Mostrando entradas con la etiqueta dolar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dolar. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de noviembre de 2011

HUMOR POLÍTICO: Por un puñado de dólares. Por Alejandro Borensztein


Ese es el título de un memorable western spaghetti de Sergio Leone protagonizado por Clint Eastwood en 1964. El western spaghetti fue un género de películas de los años 60 sobre vaqueros del oeste americano, rodadas en Italia por realizadores italianos, mucho más crueles, ingeniosas y divertidas que las de Hollywood .
Por un puñado de dólares es también aquello por lo que dan la vida casi todos los hombres de buena voluntad que quieren habitar el suelo argentino . Tanto el 54% que votó el proyecto nacional, como los húngaros que conforman el 46% restante.
¿Por qué tanta desesperación por un verde? Nada nuevo: temores, inflación,olorcito a que algo no cierra , el clásico “ cuanto más me impiden comprarlo, más lo quiero ” y, por sobre todo, la tradición dolarizadora de nuestra sociedad. Décadas de impericias políticas y económicas se pagan carísimo. Más precisamente, a 4,70 mangos el billete . Eso en el paralelo (al menos al cierre de estas líneas). En el oficial, te lo podés llevar a 4,30 pero difícilmente te aprueben la operación, por lo que la gente, insaciable, gorila y búlgara , corre al paralelo y lo hace subir cada vez más.
Por suerte está Moreno, injustamente estigmatizado , para frenarlo. Yo lo banco. Me cae simpático él, me cae simpático su bigote (otra especialidad del kirchnerismo) y me cae simpática la Magnum 9 mm que desenfunda para explicarte las cosas , por si no las entendiste bien. Algunos dicen que a veces pela una Colt 45plateada como la que usaba Lee Van Cleef en otro glorioso western spaghetti de 1966: “El Bueno ( ¿Boudou? ), el Malo ( ¿Moreno? ) y el Feo (mmmm… ¡¡¡Aníbal!!)”.
Me preocupa un poco el exceso de laburo que tiene el secretario de Comercio. El tipo controla las importaciones, las exportaciones, el trigo, la leche, los autos, los celulares, los precios, los costos, las tasas, la inflación, el valor del dólar oficial y hasta el valor del dólar grone . Un fenómeno. Por suerte no hace falta instalar el control de la natalidad, si no sería insoportable . Aunque pensándolo bien, no estaría mal que Moreno se lance a controlar la natalidad, al menos en la Ciudad de Buenos Aires cuya población ya supera los 3.000.000 de fachos y en la que cada porteño nuevo que nace es un voto más para el fucking Mauri. Sería un nuevo capítulo de este western kirchnerista . Me imagino el guión.
Escena 1 . Noche. Dormitorio de un opositor. Luz de velas. Música chill out.
Suena el teléfono . Se interrumpe el clima. Atiende Majul que justo estaba recibiendo un masaje con cremita.
“Hola, con Majul por favor ”, dice Moreno del otro lado de la línea con voz justicialista.
“Habla Majul” , dice Majul.
“Ah, que tal viejo, te habla Moreno” , dice Moreno.
“Te estoy llamando para avisarte que en tu barrio, esta noche, no se puede chichar, ok?” . (Silencio en la línea) “Lo que pasa ministro es que ya estoy todo encremadito , vio? ”, dice Majul preocupado.
“A ver si me vas a entender” , dice Moreno (saca la 45 pero Majul no lo ve, obviamente) “¡¡HOY ACA NO GARCHA NADIE, OK?? Andá a buscar una toalla, sacate la cremita y a dormir !!!...” De esa manera, Moreno podría controlar la natalidad, el INDEC informaría bajos niveles de nacimientos en la ciudad y frenaríamos la reproducción de porteños fachos. Yo sé que esto fomentaría inmediatamente el chichaje clandestino y el sexo paralelo o blue , pero no debería alarmarnos: finalmente esto es lo que, de todos modos, hace la inmensa mayoría de la gente.
Corte a Escena 2 . Noche. Puerto Madero. Dormitorio de Amado Boudou . Luz de velas. Climita íntimo. Música de Teresa Parodi. La cámara hace un paneo y vamos descubriendo un afiche de La Cámpora en la pared , un ejemplar de “La razón de mi vida” de Evita en la mesita de luz, la famosa foto del General montando el caballo pinto (pegada en el techo), un número viejo del cancionero popular para guitarra y la última Fortune . Entra a cuadro el ministro Boudou, desnudo. Apenas se le ve un cachete. La cámara va bajando para que la escena hot sólo sea sugerida y descubrimos, debajo de la cama, libros escondidos entre los que se destacan “Participación e intervención del Estado en la economía” (1982) y “Bases liberales para un programa de gobierno” (1989), ambos escritos por Alvaro Alsogaray . Suena el teléfono. Es Moreno.
“Hola… ¿hablo con lo de Timerman?” , dice Moreno.
“No Guille, marcaste mal, soy Amado” , dice Amado.
“Ah, perdón -dice Moreno- me equivoqué de impostor. Aprovecho para decirte que, además de cortarte los subsidios de gas y luz en tu barrio, de aquí en más, sólo se puede chichar los viernes a la noche” , dice Moreno rascándose la oreja con la Magnum.
“Guille, es viernes a la noche”, dice Amado. (Silencio). “ Ok -dice Moreno- en Puerto Madero será todo lo viernes a la noche que quieras, pero acá en el INDEC es martes a la mañana, así que a pegarse una ducha fría y a laburar, ok?” Por suerte, las elecciones fueron ganadas por el proyecto del campo nacional y popular que ya empezó a recortar esta joda de los subsidios a los ricos inventada por el gobierno del campo oligarca y rumano que tuvimos hasta ahora.
El recorte de los subsidios es una medida, aparentemente, bien recibida. Digo aparentemente porque sospecho que ahora viene la gran “empezá por otro lado” . El progresismo nacional (hablo del verdadero progresismo, no del falsoprogresismo de unos que yo sé) se la pasó los últimos años reclamando que anulen los subsidios a las clases ricas y medias. Pero ahora, cuando empiecen a llegar las facturas, todos van a saltar… “bueno, bueno, arranquemos por otro barrio ¿Por qué empezaron conmigo? Sacale el subsidio a mi cuñado que tiene más guita !!” . Van a ver, esto recién empieza.
Allí comenzará un nuevo capítulo de esta saga cuya estructura de enredos es siempre la misma: un simpático grupo de amigos que ante cualquier problema que aparece, combina comedia negra con patota cruel , y lo resuelve de la manera más torpe y divertida posible.
Ahora también se metieron con el dólar. Si pese a todo, usted finalmente se hace de sus verdes, tenga bien claro que habrá sido fichado por los muchachos de Moreno . La venganza será terrible: amigo, usted ya está marcado. A propósito, “Un dólar marcado”, inolvidable western tano dirigido por Giorgio Ferroni en 1965 y protagonizado por Giuliano Gemma. Buenísima. Otra de las tantas películas en las que se inspira el kirchnerismo spaghetti .

