lunes, 28 de febrero de 2011

Para la Unasur, la matanza en Libia es un problema doméstico

LATINOAMÉRICA NO COINCIDE SOBRE GADAFI


Por 1ra. vez en Libia hay manifestaciones públicas contra Gaddafi.
por CARMEN DE CARLOS 
 
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (ABC). Muamar el Gadafi es hoy el mismo de ayer.
           
Lo saben los libios, el resto de África, Asia, Europa,  y América ( del norte y del sur ).
           
Que ahora muchos se hagan los despistados es de un cinismo que sólo pueden justificar con una vieja expresión: Razones de Estado (el suyo).
 
Diez días de matanza y extermino de la población no han logrado despertar a tiempo las conciencias dormidas del mundo.
           
Las palabras fluyen de Washington a París con escala en Madrid, transbordo en una lista enorme de capitales y destino final en organismos multilaterales deliberadamente lentos.
 
Las medidas para evitar la barbarie se han reducido al bloqueo de fondos de "la familia",  a negarle al clan la venta de armamento después de haber engordado, sin límite ni pudor, sus arsenales (Gadafi tiene reservas hasta de gas mostaza) y, naturalmente, a cerrarle las puertas que en medio siglo han tenido abiertas, de par en par, para que pasen sus petrodólares.
          
Entre tanta retórica, amenazas de recurrir en el futuro al Tribunal de Roma y anuncios de un Plan Marshall, cuando todavía Gadafi, sus mercenarios, amazonas y  leales, siguen a tiro limpio en las calles, ha sucedió algo : se ha reeditado el quién es quién de América Latina.
 
El Real Instituto El Cano difundió esta semana una columna de Carlos Malamud en la que observa:
           
“No ha habido un pronunciamiento único y ni siquiera los distintos gobiernos iniciaron consultas entre sí para coordinar sus respuestas.
          
“El tono de las mismas varía en función de la concepción sobre la democracia existente en cada país, de la mayor o menor cercanía entre los dirigentes latinoamericanos y Muamar el Gadafi, tanto en el presente como en el pasado, y de los intereses (petróleo, comercio, construcción de obras de infraestructura) que cada país tiene en sus relaciones bilaterales con Libia.”
 
Así es.
            
Los bloques Unasur, Mercosur y el resto de la presunta hermandad iberoamericana aglutinada en diferentes sopas de letras, no han existido en esta guerra.
           
Las posturas se balancean a título particular entre la determinación de Perú que anunció como un rayo que rompía relaciones diplomáticas con Libia, al apoyo incondicional de Daniel Ortega a lo que queda del iluminado de Trípoli.
           
"He estado hablando con él, -rememoraba el nicaragüense- hemos estado hablando por teléfono, lógicamente él está librando nuevamente una gran batalla, ¡Cuántas batallas ha tenido que librar Gadafi!".
 
El presidente de Venezuela se refiere a la gesta del líder de la revolución socialista africana  en twitter.
             
@chavezcandanga celebró, "Viva Libia y su independencia. Khadafi enfrenta una guerra civil".
             
Evo Morales, optó por pedir la vía pacífica y alzar la voz para reclamar que no haya "injerencias" externas.
            
De "violencia absolutamente inaceptable", habla el flamante Gobierno de Dilma Rousseff que "repudia" las acciones "contra manifestantes desarmados".
 
La cadena de pronunciamientos por este continente continúa.
             
México invocó a "las autoridades a respetar los derechos humanos, a privilegiar el diálogo con todas las fuerzas políticas y a evitar el recurso de la fuerza".
 
Paraguay expresó "su preocupación por el rápido deterioro de la situación" y alentó "al Gobierno libio a que realice todos los esfuerzos necesarios para que esta crisis política (sic) sea resuelta por medio del diálogo".
            
Costa Rica, sin medias tintas, denunció: "Lo que estamos presenciando es algo que creíamos que había desaparecido de nuestra civilización, es una barbarie lo que se ha hecho con la población civil que protesta por su libertad... Es un genocidio lo que sucede en Libia y así debe ser tratado por la comunidad internacional".
 
¿Que ha hecho Argentina?
           
