viernes, 4 de agosto de 2017

LA MANCHA DEL GRIEGO de Graciela Rost, Cap 1 Epi 7

Episodio 7

SIN COMPROMISO APARENTE

Martín le daba las recomendaciones del caso a su amigo.
_ Mira que no es lo mismo, ella seguramente necesitará más tiempo, recuerda que es virgen y eso es otra cosa…
_ ¡Ya cállate Martín! He entendido la primera vez que me lo dijiste. ¡Me pones nervioso! -respondía abrumado Xander-
 Martín golpeó su espalda y le deseó suerte antes de alejarse.

 El departamento era del primo de Martín, que estaba de viaje y había accedido a prestárselo para sus citas. Él llegó al lugar con Cloe, ambos más nerviosos de lo previsto. La culpa era de Martín, que le “martilló la cabeza” con tantas indicaciones. Ni que fuera un laberinto en vez de una chica, pensó.
 Decidieron ir directamente a la habitación. Cloe le pidió que apagara la luz porque sentía vergüenza. El accedió, todo le parecía bien, sólo quería tener sexo con ella.  Xander la besó como cada vez que se reunían en el parque. Quitó su remera y desabrochó la blusa de Cloe.
 Ella le pidió que la cuidara. Él asintió, aunque no supo muy bien a qué se refería, mientras seguía desvistiéndola. Cuando la tuvo desnuda, en penumbras, pudo ver completa y hermosa a Cloe. Tan bella y delicada. Su rostro enmarcado en la desnudez era más perfecto aún. Tocó su cintura pequeña, el abdomen plano y duro, llegó hasta sus pechos… no resistió besarlos. Mientras hacía esto, desprendió su jean y lo bajó un poco. Le preguntó a ella si quería tocarlo. Cloe tocó tímidamente su pecho y bajó con su mano hasta el sexo ya endurecido de Xander. Él metió dos dedos suavemente en el sexo de Cloe. Ella se quejó un poco. Xander decidió que era mejor que primero estuviera preparada y deslizó su mano acariciándola suavemente. Él ya estaba listo, más aún por el efecto de la mano de Cloe tocándolo como lo hacía. Una vez que sintió la humedad de Cloe, metió nuevamente los dedos en su intimidad y la sintió gemir. 
 Él la besaba en la boca cada vez más profundamente. Ella le respondía de la misma manera. Se colocó entre sus piernas, abriéndolas con su cuerpo.
_ Siento miedo… -le confió Cloe-
_ Verás que todo estará bien, confía en mí -respondió Xander mientras le acariciaba suavemente el pelo y se introducía despacio en el cuerpo de Cloe-
 Xander vio por un momento el rostro de Ada frente a él, se esforzó para quitar esa imagen y concentrarse en lo que estaba haciendo.
 Él previno a Cloe que sentiría un momento de dolor, pero que pasaría enseguida. Ella asintió expectante. Xander entró con fuerza. Cloe gritó levemente por susto y dolor. Él no se detuvo, sabía que el dolor de ella pasaría si la mantenía excitada. No dejaba de acariciarla y mirarla para que ella se sintiera más confiada. El dolor pasó lentamente y ella lo besaba con verdadera pasión.
 Le gustaba sentir que su amado la invadía y que ambos disfrutaban juntos. Sintió como él se mecía dentro de ella y como su propia intimidad se adaptaba cada vez más a la de él cada vez que lo recibía. Nunca había sentido tanta intimidad con nadie como con él. Se sentía suya. Xander trataba de hacer las cosas bien, no quería lastimarla, quería que ella lo recordara para siempre.  Notó como cada vez se aceleraba más la respiración de Cloe, decidió que era su tiempo, no aguantaba más y se dejó llevar por la pasión del momento mientras ella lograba su clímax.  Xander no podía creer que estaba llegando a su clímax con la imagen de Ada en su mente.
_ Ahora me perteneces Cloe, eres totalmente mía -le decía mirándola directamente a los ojos-
_ Sí Griego, soy completamente tuya -respondió Cloe besándolo apasionada, sintiendo que él también le pertenecía a ella-
 Luego de pasar un momento más juntos acariciándose, él dijo que debían vestirse para llevarla a su casa. Ella pasó al baño, vio la sangre entre sus piernas y se limpió algo asustada, pese a que sabía que sangraría porque lo había leído en internet. Estaba muy feliz. Se sentía toda una mujer. Ya no era una niña como sus amigas. Ella pensó que el amor del Griego sería eterno.
 Xander dejó a Cloe, como siempre, en la puerta de su casa y se fue a la suya. Mientras caminaba marcó el móvil de Martín, le contó cómo había sido la experiencia. Tenía un montón de emociones nuevas. No era igual que con las otras chicas, a Cloe la sentía solamente suya.
 Llegó a la casa y se tiró en su cama a recordar la tarde junto a Cloe.
 Al sentir la voz de Ada con Mara en el cuarto de enfrente, recordó la imagen de Ada durante su intimidad con Cloe. Trató de quitárselo de la mente sacudiendo la cabeza; atrayendo nuevamente a Cloe a su recuerdo y el momento en que había sido suya. Volvió a revivir cada detalle de esa tarde.