fuente: Clarín

lunes, 14 de noviembre de 2011

Tonterías que agitan más el dólar



Dice Carlos Pagni en su nota del diario La Nación:


En octubre de 2007, el tomate se había convertido en un producto de lujo. Llegó a costar 18 pesos el kilo y la gente dejó de consumirlo. El precio, entonces, bajó. Se impuso la ley de la oferta y la demanda. Sin embargo, Néstor Kirchner lo interpretó de otra manera: felicitó a las organizaciones de consumidores por el exitoso sabotaje a la conspiración de los horticultores.



Cinco meses más tarde, los chacareros se soliviantaron por el congelamiento de precios que significaron las retenciones móviles. Pero Cristina Kirchner denunció un movimiento destituyente, maquinado por quienes habían volteado a Isabel Perón en 1976.
Allí donde la dinámica del mercado señala un desequilibrio, el kirchnerismo tiende a ver un complot. Y organiza un boicot para desbaratarlo. La guerra contra los compradores de dólares es la última manifestación del mismo voluntarismo. En el mercado de divisas se verifica una crisis de confianza, producida porque el Gobierno decide no tratar las distorsiones que se han ido acumulando: inflación, retraso cambiario, reducción del superávit comercial, galopante gasto público, incógnita energética.
El kirchnerismo cree estar en presencia de otro fenómeno. El último en explicarlo fue el titular de la Unidad de Información Financiera, José Sbatella: "Los que perdieron las elecciones del 23 de octubre nos están sometiendo a un test de gobernabilidad". El argumento olvida que el primero en correr hacia el dólar fue el propio Gobierno, impidiendo las importaciones. Prefiere imaginar un desafío de poder. Un complot. Como el del tomate o el del campo.
Esta es la razón por la cual, en vez de inspirar confianza explicando qué piensa hacer con los desafíos que generan temor, la Presidenta apostó a desbaratar la confabulación con medidas disciplinarias. El viernes, en Olivos hubo un desfile de funcionarios y banqueros angustiados porque, en vez de ceder, el problema se ha ido agigantando. En octubre, el público compró US$ 3500 millones.
Ahora, gracias a las tácticas de Mercedes Marcó del Pont, Guillermo Moreno y Ricardo Etchegaray -que Amado Boudou acató sin chistar-, no sólo se fueron otros US$ 1200 millones, sino que el Central está perdiendo unos US$ 1000 millones por semana, debido a la corrida contra los depósitos en dólares. Para evitar una caída de reservas de US$ 3500 millones se produjo otra de más de 5000.
En esas reuniones del viernes se evaluó la posibilidad de facilitar las compras de dólares a los pequeños ahorristas. Pero ¿el Central querrá desprenderse de divisas a $ 4,29 cuando el paralelo ya trepó a $ 5?
La Presidenta prefiere los métodos rudimentarios. Le hace oler a Moreno el suéter de los grandes operadores y lo lanza sobre ellos. El secretario de Comercio Interior llama a los exportadores, uno por uno, para indicarles cuándo y cómo deben liquidar divisas. El miércoles pasado se verificó este diálogo:
Moreno : -¿Cuándo vendés los verdes?
Exportador : -El martes voy a vender 30 millones. Y voy a comprar 20 el jueves.
Moreno : -De comprar olvidate. Y la venta hacémela el lunes. Y no me vengas con que no tenés la papelería lista, ¿eh?
La obsesividad de Moreno conspira contra sus propios objetivos. La semana pasada hizo llamar a un laboratorio para impedir la compra de US$ 2 millones, dejando la falsa impresión de que el Central se ha quedado sin reservas.
Etchegaray, el titular de la AFIP, no parece más sofisticado. El último jueves se ufanó de que, gracias a su fiscalización cambiaria, fueron detectados varios propietarios de yates que eran monotributistas. Seguro que Etchegaray hablaba en broma: si para capturar a esas tortugas la AFIP necesita enloquecer el mercado del dólar, quiere decir que a la Presidenta el complot se lo están armando sus colaboradores.
Los funcionarios todavía no comprenden que fueron ellos, en su ansiedad por hacerse de divisas, los que impulsaron a los tenedores de pesos hacia el dólar. Cuando se bloquearon las importaciones y se obligó a Subaru a exportar alimento para pollos, el público supuso que el problema cambiario era dramático y se preparó para una devaluación.

