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jueves, 10 de marzo de 2011

ESCUELA PARA TIRANOS



Cómo Gadafi llegó a maestro de una generación de dictadores


Occidente duda acerca de qué hacer con Libia. Hay muchos negocios de Muamar el Gadafi con empresas de Italia, Reino Unido y USA, y hay inversiones en Alemania, Suiza y España. Hay temores acerca de cómo impactaría en otros países árabes una intervención frontal sobre los bienes y el ejército de Libia. Pero lo que debería entender Occidente es que Gadafi es un ícono en el que se reflejan otros dictadores y por eso es necesario que se marche del poder.

por DOUGLAS FARAH
 
WASHINGTON DC (Foreign Policy). El coronel Muamar el Gadafi es hoy famoso por los abusos que ha cometido con su pueblo durante más de cuatro décadas de Gobierno brutal en Libia, pero pocos recuerdan la amplia campaña de matanzas y actos terroristas que orquestó en África occidental y Europa cuando estaba en el apogeo de su poder.
 
Tampoco se conocen bien su reciente alianza con el venezolano Hugo Chávez ni su larga amistad con el nicaragüense Daniel Ortega, dos presidentes muy ocupados en la labor de pisotear sus respectivas constituciones y progresar hacia una dictadura. Y suele ignorarse el hecho de que estos tres gobiernos apoyan a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo terrorista que produce más de la mitad de la cocaína mundial y dos tercios de la que llega a Estados Unidos.
 
Ortega y Chávez son dos de los pocos dirigentes que han defendido públicamente los ataques del líder libio contra su propio pueblo y que le instan a resistir y librar una última batalla revolucionaria. En 2004, Gadafi otorgó a Chávez el premio Internacional el Gadafi de Derechos Humanos, creado por él mismo. El líder venezolano, que, a su vez, concedió la máxima condecoración civil de Venezuela a Gadafi en 2009 y le comparó con el libertador suramericano Simón Bolívar, se ha ofrecido ahora a mediar en el conflicto libio. Hasta ahora, el único que parece haber aceptado la oferta es el propio coronel.
 
Los vínculos de Gadafi con varios de los regímenes y movimientos armados más represivos se establecieron en los '80, cuando estaba considerado como una de las mayores amenazas terroristas del mundo. Rebosante de dinero del petróleo, Gadafi organizó una campaña de entrenamiento para individuos que acabaron siendo los señores de la guerra más brutales de gran parte de África, un legado que dejó una región asfixiada e inestable.
 
El Centro Revolucionario Mundial (CRM) de Gadafi, próximo a Bengasi, se convirtió, como escribió el especialista Stephen Ellis en su libro de 2001 The Mask of Anarchy, en “el Harvard y el Yale de toda una generación de revolucionarios africanos”,  entre ellos, muchos de los tiranos de más triste fama del continente. Allí, unos campamentos levantados en el desierto acogían a reclutas de distintos países que recibían formación en el uso de armas y técnicas de espionaje, con cierta dosis de adoctrinamiento ideológico basado en el Libro Verde de Gadafi. Los cursos duraban de unas semanas a más de un año, en función del nivel de especialización y el rango que tuviera cada uno.
 
Además de africanos, los cuadros de Gadafi entrenaron a sandinistas de Nicaragua y a miembros de otros movimientos revolucionarios latinoamericanos, y desarrollaron una sólida relación con Ortega. Posteriormente, Gadafi estableció una estrecha relación con las FARC y conoció a sus líderes en reuniones de grupos revolucionarios que se celebraban de forma periódica en Libia.
 
En los '80 y '90, un grupo selecto de discípulos de entre el alumnado del CRM formó una fraternidad de déspotas que decidieron apoyarse mutuamente en sus campañas sanguinarias e implacables para obtener poder y riqueza. Esa red sigue teniendo hoy una influencia considerable a través de los miembros que siguen en el poder, como Blaise Compaoré, de Burkina Faso, e Idriss Déby, de Chad.
 
El elemento que todos estos matones tan distintos tenían en común era su actitud antiamericana, que hizo que Gadafi apoyara a otros dictadores. Su mejor aliado en el continente era el asesinoRobert Mugabe, que, aunque no se entrenó en el CRM, se ha sostenido gracias a donaciones directas de Libia y envíos de petróleo subvencionado; sobre todo, envíos de crudo subvencionado por valor de cientos de millones de dólares. En los últimos tiempos, las relaciones entre los dos países son más tensas, porque Zimbabue no puede pagar el dinero que debe a Libia.
 