"El gobierno argentino expresa su profunda preocupación por la grave situación en Libia, lamenta la pérdida de vidas y los actos de violencia acaecidos en los enfrentamientos.
           
“La República Argentina hace votos para una pronta solución pacífica, dentro de un diálogo democrático constructivo y de absoluto respeto de los derechos humanos y de la voluntad del pueblo libio".
 
Barbarie, genocidio, masacre, aniquilación, exterminio, matanza, brutalidad...
 
Los países de América Latina que llaman a "las cosas de Libia" por su nombre, no se sientan a la izquierda de los principios de la revolución francesa.
 
La ideología puede más que el espanto.
            
Los gobiernos que denuncian hoy la violación a los derechos de las personas en Libia, los asesinatos que se siguen cometiendo por centenares, sin tapujos, no son los que acostumbran a proclamar hasta el hartazgo su independencia -como si no la tuvieran- y repudian imperios pretéritos.
 
Tampoco son aquellos que se abrazan a las banderas de libertad, igualdad, democracia y justicia social, que luego tejen a su medida.
            
No, esos no son los que señalan con el dedo acusador a Gadafi. 
            
Ninguno de ellos  está y, por desgracia, no se les espera.



Preocupación oficial: fuga de capitales e incertidumbre electoral


AJUSTANDO TORNIQUETES


La creciente fuga de capitales que ha ampliado notoriamente la brecha cambiaria durante la última quincena, probablemente producto de la incertidumbre electoral o de acciones gubernamentales poco claras en materia de relaciones con el mundo (conflicto con los Estados Unidos), ha comenzado a preocupar a las autoridades, quizás porque podría repetirse el fenómeno ya conocido de que se perdieran por el lado cambiario y del pago de la deuda las reservas en divisas que aporta el superávit comercial.