DESESPERADOS

Moreno; Débora Giorgi, y el secretario de Industria, Eduardo Bianchi, siguen, como el mercado, desesperados por conseguir dólares. Sus criterios para permitir la entrada de containers son demasiado opacos. En el caso de Bianchi han dado lugar a una denuncia, al parecer muy detallada, que estaría sobre el escritorio del fiscal Guillermo Marijuan. La acusación habla de que Industria estaría reteniendo las cargas de una importadora metalúrgica para beneficiar a una competidora cuyas mercaderías ingresan sin problemas. El informe menciona pagos de sobornos. Lugares y personas. ¿Dónde se originó la delación? ¿Será, como sospechan en el Ministerio, en el propio gabinete nacional? Hay que suponer que Marijuan investigará el caso. Como siempre, los controles cuerpo a cuerpo favorecen corruptelas.
Giorgi y Bianchi ya provocaron controversias con las autorizaciones para empresas que, según dicen, fabrican electrónicos en Tierra del Fuego. Las estadísticas son casi inaccesibles, pero en el mercado existen cada vez más indicios de que lo que se presenta como una política de aliento a la producción nacional esconde, en realidad, un boom importador.
Moreno está distraído de estos enigmas. La crisis cambiaria lo llevó a mirar la política energética, que es uno de los grandes agujeros por el que se escapan los dólares. La decisión del kirchnerismo de regalar la luz y el gas desalentó la inversión y promovió las importaciones de combustibles. Estas fueron en 2010 de US$ 4000 millones. Este año serán de US$ 9000 millones. Y el que viene se calculan en US$ 12.000 millones. El aumento es consecuencia del mayor consumo local, pero también de que la primavera árabe y la tensión con Irán dispararon los precios internacionales. El barril de petróleo WTI, que hace diez días costaba US$ 90, cerró el viernes pasado a US$ 99.
El Tesoro ya no soporta el esfuerzo que representa el subsidio a la energía. El secretario de Comercio estudia un aumento de tarifas. Desde el miércoles pasado avisa a las compañías: "Muchachos, a cuidarse, porque volví". La decisión es muy expresiva del estilo de la señora de Kirchner.
El ministro de Planificación, Julio De Vido, y su escudero, Roberto Baratta, deben tolerar que Moreno acampe con su equipo de trabajo en un feudo que ellos consideraban exclusivo. El secretario del área, Daniel Cameron, acostumbrado a que lo ignoren, se concentra en los torneos de golf de Air France y pesca con mosca en Río Grande. Nadie debe sorprenderse con esta forma de administrar los recursos humanos.
La Presidenta designó al actual representante argentino ante la ONU, Jorge Argüello, embajador en Washington, y a Luis Kreckler en Brasilia, sin consultar al canciller Héctor Timerman. A diferencia de De Vido, al canciller le importan poco estas desautorizaciones. Tal vez sea la razón por la que conservará el cargo.
Moreno seleccionó a varias empresas-testigo. Analizados los costos, les fijará la rentabilidad. Es su noción del precio. Para la generación térmica eligió Central Puerto; para la hidráulica, El Chocón; para el transporte, Transener, y para distribución, Edenor.