 Cloe no pudo esperar para comunicarse con sus amigas, más que el tiempo que le tomó entrar a su cuarto. Les contó que estaba profundamente enamorada del Griego. Mara quería detalles. Ada le pidió que no lo dijera frente a ella porque Xander le daba asco. Pero Cloe no dejaba de escribir sobre cada emoción, cada acción y respuesta.
_ Si no te detienes ya, dejaré de ser tu amiga -amenazó Ada-
_ ¿Puede ser que, por un momento, te olvides de ti misma y te comportes como una buena amiga? No quiero que hables mal del Griego, porque ahora él es mío y yo soy suya -respondió orgullosa Cloe-
_ Si así piensas, estás muy equivocada porque Xander no es de nadie y juega con todas las chicas, al igual que su amigo Martín.
 Cloe se puso a llorar y cortó la conferencia. Ada se sintió muy angustiada. Se puso de pie, fue al cuarto de Xander y se paró en su puerta.
_ Se lo hiciste a mi amiga…
 Él la miró con rudeza sin responderle. Cuando él la miraba así, Ada había aprendido a temerle. Cerró la puerta y volvió a su cuarto. Ella no estaba dispuesta a perder a su amiga por culpa de Xander. Pero algo en su interior, le hacía sentir que también lo estaba perdiendo a él. Ella no comprendía de dónde aparecía ese sentimiento. Decidió intentar ignorar la relación de Xander con Cloe y dejar que las cosas pasaran sin intervenir. Sabía que él no estaría mucho tiempo con Cloe sin lastimarla y todo volvería a la normalidad.

MAS GRANDES, MAS CONFLICTOS

 Fin de año y nuevos festejos acumulados en ese mes de diciembre. Los jóvenes festejaban en la casa, con los padres y los amigos más cercanos. Cloe, era la noviecita oficial de Xander. Diana y Bruno se sentían felices por sus hijos, ellos pensaban que los viejos problemas de rivalidades y odios habían desaparecido de la casa. Que se ignoraran entre ellos, después de todo, no les parecía tan malo.
 Para los jóvenes, los problemas eran otros. Celos, rivalidades y odios habían cambiado de lugar geográfico, incluso aumentado con la edad. Nada más lejos de desaparecer, que sus conflictos.
 Xander continuó con la misma rutina con Cloe, solamente se veían a solas tres veces por semana. En el parque, en la casa de ella o en la suya, pero sólo esos tres días. Los fines de semana, cada uno salía con sus amigos y se encontraban en los lugares bailables a los que asistían.
 Cloe insistía que quería pasar más tiempo con él, pero él le contestaba que los dos equipos de entrenamiento más el colegio y los amigos no le dejaban tiempo extra. Ella se enojaba, armaba berrinches, le hacía escenas con las porristas del colegio cuando se le acercaban. Todo eso, para Xander estaba de más.
 Ellos, llevaban juntos casi un año. La única que hablaba de amor, era Cloe, cosa esta que ella nunca se atrevió a confesarle a sus amigas.
 Cuando lo veía rodeado por las porristas, no lograba contener sus celos. El sentimiento de las muchachas por ella era recíproco. La veían agresiva y pretenciosa. Ellas no le perdonaban que hubiera “capturado” al líder del equipo estudiantil. Cada vez que tenían oportunidad, le hacían alguna maldad, como besarlo frente a ella o empujarla en los pasillos.
 Ada y Mara acompañaban a su amiga y la defendían. Pero Xander no parecía advertir lo que pasaba a su alrededor.
 Cada vez que había partidos juveniles del equipo local, Xander faltaba al colegio toda la semana. Esos días, Cloe tampoco lo veía, salvo cuando asistía a los partidos y lo miraba desde las gradas. Las chicas la acompañaban, sabían que sufría mucho y dudaban cada vez más del amor de Xander.
 A la salida de uno de esos partidos, en que el equipo de la ciudad había salido campeón a nivel provincial, un grupo de chicas rodearon a los jugadores y caminaron con ellos hasta los vestuarios. Ada, pudo ver como Xander se besaba descaradamente con una de ellas. No le dijo nada a Cloe.
 Días más tarde, la misma muchacha apareció en la puerta de la casa con Martín y otra chica más. Él los hizo pasar a su cuarto.
 Se escuchaban las risas desde la habitación de Ada. Ella prefirió salir de la casa, antes que ser cómplice de Xander.  No sería ella quien le dijera a su amiga que, “su amado” se divertía con otras. Prefirió apoyarla como una buena amiga y le confió a Mara lo que pasaba para que no dejaran sola a Cloe.
 El problema era que Mara, desde que conoció las intimidades de Cloe con el Griego, estaba interesada en tener con él su primera relación íntima. La reputación lo precedía.  Mara no pretendía que fuera su novio, ella quería tener esa primera vez, de la forma tan bonita como lo había descripto su amiga. Mara era la más alta de las tres, morena, de facciones orientales y pelo lacio muy largo. Era consciente de su belleza; estaba segura de que, si Cloe se apartaba lo suficiente, podría lograr un acercamiento con el Griego. Tenía claro que debía ser en el máximo secreto. Ni Ada ni Cloe aceptarían semejante encuentro.
 Las miradas seductoras de Mara no se hicieron esperar, tampoco las respuestas de Xander. Para él no había nada más gratificante que destrozar el grupo de Ada y las chicas se lo facilitaban bastante. Por correo interno, ella le confió a Xander lo que pretendía respecto a su iniciación sexual. Acordaron encontrarse en secreto.