Por eso, no llama demasiado la atención que las autoridades económicas hayan empezado a ajustar ciertos torniquetes para evitar que el drenaje se note en toda su magnitud. No es la primera vez que una fuga de divisas se come todo el saldo comercial y en esta oportunidad sería muy malo para el marketing electoral que se notara. Lo que sí llama la atención es que quienes diseñan estas políticas no hayan aprendido de errores pasados y vuelvan a optar por las mismas recetas que en otros tiempos han probado ser altamente ineficaces para cortar el problema de raíz, aunque las mismas se encuentren dentro de la lógica de la concepción dirigista imperante que incluye los controles sobre controles y la sospecha de los observadores sobre la discrecionalidad y la falta de transparencia de los funcionarios de turno, en cada una de las dependencias.
Para evitar sustos, por un lado se busca mantener controlada la salida de dólares provenientes del comercio exterior y por eso se le han colocado trabas de ingreso a muchos productos, no todos de consumo, a partir de la aprobación burocrática de las llamadas “licencias no automáticas”, que demoran por hasta 60 días el pago de la operatoria. Esta reciente imposición podría provocar represalias de algunos países a los que la Argentina les vende, por lo cual podrían retacear sus compras y perjudicar desde el otro lado la balanza comercial. Pero además, la novedad ha generado ciertos roces y recelos con los países del Mercosur, sobre todo con Uruguay, cuyos industriales ya estaban sensibilizados por la orden que les dio el secretario Guillermo Moreno a las cadenas de supermercados para que no importen productos que se fabriquen en la Argentina, salvo aquellos que se produzcan en Brasil.
Desde el costado cambiario, ha trascendido la “tolerancia cero” que ha prometido ejercer el Banco Central con los llamados “coleros”, quienes compran con su Documento de Identidad hasta el máximo mensual permitido, a cambio de una magra comisión e inyectan esos dólares en el circuito informal. También se siguen atentamente las operaciones de “contado con liquidación” para evitar que se compren en la Argentina títulos públicos o acciones en pesos y que se las revenda en Nueva York, con un diferencial, en dólares. Ningún control sobre las operatorias cambiarias marginales ha tenido nunca éxito en el pasado y lo único que se logra con las trabas no es finalmente desincentivar esos circuitos, sino subir los diferenciales y hacer que el dólar marginal trepe un peldaño más. La gran paradoja, que se repite al estilo de muchas ocasiones anteriores, es que a medida que crecen los controles y se entorpece la salida de capitales, los operadores se sienten más proclives a huir de un mercado de características cerradas y no les importa cuánto haya que pagar para hacerlo.
Esta semana, hubo una tercera manifestación del altísimo grado de preocupación gubernamental por sentarse sobre las divisas, a partir de un nuevo Marco Regulatorio de la actividad aseguradora que prohibió la contratación de reaseguros en el exterior, con la excusa de evitar operaciones sospechosas de lavado de activos y de financiamiento del terrorismo. Lo loable de la iniciativa, tomada quizás por la necesidad de mostrar ante el GAFI algún activismo en la materia tras dos años de no hacer nada al respecto, naufraga cuando se observa que la norma apunta además a determinar a que quienes operen en el rubro tengan que ser compañías de capital nacional o bien reaseguradoras extranjeras que se radiquen en el país. Para ello se les exigirá a todas las que quieran operar en reaseguros que acrediten un capital mínimo de 20 millones de pesos (U$S 5 millones). Es decir que, en este caso, no sólo se quiere evitar que salgan divisas por los pagos que se hacen al exterior, sino que se impone una radicación forzosa, que seguramente derivará en algún desinterés por parte de los jugadores internacionales, debido al aumento de sus costos.
Como existen riesgos de que nadie esté en condiciones hoy de cubrir localmente operaciones de cierta envergadura o especificidad, más allá que la Superintendencia podría graciosamente autorizar algún caso muy voluminoso, esto podría dejar al mercado a merced de capitalistas “amigos del poder” que administren el dinero estatal, con una alta concentración del mercado o bien se podría asistir a la restauración del Instituto Nacional de Reaseguros, al estilo de aquel otro que dejó un quebranto de 2.000 millones de dólares que aún hoy están pagando los asegurados.
La cuestión de las Reservas Internacionales tiene además otra arista, ya que es sabido que la cifra que nominalmente aparece publicada, sobre la cual se basa el martilleo del Gobierno para mostrar un costado de su éxito económico, puede ser fácilmente cuestionada desde el ángulo de la calidad. En primer término, porque parte de las mismas tienen su contrapartida en la emisión de pesos, que son los que fogonean la inflación, mientras que hay otra porción que se ha convertido en Letras del Banco Central, mientras que otra creciente cantidad son simples papeles de la Tesorería, recibidos como constancia de los pagos que se le han hecho al FMI y a los acreedores por títulos públicos.
(Fuente Cadal)

Equipo de Economía de Tribuna de Periodistas

Escandalosa fiebre de subsidios antes del cierre de la ONCCA

¿Y LA TRANSPARENCIA, PRESIDENTA?




Una investigación en la web del organismo, donde la ONCCA tenía obligación de publicar todas las resoluciones emitidas distribuyendo subsidios, desde el 11/02 al 24/02 se habría firmado cerca de 400 órdenes de pago, pero casi 300 no figuran, algo que genera dudas sobre quiénes son los beneficiarios de los aportes oficiales, por qué conceptos y los montos en juego.



Las últimas horas de vida de la Oficina de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) fueron intensas en el organismo oficial dado que emitió decenas (si no son cientos) de resoluciones repartiendo subsidios, muchos de ellos millonarios en dólares, por reclamos que tenían hasta dos años de retraso.
 
Una investigación en la web del organismo, donde la ONCCA tenía obligación de publicar todas las resoluciones emitidas distribuyendo subsidios, llegó a la conclusión que, desde el 11/02 al 24/02, se habrían firmado cerca de 400 órdenes de pago, pero casi 300 no figuran, irregular situación que genera dudas sobre quiénes son los beneficiarios de los aportes oficiales, por qué conceptos y los montos en juego.
 
Sin embargo, el 24/02, último día de existencia real de la ONCCA, el organismo habría emitido más de 70 resoluciones donde se distribuyeron más de $ 40 millones, es decir, más de 5 veces las cifras acumuladas en las jornadas previas.
 
