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sábado, 16 de febrero de 2013

La Argentina según Moreno: Es ahora. Por Ignacio Ros

Reparar únicamente en las diferencias entre las estadísticas oficiales y la "sensación térmica" de la gente ya no es novedad. Tenemos dos Argentinas para unir, la del INDEC y la que usted habita. Llegó el momento de hacerlo...

Poco a poco empiezo a creer que existen dos realidades paralelas: la que habitamos usted y yo -en la que llenar el changuito se vuelve cada mes más complicado- y en la que se encuentra el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, junto con su grupo de asesores y equipo técnico. A esta altura posiblemente le parezca una obviedad lo que estoy diciendo, pero hay puntos que vale la pena analizar juntos. Acompáñeme...

En el mundo según Moreno, la inflación es de "apenas" 11,1% interanual, mientras que las consultoras dicen que sólo en enero el aumento récord que se registró llegó a los 2,58%. En cuatro meses ya tendríamos un equivalente a la inflación oficial de todo el año. Amparándose en sus fueros, los senadores difundieron un promedio de los estudios privados en el cual señalaron que la suba de precios interanual del primer mes de 2013 alcanzó 26,28%. Lo puedo aburrir con muchos números más para graficar la diferencia entre las dos realidades, pero no viene al caso.

Hablemos de ejemplos concretos, porque al parecer ni los propios habitantes de Morenolandia están de acuerdo con la visión de su líder. "No somos cómplices de la mentira", sostuvieron en un texto -difundido por la prensa- un grupo de trabajadores del INDEC, enrolados en una junta interna de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) desde que comenzó la intervención del organismo de estadísticas en 2007. 

Se transformó en "un ícono de la estafa y la mentira", denuncian los trabajadores. "Frente a la imperiosa necesidad de contar con una referencia para actualizar diferentes valores, especialmente los salarios, y dada la carencia absoluta de datos fiables por la manipulación estadística denunciada por los trabajadores del INDEC, se realiza un ejercicio de estimación para acercarse a lo que serían actualmente los verdaderos valores de canastas, alternativas a las oficialmente en uso", señala el documento al que tuvo acceso Ámbito Financiero. Según sostiene el texto, una familia tipo (pareja con dos hijos) no debería percibir menos de ARS 7.006,10. De ese total, ARS 2.233,40 corresponden a la "Canasta alimentaria mínima", mientras que ARS 4.772,70 son para "Otros bienes y consumos mínimos". 

Dejando de lado las diferencias metodológicas que puedan existir, vale la pena recordar que en diciembre el INDEC reveló que la "Canasta Básica alimentaria para que una familia no se convierta en indigente se ubicó en ARS 719,07, mientras que la "Canasta Básica Total" (incluye bienes y servicios, y determina la línea de pobreza) fue de ARS 1.613,42. 

No obstante, hay que reconocer que algo está cambiando. El Gobierno se morderá la lengua antes de reconocer públicamente que la inflación está llegando a niveles preocupantes, pero está tomando nota de su importancia. El pedido de Moreno de congelar los precios de los alimentos en los supermercados por dos meses es una muestra de ello. Sin embargo, no hay tratamiento correcto sin un diagnóstico adecuado. 

Tras un relevamiento que realizaron los colaboradores del Supersecretario este fin de semana en los supermercados, Moreno se dio cuenta de que el congelamiento de precios se tradujo en faltante de ciertos productos. Rápido de reflejos, el secretario de Comercio Interior llamará a unas 25 grandes compañías productoras de alimentos, bebidas y artículos de uso personal para que respondan ante el desabastecimiento de dicha mercadería. 

NI LAS RECETAS DEL FMI NI LA FIESTA DE LA EMISIÓN

No se confunda, no creo en las recetas de clásico ajuste -al mejor estilo Fondo Monetario Internacional (FMI)- ni pido que para retornar al sano crecimiento económico pasemos por una recesión. Un congelamiento de precios temporal puede tener un efecto simbólico y a la vez muy importante si es acompañado de otras medidas. Puede ser el empujón que rompa la inercia.

Durante los primeros instantes del Plan Austral en 1985, el control de precios ayudó a estabilizar la economía por escasos meses. Claro que luego se descontroló la situación fiscal y el final fue el fracaso que todos conocemos, con hiperinflación incluida. 

