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sábado, 11 de mayo de 2013

UN JARDINERO DESTRUYENDO UN JARDÍN. Por Roberto Cachanosky

¿Puede un jardinero crear una planta? No, lo que puede hacer el jardinero es plantar la semilla y luego cuidarla, es decir, regarla, podarla, cuidar que la tierra sea fértil y realizar todas las tareas para que esa planta pueda crecer fuerte y sana.


El Estado es lo mismo, no puede crear riqueza, solo puede plantar la semilla del crecimiento y luego cuidar esa semilla para que la economía crezca. ¿Cómo se planta esa semilla del crecimiento y luego se la cuida? Se planta la semilla del crecimiento teniendo reglas de juego que respeten los derechos de propiedad, una política impositiva que no castigue al que produce, estableciendo las condiciones que permitan desarrollar la capacidad de innovación de la gente, teniendo disciplina monetaria y fiscal, por citar los puntos centrales.
Quién crea riqueza es el sector privado y es función del Estado actuar como el jardinero, cuidando las condiciones institucionales y la disciplina fiscal y monetaria para no entorpecer el crecimiento de la economía.
La política económica del kirchnerismo es justamente la inversa a la del jardinero. En vez de cuidar la planta, hace lo imposible para destruirla. La castiga con impuestos asfixiantes, Moreno le pone todas las trabas posibles a la capacidad de innovación de la gente que produce, desde el Banco Central destruyen la moneda emitiendo pesos a marcha forzada con lo cual impiden el cálculo económico que es lo mismo que decir que se hace imposible calcular la viabilidad de un proyecto de inversión, y el listado sigue.
Es más, el gobierno ha actuado como un jardinero que en vez de cuidar las plantas las destroza. Destrozó el sistema energético, los ahorros de la gente en las AFJP, las rutas, el transporte público y la infraestructura en general. Es como si el jardinero no hubiese regado la planta, le hubiese puesto tierra de mala calidad y la podara incorrectamente.
Ver a los cuatros funcionarios del área económica hacer un discurso político del modelo y justificar el blanqueo respondiendo cosas sin sentido como decir que el dólar marginal no es importante, pero, al mismo tiempo, Moreno se reúne con cambistas para decirles que bajen el blue, muestra el grado de desconfianza que generan en la población. No es casualidad que al otro día de haber anunciado el blanqueo, el blue se disparara a $ 10,50. Y se disparó por dos razones: a) dejaron en evidencia que el gobierno anda muy escaso de dólares y no puede aguantar una corrida cambiaria y b) porque luego de hablar la gente terminó de advertir que el país está a la deriva. Estamos en el medio de una tormenta económica con un piloto que no sabe dónde está babor y dónde estribor.
Es tragicómico que los mismos que pusieron el cepo cambiario y le  dijeron a la gente: vos quédate con los pesos que no valen nada, que yo me quedo con los dólares, ahora le digan a la gente que traiga los dólares que ellos se los van a cuidar. Es casi un chiste de humor negro.
En algún pasaje de su discurso, alguno de los funcionarios dijo que calculaban que había fuera del sistema formal U$S 200.000 millones. Durante el kirchnerismo se fugaron del país U$S 90.000 millones, es decir, casi la mitad de lo que estiman que está fuera del sistema se fugó bajo el actual gobierno y ahora pretenden que vuelvan. Realmente desopilante, porque encima acaban de modificar la justicia para que la gente no tenga defensa frente a los abusos del poder del Estado. ¿Con esas condiciones de defensa de los derechos de propiedad pretenden atraer inversiones desde el exterior?
Es todo tan ridículo que fácilmente se advierte cuál es el verdadero objetivo de este blanqueo ahora llamado exteriorización. No hace falta aclarar mucho más.
Sin duda, este jardinero va a terminar de destruir todo el jardín.


fuente: Tribuna

domingo, 10 de marzo de 2013

Morenizar y chavizar. Por Alfredo Leuco


El Gobierno reparte estilos en el manejo de la política y la economía. Métodos que hacen ruido democrático.


