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viernes, 3 de junio de 2011

Anonymous atacó a Irán y amenaza al FMI

La OTAN tiene un problema:
Anonymous no tiene pies ni cabeza
 
LA OTAN ALERTA


Anonymous cargó contra Irán y luego de un ataque DDOS distractivo, logró hacerse con más de 10 mil correos diplomáticos de ese país como forma de protesta por la restricción de libertades del regimen teocrático. A la vez, el grupo amenaza con realizar ataques contra el FMI por las medidas impulsadas en Grecia. La OTAN ya considera peligroso al grupo, que no tiene cabeza ni membresía delimitada.


La red de ciberactivistas ha atacado al gobierno de Irán. Como resultado, han conseguido filtrar más de 10.000 mensajes de correo electrónico del Ministerio de Exteriores.

Según informa The Next Web (TNW), uno de los miembros iraníes de Anonymous ha enviado un mensaje desde el propio correo pirateado para demostrar la veracidad del ataque.

Entre los datos obtenidos se encontraba información sobre VISA y pasaportes de los miembros del gobierno iraní que han sido puestos a disposición de cualquier usuario que quiera consultarlos con un archivo torrent en la página The Pirate Bay.

"El gobierno asesina a una persona cada ocho horas, pero no puede asesinar ni luchar contra los espíritus"El propio colectivo justifica su acción por la cercanía del aniversario de las elecciones en el país y la situación actual que vive el país.

Según el propio comunicado: "Se acercaba el día y teníamos que hacer algo. Sabemos lo grande que es el pueblo iraní y lo que han sufrido, siendo torturados y silenciados por un régimen ilegal que ha censurado a un pueblo durante décadas y aún lo sigue haciendo. El gobierno asesina a una persona cada ocho horas, pero no puede asesinar ni luchar contra los espíritus. Ellos no pueden asesinar a la libertad".

Anonymous ha concretado que el ataque a los servidores les ha llevado a permanecer "varios días en silencio" para recuperar toda la información posible de los correos, ya que el ataque DDoS "ha sido una especie de señuelo" para robar la información.

Asimismo, han advertido de que lanzarán un segundo ataque aún sin previo aviso. "Para el aniversario de la elección tenemos un día completo de ataque DDoS", amenazan.

No se salva nadie

Por otra parte Anonymous anunció ayer en Twitter la "Operación Grecia", en la que invita a atacar la página web del Fondo Monetario Internacional (FMI) por su desacuerdo con las condiciones del rescate a Grecia.

El mensaje de Twitter de Anoymous Operations no ofreció detalles sobre cuándo podrían tener lugar los ataques distribuidos de denegación de servicio (DDOS).

El mensaje remite a una página web en la que se critican las condiciones del plan de austeridad exigido a Grecia a cambio del paquete de rescate conjunto de 110.000 millones de euros (unos US$ 157.000 millones) del FMI y la Unión Europea (UE).

El FMI dijo hoy estar alerta a raíz del llamamiento de Anonymous.

"Somos conscientes de la amenaza y tomaremos las medidas apropiadas", afirmó en un correo electrónico el portavoz del FMI, William Murray.

El grupo "Anonymous" cobró relevancia a finales del año pasado cuando lanzó ataques a favor de la organización WikiLeaks después de que el grupo divulgara miles de documentos confidenciales redactados por funcionarios diplomáticos estadounidenses en todo el mundo.

La "Operación Vengar Assange" organizada consiguió entonces derribar parte de los sistemas informáticos de Mastercard y Visa, en una prueba del poder de la movilización espontánea por Internet.

La agencia de medición de riesgo Moody"s rebajó ayer en tres grados la calificación de la deuda soberana de Grecia y amenazó con volver a degradarla ante el riesgo de una reestructuración y el impago de la deuda helena.

El anuncio se produce cuando se da como próximo un acuerdo entre la Unión Europea, el FMI y Atenas para evitar un impago, que incluiría ayuda adicional a Grecia, nuevas medidas de austeridad por parte del Gobierno y, posiblemente, alguna participación del sector privado.