AUMENTAR CARGOS TARIFARIOS

La decisión oficial no supone mejorar los ingresos de las compañías, aun cuando Edenor y Edesur estén en déficit operativo y, en un par de meses, ya no puedan pagar sus deudas. La estrategia es aumentar los cargos tarifarios que pagan los grandes consumidores para alimentar fideicomisos administrados por el Estado. Nada que objetar: es el modelo del caso Skanska, donde acaba de demostrarse que no hubo corrupción. (Aunque, ¿es verdad que el único peritaje de precios que los jueces tuvieron en cuenta fue el que propusieron los acusados?)
Como la cabeza de Moreno funciona igual para todos los mercados, los efectos que produce son los mismos. Su primera experiencia fue con la carne. Por mantener los precios bajos, desalentó la cría de ganado, y esa reducción de la oferta terminó elevando los precios. Ahora el producto es igual de caro, pero se consiguió achicar el rodeo en varios millones de cabezas.
Con la energía sucede algo parecido. A la larga, por aumento de tarifas o de cargos específicos, la luz y el gas dejarán de ser baratos. Pero se habrá conseguido reducir la disponibilidad de hidrocarburos, por falta de incentivo a la inversión.
El mercado del dólar sufre la misma lógica. Las reservas bajaron más de lo que lo hubieran hecho si se dejaba flotar el tipo de cambio. El dólar paralelo, igual, ya está en 5 pesos.
En todos los casos rigió un criterio populista: la maximización festiva del presente y el desdén por el porvenir. Los costos de ese enfoque quedaron ocultos detrás de la expansión. Pero ese ciclo llegó al límite. El futuro ya llegó y encuentra en el poder a los mismos que lo habían despreciado. Los que planearon la reelección, seguro, forman parte del complot.

domingo, 13 de noviembre de 2011

¿Quién es el agente?. Por Jorge Fontevecchia


“Somos más libres cuanto más causa de lo que sucede somos.”
[Spinoza]
* * *

Ser causa de lo que nos pasa es ser el agente. Cuando somos mero efecto de lo externo, no somos libres. Cuanto más agente somos, más libres somos. Por eso, los políticos pelean por ser ellos quienes establezcan la agenda siendo, así, el agente de lo que pase. ¿Quién es el agente del aumento del dólar? ¿Los bancos y las grandes empresas que le imponen al Gobierno una devaluación? ¿O el propio Gobierno que con años de inflación en dólares consumió su colchón cambiario? Para Spinoza, la ley de la sabiduría era la ley de la libertad; el sabio era el libre, o sea el agente, pero sólo se era libre en la medida que se comprendiera la ley de la naturaleza. De lo contrario, no se conseguiría con la acción lo buscado porque no se sería sabio ni libre. ¿Qué querrá el Gobierno con la economía? Y en el caso del dólar, ¿entenderá “la ley de la naturaleza” de la que hablaba Spinoza para ser agente de lo que sucede?
La economía se rebela al orden del discurso. Es más fácil pelearse con Magnetto que con el mercado. Ya escribí que los kirchneristas más radicalizados no están peleados con Magnetto sino con el periodismo, que Magnetto es sólo el flanco más atacable, la excusa. Podría inferirse lo mismo sobre el neoliberalismo; los kirchneristas más radicalizados no están peleados con el neoliberalismo sino con la economía, y el neoliberalismo es su flanco más atacable.
Al mercado negro se lo puede llamar “dólar blue”, pero sigue ejerciendo las mismas consecuencias aunque tenga otro nombre. En economía el deslizamiento entre significante y significado no se produce con las mismas reglas de representación. Por ejemplo, se puede acordar con Brasil o Uruguay que nuestro comercio exterior no sea más en dólares sino en pesos, reales y pesos uruguayos. Pero eso no impedirá que en Uruguay se acepten los pesos argentinos por pesos uruguayos, aunque al equivalente de comprar dólares a $ 5,85.
El dólar blue, negro o paralelo es el problema que hoy enfrenta el Gobierno. Cuando hasta hace pocas semanas la diferencia con el dólar oficial era de tres o cuatro por ciento, no tenía ningún valor de referencia. Ahora que la diferencia entre el dólar oficial y el blue se acerca al 20% pasó a ser un dato tan relevante como la inflación de las consultoras privadas, o sea, el dato real, y significa un desdoblamiento no formal del mercado cambiario.