Sin embargo, si al control de precios se le agregara un acuerdo nacional; si se fuera a las bases reales causantes de la inflación y la señal al mercado fuera contundente; si el Gobierno la llamara por su nombre: IN-FLA-CIÓN, y nos diera a entender que está dispuesto a combatirla realmente; el resultado sería otro. Para eso hay algunas variables que ajustar: es inviable vivir con una expansión monetaria anual del 40% ad eternum. Es necesario tener un acuerdo serio de salarios (si es que hay voluntad real de combatir los otros frentes mencionados, de lo contrario el trabajador se sentirá estafado) y es clave tener un mercado abierto y libre de cambios con un precio claro del dólar.

Aunque muchos sostengan con justa razón que el mercado del dólar blue es marginal porque opera entre USD 30 millones y USD 50 millones diarios, el costo psicológico de esta variable es muy elevado y el Gobierno lo está subestimando. El valor es seguido día a día por los argentinos a través de los titulares de los diarios, los video-graphs de los noticieros y las notas de los portales de internet. El argentino asimila este precio, con una brecha con el oficial que por momentos supera el 50% y que amenaza con contaminar las negociaciones paritarias.

Le hago una pregunta simple. Si llega un amigo suyo de otro país a visitarlo y le pregunta por curiosidad cómo están los sueldos en Argentina y cuánto gana usted en dólares, ¿qué le responde? ¿Toma en cuenta la divisa oficial, la blue o una celeste (en el medio de ambas cotizaciones)?

Pesificar la economía es una idea loable y con la que estoy de acuerdo, pero no se hace de la noche a la mañana ni por la fuerza.

La disparada del blue es un tema que no va a desestabilizar la economía por sí solo, pero que merece una pronta atención.

El consultor económico y profesor de la UBA, Matías Tombolini, sugirió una propuesta muy creativa para reabrir el mercado cambiario, sin que en dos horas los argentinos nos llevemos puestas las reservas del banco central.

Ésta es la idea de Tombolini, recogida en una nota del diario El Cronista:

¿Qué sucedería si la compra de dólares fuera posible siempre y cuando dichos dólares, para poder salir de los bancos en forma de billetes, debieran estar depositados al menos dos años? ¿Y si se desea que salgan antes, sólo lo pueden hacer en pesos al tipo de cambio oficial?

La idea es la siguiente, volver a habilitar la compra de dólares como estaba vigente antes del 5 de julio de 2012, en cuentas de ahorro con un formato jurídico diseñado a tal efecto, permitiendo el atesoramiento de moneda extranjera, pero con las restricciones que estaban vigentes luego del finales de octubre de 2011, lo cual limita la cantidad de dólares que se puede adquirir según la capacidad adquisitiva del comprador. 

A eso se le agrega la característica que quien compra dólares sólo lo puede hacer si los deja depositados durante 2 años. Dichos depósitos pueden ser canjeados por pesos al tipo de cambio oficial en cualquier momento, o bien se pueden usar para adquirir bienes registrables como casas y autos. Al adquirir dichos bienes, el comprador cede la propiedad de dicho depósito al tiempo que el vendedor que toma esos fondos, sólo los puede utilizar 2 años después de haberlos recibido o retirar los pesos al tipo de cambio oficial. 

Esto tiene como idea además, que los bancos tomadores de dichos dólares podrían prestar fondos calzados contra los depósitos mencionados que tendrán una tasa de interés real negativa, de modo que se podría exigir a los bancos que brinden financiamiento para la construcción a tasas muy bajas, por períodos de 24/36 meses. 
Los ahorristas podrán pensar que esto implica confiar en que al cabo de 2 años, esto podría no cumplirse, pero lo cierto que es con una brecha de más de 50% el incentivo que se genera es altísimo.

Sé lo que está pensando: "¿volver a confiar en un banco a más de dos años con lo que pasó en 2001?". Por algún lado hay que empezar. Tenemos dos Argentinas para unir: la que habitamos usted y yo, y la de las estadísticas oficiales.

Saludos cordiales,

Ignacio.

