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domingo, 31 de julio de 2011

ENTREVISTA A BEATRIZ SARLO. Por Federico Sierra


La intelectual analiza la figura de la Presidenta y expresa que “hay algo en su subjetividad que la vuelve insegura al debate público, una instancia que elude”. Y a horas del ballotage porteño, Beatriz Sarlo señala "es fácil hablar de mal de Macri desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche, pero después para convertir eso en política necesitás bastante más". 


“La antikirchnerista que los kirchneristas aman odiar”, “una socialdemócrata sin partido” o “una kirchernista malgré moi” . Las definiciones de Beatriz Sarlo sobre sí misma siempre son mejores que las que pueda dar otro sobre ella.

Sarlo viene desde lejos en el tiempo atravesando el campo intelectual: dirigió la revista Punto de Vista durante dos décadas, participó en la reconstrucción de la Facultad de Filosofía y Letras durante el alfonsinismo, analizó con destreza las derivas culturales de la posmodernidad durante el menemismo y asesoró a Graciela Fernández Meijide en la fallida experiencia de la Alianza. Pero fue su participación en el programa 678 lo que le valió una notoriedad inédita, una sobreexposición mediática y una frase que ingresó en la cultura popular “Conmigo no Barone”, que la dejó “extenuada por momentos”.

Su último libro, “La audacia y el cálculo”, indaga en el kirchnerismo como fenómeno político cultural y su despliegue en todas las instancias del campo periodístico.

“Un periodismo que se ha vuelto hipersofisticado, que se forma a la vez en las redacciones y las universidades, donde los periodistas están presentes tanto como objeto y sujeto de estudio”, señala la autora.

-¿Existe una fuerte tensión que atraviesa el campo intelectual actualmente?

-Y, está tensa la cuestión. Yo no podría compararlo con el peronismo histórico porque es algo que yo no viví, porque era muy chica, pero está tensa. Entonces, mi obsesión en este momento es mantener el diálogo. Algún tipo de diálogo. Eso se ha vuelto casi una obsesión te diría en cada una de mis intervenciones: ubicar cuáles son mis interlocutores y formular mis señalamientos pensando cómo pueden ser leídos y recibidos. Escribir pensando cómo puede ser leído en el otro campo. Sino se convierte en un ruido infernal. No romper puentes: continúe o no el kirchnerismo, acá la Republica sigue y hay colegas con los que nos vamos a seguir cruzando.



-A pesar de haber muchas plumas críticas al kirchnerismo, pareciera que la oposición carece de intelectuales de jerarquía...

No, no creo que haya orfandad de intelectuales opositores. Vicente Palermo y Marcos Novaro son tipos de consulta. Incluso Roberto Gargarella, con un estilo de intervención típicamente intelectual, en el que parte de la disciplina que él maneja para hacer señalamientos puntuales, ha hecho críticas fuertes. No sé si se podría nombrar una lista de veinte tipos porque ya se convertiría en otra cosa y acá no se trata de armar un equipo de fútbol, pero no diría que no hay intelectuales de jerarquía.

-¿Pero por qué Carta Abierta tuvo más visibilidad?

Tuvo más visibilidad, pero tipos de jerarquía… sólo Horacio González, Forster o una intelectual más joven que es María Pía López. A González hay que reconocerle su persistencia y honestidad intelectual: una persona que hace cuarenta años que indaga en ese objeto simbólico-cultural central que es el peronismo. Viene de lejos. Pero todos los demás, que firman debajo, tampoco es que ocupan las primeras líneas. Son ciudadanos ejerciendo su derecho a participar, a expresarse, y está muy bien que lo ejerzan pero nadie podría decir que son intelectuales de renombre.

La catarsis de Carta Abierta

-Hubo cierto malestar del kirchnerismo con Carta Abierta luego de sus críticas a la campaña de Filmus.

Creo que Carta Abierta publicó y subió sus videos como lo hace siempre. Ya habían subido un escrito a la web antes de la elección, con una suerte de declaración de la ciudad, un horizonte mas utópico y otro mas concreto que no tuvo eco en el espacio de Filmus. Lo que sucedió fue que, quizás como responden mas a una lógica de ágora, de asamblea, tal es su estilo y así suben el material a internet. Que es el estilo contrario al del gobierno que ellos defienden. Ellos, no yo. El estilo Zannini, el secretismo, la negociación en bambalinas, que es el estilo del gobierno. Entonces se lo criticaron por lo que tienen no por lo carecen.

-¿Pero hacer esa autocrítica camino al ballotage no es políticamente contraproducente?

Alguno puede cuestionarlos, que tuvo las repercusiones que tuvo, camino al ballotage. Pero yo no lo haría. Para nada. Justamente es la forma en que trabaja ese grupo. No así el gobierno que ellos defienden. Es una forma más abierta que es lo contrario al kirchnerismo, con Cristina tomando decisiones a solas todos los días, en Olivos, Calafate o donde sea.