Este casi 20% de brecha se produjo justo después de que Brasil devaluara el real un 20% frente al dólar, ¿casualidad? Este 20% de brecha se produjo justo después de que se terminaran las elecciones, ¿casualidad?
De Papandreu a Papademos. En Grecia y aquí, ¿como papanatas? Los propios kirchneristas confiesan que la atomización de las decisiones por falta de un ministro de Economía en serio contribuye a potenciar el problema cambiario. El ministro de Economía del modelo fue Néstor Kirchner y aquí viene la paradoja: al ex presidente le hubiera costado más ganar las elecciones pero a la Presidenta le podría costar más ganar la gobernabilidad.
Su marido tenía peor imagen pero –por lo menos en el imaginario colectivo– transmitía más garantía de gobernabilidad. Se podría explicar que alguien más temido tenga peor imagen pero en momentos de crisis se valore más su autoridad. Si cuando la Presidenta designe al nuevo gabinete sus ministros claves transmitieran confiabilidad, probablemente el mercado cambiario se tranquilizaría. Hoy hay hasta versiones de pesificación de los argendólares, que a priori parecen disparatadas. Pero muchos creen que cualquier cosa es posible.
Dicen que la versión sobre que se estudia la alternativa de una pesificación la inició una calificadora de riesgo. Vale recordar que las calificadoras de riesgo en todo el mundo nacieron dentro de empresas de medios de comunicación y, antes de convertirse en mundialmente canónicas, comenzaron siendo una división editorial que vendía información más técnica y para especialistas. El odio de los políticos con los que difunden información (y los termómetros como el dólar blue o el índice de inflación de las consultoras privadas) refleja la problemática de la relación entre agente, libertad y saber.
Desde la perspectiva oficial son los medios quienes están creando esta turbulencia cambiaria agitando a las audiencias con temores exagerados que consiguen realizar la profecía autocumplida. El agente no sería el mercado y sus principales actores, los dueños del capital, sino –cuándo no– los medios que harían terrorismo económico al ver que el Gobierno se inmunizó contra las denuncias de corrupción; por ejemplo, la Justicia declaró inocentes a todos los implicados en el caso Skanska y, entre otros, el caso Schoklender quedó invernando.
Coherente con esta visión paranoica es la de que De Vido y Boudou salieron a anunciar el comienzo de las modificaciones de los subsidios con más ruido que medidas concretas, para sacar el tema del dólar de la tapa de los diarios y distraer la atención de los ahorristas histerizados. Evidentemente no lo lograron.
La obsesión por el relato lleva al Gobierno muchas veces a confundir el mapa con el territorio: las reservas del Banco Central, que eran igual al circulante monetario más los depósitos, ahora son menos de la mitad. El agente de eso no fue Magnetto. Desplazar al mensajero los atributos del agente es un proceso mental primitivo, como aquellos dictadores arcaicos que fusilaban al correo del adversario. Se podría decir que el aumento del 50% de la tasa de interés en las últimas dos semanas es una consecuencia del incremento del dólar, porque mientras el dólar no se movía los ahorristas en pesos hacían de cuenta que recibían intereses en dólares, pero en realidad la tasa de interés actual es recién ahora similar a la de la inflación real: 22%. ¿Es el aumento del dólar la causa de la suba de la tasa de interés o es el aumento de la inflación la causa tanto del aumento de la tasa de interés como del dólar?
Una señal de la intoxicación de goce discursivo la refleja Emilio Pérsico al aclarar que cuando la Presidenta dijo en la reunión del G20 en Cannes que era necesario volver a un “capitalismo serio” no fue porque creyera eso sino que se trataba de una “chicana”.
Chicanas. ¿Estará allí el problema?
fuente: perfil