FUENTE: IG

martes, 8 de noviembre de 2011

"Señora Cristina, la inflación es la rueda que hace girar la economía argentina"


PROFUNDO ANÁLISIS DEL 'MODELO


Tienen razón Cristina Fernández y el Frente para la Victoria cuando afirman que la experiencia argentina es motivo de análisis en el 1er. Mundo. Pero no deberían cantar victoria sino leer los textos. En la web madrileña Cotizalia, en la columna de Kike Vázquez se realizan minuciosos análisis de diversos temas económico-financieros. Por ejemplo, la economía argentina. Y aquí va el contenido de "Argentina, ¿milagro o fraude?":



por KIKE VÁZQUEZ
 
MADRID (Cotizalia). Existe un país que últimamente sale a la palestra en multitud de tertulias económicas: Argentina, o La Argentina para los amigos. Dicen influyentes economistas como P. Krugman o J. Stiglitz que hay vida después de la muerte y que “de las quiebras soberanas se sale”, comentarios en clara alusión a Grecia y su incierto futuro. Estoy de acuerdo, los problemas soberanos con voluntad se solucionan, no obstante no sé si el país que nos ocupa es el mejor ejemplo para ello. En el presente artículo trataré de contextualizar la coyuntura “ché” así como juzgar si estamos ante el mejor espejo para la Europa periférica.
 
Tras la crisis del corralito, Argentina pudo reducir su deuda externa sustancialmente, tanto que hoy por hoy y por increíble que parezca estamos ante un país con una posición internacional acreedora. Sí, han leído bien, ¡Argentina es acreedora y no deudora! Pueden comprobarlo en la siguiente gráfica. La baja deuda unida a una significativa devaluación del peso sentó las bases de la competitividad y consiguió que la década 2000-2010 haya terminado siendo notoriamente satisfactoria en resultados macroeconómicos.
 
Simplemente por dar algunos datos, pasaron de caídas de doble dígito en el PIB a crecer al 8% hasta que la crisis internacional hizo aparición. Recuperaron su mejor nivel de renta per cápita y lo superaron, así como la renta disponible de la población. El desempleo pasó del 20% a ser inferior al 8% y consiguieron reducir la deuda pública del 165% del PIB en 2002 al 50% actual (“haircut”mediante, pero no solo por eso, también fruto de la coyuntura económica). Por último, convirtieron un déficit de cuenta corriente claramente negativo en un superávit claramente positivo, de ahí que ahora sean acreedores internacionales. Cifras propias de un país realmente pujante, ¡visto así se entienden los elogios de los premios Nobel!
 
Quizá la gráfica de NOMURA sintetice muy bien lo ocurrido. He aquí el PIB per cápita a lo largo de la década, si partiésemos del punto más bajo, en los próximos meses se calcula que estarían a punto de doblarlo, además su PIB en términos reales haría lo propio. No solo eso, la desigualdad se ha reducido al igual que la pobreza, véase este informe del CEPR¿Quién podría estar en contra de algo así?
 
La pregunta tras ver todo esto parece bastante obvia, ¿cómo es posible pasar del default y el ostracismo internacional al virtuosismo económico? O hablando más claramente, ¿cuál es el “modelo de negocio” detrás de estos datos? Un elemento clave es sin duda su balanza comercial, la devaluación del peso convirtió a un país que cada año que pasaba se endeudaba más con el exterior en otro que exporta y que aprovechó muy bien la pujanza internacional de la última década para beneficiarse de ello.
 
He aquí la balanza comercial, y el significativo cambio realizado que pueden ver en la siguiente imagen.  Además aquí pueden comprobar la composición de dicha balanza comercial, en donde predominan los productos primarios y las manufacturas relacionadas con los mismos. La soja, por ejemplo, ocupa en sus diferentes variantes un lugar destacado. Si bien en estas cuestiones no se puede simplificar, teniendo en cuenta el comportamiento en los precios de las “soft commodities” en los últimos años, parece lógico ver un comportamiento positivo en la balanza como así ha sido.
 
Primer problema, Argentina tiene algo que exportar, al igual que tenían muchos de los “tigres asiáticos” que en su momento sufrieron problemas o Irlanda. 
 