Cristina

-¿Es de esperar que Cristina acepte participar de un debate en esta campaña, camino a su reelección?

No, para nada. Si no lo ha hecho nunca. Un gobierno que nunca sentó a la oposición en una mesa de negociaciones, mucho menos va a someterse a un debate de campaña. Yo creo que Cristina Kirchner es una persona intelectualmente insegura. Hay algo en su subjetividad que la vuelve insegura al debate. Mas allá de lo que se dice, que tiene oratoria y maneja bien las frases con subordinadas, ella elude constantemente una instancia discursiva y de debate. Yo no creo que lo presidentes deban estar debatiendo y argumentando las 24 horas del día, pero hay instancias en las que es clave. Una elección es una de ellas.

-¿El principal problema del próximo gobierno será dirimir quién herede al kirchnerismo?

No digo que se termine el peronismo, ni si quiera el kirchnerismo. Pero que la herencia es un tema. Y esa herencia va a entrar en disputa cuando Cristina Kirchner asuma su segundo gobierno. Hay muchos que tienen un pagare y van a pasar a cobrarlo. El que se propone como futuro vicepresidente, Amado Boudou, no es una persona que pueda heredar el kirchnerismo. Así parece al día de hoy, pero se han visto milagros en la Argentina. También han quedado varios heridos. Veremos como se resuelve. Hasta ahora, hablando con peronistas ortodoxos, peronistas de toda una vida asociada a la política, muchos me repiten “nosotros somos gente educada”.

-¿Cómo queriendo decir qué?

Queriendo decir que, a pesar de que pudieron haber recibido maltratos, ellos van a respetar a la Presidenta. “Somos gente educada” significa que tiene códigos, que se van a abstener del canibalismo que ocurre a veces en la política argentina.

Macri 

-Usted suele decir que “del kirchnerismo hay que salir hacia delante” ¿La victoria de Macri en Capital hace caer las esperanzas de “salidas superadoras” al kirchnerismo? ¿O cree que la alianza Macri-Duhalde puede ser leída como “salida superadora”?

De ningún modo, ni siquiera sé si es una salida, para nada. Y no lo veo a Macri como presidente de la republica en 2015 como se grita en esos “Festilindo” que organiza cada vez que gana una elección. Pero aún si lo viera tampoco diría que es una salida superadora. El discurso de la pospolítica es que ya no se dan alineamientos; y el discurso de la política es descubrir que no serán tan fuerte como se daban en la Argentina de 1920 donde había socialistas, anarquístas, partidos liberales y partidos conservadores, porque tampoco hay una estructura social que lo sostenga, pero esos alineamientos subsisten. De ningún veo que Macri sea una salida superadora.

Por otro lado, no se puede ver que el gobierno de Macri en la ciudad haya sido una administración eficiente. Lo que se sabe y se reconoce sobre el gobierno de Santa Fe es que el Partido Socialista ejerce una política muy eficiente en términos de gestión, yo no diría que eso es característico del gobierno porteño



-¿Al kirchnerismo le conviene antagonizar con Mauricio Macri para ocupar el lugar de la centro izquierda?

Macri es facilísimo, por muchos aspectos. Para cualquier progresista de izquierdas, Macri es un picnic. La cuestión es si uno esta en política para ir a los picnic o para ganarle a esa efectividad que Macri ha construido. Por otra parte es obvio que Macri se ha beneficiado de un voto antikirchnerista que jamás lo hubiera votado a él en otra circunstancias. Queda claro que hay un voto antikirchnerista que fue directo a Macri en primera vuelta. No hizo lo que pudimos haber hecho muchos de votar a Pino o Estenssoro, muchos fueron directo a Macri para decirle a Cristina Kirchner: “Tomá!”. Macri no puede hacer cosecha de ese voto porque no ese voto no es de él. Él no puede instrumentalizar eso porque sencillamente no le pertenece. Pero con Filmus es muy difícil, la soledad en la que Filmus hizo esta campaña tuvo por momentos algo patético. Es la soledad del corredor de fondo. Es fácil hablar mal de Macri desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche, pero después de eso para convertirlo en política necesitás bastante mas, y Filmus no lo tenía. No porque no tenía condiciones intelectuales, sino porque fue llevado a una especie de desierto. Alguien que no pudo hablar en su acto de asunción como candidato ya es un signo de alguien profundamente debilitado.

-¿Cómo interpretar la reacción de Fito Páez y todo el debate sobre la idiosincrasia del electorado porteño?