La OTAN alerta

John Dunn en Techworld.com escribe acerca de cómo la OTAN comienza a ver como un peligro las actividades de Anonymous.

Los enemigos incluyen Al Qaeda, los talibanes y Corea del Norte, pero ahora en voz baja se añadió un nuevo nombre a una lista de las amenazas del mundo de la alianza militar más poderosa, la OTAN: el grupo de hackers Anonymous.

Según un informe elaborado por la Asamblea Parlamentaria de la OTAN el Relator General Señor Jopling aseguro que el grupo de hackers Anonymous plantea un peligro que debe ser tomado en serio. Las opiniones no son sólo suyas, sino que encuentran eco en las preocupaciones de los demás dentro y alrededor de los gobiernos europeos."Los observadores señalan que Anonymous es cada vez más sofisticado y podría introducirse en archivos delicados del gobierno, los militares, y las empresas", dijo Jopling en el proyecto de informe general en la sección sobre 'hacktivismo'.

"Hoy, el grupo internacional ad hoc de los hackers y activistas se dice que cuenta con miles de miembros y no ha establecido normas o membresias. Queda por ver cuánto tiempo le lleva a conseguir sus objetivos”.

El informe destaca los diversos objetivos que Anonymos ha atacado a voluntad en el último año, y sus aspiraciones políticas vagas, incluido el apoyo a la búsqueda del fundador Wikileaks, Julián Assange. Parte de la preocupación de Jopling es simplemente la dificultad de definir la seguridad cibernética para una organización que existe en 28 países con capacidades diferentes de ciberdefensa.

La organización también está luchando para definir cómo su principio fundamental - el de mutua defensa - podría aplicarse al ciberespacio, un reino donde el origen y motivo de los ataques no siempre es fácil de descifrar.A pesar de la falta de una dirección central y organización, Anonymous encapsula la vaguedad de muchos de estos ciber-amenazas. Se ha hecho famosa por los ataques con estilo propio en "enemigos" tan diversos como MasterCard, PayPal, Amazon, la compañía de seguridad HBGary, varias compañías de música como Sony, e incluso el músico de rock, Gene Simmons y la Iglesia de la Cienciología.

Sus objetivos, entonces, son tan diversos como los intereses de sus partidarios. "Cuanto más tiempo duren los ataques es mas probable que sean desarrolladas contramedidas, los grupos podrán ser infiltrados y perseguidos los responsables", predijo Jopling.



fuente: U24

lunes, 28 de febrero de 2011

Preocupación oficial: fuga de capitales e incertidumbre electoral


AJUSTANDO TORNIQUETES


La creciente fuga de capitales que ha ampliado notoriamente la brecha cambiaria durante la última quincena, probablemente producto de la incertidumbre electoral o de acciones gubernamentales poco claras en materia de relaciones con el mundo (conflicto con los Estados Unidos), ha comenzado a preocupar a las autoridades, quizás porque podría repetirse el fenómeno ya conocido de que se perdieran por el lado cambiario y del pago de la deuda las reservas en divisas que aporta el superávit comercial.