Pero Grecia, ¿qué exporta Grecia? ¿Qué industria tiene? Y he aquí el primer problema de la Eurozona, hay reconversiones industriales porque “ahora somos uno” y luego se generan desequilibrios insalvables a los que no se puede hacer frente “porque no somos uno”. Esta es una cuestión crucial para poder comparar a Grecia con cualquier otro suceso pasado, y provoca que, en parte, estemos ante una situación “nueva” o al menos especialmente compleja dado el alto componente político.
 
No obstante el milagro argentino no se debe a su sector exterior, tampoco a la inversión, el principal responsable detrás de estas explosivas cifras macroeconómicas tiene nombre y se llama consumo. Sí, Argentina vive ahora mismo su particular época dorada con el consumismo, y ese es el factor decisivo para explicar las fantásticas cifras existentes. Mientras en casi todos los países del mundo las rentas del trabajo caen en favor de las rentas empresariales o las del capital, el proceso aquí es absolutamente el contrario, vean y juzguen (pag. 30).
 
¿Por qué ocurre esto? 
 
Seguramente, a pesar de hablar de consumo privado, la mano del Estado tenga mucho que ver. 
 
En los últimos años el gasto público ha pasado del 30% sobre PIB de 2003 al 39% sobre PIB calculado para este año, este aumento se ha dedicado a políticas sociales según algunas fuentes o a ganar votos y favorecer amigos según otras. Situándonos en un término medio podemos decir que se está dando una redistribución, ya que los ingresos evolucionan en paralelo con los gastos, que favorece a quienes tienen una mayor propensión marginal al consumo. Si bien para algunos esto es un éxito por la reducción de pobreza experimentada, para otros el hecho de que media Argentina mantenga a la otra media no puede acabar bien.
 
Argentina reinventa la rueda
 
Lo siento Sra. Kirchner pero aquí se acaban las palabras bonitas. 
 
¿Por qué? El PIB sube, se exporta, la gente aparentemente tiene más dinero en sus bolsillos y la pobreza se reduce, ¿qué puede haber de malo en ello? ¡Si incluso dos premios Nobel bendicen el sistema! Siendo así seguramente sea yo el equivocado, pero déjenme enseñarles una cosa. 
 
Según el último boletín monetario del Banco Central el agregado M3 está creciendo a un 31.9% interanual, el M2 al 28.8%
 
PREGUNTA: Si la economía crece a menos de un 10%, ¿a dónde va el resto? ¡Inflación!
 
Aquí empieza una agria y larga polémica. 
 
Según la metodología secreta del INdEC, servicio de estadística estatal, la inflación se sitúa en torno al 10% de forma estable no suponiendo un problema, según TODAS las mediciones independientes la cifra estaría entre el 20 y el 30%. Hay que decir, eso sí, que éstas últimas ahora ya no son tan unánimes como antes, desde que el gobierno empezó a multar a los analistas que diesen datos distintos a los oficiales con 125.000 dólares la polémica se ha reducido
 
De similar forma acabaron con las diferencias en el propio INsEC cuando despidieron a todos aquellos que no estaban de acuerdo con lo que se publicaba…
 
¿Y por qué es tan importante este dato? 
 
Porque, verán, la inflación es la rueda que hace girar la economía argentina. Con unos aumentos deliberados tan altos de la masa monetaria se consigue sobrecalentar el PIB pero también inflación. Esto no es malo para el gobierno ya que así aumenta la recaudación y su particular redistribución, por otra parte la gente de la calle no tiene más remedio que gastar cuanto antes mejor, ¡cada día el dinero vale menos! El resultado es un “boom” económico.
 
El sistema puede funcionar hasta que la inflación se descontrola absolutamente, ¿lo podrán evitar? Hay síntomas graves de que algo nada bueno está pasando ahora mismo. Por ejemplo su cuenta corriente está en niveles negativos por primera vez en una década, señal de que el país ya no es lo suficientemente competitivo (y la caída en el precio de las materias primas lo puede acentuar). Algo lógico teniendo en cuenta que tienen un tipo de cambio fijado al dólar pero su inflación está por las nubes. GRAN PROBLEMA.
 