La conspiración que encubre los problemas. Por Joaquín Morales Solá


¿Quien le hace a Cristina un relato distinto al de Guillermo Moreno? La pregunta estalló entre kirchneristas preocupados por el brusco giro de los asuntos financieros y cambiarios. Silencio. Sin respuestas. En realidad, hay una respuesta para esa pregunta: nadie. Los otros funcionarios están preocupados por permanecer o por escalar. Tampoco se sabe si alguno de ellos tiene una receta diferente. Moreno, en cambio, anda con sus dogmas bajo el brazo, dice que se va del cargo (mientras todos aseguran que estará en el Gobierno después de diciembre) e instala ideas de complot contra la Presidenta. Cristina le cree.
Moreno tiene un solo aliado, pero incondicional: es Ricardo Echegaray , jefe de la AFIP. Los dos son célebres como especialistas en diseñar soluciones de corto plazo. ¿Hay problemas con las masivas compras de dólares? No se venden más dólares, aunque los ahorristas en dólares se llevan sus depósitos. ¿Las importaciones requieren de dólares que no abundan? Cierran las importaciones, aunque hasta la industria argentina se quede sin insumos indispensables. ¿Se necesitan liquidaciones de dólares por las exportaciones? Hay que exportar con urgencia, aunque se violen expresas resoluciones del Gobierno. Ellos son así.
Un equipo técnico de empresarios estaba en los últimos días negociando en el ministerio de Julio De Vido la implementación de la quita de subsidios cuando apareció un mensaje de Moreno sobre esa cuestión. Los funcionarios de De Vido se apartaron en el acto. ¿Moreno también decidirá sobre los subsidios al consumo de servicios públicos? Sí, según todo lo indica. Vamos a terminar con un sistema en el que el jubilado del séptimo piso tiene subsidio y el empleado del octavo no lo tiene , se cansó uno de los negociadores.
Los empresarios que creyeron en la posibilidad de un cristinismo acuerdista han sido conquistados por la decepción. El kirchnerismo es una creación política (exitosa hasta ahora) de la confrontación. Cristina Kirchner fue una candidata cordial, que alimentó aquellas expectativas consensuales, cuando su presente y su futuro se mecían en un mar calmo y las brisas iban en la dirección de sus velas. La primera adversidad la devolvió raudamente a los viejos reflejos: es abriendo fuego en el campo de batalla como piensa ganarle al dólar, al déficit fiscal y a la inflación.
Tenemos, por lo pronto, una conjura detrás de la inestabilidad cambiaria. Moreno y el ala más dura de la administración aseguran que esa intriga viene del "club de la deuda". Cristina está convencida de que ese relato es cierto. El "club" estaría formado por banqueros que promoverían una nueva ola de endeudamiento de la Argentina para pagar viejas deudas.
Es extraño, pero al banquero que más se nombra dentro de la conspiración presunta es a Jorge Brito, un viejo amigo del Gobierno que avaló muchas, no todas, las medidas recientes de la administración. Un interrogante se abre, entonces: ¿acusan a Brito o al ministro de Economía, Amado Boudou, y a su delfín, Hernán Lorenzino, secretario de Finanzas? Estos funcionarios son muy amigos de Brito, pero son, a la vez, los que más bregan por una reinserción del país en el mercado internacional de créditos. ¿Brito? No hay mejor amigo de ustedes que él entre los banqueros , le contestó un empresario a un funcionario que divulgaba la conjetural confabulación. Inútil. La conspiración debe existir para explicar la desdicha.
Brito es un banquero importante, pero no está en condiciones de controlar lo que sucedió en los últimos tres meses. ¿Qué pasó en agosto, septiembre y octubre? Se fueron del sistema financiero unos 11.500 millones de dólares. El reparto fue así: poco más de 3700 millones se fueron mensualmente en agosto y en septiembre. Según cálculos recientes, que llegan sólo hasta el 28 de octubre, en este último mes huyeron del sistema unos 4100 millones de dólares.
Esto ocurrió en octubre, el mes en el que nadie dudó del éxito de la Presidenta y en el que finalmente se consumó su victoria. La votaron masivamente, y masivamente se llevaron los dólares de los bancos. Esto no lo puede decidir una sola persona y ni siquiera un solo sector de la economía. Un dólar llamativamente barato frente al fenómeno inflacionario, falta de referentes económicos en la administración y los confusos mensajes también económicos del oficialismo espolearon la voracidad social por la moneda norteamericana.
Moreno y Echegaray hicieron el diagnóstico de la conspiración y le llevaron a Cristina la receta para conjurarla. Limitaron hasta extremos insostenibles la compra de dólares y crearon, como era previsible, más desconfianza y un dólar paralelo. Hace 30 años también se hablaba del dólar paralelo. La historia es endemoniadamente circular en la Argentina. Pero ¿cómo reconocer que el pensamiento ha evolucionado cuando el médico es Moreno, que cultiva las ideas del peronismo de los años 50? De todos modos, debe reconocerse que no hay otro funcionario en la administración como él, capaz de crear una narración de las cuestiones económicas, rústica y convincente, primitiva y sólida. Todo al mismo tiempo.
¿Qué hacen los otros funcionarios económicos? Boudou es incapaz de insinuar un gesto en contra de la voluntad presidencial. Débora Giorgi espera ser confirmada como ministra o ascendida a la jefatura del Palacio de Hacienda. Julián Domínguez urde su continuidad como ministro o su elección como presidente de la Cámara de Diputados. Ninguno sabe nada de su porvenir. ¿Sabés algo? Esa es la pregunta habitual entre los más envarados ministros. La respuesta, también habitual, es que todos ignoran todo. La Presidenta se encerró, sola, en sus cavilaciones sobre su futuro equipo de gobierno. Moreno, siempre desmedido y convencido de sí mismo, es el único que actúa, insensible frente a su destino.
Uno que desliza, a veces, cierta línea moderada es De Vido. Se limita a recordarle a la Presidenta que Néstor Kirchner lo había instruido a él para construir acuerdos políticos y para tender puentes con el peronismo, con los sindicatos y con los empresarios. No avanza más allá de esa recordación, ni siquiera para señalar que las crispaciones del kirchnerismo corrían por cuenta de otros.
De Vido se aparta, eso sí, cuando Moreno aparece con sus relatos de conjuras y con sus recetas para solucionar el problema de mañana. Pasado mañana, el problema será seguramente más grave. ¿Ejemplo? La inflación. Con el dólar pasó lo mismo. Moreno y Echegaray tomaron decisiones que le correspondían a Marcó del Pont, aunque ésta debió suscribirlas. Marcó del Pont no tiene tanta capacidad de daño como para hacer semejante estropicio , dijeron los que conocen a los protagonistas del melodrama. Sea como sea, el dólar no se quedó quieto ni los argentinos se fueron a dormir tranquilos.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, fue testigo casual de la psicosis social sobre el dólar y de la desconfianza en los que mandan. En un almuerzo con importantes empresarios, éstos le preguntaron si el Gobierno podría acceder a las cajas de seguridad de los bancos. Lorenzetti respondió rápido: La jurisprudencia histórica de la Corte protegió la inviolabilidad de las cajas de seguridad . Es decir, sólo las pueden tocar sus dueños. Lo que el juez no dijo, o no quiso recordar, es que la propia Corte ya le había advertido a Echegaray, en medio de la crisis local e internacional de 2009, que el tribunal no permitiría que nadie se metiera en las cajas de seguridad de los bancos.
¿Dónde había un problema sin solución posible, tan grande que justificara la conversión del Estado en gendarme del dólar? En ninguna parte. Sin embargo, así son las soluciones de Moreno, la única pieza que gira y funciona, infatigable, en medio de un desierto de funcionarios.
FUENTE: LA NACIÓN