Cristina decidió “chavizar” la política y “morenizar” la economía. Eso obliga a debatir, una vez más, el contenido de palabras como “progresista” o “izquierda”. Reaparece multiplicada la vieja pulseada entre equidad y libertad. ¿No es posible encontrar un modelo inclusivo e igualitario que además no intente eliminar al que piensa distinto porque lo considera un enemigo de la patria? ¿El arco iris de ideas es una profundización de la democracia o una jactancia de los sectores medios con la panza llena? ¿Cuál postura tiene el ADN socialista, la disciplina vertical o la pluralidad que cuestiona? ¿De qué material está hecha la utopía ideológica? ¿Qué pesa más en la balanza? ¿Darle dignidad y sacar de prepo de la pobreza a miles de venezolanos como hizo Chávez o buscar la forma de hacer lo mismo sin sovietizar la formas y evitando la persecución del Estado, como hizo Lula o Michelle Bachelet?
¿Se siente de izquierda una persona que ovaciona a tiranos de la peor calaña, que encarnan los comportamientos más fascistas como Mahmoud Ahmadinejad o Alexander Lukashenko?
¿Es progre mirar para otro lado cuando en Irán o en Bielorrusia se fusilan homosexuales, se lapidan y mutilan mujeres o se torturan disidentes? Se podrían agregar a criminales de lesa humanidad de Siria como Bashar Al Assad o de Guinea Ecuatorial como Teodoro Obiang a los que Hugo Chávez caracterizaba como “hermanos revolucionarios”. Muchos en Argentina actúan como si repudiar a los Estados Unidos e Israel extendiera un certificado de líder emancipador. Aunque Chávez haya espantado el olor a azufre que tenía el diablo George Bush pero a su vez tenga al gobierno norteamericano como su principal socio económico, al que le vendió en diciembre pasado la friolera de 197 mil barriles de petróleo por día.
“Nunca fue de izquierda. Toda la izquierda está en su contra salvo el Partido Comunista”, dijo el ex candidato a presidente por el MAS (Movimiento al Socialismo), Teodoro Petkoff. El periodista y ex guerrillero definió de esa manera a Chávez. Pero podría haber dicho lo mismo de Néstor Kirchner.
Esa dificultad para medir estos tiempos con las categorías de los 70 lo llevó a decir que el chavismo “no es una dictadura pero tampoco una democracia”. Se podría agregar que no es un sistema socialista, pero tampoco sostuvo el capitalismo salvaje que los partidos tradicionales de Venezuela hicieron implosionar con tanta corrupción e injusticia social que fue la que parió el liderazgo de Chávez.
En nuestras pampas pasan cosas parecidas. ¿Quién iba a pensar que Claudio Lozano iba a coincidir con Julio De Vido? ¿O que Hermes Binner lo iba a hacer con la diputada Paula Bertol, del macrismo? Todo comenzó cuando les dije que les iba a hacer una pregunta con trampa, pero que el que avisa no es traidor: “¿A quién hubieran votado en Venezuela?”. El presidente del FAP dijo: “A Capriles”, y la dirigente del PRO, también. El cajero nacional y también de la embajada paralela y las relaciones carnales con Venezuela, Julio De Vido, dijo: “No me sorprende lo de Binner. Representa lo mismo que Capriles”. Lozano, integrante de la misma coalición de Binner, y que además viajó a Caracas para participar del homenaje, le salió al cruce y levantó la bandera de Chávez: “Me parece una expresión desafortunada. Detrás de Capriles está el viejo sistema político venezolano que jamás favoreció al pueblo”.
¿Quién es el verdadero progre? ¿ De Vido, Petkoff, Binner o Lozano? Es la confirmación de que lo que deben refundarse son los instrumentos para analizar lo que pasa. Caído a pedazos el muro de Berlín, con China convertida en potencia capitalista-socialista, con Cuba exportando tristeza y dinosaurios conceptuales, con el excesivo lugar que dieron al mercado las socialdemocracias europeas y su consiguiente fracaso, hay mucho que repensar. Hay confusión en el mundo y en la Argentina. ¿Cómo caracterizar la metodología violenta y extorsiva para cometer delitos como la malversación de las estadísticas públicas de Guillermo Moreno? ¿Entraría en el equipo de Chávez o en el de la derecha pejotista en la que se formó? ¿Las patotas armadas con las que intervino el INDEC, tal como denunció Horacio Verbitsky, son brigadas rojas o camisas negras? ¿Embalsamar a Chávez o en el futuro a Moreno, igual que a un terrorista de Estado como Kim Il Sung, es un tributo al hombre nuevo del marxismo? Ni realismo socialista ni realismo mágico. La única verdad es la realidad.
No puede ser progresista quien ni siquiera cumple con los mínimos requisitos democráticos. Alguien que amenaza, extorsiona, prohíbe y lo hace solo con el poder que le delega Cristina, y sin ninguna ley ni papel a la vista, rompe las reglas de funcionamiento de cualquier sociedad civilizada. Los autoritarismos no son de izquierda ni de derecha. Son despreciables y mesiánicos. Enemigos de la democracia popular y la construcción colectiva. Son militantes de la odiosa idea de que hay que cooptar o boicotear, o que todo se puede comprar con corrupción o espiar con metodología dictatorial desde gendarmería. De los que dicen como reyes “exprópiese” o de los que no sienten ni la obligación de presentar balances en Aerolíneas Argentinas pero levantan el dedito dando clases de moral a medio mundo.
Es una mentira histórica que no se puedan quebrar los privilegios, igualar posibilidades y repartir el poder sin apelar a la mano dura o a pisotear la legalidad. O a reemplazar las viejas oligarquías por las propias, como la boliburguesía o los amigopolios K. Lagos-Bachelet; Lula-Dilma y Tabaré Vázquez-Mujica demuestran que es posible. Muchos de sus indicadores sociales son superiores a los de Argentina y Venezuela, que comparten el podio de la mayor inflación mundial. No son traidores ni tibios. Construyen poder popular y democrático y consolidan grandes avances para los más necesitados, pero lo hacen con la legalidad y la profundidad necesarias para que no se pueda volver atrás. No fomentan jurásicos cultos a la personalidad ni venganzas ni fracturan las sociedades. No van por todo porque saben que después todo eso quedará en la nada. Van por más justicia social y más libertad. Dan el ejemplo. Y valoran todas las voces. Como dijo Dilma Rousseff: “Prefiero el ruido de los medios críticos que el silencio de las dictaduras”. Es lo que diferencia a una estadista de un autócrata de impronta totalitaria con ínfulas de prócer eterno. Así en Venezuela como en Argentina.
fuente: perfil 