Si devalúan para ser más competitivos la inflación, alta de por sí, puede dispararse. Además la deuda de las empresas, normalmente en divisa extranjera, podría dar muchos sustos; simplemente imagínese que la deuda de su hipoteca aumenta de un día para otro un 20%. (Quiero pensar que dados los antecedentes, la mayoría de los empresarios se habrán cubierto contra dichos riesgos y por eso el impacto no será lo que podría ser). Si por la contra no hay devaluación la situación se irá deteriorando progresivamente.
 
Entonces, ¿realizamos reformas estructurales a ver si dan su fruto antes de que todo se desmorone? Pues tampoco, en las últimas semanas ya han saltado las alarmas, ante la gran cantidad de fuga de capitales que se está produciendo, el gobierno de Cristina Kirchner ha empezado a tomar todo tipo de medidas para impedirlo: obligación de repatriar beneficios, imposibilidad de conseguir dólares, etc. Estamos ante una población que sabe más de economía que cualquiera que se haya pasado 5 años en una facultad, y ante la más que probable devaluación del peso con respecto al dólar, todo el mundo se ha lanzado a comprar dólares o a llevarse sus ahorros a otro lugar. Otra opción es que simplemente vean que esto acabará mal...
 
Se cree que en 2011 la fuga rondará los 23 mil millones de dólares, cifras récord y realmente preocupantes. Así que si quieren mantener el tipo estable van a tener que intervenir. PROBLEMA (más, sí): se desconocen las verdaderas reservas del Banco Central. Y es que si bien según cifras oficiales rondan los 50 mil millones de dólares, si tenemos en cuenta que esa cantidad sirve para pagar deuda pública y que dicha cifra está adulterada con préstamos a corto plazo pedidos a otros Bancos Centrales para aumentar los números, las cuentas ya no son tan claras.
 
Es por ello que se especula que la República tendrá que volver a los mercados de capitales internacionales para endeudarse y así poder seguir tomando las decisiones equivocadas que deseen mientras el dinero dura.

Algo negado por las autoridades y que será complicado teniendo en cuenta la relación que tienen con el FMI y el “establishment” internacional.

No obstante hace pocos días alguien mandó el siguiente documento a la SEC estadounidense, “FORM 18-K, For Foreign Governments and Political Subdivisions, There of ANNUAL REPORT of THE REPUBLIC OF ARGENTINA” lo que hace sospechar que por ahí pueden ir los tiros.

Lo que ocurre aquí no es que falte el dinero, es que falla el “modelo de negocio” y mientras no se cambie el destino siempre será incierto. Han hecho cosas bien, se han ganado los aplausos de dos Nobel, pero a mí esto no me tiene buena pinta.

fuente: U24

viernes, 7 de octubre de 2011

¡CONSULTORAS Y CONSULTORES! de Enrique Garcia Mansilla

(Opinión dedicada al Lic. C. Melconian)

No cabe duda alguna que la subversión se expresa de diversas formas, en los setenta fue mediante el uso de las armas, el crimen, el secuestro la extorción y la desaprensión a los valores de nuestra sociedad y a lo expresado en la Constitución Nacional, esto nos ha llevado a que con más de 30 años de antigüedad todavía se estén haciendo juicios que por su accionar para preservar la integridad nacional, los que la enfrentaron, hoy sean considerados Terroristas de Estado y, por ende genocidas.

Como todo evoluciona, hasta la metodología de los ataques, han aparecido nuevas células terrorista en la Republica que, amparándose en la libertad de expresión, las garantizadas libertadas públicas, y en pleno ejercicio de la constitucionalidad pretenden desestabilizar al gobierno utilizando una metodología absolutamente inaceptable y por ello está siendo investigada por la Justicia: LA VERDAD.
¿Cómo se le ocurre a los Consultores cuestionar las estadísticas oficiales y sembrar en la sociedad la duda por la probidad de las informaciones del INDEC?, ¿Cómo se le ocurre a los periodista hacerle el “caldo gordo” a esas informaciones que no tienen la idoneidad técnica como para sustituir al prestigioso INDEC y publicar artículos periodísticos mal intencionados que pretenden alimentar la incertidumbre entre los ciudadanos?

Por suerte, el Estado no está ni distraído ni desarmado, teniendo entre sus filas una espada certera como es la figura de Guillermo Moreno que desde la Secretaria de Comercio realiza un inagotable esfuerzo para controlar estos demenciales ataques y cuidar la balanza comercial para que no se la lleven puesta los grandes grupos concentrados neoliberales que han prevalecido del gobierno de la década del 90.