jueves, 10 de noviembre de 2011

Dólar: es el Gobierno el que genera pánico. Por Roberto Cachanosky


De acuerdo a la versión del Gobierno, estamos en un etapa de crecimiento que supera cualquier período los 200 años de historia argentina. Además, según Cristina Fernández, Obama la felicitó por el modelo económico. Curiosa felicitación la de Obama porque a los dos días de felicitarla EE.UU. votó para que el BID no le otorgara a Argentina dos créditos de solo U$S 33 millones y, entre otras de las virtudes que nos relatan es que la inflación apenas llega al 10% anual y el dólar no tiene porqué subir.
Ahora bien, si el peso es tan sólido como dicen desde el Gobierno, ¿por qué razón la gente quiere dólares y no quiere los pesos? Es más, ¿por qué se preocupa el Gobierno por la compra de dólares si la gente no va a ser tan tonta de comprar una mercadería que está artificialmente cara con un contexto económico de prosperidad imparable gracias al "modelo"? Si es como dice la historia oficial, en algún momento la gente dejará de comprar dólares cuando advierta que está haciendo un muy mal negocio. Por otro lado, si los supuestos grupos concentrados -solo Dios sabe qué quieren decir con esta frase- están haciendo subir el dólar y no la gente común, entonces los famosos "grupos concentrados" perderán fortunas cuando se descubra que el dólar, de acuerdo a la versión del Gobierno, bajará por la habilidad de las autoridades económicas para manejar el mercado cambiario y demostrar que el BCRA tiene poder de fuego para dominar el mercado y la economía está muy sana.
La realidad es que la línea de argumentación del Gobierno es insostenible. Ni ellos creen que pueden dominar el mercado cambiario, al punto tal que todos los días adoptan una medida nueva para tratar de frenar la corrida contra el dólar
Dicho en otros términos, si solo un porcentaje muy menor de la gente no poderosa económicamente compra dólares y todo es una conspiración, y si el Central tiene poder de fuego para dominar el mercado cambiario, entonces, los "grupos concentrados" perderán y la gran mayoría de la población no sufrirá ningún efecto.
La realidad es que la línea de argumentación del Gobierno es insostenible. Ni ellos creen que pueden dominar el mercado cambiario, al punto tal que todos los días adoptan una medida nueva para tratar de frenar la corrida contra el dólar que ya amenaza con desplazarse hacia el sistema financiero. Es el Gobierno el que, con sus trompadas al aire sin destino e incoherentes, está generando pánico en la gente. No son ni los medios ni los economistas los que generan alarma en la población, sino el gobierno estableciendo controles que producen pánico.
Lo primero que hay que comprender es que Argentina no tiene moneda en el sentido que los pesos no sirven como reserva de valor. Todo el sistema monetario internacional y el argentino en particular, están basados en el patrón aire. Cada moneda tiene como respaldo la calidad institucional de cada país. El respeto por los derechos de propiedad y la disciplina monetaria y fiscal, entre otras normas, son las que le dan respaldo a la moneda. Después de haber destruido 4 signos monetarios, con una inflación galopante y con un gobierno con fuertes inclinaciones confiscatorias, es lógico que la gente corra al dólar. El respaldo del peso son las reglas de juego que impone el Gobierno y esas reglas de juego generan temor en la población. Es más, como decía antes, cada día el Gobierno se encarga de agregar más incertidumbre y temor con las medidas arbitrarias que toma en el mercado de cambiario, enviando el mensaje que está dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de conseguir recursos para postergar la hora de la verdad. Por hora de la verdad, me refiero a un serio problema de precios relativos similar al rodrigazo.
Lo primero que hay que comprender es que Argentina no tiene moneda en el sentido que los pesos no sirven como reserva de valor. Todo el sistema monetario internacional y el argentino en particular, están basados en el patrón aire
Insisto, aquí no hay conspiración ni operaciones de prensa, sino que es el mismo gobierno el que ha generado este pánico y corrida hacia el dólar con dos medidas básicas de los últimos días: a) las arbitrarias disposiciones para comprar dólares que desnudan un serio problema en el sector externo (el rey está desnudo) y b) el anuncio de bajar los subsidios. Obvio que hay que bajarlos, pero el problema es que si el anuncio se hace en el medio de una corrida cambiaria, por montos insignificantes y sin un plan económico confiable, la gente advierte que aquí se viene el gran ajuste de precios.