Por eso, no llama demasiado la atención que las autoridades económicas hayan empezado a ajustar ciertos torniquetes para evitar que el drenaje se note en toda su magnitud. No es la primera vez que una fuga de divisas se come todo el saldo comercial y en esta oportunidad sería muy malo para el marketing electoral que se notara. Lo que sí llama la atención es que quienes diseñan estas políticas no hayan aprendido de errores pasados y vuelvan a optar por las mismas recetas que en otros tiempos han probado ser altamente ineficaces para cortar el problema de raíz, aunque las mismas se encuentren dentro de la lógica de la concepción dirigista imperante que incluye los controles sobre controles y la sospecha de los observadores sobre la discrecionalidad y la falta de transparencia de los funcionarios de turno, en cada una de las dependencias.
Para evitar sustos, por un lado se busca mantener controlada la salida de dólares provenientes del comercio exterior y por eso se le han colocado trabas de ingreso a muchos productos, no todos de consumo, a partir de la aprobación burocrática de las llamadas “licencias no automáticas”, que demoran por hasta 60 días el pago de la operatoria. Esta reciente imposición podría provocar represalias de algunos países a los que la Argentina les vende, por lo cual podrían retacear sus compras y perjudicar desde el otro lado la balanza comercial. Pero además, la novedad ha generado ciertos roces y recelos con los países del Mercosur, sobre todo con Uruguay, cuyos industriales ya estaban sensibilizados por la orden que les dio el secretario Guillermo Moreno a las cadenas de supermercados para que no importen productos que se fabriquen en la Argentina, salvo aquellos que se produzcan en Brasil.
Desde el costado cambiario, ha trascendido la “tolerancia cero” que ha prometido ejercer el Banco Central con los llamados “coleros”, quienes compran con su Documento de Identidad hasta el máximo mensual permitido, a cambio de una magra comisión e inyectan esos dólares en el circuito informal. También se siguen atentamente las operaciones de “contado con liquidación” para evitar que se compren en la Argentina títulos públicos o acciones en pesos y que se las revenda en Nueva York, con un diferencial, en dólares. Ningún control sobre las operatorias cambiarias marginales ha tenido nunca éxito en el pasado y lo único que se logra con las trabas no es finalmente desincentivar esos circuitos, sino subir los diferenciales y hacer que el dólar marginal trepe un peldaño más. La gran paradoja, que se repite al estilo de muchas ocasiones anteriores, es que a medida que crecen los controles y se entorpece la salida de capitales, los operadores se sienten más proclives a huir de un mercado de características cerradas y no les importa cuánto haya que pagar para hacerlo.
Esta semana, hubo una tercera manifestación del altísimo grado de preocupación gubernamental por sentarse sobre las divisas, a partir de un nuevo Marco Regulatorio de la actividad aseguradora que prohibió la contratación de reaseguros en el exterior, con la excusa de evitar operaciones sospechosas de lavado de activos y de financiamiento del terrorismo. Lo loable de la iniciativa, tomada quizás por la necesidad de mostrar ante el GAFI algún activismo en la materia tras dos años de no hacer nada al respecto, naufraga cuando se observa que la norma apunta además a determinar a que quienes operen en el rubro tengan que ser compañías de capital nacional o bien reaseguradoras extranjeras que se radiquen en el país. Para ello se les exigirá a todas las que quieran operar en reaseguros que acrediten un capital mínimo de 20 millones de pesos (U$S 5 millones). Es decir que, en este caso, no sólo se quiere evitar que salgan divisas por los pagos que se hacen al exterior, sino que se impone una radicación forzosa, que seguramente derivará en algún desinterés por parte de los jugadores internacionales, debido al aumento de sus costos.
Como existen riesgos de que nadie esté en condiciones hoy de cubrir localmente operaciones de cierta envergadura o especificidad, más allá que la Superintendencia podría graciosamente autorizar algún caso muy voluminoso, esto podría dejar al mercado a merced de capitalistas “amigos del poder” que administren el dinero estatal, con una alta concentración del mercado o bien se podría asistir a la restauración del Instituto Nacional de Reaseguros, al estilo de aquel otro que dejó un quebranto de 2.000 millones de dólares que aún hoy están pagando los asegurados.
La cuestión de las Reservas Internacionales tiene además otra arista, ya que es sabido que la cifra que nominalmente aparece publicada, sobre la cual se basa el martilleo del Gobierno para mostrar un costado de su éxito económico, puede ser fácilmente cuestionada desde el ángulo de la calidad. En primer término, porque parte de las mismas tienen su contrapartida en la emisión de pesos, que son los que fogonean la inflación, mientras que hay otra porción que se ha convertido en Letras del Banco Central, mientras que otra creciente cantidad son simples papeles de la Tesorería, recibidos como constancia de los pagos que se le han hecho al FMI y a los acreedores por títulos públicos.
(Fuente Cadal)

Equipo de Economía de Tribuna de Periodistas

sábado, 26 de febrero de 2011

UN CONSEJO PARA CRISTINA Y OTROS PRESIDENTES


Strauss-Kahn pide prudencia a Latinoamérica: "Que la prosperidad no acabe en quiebra"

El director gerente del Fondo Monetario Internacional,
FMI, Dominique Strauss-Kahn
Más allá del (inexplicable) enojo que Cristina Fernández mantiene hacia el Fondo Monetario Internacional, debería solicitar las declaraciones de Dominique Strauss-Kahn (a quien le sonreía cuando era ministro de Francia), y leerlas con atención.