 Era fin de semana, los padres habían ido a pescar y Ada pasaría la noche en casa de Cloe. Era el lugar y momento perfectos para estar a solas con Mara en el cuarto de su casa.
 Llegaron juntos, ambos dejaron sus abrigos en la cocina, sacaron unas cervezas de la heladera y subieron al cuarto de Xander. El la besó en la boca encontrando una rápida respuesta de Mara. La desnudó despacio mientras él mismo se desvestía. Ella lo miró a los ojos y le dijo que siempre había adorado sus ojos negros y profundos. Él se sintió halagado y más confiado. Masajeó el sexo de Mara que rápidamente respondió a su contacto. Mara estaba ansiosa. Él se colocó entre sus piernas, la penetró despacio advirtiéndole del dolor que sentiría, pero ella le pidió que siguiera. Xander ingresó con fuerza hasta romper la barrera de la joven y continuó meciéndose dentro de ella, aún después que ella gritara por el dolor del momento.

 Ada, había discutido con Cloe regresándose a su casa enojada. La luz de la cocina estaba encendida y vio la campera de Xander sobre otra prenda de mujer en la mesada. La sostuvo en su mano dándose cuenta de que era de Mara. Subió las escaleras y escuchó gemidos en la habitación de Xander. Quedó paralizada en la puerta, suponiendo el peor de los escenarios. Abrió la puerta lentamente y vio a Xander desnudo sobre su amiga. Él giró la cabeza y continuó con lo que estaba haciendo, ignorándola. Ada abrió la boca ante el espanto de lo que tenía ante sus ojos. Cerró la puerta quedando parada del lado de afuera.
 Xander le pidió a Mara que siguieran, igual no podrían solucionar nada. Mara se sintió incómoda, pero él estaba dispuesto a acabar antes de dejarla ir. Así lo hizo.
_ Lamento que la intromisión de Ada no te haya permitido conseguir tu propio placer -le dijo Xander mirándola con picardía-
_ Pero yo sí he sentido placer…
_ Hay algo mejor que eso y te lo estarías perdiendo de sentir… si te vas ahora -le explicó Xander-
 Mara lo miró por un momento. Ella aún no se quería ir, pese a Ada y pese a todo. Xander se paró, cerró con llave la puerta y continuó con Mara para que ella tampoco pudiera olvidarse de ese día. Hizo que ella viviera la emoción de un orgasmo provocado por él. Mara lo abrazó, no quería soltarlo. Nada le importaban sus amigas. Todo lo que quería era estar con el Griego. Él se quedó dormido a su lado. Ella decidió marcharse sin hacer ruido, para que Ada no la oyera. Tomó su abrigo de la cocina y se fue a su casa.
 Ada, en su habitación, no podía quitar de su retina la imagen de Xander con Mara. El maldito, había llevado a la cama a sus dos mejores y únicas amigas. Lo recordaba desnudo sobre Mara, mirándola a ella con desdén. Sintió una bronca extraña, porque su cuerpo se excitaba con las imágenes de su recuerdo, pero a la vez sentía odio y rabia. No logró dormir bien esa noche.
 Al levantarse, casi al mediodía, sintió la ducha en el baño. El cuarto de Xander tenía la puerta abierta. El muy cretino, la había dejado así para que ella viera las sábanas manchadas, pensó Ada. Entró al baño y se sentó en la tapa del inodoro.
_ Dime… qué pretendes acostándote con todas mis amigas.
_ ¿Qué te molesta a ti, con quienes me acuesto yo?
_ Se trata de mis amigas y eso, sí me molesta.
_ Entonces, todo está más que bien. De ellas obtengo placer sexual y de ti, el placer de molestarte.
 Ada agarró el secador de piso, arrancó la cortina del baño y le pegó con el palo en las costillas, con tal fuerza que el palo se partió al medio. Xander le arrebató el palo de las manos, ella corrió y él tras ella. La tomó del cabello y la arrastró hacia su cuarto tirándola sobre las sábanas ensangrentadas.
_ ¡Gritaré si me tocas!
_ Grita, no hay nadie en la casa.
Se acostó sobre ella, metiéndose mojado y desnudo entre sus piernas, apoyándose pesadamente.
_ Sabes… A ti no te haría el amor ni, aunque me lo ruegues -le dijo riendo burlonamente Xander-
_ ¡Quítate de encima, imbécil!
  Xander puso su cara pegada a la de ella mojándola con su pelo. Ambos se sintieron respirar, él pudo sentir vibrar el cuerpo de Ada y ella pudo sentir la marcada erección de Xander. Él se hizo a un lado para que ella saliera de su cuarto. Ada corrió a encerrarse en el baño.
  Al salir, Xander ya no estaba en la casa. Se comunicó con las chicas dejándoles un mensaje a las dos. Decía que ella no las juzgaba por lo que tenían con Xander, porque ya conocía las intenciones que él tenía. Les aseguró que él le había confesado que lo único que quería era mortificarla a ella y para eso las usaba a ellas dos. Agregó “las dos saben lo que tienen con él, yo las esperaré hasta que descubran la porquería con la que se metieron”.