¿En qué puede refugiarse la gente si no compra dólares ante la constante depreciación del peso y la inevitable corrección de precios relativos? No hay activos internos que la defienda. La tasa de interés es negativa y los bonos del Gobierno son los de un insolvente, al punto que le ha transferido serios problemas patrimoniales al Banco Central. Por lo tanto, la gente se limita a comprar lo que viene comprando el argentino desde hace décadas cuando dejamos de tener moneda: comprar dólares. Que quede claro, no emite moneda, en el sentido estricto de la palabra, el que quiere, sino el que genera confianza.
¿En qué puede refugiarse la gente si no compra dólares ante la constante depreciación del peso y la inevitable corrección de precios relativos?
¿Qué puede ocurrir si el Gobierno le responde con la policía a la ley de la oferta y la demanda? Muy sencillo. Cuando un gobierno pone un precio máximo lo hace por debajo del nivel en que está operando el mercado. Por ejemplo, si una determinada mercadería se intercambia en el mercado a 10 pesos, el Gobierno establecerá el precio por debajo de los 10 pesos porque no tiene sentido ponerlo en 12. Digamos que el mercado opera en $ 10 y el Gobierno dice que no se puede comercializar a más de 8. ¿Qué ocurre? Primero aumenta la demanda ante la baja artificial del precio. Segundo, disminuye la oferta por la misma razón. Aumenta la demanda y baja la oferta. Elemental Watson. Si encima el Gobierno dice que todo el que ingresos dólares para invertir en Argentina luego no podrá girar las utilidades, el resultado es que nadie invertirá y la oferta de dólares se contrae. Si a esto le agregamos que todos los días ponen nuevas trabas para la compra de dólares, la demanda se acelera y antes que haya más problemas o el dólar sea más caro la gente comprar anticipadamente.
¿Qué ocurre si la demanda de dólares es mayor a la oferta por los precios máximos y regulaciones? Ocurre lo mismo que con cualquier producto, aparece el mercado marginal. Y la gente comprará en el mercado marginal porque, aunque le resulte más caro que el dólar oficial, ese dólar oficial no lo puede adquirir pero, al mismo tiempo, quiere preservar sus ahorros. Por lo tanto está dispuesta a pagar un costo mayor con tal de cubrirse ante la incertidumbre que genera el Gobierno con sus medidas. Si uno sigue la serie de medidas cambiarias que viene tomando el Gobierno, puede advertir que cada vez son más intervencionistas y arbitrarias. Es esa arbitrariedad a la que la gente le tiene pánico y por eso compra dólares.
Hay dos factores que a mi juicio son fundamentales en esta corrida cambiaria. La primera es el miedo a una confiscación. Miedo que existe por los antecedentes que se ha ganado el Gobierno cada vez que tiene problemas de caja. Y, dicho sea de paso, cada vez son más graves. En segundo lugar, asistimos a una especie de rebelión fiscal contra el impuesto inflacionario. La gente acepta que le cobren cierta tasa de impuesto inflacionario, pero a partir de determinado punto elude ese impuesto desprendiéndose de los pesos refugiándose en activos que la protejan del impuesto inflacionario. Si al actual impuesto inflacionario se le agrega las expectativas de lo la gente percibe lo que viene, se acelera la huída del dinero para eludir el impuesto inflacionario.
Si el Gobierno no gira de inmediato 180 grados, y además tiene que lograr que la gente le cree que gira en serio, vamos camino a una llamarada inflacionaria o a otro manotazo
En el siglo XVI Thomas Gresham, un comerciante y financista inglés, había advertido que la gente prefería pagar con la moneda más débil cuando hacía una transacción y ahorrar o conservar la más fuerte. Así nació lo que se conoce como la ley de Gresham que dice que la mala moneda desplaza del mercado a la buena moneda. Luego Hayek perfeccionó este razonamiento y sostuvo en su libro Desregulación de la Moneda, que la ley de Gresham se da solo cuando ambas clases de moneda tienen que ser intercambiadas a un tipo de cambio previamente establecido por el Estado y una de ellas tiene curso forzoso.
Alguien en el Gobierno debería repasar algún manual de economía y releer la ley de Gresham porque en Argentina está pasando exactamente eso y bajo las condiciones anotadas por Hayek. El peso es de curso forzoso y además el Gobierno pretende imponer un tipo de cambio que la gente percibe como barato. Si a esto le agregamos la manía confiscatoria del Gobierno y el anuncio de aumentos de tarifas, digamos que las autoridades están creando la tormenta perfecta. Ellos solitos están produciendo la corrida. No necesitan de ninguna operación de prensa ni de "grupos concentrados".
Si el Gobierno no gira de inmediato 180 grados, y además tiene que lograr que la gente le cree que gira en serio, vamos camino a una llamarada inflacionaria o a otro manotazo. Simple lógica de manual de economía.
Roberto Cachanosky es economista y director de www.economiaparatodos.com.ar.
fuente: la Nación