Da la impresión de que Gadafi ha sacado buena rentabilidad de sus inversiones. Después de intervenir militarmente en la República Centroafricana en 2001, el presidente al que protegía, Ange-Félix Patassé, firmó un contrato por el que daba a Libia una concesión de 99 años para explotar todos los recursos naturales del país: uranio, cobre, diamantes y oro negro. En Zimbabue, Gadafi adquirió por lo menos 20 propiedades de lujo después de acudir al rescate de Mugabe; asimismo obtuvo acciones en varias de las pocas empresas estatales que seguían siendo viables.
 
Pero fue en África occidental donde más se notaron los primeros efectos de la ambición de Gadafi. Liberia, el bastión de Estados Unidos en la zona durante la guerra fría, interesó de manera especial al líder libio, sobre todo después de que el presidente Ronald Reagan ordenase en 1986 un bombardeo en el que murió una de las hijas de Gadafi.
 
Para que le ayudase a ejecutar su venganza, Gadafi recurrió al presidente de Liberia, Charles Taylor, un criminal de guerra que hoy está sometido a juicio por crímenes contra la humanidad, incluidos el secuestro de niños para utilizarlos en combate, las violaciones sistemáticas y el asesinato de masas. Otro reclutado por Gadafi,  Foday Sankoh, del Frente Unido Revolucionario (FUR) de Sierra Leona, estaría hoy presente en el mismo tribunal y por los mismos motivos  si no hubiera muerto por causas naturales.
 
Sankoh, un cabo analfabeto, formó el FUR bajo el patrocinio de Taylor, y los dos fueron los pioneros del atroz método que les hizo famosos en los '90: la amputación de brazos y piernas de hombres, mujeres y niños como parte de una campaña de tierra quemada planeada para apoderarse de los yacimientos de diamantes de la región. Gadafi respaldó su salvajismo y se reunió a menudo con Taylor y sus más estrechos colaboradores para examinar el progreso de los conflictos y suministrarles armas. De hecho, siguió enviando armas a Taylor incluso después de que éste perdiera el poder por la fuerza, en 2003.
 
Otro que fue alumno del centro libio fue Laurent Kabila, cuyas fuerzas despiadadas se hicieron con el poder en la República Democrática del Congo (RDC) en 1997, tras la implosión del régimen dictatorial de Mobutu Sese Seko.

Ernesto Che Guevara, el revolucionario argentinocubano, había intentado colaborar con las tropas de Kabila en los '60, pero se dio por vencido por la incompetencia del líder y la enorme corrupción que fomentaba. Las relaciones de Gadafi con el hijo de Kabila, Joseph, actual presidente de la RDC, no son tan buenas.
 
Compaoré, actual presidente de Burkina Faso, es otro famoso graduado del CRM. En 1987, unas tropas leales a él, en aquel tiempo capitán y ministro de la presidencia, asesinaron al presidenteThomas Sankara, que era su mejor amigo, y allanaron el camino para que se adueñara del poder. Cuando ya era presidente de Burkina Faso, un país pequeño, pobre y sin salida al mar, Compaoré apoyó con tropas y recursos la insurgencia de Taylor en Liberia y las acciones del FUR en Sierra Leona. En 2002, una investigación de Naciones Unidas llegó a la conclusión de que había contribuido de forma importante a armar al FUR y a Taylor y con ello había violado el embargo de armas impuesto por la ONU. El líder de Burkina Faso ha seguido siendo todos estos años firme aliado de Gadafi.
 
En Latinoamérica, Gadafi ha ayudado a los sandinistas y a Ortega desde 1979, y este no lo ha olvidado. La semana pasada, declaró que Gadafi era su "hermano", y hace unos días comunicó su apoyo y prometió que "Nicaragua, mi gobierno del Frente Nacional Sandinista de Liberación y nuestro pueblo están contigo en estas batallas".
 
La relación de Libia con Chávez y las FARC se remonta al menos a 2000. Numerosos correos electrónicos enviados entre el comandante de las FARC, Raúl Reyes, Gadafi y Ortega muestran lo profunda que seguía siendo su relación en un pasado no muy lejano.