martes, 18 de diciembre de 2012

Primer semestre de 2013: reactivación en veremos Por Roberto Cachanosky

 En los últimos tiempos se viene dando un debate sobre un posible rebote en la actividad económica, que hoy atraviesa una situación de estancamiento, por ser benignos en el diagnóstico. Seguramente, la situación de la construcción o de la actividad inmobiliaria no es la misma que la de la industria textil, por citar algunos ejemplos, pero lo que sí podríamos afirmar es que lejos estamos de ese rebote que algunos colegas pronosticaban para el segundo semestre de este año y que ahora han trasladado a la primera mitad de 2013.
Dada la escasa confiabilidad de los indicadores de actividad del Indec, podemos usar algún dato indirecto para vislumbrar qué está pasando con el nivel de actividad económica. Si miramos la recaudación tributaria de los primeros once meses de este año, el aumento fue del 25,7% versus el mismo período del año anterior. Siendo optimistas, empata la inflación real. Pero si uno analiza dos impuestos que suelen reflejar el nivel de actividad interna, como son el IVA DGI y el impuesto al cheque, se encuentra con un escenario diferente.
Veamos primero el impuesto al cheque. En los primeros once meses de este año creció el 20,8% en forma interanual, claramente por debajo de la tasa de inflación real. Vamos ahora al IVA DGI, el que marca el nivel de actividad interna. En los primeros once meses de este año creció el 32,7% con relación al mismo período del año anterior. En principio, por encima de la tasa de inflación, lo cual indicaría que no hay recesión. Pero el truco está en que la AFIP está pagando menos devoluciones y reintegros de IVA por exportaciones. Si uno corrige los números de IVA DGI según las devoluciones similares al año pasado y las ajusta por inflación, el aumento del IVA DGI está en el orden del 28 por ciento. Le pega en el poste a la inflación. Estos dos datos nos indican que el nivel de actividad está por lo menos languideciendo y, tal vez, haya más economía en negro ante la fortísima carga tributaria que aplica el Gobierno sobre los sectores que trabajan en blanco.
Otro dato que muestra el problema de actividad es el déficit fiscal. Quitando la contabilidad creativa, mis cuentas dan que el tesoro lleva acumulados unos $ 44.000 millones hasta octubre. Sólo con ver cómo se dispararon los adelantos transitorios del Banco Central al Tesoro (pura emisión monetaria para financiar el rojo fiscal) vemos que la recaudación no alcanza para financiar el populismo imperante. Al 30 de noviembre de este año, el stock de adelantos transitorios sumó $ 103.280 millones. Casi el doble de un año atrás, impulsando el proceso inflacionario.
La pregunta es: ¿por qué el fallido pronóstico de reactivación del segundo semestre de este año puede ocurrir en el primer semestre del año que viene? ¿Qué factores moverán la demanda el próximo año con un Estado comprometido fiscalmente?
Las exportaciones siguen cayendo a pesar de los buenos precios que rigieron para la soja durante buena parte del año. Todavía no sabemos qué ocurrirá con los rindes, dado que las lluvias están retrasando la siembra. Además, si el modelo sólo depende de una buena cosecha de soja con altos precios internacionales, más que un modelo es una lotería que depende de la lluvia y del contexto externo para los precios de exportación. Un modelo que se jacta de sustituir importaciones e industrializar al país no puede estar nuevamente rezándole a la santa soja que lo salve de la recesión.
La otra apuesta es Brasil. Que se reactive con fuerza para que demande productos argentinos. Nuevamente, no sería virtud del modelo, sino de la suerte de lo que ocurra en otro país, y eso está por verse.
Además, si bien el Gobierno viene acelerando la tasa de devaluación, el tipo de cambio oficial sigue corriendo detrás de la inflación, y el retraso acumulado ya es lo suficientemente importante como para que muchos sectores vean inviable el mercado externo.
Por el lado de la inversión, hay que olvidarse; nadie va a invertir un dólar en un país en el que los derechos de propiedad están condicionados a los caprichos del Gobierno y a las arbitrariedades de un funcionario de rango menor.
Por otro lado, ¿de dónde saldrá el ahorro, ingreso no consumido, que financiará las supuestas inversiones? La gente no vuelca sus ahorros al mercado de capitales, por lo menos en cantidad suficiente como para sostener un proceso de inversiones de largo plazo. Dicho en otras palabras, con estas reglas de juego, tanto la demanda como la oferta de ahorro para inversión serán mínimas, y el Estado está en serios problemas fiscales como para financiar obras públicas.
Lo único que estaría quedando es el consumo interno. Y aquí se abre un gran interrogante. ¿Pueden las empresas soportar incrementos de salarios superiores a la tasa de inflación como ocurría en los años anteriores, con menos unidades vendidas y costos crecientes por inflación? ¿Pueden aumentar los salarios cuando la demanda laboral está un 20% por debajo de abril de 2002, que fue el peor mes del peor momento de la crisis 2001/2002?
No soy vidente, sólo economista; por lo tanto, la lógica me indica que la supuesta reactivación del primer semestre de 2013 todavía tiene un gran signo de interrogación.
fuente: La Nación

