domingo, 1 de julio de 2012

Plaza de Mayo para todos. Por Alejandro Borensztein


Cuánta gente entra en la Plaza de Mayo? Depende. Si la concentración la convocamos nosotros, no baja de 200.000 o 300.000 personas . En cambio si la convocan ellos nunca hay más de cuatro gatos locos. Obviamente, el término “ellos” y el término “nosotros” depende del momento y de la posición de cada uno. Por ejemplo, Pichetto era “ellos” en los 90 y es “nosotros” ahora . Hablo de Pichetto porque es el primero que se me viene a la cabeza pero la lista es divertidísima e incluye a muchísimos y muchísimas. Al revés podríamos decir que Moyano era “nosotros” hasta hace dos horas y ahora es un tremebundo “ellos” . Más allá de este pequeño detalle, la cantidad de gente que hay en una marcha es una eterna discusión de la política argentina.
En otras palabras, y a raíz de lo que pasó esta semana, ¿de qué hablamos cuando hablamos de llenar la Plaza ? La realidad es que la Plaza de Mayo mide aproximadamente 200 metros por 100 metros. O sea 20.000 metros cuadrados. Calculando 4 personas por metro cuadrado, y juntando en el balcón al mismo tiempo a Perón, Evita, Alfonsín, Yrigoyen, el 2 de abril de Galtieri, y Maradona levantando la Copa del 86, con toda la furia tenés 80.000 tipos en la Plaza (y un quilombo de novela, por supuesto). Te regalo 20 lucas más y redondeamos 100.000 tipos. A lo sumo podemos agregar alguno a babucha, pero no mucho más que eso.
Por otro lado, hay varios datos que le restan a la cuenta total. Por ejemplo, es posible que en un metro cuadrado te entren cuatro militantes de La Cámpora. Digamos dos pibes y dos minitas, sobre todo si las minitas están buenas y los pibes las aprietan un poquito para que el metro cuadrado, a la causa nac & pop, le rinda mejor. Pero te quiero ver cómo hacés para meter cuatro gordos de la CGT en un metro cuadrado . Ni que hablar si uno de ellos es el que lleva el bombo. Ese sólo ocupa un mínimo de 2 metros por 2 metros, calculando el espacio necesario para que el movimiento de la manguera no le vuele los dientes al compañero de al lado.
A eso hay que restarle el espacio que ocupan los puestos de choripanes, los vendedores de las banderas tipo “Majul se la come” , los innecesarios baños químicos (habiendo palmeras…) y finalmente hay que restar a los pungas que no suman como militantes, salvo honrosas excepciones .
Conclusión: en la Plaza de Mayo entra mucho menos gente de lo que se dice y de lo que nos han contado históricamente.
Siempre escuchamos que en las grandes marchas de Perón de los ‘50 había un millón de personas. Otros decían dos millones.
O sea, el margen de error era igual a casi toda la población de… Rosario!! Ya sabemos que la Plaza llena, reventando y con viento a favor, son 100.000 ñatos y no se estiran. Se me dirá que las masas ocupaban también la Avenida de Mayo. ¿Cuántas cuadras hay que llenar sobre la Avenida de Mayo para juntar 900.000 tipos más? Tenés que meter gente por Avenida Rivadavia hasta Caballito. Por suerte, el General tenía un vozarrón de la gran flauta , porque desde Acoyte y Rivadavia, el balcón se debía ver rechiquito.
Lo mismo corre para los recordados cierres de campaña de Luder y Alfonsín en octubre del ‘83. Aquellos millones en la Avenida 9 de Julio también son otra exageración de la historia.
Hace algunas semanas, el kirchnerismo realizó un acto “multitudinario” en Vélez. Según el gobierno y la falange mediática oficialista, metieron 150.000 personas . Un cuento con el que pueden engatusar a muchos, menos a los futboleros que sabemos que la capacidad máxima de Vélez es, exactamente, 49.540 ñatos. Ni uno más ni uno menos. Para colmo la cabecera popular y parte de las plateas se anularon para poder ubicar el palco que, dicho sea de paso, es cada vez más grande. Es lógico: antes sólo había que poner la imagen de Perón y de Evita , en cambio ahora se agregó un matrimonio nuevo. Se me dirá que se compensa la cabecera anulada con la gente que estuvo en el pasto. Puede ser, pero de ahí a 150.000 personas, me parece que el famoso relato volcó. Salvo que hubieran hecho varias funciones.
Como Roger Waters .
En este contexto, el acto de Moyano no escapa a las generales de la ley (rara la frase para este país “generales de la ley”, no?). Los medios que querían darle una manito a Moyano transmitían con las cámaras a ras del piso , así parecía que había mucha gente. Los medios que querían perjudicarlo transmitían desde un Jumbo a 7.000 metros de altura para que no se viera ni el palco.
Para mí, la Plaza estaba cubierta entre un 30% y un 40%, más o menos (la mitad, detrás del palco, estaba vacía). O sea alrededor de 35.000 personas. Este confuso dato no es menos confuso que el de las restantes marchas, tanto las de “nosotros” como las de “ellos”.
Esta vez ni siquiera estaban las famosas “fuentes confiables de la Policía” para calcular la cantidad de asistentes porque la Presidenta, en su matinal arranque de amor, anunció que retiraba la seguridad, cosa que a nadie le importó un carajo porque la seguridad, en la Capital,hace rato que la sacaron . En realidad, esta política de seguridad está pensada para favorecer a los porteños. Ahora los chorros pueden entrar libremente en cualquier hotel o shopping , reventar la vidriera de una joyería y llevarse todos los Rolex de oro y brillantes. De ese modo se protege a todas las señoras kirchneristas o ex menemistas que pensaban comprarse uno para parecerse a la Presidenta , evitando que las arrastren de los pelos por las avenidas porteñas para chorearles los relojes.
Moyano, después del acto, ha pasado a engrosar el grupo de malditos ciudadanos que no les gusta el proyecto nacional, también conocidos como “los húngaros” . En realidad, hay dos grupos de húngaros: aquellos que no les gusta el modelo y aquellos que “ahora resulta que” no les gusta el modelo. Sutil, pero importante diferencia: los que no gustan del modelo son los mismos húngaros de siempre, pero los que“ahora resulta que” no les gusta, van en ascenso. Hoy son simplemente los “nuevos húngaros”. Dentro de algunos años serán los famosos “yo no los voté” . Pero eso va a pasar dentro de muchos muchos años.
Por ahora, al que le gusta bien, y al que no le gusta, a putear a la Plaza. ¿La plaza de todos? No lo sé. La plaza de muchos, pero no de tantos.
FUENTE: CLARIN

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