Al 11/02, la última resolución que aparece publicada en la web de la ONCCA es la 1005 y la última del 24/02 fue la 1.401, es decir, en 13 días (incluyendo 2 sábados y 2 domingos en medio) se habrían firmado 396 órdenes de pago, pero sólo aparecen publicadas 105, lo que implica que son 291 las que no figuran montos de subsidios entregados, sector o concepto.
 
Empero el panorama que, desde comienzo de año, en Infoleg (el sistema electrónico de publicación de normas oficiales) aparecen sólo 30 resoluciones de la ONCCA, es decir, salvo en la página web del desaparecido organismo, no hay fuente oficial sobre más de 1.300 normas que habrían firmado las autoridades del disuelto ente. Una irregularidad mayor dentro del sector público.

La corrupción de la corrupción.
 
La “fiebre” por firmar resoluciones en la ONCCA en su último día de vida oficial se nota cuando se observa que 
 
> el 15/2 fueron emitidas 12 resoluciones, 
 
> 8 el 16/02;
 
> 6 el 17/02, 
 
> 1 el 18/02; 
 
> 1 el 22/02; 
 
> 5 el 23/02 y 
 
> 72 el 24/02.
 
Sin embargo, como no se conocen los textos de unas 300 resoluciones, se desconoce también las fechas de firma efectiva de las normas. 
 
Además, entre las 105 normas que si aparecen en la web de la ONCCA, hay más de 30 sin fecha firme, lo que implica más irregularidades en la información oficial que tenía que ofrecer el ente distribuidor de subsidios.
 
Otra de las curiosidades de la catarata de normas firmadas en los últimos 10 días de vida de la ONCCA es que los sectores más favorecidos fueron: 
 
feed lots (con más de 70% de las normas), 
 
> los molinos harineros (con casi 25%) y
 
> algunos productores de trigo (la mayoría de los cuales, ha sufrido descuentos de distinto monto por deudas fiscales, algo que no ocurre con los grandes productores de carne y harinas).
 
En 2011 (desde el 01/01 al 14/02, es decir, normas firmadas hasta el 11/02), la ONCCA había distribuido $ 573,38 millones, a través de 475 normas
 
Pero, en los últimos 10 días del organismo, se habrían firmado casi 400 órdenes de pago de subsidios.
 
Con respecto al monto, es difícil hacer comparaciones dado que se desconoce el monto de casi 300 resoluciones firmadas sobre el final de la existencia de la ONCCA, pero proyectando las 105 que se conocen  (con monto acumulados mayores a $ 70 millones), en su decadencia, el organismo cedió en 2 semanas más dinero que en la escasa duración que tiene el año.
 
Si las proyecciones fueran acertadas, desde 2007, la ONCCA habría entregado más de $ 11.000 millones de subsidios a través de 5.000 resoluciones. Lo que falta investigar es quiénes fueron los más beneficiados por el reparto del dinero oficial.
 
La “generosa” actitud del ONCCA tiene un sector ganador: los molinos harineros, que recibieron casi$ 4.000 millones de subsidios en menos de 4 años, lo que no evitó que el pan y las facturas casi triplicaran sus precios.
 
El segundo lugar entre los grupos beneficiados se lo disputan los feed lots (con casi $ 2.300 millones recibidos) y los frigoríficos avícolas (con más de $ 2.200 millones obtenidos). 
 
Sin embargo, el precio de la carne y del pollo no han parado de subir, lo que implica que los subsidios enriquecieron a ciertos productores, pero no abarataron los productos para los consumidores.
 
Una diferencia notable entre los feed lots y los frigoríficos avícolas (por lo general, asociados a los productores de aves) es que mientras el negocio de la producción de carne en forma intensiva está en decadencia, los negocios relacionados con el sector avícola (mercado interno y exportación) están en alza constante.
 