lunes, 14 de noviembre de 2011

Tonterías que agitan más el dólar



Dice Carlos Pagni en su nota del diario La Nación:


En octubre de 2007, el tomate se había convertido en un producto de lujo. Llegó a costar 18 pesos el kilo y la gente dejó de consumirlo. El precio, entonces, bajó. Se impuso la ley de la oferta y la demanda. Sin embargo, Néstor Kirchner lo interpretó de otra manera: felicitó a las organizaciones de consumidores por el exitoso sabotaje a la conspiración de los horticultores.



Cinco meses más tarde, los chacareros se soliviantaron por el congelamiento de precios que significaron las retenciones móviles. Pero Cristina Kirchner denunció un movimiento destituyente, maquinado por quienes habían volteado a Isabel Perón en 1976.
Allí donde la dinámica del mercado señala un desequilibrio, el kirchnerismo tiende a ver un complot. Y organiza un boicot para desbaratarlo. La guerra contra los compradores de dólares es la última manifestación del mismo voluntarismo. En el mercado de divisas se verifica una crisis de confianza, producida porque el Gobierno decide no tratar las distorsiones que se han ido acumulando: inflación, retraso cambiario, reducción del superávit comercial, galopante gasto público, incógnita energética.
El kirchnerismo cree estar en presencia de otro fenómeno. El último en explicarlo fue el titular de la Unidad de Información Financiera, José Sbatella: "Los que perdieron las elecciones del 23 de octubre nos están sometiendo a un test de gobernabilidad". El argumento olvida que el primero en correr hacia el dólar fue el propio Gobierno, impidiendo las importaciones. Prefiere imaginar un desafío de poder. Un complot. Como el del tomate o el del campo.
Esta es la razón por la cual, en vez de inspirar confianza explicando qué piensa hacer con los desafíos que generan temor, la Presidenta apostó a desbaratar la confabulación con medidas disciplinarias. El viernes, en Olivos hubo un desfile de funcionarios y banqueros angustiados porque, en vez de ceder, el problema se ha ido agigantando. En octubre, el público compró US$ 3500 millones.
Ahora, gracias a las tácticas de Mercedes Marcó del Pont, Guillermo Moreno y Ricardo Etchegaray -que Amado Boudou acató sin chistar-, no sólo se fueron otros US$ 1200 millones, sino que el Central está perdiendo unos US$ 1000 millones por semana, debido a la corrida contra los depósitos en dólares. Para evitar una caída de reservas de US$ 3500 millones se produjo otra de más de 5000.
En esas reuniones del viernes se evaluó la posibilidad de facilitar las compras de dólares a los pequeños ahorristas. Pero ¿el Central querrá desprenderse de divisas a $ 4,29 cuando el paralelo ya trepó a $ 5?
La Presidenta prefiere los métodos rudimentarios. Le hace oler a Moreno el suéter de los grandes operadores y lo lanza sobre ellos. El secretario de Comercio Interior llama a los exportadores, uno por uno, para indicarles cuándo y cómo deben liquidar divisas. El miércoles pasado se verificó este diálogo:
Moreno : -¿Cuándo vendés los verdes?
Exportador : -El martes voy a vender 30 millones. Y voy a comprar 20 el jueves.
Moreno : -De comprar olvidate. Y la venta hacémela el lunes. Y no me vengas con que no tenés la papelería lista, ¿eh?
La obsesividad de Moreno conspira contra sus propios objetivos. La semana pasada hizo llamar a un laboratorio para impedir la compra de US$ 2 millones, dejando la falsa impresión de que el Central se ha quedado sin reservas.
Etchegaray, el titular de la AFIP, no parece más sofisticado. El último jueves se ufanó de que, gracias a su fiscalización cambiaria, fueron detectados varios propietarios de yates que eran monotributistas. Seguro que Etchegaray hablaba en broma: si para capturar a esas tortugas la AFIP necesita enloquecer el mercado del dólar, quiere decir que a la Presidenta el complot se lo están armando sus colaboradores.
Los funcionarios todavía no comprenden que fueron ellos, en su ansiedad por hacerse de divisas, los que impulsaron a los tenedores de pesos hacia el dólar. Cuando se bloquearon las importaciones y se obligó a Subaru a exportar alimento para pollos, el público supuso que el problema cambiario era dramático y se preparó para una devaluación.

