que poco quiere hablar de su pasado. Atrás prefiere dejar sus días en el Ministerio de Bienestar Social, con José López Rega a la cabeza, su compromiso militante con la Juventud Peronista de la República Argentina (JPRA, o la jotaperra) y, sobre todo, su paso por la redacción de la revista de la Triple A, El Caudillo.
(…) A fines de 1973, con José López Rega —mentor de la Triple A— como ministro de Bienestar Social, Amodio ingresa a trabajar en la Dirección Nacional de Recaudación Previsional. Para ese entonces, según tres fuentes consultadas, empieza a participar en la redacción de la revista El Caudillo, órgano de difusión del grupo represivo dirigido por Felipe Romeo, uno de los principales imputados en la causa que investiga el accionar de esta organización de ultraderecha, a cargo del juez federal Norberto Oyarbide.
El Caudillo tenía una línea editorial marcadamente de derecha con fuerte oposición a los militantes de las agrupaciones del peronismo revolucionario. Desde sus notas se alentaba la violencia de la organización paramilitar y se ensalzaba la figura del general Juan Domingo Perón, su esposa Isabel Martínez de Perón y de “el Brujo” López Rega. Casi no tenía publicidad comercial. En su gran mayoría eran avisos del Ministerio de Bienestar Social y de las 62 Organizaciones.
Si bien la cara visible de esta publicación era Romeo, una fuente muy cercana al director de Radio Cooperativa afirma con tono sobrador:‘Los que somos de esa época sabemos quién es quién. Amodio viene de la ultraderecha peronista, de hecho trabajaba en El Caudillo’. También en el libro López Rega, la biografía , de Marcelo Larraquy, se menciona al ‘cabezón Adrián Amodio’ como miembro del staff de ese semanario.
‘Jamás escribí en ninguna revista de ningún tipo’, dice Amodio indignado, mientras los ojos se le saltan del rostro. Llamativamente, cuando Perfil le preguntó si conocía a Felipe Romeo, respondió de modo confuso: ‘Puedo haberlo visto en alguna de todas estas cosas que se ven ahora. Nada más que eso’ y aseveró tajantemente que nunca tuvo contacto con él durante la década del 70.
Hay quienes afirman que de tanto en tanto, Amodio solía aparecer como protagonista de algunas de las notas de la revista. De mirada desconfiada y huidiza, prefiere no hablar de su pasado. Sólo atina a decir: ‘Que yo recuerde, no’. Sin embargo, era habitual que la juventud sindical de aquel tiempo diera reportajes, publicara comunicados y posara para las fotos en las páginas de El Caudillo.
Los años de dictadura lo habrían encontrado lejos del sindicalismo, aunque figura trabajando en Bienestar Social hasta 1978. Cuenta que pasó a trabajar en el bar de su padre y a hacer algunas incursiones en el mundo de la radio. Según él mismo dice, recién en los 80 ingresa al periodismo. A mediados de los 90, se hace cargo de Radio El Sol (AM 820) en su barrio natal. Meses después del estallido económico y social de diciembre de 2001, empieza a rondarle en la cabeza la idea de tener una emisora en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Cerrito y Sarmiento era el lugar perfecto. Instaló una oficina y armó algunos estudios. Sólo faltaba el nombre. ‘Radio Cooperativa’, fue su elección.”
Más claro, echarle agua… bendita.

Concluyendo

Mientras estas líneas terminan de escribirse, el colega Gasulla evalúa encadenarse en la puerta de la sede de Cooperativa, frente a la bronca que le ha generado el avasallamiento hacia su persona. Intenta convencerlo para que no lo haga su novísimo columnista, Gabriel Brito, a la sazón otro de los motivadores de la embestida contra él.
Nada podrá hacer finalmente el periodista, porque nadie pudo hacer nada en situaciones casi calcadas que les tocó vivir en el pasado, incluso en la misma emisora.
Es la lógica —la falta de ella, en realidad— del dictador; la idiosincrasia del totalitarismo; la intolerancia del populismo más puro, en este caso disfrazado de falso progresismo.
Lo sabe Gasulla, y por ello sus palabras finales definen con valentía la situación vivida: “Estamos ante el reinado de la obediencia debida, de la acción y del discurso. Solo ellos saben qué piensan realmente del país, del gobierno y de ellos mismos. Aún no pueden colonizar sus pensamientos. Sin embargo, en la Argentina actual, la autocensura, el temor y el servilismo, son mucho más fuertes que la libertad”.
Nada que agregar a tan brillantes líneas.

Christian Sanz


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