Las FARC, fundadas en 1964 y cuyo ámbito de actuación es fundamentalmente Colombia, son el movimiento guerrillero más antiguo del hemisferio occidental. Desde que Chávez llegó al poder, el presidente venezolano les ha dado todo su respaldo político y ha exigido que se eliminara el grupo de las listas de terroristas de Estados Unidos y la UE. Ortega posee una vieja relación con las FARC, además de con Gadafi y Chávez.
 
Cuando Reyes murió a manos de las tropas colombianas en 2008, la policía se incautó de los discos duros de sus ordenadores, que contienen una montaña de correspondencia, con mensajes como la carta del alto mando de las FARC enviada el 4 de septiembre de 2000 al “Camarada coronel Gadafi, Gran Líder de la Mathaba Mundial”. La misiva daba las gracias a Gadafi por haber acogido, poco tiempo atrás, a los altos jefes de las FARC en su país. Después, el grupo guerrillero solicitaba "un préstamo de 100 millones de dólares, a pagar en cinco años... Una de nuestras primeras necesidades es la compra de misiles tierra-aire para repeler y derribar aviones de combate". Los aviones en cuestión eran los que Estados Unidos suministraba al Ejército colombiano.
 
El 22 de febrero de 2003, Reyes escribió una carta a Ortega, con la advertencia de "Entregar en mano", en la que le pedía noticias sobre la situación de la petición que habían hecho las FARC de misiles, y subrayaba la urgencia. "Querido camarada Daniel", escribía, "los libios dijeron que nos responderían, pero todavía no hemos recibido ninguna información... Cuando estábamos en Libia nos explicaron que la responsabilidad política de las estrategias de Libia en la región estaba en manos de Daniel Ortega. Por ese motivo nos dirigimos a ti, con la esperanza de obtener una respuesta". No está claro si alguna vez les entregaron las armas.
 
Chávez tiró la casa por la ventana durante la visita de Gadafi a Venezuela en 2009. “Lo que es Simón Bolívar para el pueblo venezolano, lo es Gadafi para el pueblo libio”, dijo mientras concedía al coronel la medalla de la Orden del Libertador, junto con una réplica de la espada de Bolívar. A su vez, Gadafi elogió a Chávez por “haber expulsado a los colonialistas”, como él los había expulsado en Libia."Compartimos un mismo destino, un mismo combate en una misma trinchera contra un enemigo común, y venceremos", afirmó.
 
Chávez, Ortega, Mugabe, Compaoré y los demás miembros, cada vez menos numerosos, del club de déspotas de Gadafi, deben de estar deseando que el coronel no tuviera razón. El apoyo de Chávez y Ortega a Gadafi ha tenido un alto coste político y ha sido motivo de bochorno para muchos antiguos revolucionarios latinoamericanos que hoy comparten la visión de un futuro democrático. Da la impresión de que el club de viejos dictadores perderá pronto a uno de sus miembros, y los supervivientes -y sus ciudadanos- se quedarán pensando si también existe un destino común.

martes, 8 de marzo de 2011

ENORME HIPOCRESÍA DEL G-7 SOBRE GADAFI


El dinero libio en Glaxo, Shell, Vodafone, BP, Exxon, Chevron, Pfizer, Halliburton, etc.


Muy despacio, con enorme prudencia, se movilizan los países europeos + USA a la hora de congelar el tesoro de Muajar el Gadafi.

Declaraciones del financista franco-tunecino Tarak Ben Ammar desnudaron que si se cumple la promesa de congelar los bienes de Muamar el Gadafi en Europa, puede ocurrir un escándalo de proporciones.
 
Es capital opaco, una compleja tela de araña, aclarada en parte por Tarek Ben Ammar, quien hizo públicas algunas participaciones libias. 
 
Para dar idea de la complejidad de esas inversiones, él citó el caso de Quinta Communications, el canal que pone en contacto el régimen del coronel Gadafi con el mundo del espectáculo, desde Túnez a Francia, pasando por Italia. 
 
Mediante la sociedad maltesa Lafi Trade, controlada por el fondo Lia (Lybian investment authority), Gadafi compró el 10% de Quinta Comunications, sociedad en la que Fininvest, de Silvio Berlusconi, tiene el 22%, a través de la compañía luxemburguesa Trefinance, S.A., y el propio Ben Ammar posee el 68%. 
 
Siguiendo ese hilo se llega a una estrecha red de otras inversiones en el negocio cinematográfico y televisivo.
 