DESESPERADOS

Moreno; Débora Giorgi, y el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, siguen, como el mercado, desesperados por conseguir dólares. Sus criterios para permitir la entrada de containers son demasiado opacos. En el caso de Bianchi han dado lugar a una denuncia, al parecer muy detallada, que estaría sobre el escritorio del fiscal Guillermo Marijuan. La acusación habla de que Industria estaría reteniendo las cargas de una importadora metalúrgica para beneficiar a una competidora cuyas mercaderías ingresan sin problemas. El informe menciona pagos de sobornos. Lugares y personas. ¿Dónde se originó la delación? ¿Será, como sospechan en el Ministerio, en el propio gabinete nacional? Hay que suponer que Marijuan investigará el caso. Como siempre, los controles cuerpo a cuerpo favorecen corruptelas.
Giorgi y Bianchi ya provocaron controversias con las autorizaciones para empresas que, según dicen, fabrican electrónicos en Tierra del Fuego. Las estadísticas son casi inaccesibles, pero en el mercado existen cada vez más indicios de que lo que se presenta como una política de aliento a la producción nacional esconde, en realidad, un boom importador.
Moreno está distraído de estos enigmas. La crisis cambiaria lo llevó a mirar la política energética, que es uno de los grandes agujeros por el que se escapan los dólares. La decisión del kirchnerismo de regalar la luz y el gas desalentó la inversión y promovió las importaciones de combustibles. Estas fueron en 2010 de US$ 4000 millones. Este año serán de US$ 9000 millones. Y el que viene se calculan en US$ 12.000 millones. El aumento es consecuencia del mayor consumo local, pero también de que la primavera árabe y la tensión con Irán dispararon los precios internacionales. El barril de petróleo WTI, que hace diez días costaba US$ 90, cerró el viernes pasado a US$ 99.
El Tesoro ya no soporta el esfuerzo que representa el subsidio a la energía. El secretario de Comercio estudia un aumento de tarifas. Desde el miércoles pasado avisa a las compañías: "Muchachos, a cuidarse, porque volví". La decisión es muy expresiva del estilo de la señora de Kirchner.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, y su escudero, Roberto Baratta, deben tolerar que Moreno acampe con su equipo de trabajo en un feudo que ellos consideraban exclusivo. El secretario del área, Daniel Cameron, acostumbrado a que lo ignoren, se concentra en los torneos de golf de Air France y pesca con mosca en Río Grande. Nadie debe sorprenderse con esta forma de administrar los recursos humanos.
La Presidenta designó al actual representante argentino ante la ONU, Jorge Argüello, embajador en Washington, y a Luis Kreckler en Brasilia, sin consultar al canciller Héctor Timerman. A diferencia de De Vido, al canciller le importan poco estas desautorizaciones. Tal vez sea la razón por la que conservará el cargo.
Moreno seleccionó a varias empresas-testigo. Analizados los costos, les fijará la rentabilidad. Es su noción del precio. Para la generación térmica eligió Central Puerto; para la hidráulica, El Chocón; para el transporte, Transener, y para distribución, Edenor.