Otro dato curioso: pese a que Cristina Fernández recomendó comer carne de cerdo por sus poderes afrodisíacos, sólo se emitieron al sector 76 resoluciones, aunque distribuyendo casi $ 90 millones, una cifra que supera, en mucho lo recibido por los pequeños productores de soja, girasol, trigo y maíz y los tamberos que crían terneros.

por CLAUDIO M. CHIARUTTINI

Cómo Sergio Szpolski se nutre de información de la SIDE


Y QUIÉNES SON LOS FUNCIONARIOS QUE SE LA PROVEEN



El empresario Sergio Szpolski acaba de vender la mitad de sus medios al empresario Matías Garfunkel. El Grupo Veintitrés es el más grande multimedios K: está compuesto por varios diarios, revistas, radios y un canal de noticias, todos salidos a la luz en el lapso de la gestión kirchnerista. Esos medios son los que reciben la mayor cantidad de publicidad estatal.

Aún así, y debido sobre todo a la baja audiencia que tienen sus productos, Szpolski no logró sostenerse financieramente y se vio obligado a salir al mercado en busca de socios. Garfunkel le pagó 12,5 millones de dólares por la mitad de las acciones de su conglomerado mediático. La operación habría sido impulsada por el Gobierno a través del titular del ex Comfer, Gabriel Mariotto; y del secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina.
El Grupo Veintitrés no sólo se alimenta de las arcas del Estado a través de la pauta oficial, sino que también mantiene un aceitado contacto con la Secretaría de Inteligencia (SIDE): se nutre de información que proviene de ese organismo, y también de sus cuadros técnicos.
Uno de los principales sostenes de Szpolski es Darío Richarte, ex subjefe de la SIDE durante la gestión de Fernando de la Rúa. Fue con el apoyo de Richarte, ex secretario de la UBA, que Szpolski creó en 2002 el diario universitario La U, uno de sus primeros medios. A través de él, Szpolski también llegó a conocer una diversa cantidad de agentes de Inteligencia. Algunos de ellos trabajan para él.
El más destacado es Juan José Gallea, ex director de finanzas de la SIDE en la gestión De la Rúa, quien se desempeña como gerente de finanzas del Grupo Veintitrés. Gallea manejó el dinero reservado de la SIDE. Incluso trabajaba en ese organismo cuando se votó en el Senado la ley de reforma laboral: ante la Justicia, el "arrepentido" Mario Pontaquarto aseguró que De la Rúa sacó plata de la SIDE para pagarle sobornos a los senadores.
Las relaciones entre Szpolski y la SIDE se remiten también a lo periodístico. Según fuentes de inteligencia, los medios de Szpolski suelen utilizar "papers" redactados por agentes de la SIDE.
El contacto que el empresario utiliza para conseguir esos informes de inteligencia es Alberto Mazzino, un agente de carrera que trabajó para Fernando de Santibañes y Carlos Becerra, ex titulares de la SIDE de De la Rúa. La "información" de Mazzino, que sólo salpica a opositores y empresarios no afines al Gobierno, es reproducida por los medios de Szpolski.
Szpolski, de 46 años, logró armar un emporio mediático en muy pocos años. Después de que su familia quebrara el Banco Patricios, y luego de un paso fallido por otros emprendimientos comerciales, Szpolski se involucró en los medios.
Su ascenso meteórico fue siempre a la par del crecimiento de los Kirchner. Dos años después del lanzamiento de su diario universitario compró la revista Veintitrés, y en adelante lanzó Veintitrés Internacional, Siete Días, se quedó con la agencia Infosic, fue socio de Daniel Hadad en Infobae y en el 2007 compró el diario "Buenos Aires Económico" (lo vendió el año pasado).
Al poco tiempo adquirió The Buenos Aires Herald, lo terminó vendiendo, pero pronto comenzó a editar el semanario Miradas al Sur, el diario platense Diagonales, el gratuito "El Argentino", el diario Tiempo Argentino, se hizo cargo de la gerencia comercial de Radio Del Plata y compró también Radio América, Aspen, y puso al aire la señal de noticias CN23.
Edita también la revista Newsweek, Loney Planet, Cielos Argentinos, Asteriscos y el diario que se reparte en los aviones de Aerolíneas Argentinas, "La Gaceta del Cielo". Tal cantidad de medios gráficos fueron solventados con millones de pesos de la pauta K a pesar de que no tienen grandes audiencias. Eso sí: son fervientemente oficialistas.
(Fuente Clarín)

Redacción de Tribuna de Periodistas