 El principal reto de los líderes latinoamericanos "es conducir sus economías a un aterrizaje suave" tras la época de bonanza por el alza de las materias primas, ha dicho el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, antes de su próximo viaje a la región.
 
"Todos sabemos cómo puede acabar la historia si los gobernantes no actúan con prudencia para evitar que la prosperidad acabe en quiebra", afirmó Strauss-Kahn.
 
El ejecutivo estará en Panamá el lunes 28/02, y posteriormente viajará a Uruguay el 02/03 y a Brasil el 03/03. En 2010, Strauss-Kahn visitó Brasil, Perú, Jamaica y México.
 
No visitará la Argentina.
 
"Aunque las economías latinoamericanas están creciendo rápidamente, hay signos potencialmente preocupantes de sobrecalentamiento como la creciente inflación, el rápido incremento del crédito y el boom de los mercados de capital", señaló quien espera que la región registre un crecimiento del 4,2% en 2011.
 
 
En los últimos años, América Latina ha disfrutado de un tremendo dinamismo económico y un aumento de la calidad de vida de su población. Pero ahora, frente a nuevos retos, la pregunta que debe plantearse es: ¿cuál es la mejor manera de mantener este progreso?

En mi viaje por la región la semana próxima, durante el cual visitaré Panamá, Uruguay y Brasil, espero intercambiar puntos de vista con autoridades oficiales, parlamentarios, y estudiantes universitarios sobre los principales retos que sus países enfrentan en estos momentos. Permítanme mencionar tres temas que me gustaría abordar durante mi viaje.

En primer lugar, en momentos en que la región disfruta de una época de “vacas gordas” ¿debemos preocuparnos de que esto sea demasiado bueno?

Las economías de América Latina están creciendo rápidamente, impulsadas por las condiciones favorables de financiamiento externo y los precios elevados de las materias primas. 

Pero están surgiendo señales de recalentamiento que podrían resultar preocupantes: el aumento de la inflación, el rápido crecimiento del crédito y el auge de los mercados de valores.

Todos sabemos cómo puede terminar esta historia si los responsables de formular las políticas públicas no actúan lo suficientemente pronto para impedir que el auge se transforme en caída. 

Por esta razón, quizás el principal reto a corto plazo que hoy afrontan dichos responsables es orientar a las economías regionales hacia un aterrizaje suave.

El retiro del estímulo macroeconómico adoptado durante la crisis deba ser, probablemente, el primer paso que dar, y ya algunos países lo están haciendo. Los países podrían empezar por adoptar una política fiscal más rigurosa para aumentar los tipos de interés. 

En otros casos sin embargo, el incremento de presión inflacionaria demanda acciones tanto en la política fiscal como monetaria. La flexibilidad en el tipo de cambio también es importante. 

En el actual contexto, la apreciación de la moneda puede contribuir a atenuar las entradas de capitales, ya que hace que los inversionistas extranjeros piensen mejor sobre futuros riesgos cambiarios. 

Asimismo, para salvaguardar la estabilidad financiera se requiere de medidas prudenciales más rigurosas. 

Finalmente, si bien el control de flujos de capital puede ser una medida temporal en algunos casos, ésta no debe ser considerada como sustituto de medidas macroeconómicas o prudenciales.

En segundo lugar, ¿están preparadas las economías de la región para enfrentar las épocas de vacas flacas?

En momentos en que la crisis financiera mundial recién se desvanece de nuestra memoria, puede parecer prematuro pensar en posibles shocks futuros. 