AUMENTAR CARGOS TARIFARIOS

La decisión oficial no supone mejorar los ingresos de las compañías, aun cuando Edenor y Edesur estén en déficit operativo y, en un par de meses, ya no puedan pagar sus deudas. La estrategia es aumentar los cargos tarifarios que pagan los grandes consumidores para alimentar fideicomisos administrados por el Estado. Nada que objetar: es el modelo del caso Skanska, donde acaba de demostrarse que no hubo corrupción. (Aunque, ¿es verdad que el único peritaje de precios que los jueces tuvieron en cuenta fue el que propusieron los acusados?)
Como la cabeza de Moreno funciona igual para todos los mercados, los efectos que produce son los mismos. Su primera experiencia fue con la carne. Por mantener los precios bajos, desalentó la cría de ganado, y esa reducción de la oferta terminó elevando los precios. Ahora el producto es igual de caro, pero se consiguió achicar el rodeo en varios millones de cabezas.
Con la energía sucede algo parecido. A la larga, por aumento de tarifas o de cargos específicos, la luz y el gas dejarán de ser baratos. Pero se habrá conseguido reducir la disponibilidad de hidrocarburos, por falta de incentivo a la inversión.
El mercado del dólar sufre la misma lógica. Las reservas bajaron más de lo que lo hubieran hecho si se dejaba flotar el tipo de cambio. El dólar paralelo, igual, ya está en 5 pesos.
En todos los casos rigió un criterio populista: la maximización festiva del presente y el desdén por el porvenir. Los costos de ese enfoque quedaron ocultos detrás de la expansión. Pero ese ciclo llegó al límite. El futuro ya llegó y encuentra en el poder a los mismos que lo habían despreciado. Los que planearon la reelección, seguro, forman parte del complot.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Del fraude patriótico al apriete. Por Fernando Laborda


Frente a una demanda judicial absurda, pueden derivarse dos opciones: el rechazo de plano por parte del juez interviniente o requerimientos judiciales tan absurdos como la posición del demandante. Es esto último lo que se ha evidenciado con el oficio enviado por el juez Alejandro Catania a varios diarios, para que suministraran los datos de todos los periodistas que hayan publicado noticias vinculadas a índices inflacionarios de la Argentina desde 2006 hasta hoy.
Tal vez no sea intención del magistrado amedrentar al periodismo con el fin de que el único índice de inflación que se difunda sea el oficial, el del Indec. Pero, probablemente sin quererlo, el juez les esté haciendo un nuevo daño a las instituciones de la República y a la libertad de expresión.
Pocos actos, sin embargo, pueden ser más dañinos que los promovidos por Guillermo Moreno , quien ha buscado generar un estado de intimidación entre las consultoras e institutos privados que realizan estudios sobre la evolución de los precios, en todos los casos más creíbles que los difundidos por el Indec.
Moreno alega que las consultoras agrandan con malicia el aumento del costo de vida con el fin de favorecer a los poseedores de títulos públicos que se indexan por la inflación. Se trata de un argumento absurdo por el hecho de que el índice por el cual se ajustan esos bonos se basa en las estadísticas oficiales del Indec y no en las de consultoras privadas.
El secretario de Comercio, para demandar penalmente a las consultoras, recurrió un artículo de la ley de lealtad comercial, que prohíbe "la realización de cualquier clase de presentación, de publicidad o propaganda que mediante inexactitudes u ocultamientos pueda inducir a error, engaño o confusión respecto de las características o propiedades, naturaleza, origen, calidad, pureza, mezcla, cantidad, uso, precio, condiciones de comercialización o técnicas de producción de bienes muebles, inmuebles o servicios".
Curiosamente, el mismo argumento podría usarse en contra del Indec, en tanto más de un dirigente kirchnerista se ha jactado de que el falseamiento de las estadísticas de inflación por el Gobierno le ha permitido al país ahorrarse el pago de miles de millones de dólares en intereses variables de la deuda pública. En otras palabras, lo que hace el Indec es una suerte de fraude patriótico, cuyas víctimas son los propios argentinos, dado que los bonos en pesos ajustables por inflación están mayoritariamente en manos locales.
La estrategia del fraude va de la mano del apriete. Ya han caído los economistas privados. ¿Será ahora el turno de los periodistas?
fuente: La Nación

Amplio rechazo al pedido de datos de periodistas que 


La historia de los ministros K según la Wikipedia

Profundización del modelo: la borrachera de festejar tantos Quini 6. Por Roberto Cachanosky