Quinta Comunications es apenas una de las muchas sociedades en las que Libia tiene participación. 
 
En total, los fondos soberanos árabes tienen invertidos en Europa US$ 340.000 millones. 
 
Habitualmente no se hace pública la integración accionaria. 
 
Pero Ben Ammar dispone de algunos detalles relevantes de los 2 fondos libios. 
 
En Gran Bretaña, dinero libio ha participado en GlaxoSmithkline, Royal Dutch Shell, en la banca Standard Chartered, en Vodafone, en Pearson y en BP. 
 
Pearson, sociedad editora del Financial Times, es el único grupo que hizo pública la congelación de la cuota libia (3,2%). 
 
Los otros no han reaccionado al decreto del Tesoro británico que pidió congelar los bienes del dictador. 
 
BP (British Petroleum), que en 2004 desempeñó un papel importante en la mejora de la relación entre el Reino Unido y Gadafi, congelada desde el atentado criminal de Lockerbie, tiene hoy concesiones petrolíferas e inversiones superiores a los € 1.000 millones en Libia.
 
Sorprendentes también son las participaciones libias en USA: Exxon, Chevron, Pfizer, Xerox y 2 grupos que trabajan en el Pentágono, como Halliburton (la sociedad de infraestructuras petrolíferas dirigida en los años '90 por el ex vicepresidente Dick Cheney) y Honeywell (aeroespacial). 
 
En los últimos días, USA ha anunciado que ha congelado bienes libios por valor de US$ 30.000 millones, pero sin especificar de qué inversiones se trata. 
 
Participaciones en sociedades de capital sensible ha comprado también Gadafi en Francia: Alcatel Lucent (comunicaciones y defensa), en Lagardère (periódicos, tv y el 7,5 % del grupo aeroespacial EADS), en EDF, Vinci y en la banca Bnp Paribas.
 
Por eso todos los países se están moviendo con gran cautela. Italia, por ejemplo, hizo públicas las participaciones libias, pero no las congela porque pone en duda el control "directo" o "indirecto" de Gadafi sobre ese dinero (?).
 
En Italia, la compañía de gas y petróleo ENI, la mayor de Italia, tiene proyectos de inversión por US$ 25.000 millones en Libia, país del que procede el 13% de su producción.
 
La mayor constructora italiana, Impregilo, tiene el proyecto de gran autopista en Libia por valor de € 5.000 millones. 
 
La Autoridad Libia de Inversiones tiene una participación del 7,6% en el grupo bancario italiano Unicredit. El banco central libio también tiene participación en ese banco.
 
En 1977, Libia acudió al rescate de la Fiat y compró 15% de sus acciones. La participación de capital libio en Fiat es del 2%.
 
Pero Gadafi tiene el 7,5% de las acciones de la Juventus, de la familia Agnelli, dueña de Fiat. Libia ha invirtió también en el club Triestina.
 
Algunos expertos piden a la Unión Europea que no se precipite, porque se corre el riesgo de que algunos países árabes podrían retirar sus fondos, ante el temor de que se produzcan revueltas en sus países y sus inversiones puedan ser congeladas por Occidente.



lunes, 7 de marzo de 2011

El extraño amor de los gobiernos argentinos por los dictadores


¿LOS UNE EL ESPANTO?


Tras una dictadura de 23 años de duración el gobierno del antiguo presidente de Túnez, Ben Ali, se vino abajo. Una era que estuvo dominada por numerosas violaciones de los derechos humanos y actos de tortura, llegó a su fin después de semanas de protestas callejeras que culminaron en la victoria de una revolución popular.

Después, fue el turno del presidente egipcio Hosni Mubarak, que tras la presión de sus antagonistas y la comunidad internacional, lograron que renunciara a su cargo después de permanecer 30 años en el poder.
 Todo parece indicar que el próximo dictador en caer sería Muamar Kadafi, quien gobierna Libia desde hace casi 42 años.
 Pero lo curioso de estas situaciones, es que una vez más, el gobierno kirchnerista no se pronuncia a favor de una condena internacional, ni mucho menos apoyó al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas a la hora de condenar el régimen de Libia y recomendar su suspensión del organismo.
 Muy por el contrario, Argentina presionó para que la ONU no condene a Kadafi, y junto a otros países, logró frenar en Ginebra una mención expresa al dictador por los crímenes de lesa humanidad. Esto demuestra, obviamente, que el kirchnerismo sigue manteniendo cierto alineamiento con los gobiernos de Venezuela e Irán.