Hoy las decisiones se toman desde la Casa Rosada y no desde la oficinas del FMI o de los países desarrollados del mundo que, por no saber mirar a la argentina hoy, sumidos en una crisis sin precedentes y casi terminal (sic CFK) no solo empobrecerán a sus naciones sino que hasta intentan con las tradicionales recetas del FMI involucrarnos a nosotros, los países emergentes que por nuestras virtudes y no otras estamos en pleno crecimiento, estabilidad y mejorando la distribución del ingreso y nos hemos convertido en lo que nunca debimos dejar de ser: el futuro del mundo.

Ya iremos a la reunión del G20 y les daremos una nueva lección sobre cómo se hace no solo para superar las crisis, sino también sostenerla y profundizarla, con las medidas de nuestro modelo, que ellos se niegan a aceptar y, así les va.

Es cierto que Santo Tomas de Aquino afirmara que “Con la verdad no ofendo ni temo”, pero hoy en las circunstancias en que vivimos no parece una medida políticamente correcta manifestarla con toda su crudeza y menos cuando más del 50% de los ciudadanos han reafirmado su apoyo a las autoridades nacionales y su modelo, mientras votan con la derecha y con la izquierda compran dólares.

“Nuestra verdad es relativa” solía decir Néstor Carlos Kirchner, por lo tanto en su relatividad se construyo un discurso que en la línea divisoria entre las medias verdades y las medias mentiras y se ha ido inclinando hacia el engaño y, la anestesia de esconder esa realidad que genera la felicidad del pueblo que, falto de calidad educativa, vota por CFK, se ilustra con Tinelli y hace caso omiso a los informes, datos y pronósticos de aquellos que nos intentan advertir con esa nueva y poderosa bomba subversiva que es la realidad, a la que Perón consideraba como única verdad.



fuente: https://www.facebook.com/notes/enrique-garcia-mansilla/consultoras-y-consultores/280423375318972

domingo, 2 de octubre de 2011

LOS PRECIOS, ENTRE LA MANIPULACION DEL GOBIERNO Y LA REALIDAD DEL SUPERMERCADO

MUESTRA. PRODUCTOS DE LA CANASTA BASICA
ALIMENTARIA NECESARIA PARA LA SUBSISTENCIA
DE UN ADULTO

La canasta básica cuesta en el súper el doble de lo que dice el INDEC


El organismo oficial la cotiza a $ 197,23, pero en las góndolas su precio es $ 409,09
PorNATALIA MUSCATELLI

Aún para la más avezada ama de casa, comprar la Canasta Básica Alimentaria (CBA) que según el Indec cuesta $ 197,23para un adulto, resulta una cruzada prácticamente inviable. Sucede que acceder a esa misma canasta, tomando los precios más bajos de las góndolas en uno de los supermercados más populares, cuesta bastante más: es necesario gastar, en esos mismos productos,$409,09 , según pudo constatar Clarín .
El ejercicio realizado fue comprar todos los alimentos básicos incluidos en la canasta oficial y ponderar sus precios por kilo según las necesidades de consumo que establece la tabla oficial . Por ejemplo, si el individuo consume 1.290 gramos de fideos en un mes, a un precio de 6,98 pesos el kilo, habrá gastado 9 pesos mensuales en este producto. Así, se incluyeron el resto de los alimentos que figuran en el listado oficial, entre ellos el arroz, las verduras, las frutas, distintos cortes de carne, infusiones y quesos, entre otros.
Los precios relevados fueron los más económicos encontrados en un hipermercado del barrio de Constitución y en muchos casos, no representan el gasto habitual de una persona en ese mismo producto. Por caso, se tomó el kilo de pollo a $11,90. Un precio que suele no existir en otro tipo de supermercados o en las carnicerías, donde el precio promedio supera los 20 pesos. Y lo mismo ocurre con otro tipo de productos básicamente por tratarse de segundas y terceras marcas.
En general, los relevamientos privados sobre los precios de la canasta familiar son habitualmente bastante más elevados respecto de los datos oficiales. Claro que, en pocos casos, son comparables porque las mediciones privadas no suelen incluir los consumos ponderados. Reflejan simplemente, la variación de los precios de determinados productos y orientan sobre su evolución y su potencial incidencia en la inflación mensual.
Un ejercicio aproximado a la medición oficial fue hecho antes de las elecciones primarias por un grupo de diputados porteños, liderados por el economista Claudio Lozano. Entonces, los candidatos por el espacio que postulaba al socialista Hermes Binner como presidente, decidieron desnudar la inconsistencia de los datos oficiales e ingresaron al hipermercado Coto del Abasto empujando un changuito que, al final del recorrido, quedó semivacío. Cuando gastaron los 193 pesos establecidos – en junio – por el INDEC como costo de una canasta alimenticia para un adulto, habían comprado apenas huevos, gaseosas, fideos, yerba, arroz, harina, azúcar, asado, falda, aceite y pan, todo en las proporciones que fija el INDEC.
Sin más dinero, les faltó comprar cuarenta productos , como las galletitas, las frutas, las verduras y legumbres, varios kilos de carne, pollo y la leche.
En agosto de 2011, para el INDEC era pobre una familia tipo (matrimonio y dos hijos) con ingresos inferiores a los $ 1.347,33. Y era indigente con ingresos por debajo de $ 609,56 mensuales, a razón de $ 20 por día para alimentar a 2 adultos y 2 chicos.
En cambio, para las mediciones alternativas, esas canastas, como pudo comprobar Clarín, valen casi el doble.