Un tiempo atrás miembros del Gobierno sostenían que ahora el populismo era sostenible porque podía financiarse. Claramente ese financiamiento estaba pensado en el ingreso de dólares comerciales, a diferencia del pasado en que el populismo se financiaba con emisión monetaria y deuda en moneda extranjera. Cuando el mercado dejaba de prestarnos se producía la crisis porque se acababa el financiamiento. En el pensamiento del "nuevo" populismo, la soja podría financiar todo el populismo que quisieran.
Es evidente que el objetivo político del kirchnerismo es la acumulación de poder casi absoluto. Ese poder lo fue construyendo, entre otros mecanismos, inflando artificialmente el consumo y gracias al viento de cola que vino del exterior. Justamente pocos días atrás la presidenta Cristina Kirchnersostuvo que este modelo no era fruto del viento de cola ni del Quini 6, sino pura virtud de la política implementada. A la luz del pánico en que ha entrado el BCRA frente a la corrida cambiaria y el viento de frente que trae la economía externa, tal vez Cristina Fernández debería rever su tesis y reconocer la suerte que han tenido en 8 años de gobierno en que se ganaron varios Quini 6 e irresponsablemente los dilapidaron.
El dilema que se le presenta de ahora en más al gobierno no es el resultado del 23 de octubre, sino qué hará si ganan las elecciones, porque heredarán todos los problemas económicos que ellos mismos generaron, pero en un contexto internacional que ha cambiado notablemente. Me parece que en el futuro escasearán los Quini 6.
Es evidente que el objetivo político del kirchnerismo es la acumulación de poder casi absoluto.
¿Cuál es el dilema? Cómo sostener el consumo artificialmente alto, y por lo tanto el poder político basado en el consumo artificial, en condiciones adversas tanto internas como externas, porque la tesis de que el populismo ahora es financiable, en palabras de sus funcionarios, deja de tener vigencia con Brasil devaluando fuerte su moneda, el mundo no creciendo o, incluso, tal vez entrando en recesión y la soja bajando. En otros términos, deberían aceptar que el famoso modelo se sostuvo más gracias al Quini 6 que a la política económica implementada o, si se prefiere, a pesar de los gruesos errores de política económica, el consumo se mantuvo alto gracias al Quini 6. El tema es si no vuelven a ganarse el Quini 6. ¿Quién le dirá a la gente que el auge de consumo fue un chiste por un tiempo?
Un dato a tener para ilustrar. En 2006, cuando se implementaron los subsidios para sostener artificialmente bajas las tarifas de energía y transporte público, lo que se recaudaba por derechos de exportación alcanzaba para financiar ese subsidio y sobraba plata para aumentar el gasto público. En el primer semestre de este año los ingresos por exportación solo cubrieron el 77% de los subsidios, y eso que ahora se exporta más soja y a precios mayores. Sin otro Quini 6 no va a ser tan fácil sostener las artificiales tarifas de servicios públicos ni aumentar el gasto al ritmo que lo vienen haciendo. Solo confiscando activos líquidos (flujos o stocks) podrían prolongar este proceso, pero con menor intensidad.
Pero veamos si el sector externo les permite financiar el populismo. El tipo de cambio real ha caído notablemente desde la devaluación del 2002 y actualmente está en niveles cercanos a los del 1 a 1. Es más, hoy los productores de soja tienen un tipo de cambio real más bajo que en el 1 a 1 y solo los ha salvado el precio internacional. Si la soja sigue bajando porque la crisis internacional se agudiza, los fondos de inversión continuarán vendiendo commodites, incluida la soja y, posiblemente, el precio se aleje de los U$S 500 la tonelada.
Por el lado del comercio exterior, el aumento de las importaciones, a pesar de las restricciones impuestas, se debe a un dólar que es cada vez más barato por aumento de los precios internos en pesos frente a un dólar planchado y a las crecientes importaciones de combustibles para cubrir la falta de oferta interna por la espantosa política aplicada en este rubro.
Por su parte, las exportaciones industriales se topan con costos en dólares crecientes y un mercado internacional que no acepta incrementos de precios en dólares. Los productores locales tienen el piso en costos que les suben constantemente y el techo que lo tienen fijo. Es decir, les aplastan la rentabilidad. A esto hay que sumarle la devaluación del real en Brasil que, obviamente, algo impactará en los flujos comerciales. ¿Podrán seguir aumentando salarios por encima de la inflación y de la productividad sin afectar más la tasa de desocupación? Y si no pueden, se acaba la compra del televisor.
El resultado de lo anterior es una caída del saldo de balance comercial frente a una fuga de capitales que lo supera ampliamente. Si le agregamos los vencimientos de deuda pública en dólares, el escenario es más de faltante de divisas que sobrante, como ocurría unos años atrás. En rigor en todo el período del kirchnerismo hubo fuga de capitales salvo un par de trimestres. El problema es que ahora los famosos dólares comerciales no alcanzan para financiar la fuga de capitales que genera el populismo. Más precisamente, si el saldo comercial cae porque las exportaciones no suben tanto y las importaciones suben más rápido que aquellas y encima tenemos promesas de profundización del modelo, léase más populismo, la tendencia de mediano plazo será faltante de dólares. Como el mercado se anticipa, las presiones cambiarias están a la vista.
Frente a este escenario el Gobierno tiene básicamente dos opciones. La primera, girar 180 grados en su política económica y, sobre todo, en su respeto por los derechos de propiedad para atraer inversiones y ganar competitividad sin devaluar. Francamente no veo este escenario. La segunda opción es meter más regulaciones y controles de todo tipo para evitar que el tipo de cambio suba y condimentarla con alguna nueva confiscación.
Como el Gobierno se ha ganado la fama de confiscador y arbitrario en las reglas de juego, es lógico que la gente compre dólares ahora antes que le pongan más trabas y sea más costoso desprenderse de los pesos que se derriten como una barra de hielo por efecto de la inflación.
Como el Gobierno se ha ganado la fama de confiscador, es lógico que la gente compre dólares ahora antes que le pongan más trabas
Por eso la jugada del Central de dejar de vender dólares de las reservas y empezar a vender a futuro a precios regalados va a terminar incentivando más la compra de divisas. Si hoy tengo desconfianza en el futuro de la política económica y encima me regalan el dólar a precio de remate, mejor compro ahora antes que se acabe el precio de liquidación. Tal vez el efecto se vea con más intensidad más adelante cuando den vuelta su posición todos los que hoy compran dólares a futuro a precios regalados por el Central. Es solo una estrategia para postergar la corrida contra el peso para luego de las elecciones.
Más que seguir haciendo piruetas cambiarias y financieras, de las que vimos muchas en la Argentina y terminaron muy mal, el Gobierno debería preguntarse por qué la gente compra dólares y no quiere los pesos. Por qué fugan capitales en vez de dejarlos en el circuito económico. Las respuesta sería desilusionante: Cristina Kirchner obtuvo el apoyo del 36% del padrón electoral en las primarias del 14 de agosto pero el otro 64% que toma decisiones económicas, aunque no todos vayan a votar, no confía en su política económica. Y, hasta me animaría a decir que tal vez parte del 36% del padrón que la votó también compra dólares.
Si aceptaran esta realidad y vieran lo que pasa en el mundo, se darían cuenta que es altamente probable que la afirmación de que ahora el populismo es financiable gracias a los dólares comerciales sea solo una expresión fruto de la borrachera de festejar tantos Quini 6.
Fuente: La Nación