Pero la economía mundial aún es vulnerable a ciertos riesgos y siempre es bueno estar preparados para posibles cambios en el contexto económico. 

La experiencia de América Latina en la última crisis, que la capeó mucho mejor que casi todas las demás, demuestra las ventajas de establecer mecanismos amortiguadores y reducir la exposición al riesgo en épocas de bonanza. 

En la última década, diversos países de la región fortalecieron sus marcos de política económica, redujeron su deuda pública, aumentaron sus reservas de divisas, permitieron una mayor flexibilidad cambiaria y mejoraron los mecanismos de supervisión y regulación financiera. Todos estos elementos contribuyeron al éxito de la región.

¿Y qué hay del camino por delante? Permítanme mencionar dos áreas en las que los países de América Latina y, ciertamente, los países de todo el mundo, harían bien en concentrar sus esfuerzos.

Para empezar, está el aspecto del espacio fiscal. Una de las principales enseñanzas obtenidas de la crisis financiera mundial es que las economías cuyas finanzas públicas son más robustas presentaban un mayor “espacio fiscal” para contrarrestar el efecto de la crisis y proteger a los más vulnerables. 

De cara al futuro, los países deberían recomponer el espacio fiscal perdido, y de hecho, ir más allá, cuando sea necesario, para disminuir sus deudas a niveles que sean seguros. Panamá es uno de los países en América Latina que ya está yendo en esta dirección.

En segundo término se presenta el tema de la estabilidad financiera. También gracias a la crisis, aprendimos de la velocidad con que algunos problemas financieros aparentemente aislados pueden llegar a extenderse por todo el sistema financiero, afectar a todos los sectores de la economía y propagarse cruzando las fronteras nacionales. 

Necesitamos mejores instrumentos para vigilar los riesgos, tanto dentro de las instituciones como entre ellas. Los organismos de regulación y supervisión deben estar facultados para adoptar medidas preventivas tempranas. Aquí en América Latina varios países —incluido Brasil— están ya fortaleciendo sus regulaciones financieras macroprudenciales.

Por último, ¿cuál es la mejor forma de compartir estas épocas de vacas gordas con todos los sectores de la sociedad y las generaciones futuras?

La región ha sufrido una transformación espectacular en la última década, que ha generado que decenas de millones de ciudadanos salgan de la pobreza. En Uruguay, por ejemplo, la tasa de pobreza se ha reducido notablemente en 10 puntos desde el 2004. 

Actualmente, el reto para la región radica en emprender una segunda etapa de transformación regional que produzca las reformas necesarias para sustentar un vigoroso crecimiento que beneficie a las generaciones venideras y permitir que los frutos del crecimiento puedan ser compartidos por toda la población.

Es indudable que las reformas que impulsan el crecimiento de la productividad, como la revitalización de la infraestructura y las mejoras en la educación y la capacitación, resultan fundamentales. 

La mejora del clima empresarial y el fortalecimiento de la gobernabilidad también son elementos importantes de una estrategia que favorezca el crecimiento.

Pero el crecimiento por sí mismo no es suficiente. 

Hay una profunda desigualdad en la región, con cerca de la tercera parte de su población viviendo aún en pobreza. Los líderes de toda la región están altamente comprometidos a luchar contra este mal. 

La mayor eficacia de la red de protección social es una parte importante de la estrategia. 

En este sentido, los innovadores programas de transferencias condicionadas de dinero —como por ejemplo el programa bolsa familia en Brasil— están jugando un papel muy importante y de hecho están siendo emulados alrededor del mundo. 

Otras prioridades como el aumento del gasto social y la mejora de la calidad de prestación de los servicios, tanto en educación, salud y infraestructura pública, son también prioridades fundamentales.

En resumen, América Latina ha recorrido un largo camino durante la última década. Pero la transformación de la región aún no ha concluido. 

Los líderes de toda la región deben capitalizar al máximo las actuales condiciones favorables, haciendo que la transformación de sus países vaya un paso más allá, y así asegurar que los beneficios del crecimiento sean compartidos ampliamente en sus sociedades.