 Martín y Xander eran una dupla inseparable. Ellos eran los mejores basquetbolistas juveniles de la ciudad y aspiraban pasar a las ligas mayores. Desde jovencitos, habían aprendido los secretos de las féminas y esa voz se había corrido por los pasillos del colegio, haciendo que ellas los buscaran.
 Trataban de incluir siempre a Lucas y Javier, pero ellos no lograban seguirles el ritmo. Siempre ayudaban a Lucas con sus citas y conseguían chicas para que Javier se animara a tener su primera vez, cosa que no lograban que pasara. El problema de Javier era el amor. Solo tenía ojos y corazón para Ada, pero ella no reparó nunca en él. 

 Ese sería su último año en la secundaria y salvo Javier, que seguiría la carrera de abogado como su padre, los demás no tenían idea de que carrera seguirían en la universidad. Todos le dijeron a Javier que, si no acertaban a elegir una, lo seguirían a él en la facultad de Derecho para no dejarlo solo.
 Habían llegado las promociones de carreras y los orientadores. Sabían que debían asistir a las reuniones y tomar decisiones. Cada uno al final, tendría una noción de que cosa podría ajustarse a ellos.
 Cloe, luego de enterarse que Mara y el Griego habían estado juntos, se enojó con Mara y se acercó más a Ada.
_ Mira, si ustedes se dividen, Xander habrá logrado su objetivo. Recuerda que primero, deben estar las amigas -le decía Ada tratando de que se amigaran-
 Mara y Cloe lograron reconciliarse a fuerza de la insistencia de Ada. El tema que las separaba era el amor que ambas sentían por el mismo chico. Cloe, atenta a esto, prefirió no reclamarle a Xander para no verse en la obligación a dejarlo.
  Para él era una relación muy cómoda. Cloe era una de las más bellas del colegio y él sentía que era su dueño. Todo en su mente, pasaba por ahí. Sabía del amor de Mara por él y siempre le regalaba miradas y sonrisas. Para que ella mantuviera su interés, cada tanto la arrinconaba en algún pasillo vacío, para besarla a escondidas. Martín le festejaba estos juegos que tanto corroían el humor de Ada. 
 El día que terminaron los orientadores, sugirieron a Xander que la Filosofía era lo suyo. Él se rio diciendo que, si ellos lo decían, él sería todo un “filósofo griego”. Martín se juntó con los chicos, luego de ver a los orientadores y asegurando que debía seguir Ciencias Políticas y Lucas, Relaciones Internacionales. Cayeron en la cuenta de que los cuatro asistirían a la misma Universidad, pese a que se trataba de carreras diferentes.
 Ada y Cloe estudiarían psicología, Mara periodismo en la misma facultad que ellas. Todos habían accedido a inscribirse en las carreras sugeridas, salvo Mara que siempre había querido ser periodista.
 Todo lo que ocupaba los pensamientos de los chicos de quinto año en ese lapso, era el viaje de egresados al mar que todos harían en grupo. En un campamento que los albergaría a los más de ciento veinte jóvenes de distintos colegios. Ninguno de ellos era mayor de edad aún, pero contaban con el consentimiento de los padres, ya que asistirían diez mayores en total, entre padres y preceptores.

La directora, también asistiría. 

CONTINUARÁ MAÑANA...

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