Esa vieja amistad con las dictaduras

 Ya entre 1939 y 1941, Perón fue agregado militar de la Argentina en la Italia de Benito Mussolini. Perón no ocultaba su admiración por el régimen fascista al que definió como “un ensayo de socialismo nacional, ni marxista ni dogmático”.
A su regreso, se convirtió en uno de los referentes más destacados de una logia militar conocida como GOU, Grupo de Oficiales Unidos, de carácter nacionalista y anticomunista, brindando numerosas conferencias sobre temas políticos y militares.
 Perón se inspiró en el nacionalismo católico, el falangismo español, el fascismo y hasta el socialismo.
 El peronismo tuvo ciertas características autoritarias y personalistas que irritaban a la oposición. Durante gran parte del gobierno de Perón fue muy difícil poder expresar ideas opositoras con libertad. La mayoría de los medios de comunicación estaban en manos del estado y los restantes sufrían permanentes clausuras.
 En las universidades, los estudiantes protestaban por el bajo nivel educativo y la importante presencia de profesores de tendencias fascistas. Líderes como el radical Ricardo Balbín y el Socialista Alfredo Palacios sufrieron la cárcel y el exilio. Típicas acciones todas, de los gobiernos dictatoriales y totalitaristas.
 Fue Perón, incluso, quien más inculcó, fomentó, cultivó e instaló el odio hacia Estados Unidos. Tal es así que su frase propagandística proselitista fue “Braden o Perón”.
 Para cerrar el círculo, no debemos olvidar que en la post guerra albergó a miles de miembros del Ejército Alemán nazi que huían desde Europa, y luego de su derrocamiento fue recibido por otro dictador, su amigo, el presidente del Paraguay Alfredo Stroessner para finalizar su exilio en España, la cual estaba gobernada por otro dictador amigo, el “generalísimo” Franco.

La amistad con los nuevos dictadores

 Hoy, cuando nuestro país enjuicia y encarcela a los representantes de la más sangrienta dictadura que hemos vivido, se relaciona con dictadores que son iguales o peores que los militares del proceso.
 Nuestro país es uno de los pocos donde se reivindican acciones de gobierno a dictadores como los hermanos Castro. Argentina debe ser uno de los pocos países en los que estos genocidas tienen adeptos. Y ni hablar de las relaciones carnales con el hijo putativo de los Castro y máximo aspirante a sucederlos, el bolivariano Hugo Chávez.
 No por casualidad, todos estos personajes son amigos entre sí, junto a otro dictador, el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, quienes a su vez, como el gobierno argentino, apoyan al dictador Muamar Kadafi.
 Y aquí volvemos al principio. Si trazamos una línea imaginaria entre el peronismo original y el kirchnerismo vemos que buscan más o menos el mismo tipo de amigos, gobernantes populistas, demagogos, totalitaristas, autoritarios.
 Por eso, no es nada extraño que Cristina Kirchner se siga manteniendo con el mismo bajo perfil que mantuvo hasta ahora, ya que en definitiva, aspiran a lo mismo, perpetuarse en el poder a cualquier precio. ¿O acaso usted tiene alguna duda?

Pablo Dócimo


lunes, 28 de febrero de 2011

USA acercó la 6ta. Flota buscando opciones militares en Libia

LA CAÍDA DE GADAFI


 El Pentágono ha anunciado que está "reposicionando" sus fuerzas militares en el Mediterráneo (la 6ta. Flota) para que sean capaces de responder lo más rápidamente posible y en las mejores condiciones a las distintas opciones que se manejan diplomáticamente para responder a la crisis en Libia. 


USA acercó la 6ta. Flota buscando opciones militares en Libia



USA y algunos de sus aliados europeos han abierto la puerta a la imposición de una zona de exclusión aérea sobre Libia con objeto de impedir que el régimen de Muamar el Gadafi vuelva a bombardear a su pueblo. 
 
El presidente Obama planteó esa posibilidad al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon -la Casa Blanca quiere que esa medida tenga el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU-, al tiempo que el Pentágono ordenó a sus buques de guerra en el Mediterráneo que se aproximaran al país magrebí para actuar "en caso necesario".
 