viernes, 1 de abril de 2011

Si depende de las reservas del BCRA, el modelo K hace agua


UN DILEMA QUE PARECE CRECIENTE


El “modelo K” y su programa financiero muestran cada vez mayor dependencia de la utilización de las reservas del BCRA.

Durante el período comprendido entre 2004 y 2009 el balance del Central presentaba un aspecto más alentador en tanto la política de expansión monetaria se focalizó en intervenir en el sistema cambiario.
A partir de 2010, se siguió con el mismo criterio expansionista pero con el único objetivo de financiar el excesivo gasto público, y esto lo que hace precisamente es empeorar el aspecto del balance del BCRA ya que deteriora el nivel de reservas en comparación con los pasivos monetarios.
Para este año, la emisión del Central, gracias a la política llevada adelante por el oficialismo, rondará los casi 80 mil millones, de los cuales solo un 23 % aproximadamente tendría como destino la intervención cambiaria y el resto sería destinado para financiar al Tesoro Nacional, es decir, el exorbitante gasto del sector público.
El desequilibrio de la balanza comercial —esto es: más importaciones que exportaciones—, lo que genera es una menor oferta de dólares, que deben necesariamente ser cubiertos por los préstamos que el BCRA le hace al Tesoro Nacional.
Entre 2004 y 2009 hubo exceso de reservas por encima de la base monetaria como consecuencia de que con la emisión se compraba la oferta excedente de dólares. De este modo se acumularon reservas. Sin embargo, paralelamente, por el lado del pasivo, crecían las LEBACs y NOBACs.
Resulta muy importante destacar que el mayor volumen del incremento de las reservas del BCRA tuvo lugar gracias a la depreciación del tipo de cambio, ya que de este modo se licuan los pasivos monetarios.Sin dicha depreciación, la relación entre éstas y los pasivos, se hubiera deteriorado sensiblemente entre 2007 y 2009.
Para el corriente 2011, lo único esperable es la profundización del empeoramiento en la relación base monetaria y pasivos, ya que el financiamiento que el Central hace al Tesoro Nacional es aún mayor en tanto no hay superávit comercial.
La mencionada autoridad monetaria deberá dilapidar más reservas para sostener este “modelo” nacional y popular, luego del cual probablemente no quede ninguna razón en el futuro para describirlo como de “exitoso”, sino que por el contrario, muy por el contrario, volverá a arrasar con los sectores más vulnerables de la sociedad, dejando más pobreza por un lado y muchísima más concentración de la riqueza por el otro, en contadas manos.
Aunque esta vez la miseria, no solo se reflejará en el plano económico.

Nidia G. Osimani

fuente: Tribuna