FUENTE: Clarín

viernes, 23 de septiembre de 2011

Del fraude patriótico al apriete. Por Fernando Laborda


Frente a una demanda judicial absurda, pueden derivarse dos opciones: el rechazo de plano por parte del juez interviniente o requerimientos judiciales tan absurdos como la posición del demandante. Es esto último lo que se ha evidenciado con el oficio enviado por el juez Alejandro Catania a varios diarios, para que suministraran los datos de todos los periodistas que hayan publicado noticias vinculadas a índices inflacionarios de la Argentina desde 2006 hasta hoy.
Tal vez no sea intención del magistrado amedrentar al periodismo con el fin de que el único índice de inflación que se difunda sea el oficial, el del Indec. Pero, probablemente sin quererlo, el juez les esté haciendo un nuevo daño a las instituciones de la República y a la libertad de expresión.
Pocos actos, sin embargo, pueden ser más dañinos que los promovidos por Guillermo Moreno , quien ha buscado generar un estado de intimidación entre las consultoras e institutos privados que realizan estudios sobre la evolución de los precios, en todos los casos más creíbles que los difundidos por el Indec.
Moreno alega que las consultoras agrandan con malicia el aumento del costo de vida con el fin de favorecer a los poseedores de títulos públicos que se indexan por la inflación. Se trata de un argumento absurdo por el hecho de que el índice por el cual se ajustan esos bonos se basa en las estadísticas oficiales del Indec y no en las de consultoras privadas.
El secretario de Comercio, para demandar penalmente a las consultoras, recurrió un artículo de la ley de lealtad comercial, que prohíbe "la realización de cualquier clase de presentación, de publicidad o propaganda que mediante inexactitudes u ocultamientos pueda inducir a error, engaño o confusión respecto de las características o propiedades, naturaleza, origen, calidad, pureza, mezcla, cantidad, uso, precio, condiciones de comercialización o técnicas de producción de bienes muebles, inmuebles o servicios".
Curiosamente, el mismo argumento podría usarse en contra del Indec, en tanto más de un dirigente kirchnerista se ha jactado de que el falseamiento de las estadísticas de inflación por el Gobierno le ha permitido al país ahorrarse el pago de miles de millones de dólares en intereses variables de la deuda pública. En otras palabras, lo que hace el Indec es una suerte de fraude patriótico, cuyas víctimas son los propios argentinos, dado que los bonos en pesos ajustables por inflación están mayoritariamente en manos locales.
La estrategia del fraude va de la mano del apriete. Ya han caído los economistas privados. ¿Será ahora el turno de los periodistas?
fuente: La Nación

Amplio rechazo al pedido de datos de periodistas que 


La historia de los ministros K según la Wikipedia