"Estamos trabajando en diferentes planes de contingencia y creo que es adecuado decir que, como parte de eso, estamos reposicionando nuestras fuerzas para ser capaces de responder con flexibilidad a las decisiones que se tomen", ha declarado el coronel David Lapan, un portavoz de la Secretaría de Defensa, que no ofreció detalles sobre estos movimientos.
 
Pocos minutos antes, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, informó que la declaración de una zona de exclusión aérea sobre el espacio de Libia era "una de las opciones que están siendo consideradas" por la Administración norteamericana. Preguntado por los periodistas si se están contemplando acciones militares en Libia, Carney contestó que "todas las posibilidades están sobre la mesa".
 
No descartar acciones militares es, por el momento, mucho más una medida de presión sobre Muamar Gadafi para que abandone el poder que una amenaza inmediata de intervención en Libia. 
 
El primer ministro británico David Cameron indicó que el Reino Unido trabajaría con aliados para imponer una zona de exclusión aérea en Libia con el objetivo de proteger a la población civil de ataques militares del gobierno de Gadafi, quien insiste en negar la fortaleza de las revueltas contra su mandato de 41 años que terminaron con la pérdida de control del este de Libia y el avance de tropas contrarias hacia la capital del país, Trípoli.
 
"Todo mi pueblo me ama. Morirían por protegerme", dijo Gadafi según fue interrogado por la periodista de la cadena estadounidense ABC, Christiane Amanpour.
 
Testigos en Misrata, ubicada a 200 kilómetros (km) al este, y Zawiyah, un área estratégica de refinado de petróleo 50 kilómetros al oeste, declararon que las fuerzas gubernamentales estaban montando o preparando ataques.
 
"Un avión fue derribado cuando disparaba contra la emisora de radio local. Los manifestantes capturaron a la tripulación", dijo a Reuters por teléfono un testigo en Misrata identificado como Mohamed.
 
"Los combates para controlar la base aérea militar comenzaron anoche y continúan hoy. Las fuerzas de Gadafi sólo dominan una pequeña parte (...) Los manifestantes controlan una gran parte de la base donde están las municiones", agregó.
 
Una fuente del Gobierno libio negó el informe.
 
Un residente de Zawiyah, llamado Ibrahim, señaló a Reuters por teléfono que se esperan "ataques en cualquier momento por parte de brigadas pertenecientes (al hijo de Gadafi) Jamis. Están en las afueras de la ciudad, unos 5 a 7 kilómetros más allá. Hay muchos de ellos".
 
En la capital, el último bastión de Gadafi, un reportero de Reuters vio a 400 personas manifestándose en una plaza en el distrito de Tajoura, que ya se encuentra parcialmente fuera del control gubernamental.
 
Poco después, hombres en vehículos utilitarios realizaron disparos al aire.
 
Los gobiernos extranjeros están ejerciendo cada vez más presión para que Gadafi deje el poder, con la esperanza de poner fin a unos enfrentamientos que dejaron al menos 1.000 muertos y restaurar el orden en un país que contribuye con el 2% de la producción mundial de petróleo.
 
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas impuso sanciones a Gadafi y a otras autoridades libias, un embargo de armas y congeló activos del país.
 
Francia propuso una cumbre de emergencia de líderes de la UE para el jueves 03/03, indicaron diplomáticos del bloque.
 
En un discurso al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo que Muamar Gadafi utiliza "mercenarios y matones" para suprimir a su propio pueblo y que el líder libio debe renunciar de inmediato.
 
"Gadafi y quienes lo rodean deben ser responsabilizados de estos actos que violan las obligaciones legales internacionales y la decencia común", declaró Clinton, agregando que no había opciones fuera de la mesa mientras la comunidad internacional considera sus próximos pasos.
 
Sin embargo, en Washington un portavoz de la Casa Blanca se negó a descartar ayuda a Gadafi si decidía exiliarse.
 
Un funcionario estadounidense en Ginebra indicó que un punto central de las sanciones era "enviar un mensaje no sólo a Gadafi (...) sino a las personas que rodean a Gadafi, quienes son los que buscan influencia".
 
El ministro alemán de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, dijo tras reunirse con Clinton que proponía un congelamiento de 60 días a las transferencias de dinero hacia Libia y que creía que otros países estaban abiertos a la idea.
 
"Debemos hacer todo para asegurar que no está llegando dinero a las manos de la familia del dictador libio y que no tienen posibilidades de contratar a nuevos soldados extranjeros para reprimir al pueblo", declaró.