A mí lo que me asombró fue lo sucedido en Página 12. Dentro de diez años seguramente la pregunta que me haría es “¿Quién cerró Página 12 esa noche? ¿Quién estaba a cargo de cerrar esa edición y no lo llamó a Fito por teléfono para consultarle por una o dos frases?" La sensación que queda es de la irresponsabilidad periodística. Cualquier editor responsable levanta el teléfono para hablar con Páez antes de cerrar. Eso es lo que a mí me dejó pensando. Después, qué se yo lo que le pasa a Fito Páez, no tienen mucha importancia las ideas de Páez en política.

El progresismo, Del Sel y Duhalde

- ¿La división del Frente Progresista que postula a Binner y el radicalismo es síntoma de qué?

- La voluntad de Pino fue la que impidió que hubiera un frente progresista unificado. Cuando Solanas dice: “con el radicalismo nada” y Alfonsín ,- la voluntad de otro individuo-, se va con De Narváez. Ahí se comportan de manera simétrica y en sentidos opuestos. Cualquier salida para adelante en términos ideológicos, políticos, de gestión, quedo trunca. Muchas veces la historia depende del movimiento de un individuo o de unos pocos individuos. No depende cuando todas las condiciones están dadas, pero cuando no es así y Solanas pone una interdicción y comprueba las peores hipótesis de esa interdicción, ahí la historia gira. Entonces llegamos al 14 de octubre en posición debilitada y fragmentada. Alfonsín se comportó de modo acorde a todos los prejuicios que se tenían sobre él. No hay salida.

-¿A Del Sel le cabe el rótulo de “antipolítica” o es una fachada de la alianza entre el PRO y el duhaldismo?

-Con Del Sel ocurren ambas cosas: por un lado es un candidato que se presenta como no político, mediático. Un personaje puro de lo que yo describo en el libro como “celebrityland”, que hace su cierre de campaña en el programa de Susana Giménez junto a Dady Brieva. Más “celebrityland” que eso no se me ocurre nada. Nada, ni Oprah Winfrey. Es la argentinidad en celebrityland. Pero por otro lado hay un aparato político detrás. Quien conoce un poco la política sabe que no entra cualquiera con un autito por los pueblos a hacer campaña. Todo lo que hizo Del Sel en la provincia requiere de un aparato político. Las noticias que llegaban de Santa Fe indicaban que, una vez que Rossi fue elegido candidato del kirchnerismo, muchos empezaron a trabajar para Del Sel. Del Sel es la no política él, eso es lo que él vende y las gente acepta. Pero para mostrar a ese personaje se necesita de un aparato político, y siempre lo hay.

-Que se lo proporcionó el duhaldismo…

Duhalde jugó muy fuerte y la presencia del “Momo” Venegas en la fiesta es un sello. Duhalde envía ese hombre porque está enviando su sello. Entonces son dos cuestiones: una que puede preocuparnos mucho desde el punto de vista ideológico cultural: la gente se divierte un rato, mira el programa de Susana Giménez, siente que Del Sel es igual a ellos. No lo es, dado que no tenemos 40 millones de Midachis, pero siente ese efecto que dan las celebridades: por un lado es como Dios y por otro lado es como Jesucristo: un hombre en la tierra. Pero para ello necesita los apóstoles, y los apóstoles fueron puestos por el peronismo no kirchnerista. ¿Qué quiere decir que la elección se nacionalizó? Significa que es una elección que se “peronizó”: una elección entre dos aparatos peronistas, el kirchnerista y el disidente. 



Fuente: LPO

lunes, 21 de febrero de 2011

CFK vs. Macri-Duhalde. Por Alfredo Leuco


SE RECALIENTA EL ESCENARIO ELECTORAL


El doble estándar oficial. Scioli tiene sesenta días claves. Avanza el armado PRO-PJ Federal. Lavagna advierte: “Con Macri se puede ganar, no gobernar”.


Hasta hace treinta días, Barack Obama era peronista y le copiaba el modelo productivo y keynesiano a Néstor Kirchner. Por eso Cristina Fernández firmaba gustosa los acuerdos correspondientes para que los militares norteamericanos capacitaran a nuestras fuerzas de seguridad nac & pop. Resulta que ahora el morocho demócrata es la encarnación del imperialismo que nos invade vía aérea y quiere sembrar torturas, golpes de estado, drogas y hasta atentados terroristas en Argentina. Por eso la ministra Nilda Garré resolvió suspender todos estos convenios. Mientras tanto, el Gobierno violó la ley 25.880 porque ni siquiera le avisó al Congreso que iban a desembarcar tropas extranjeras.
Hasta hace cuatro meses, Daniel Scioli había sido elegido por Kirchner como su vicepresidente, gobernador de la Provincia, compañero leal de las testimoniales y presidente del PJ cuando renunció casi en la clandestinidad, entre gallos, medianoche y Télam que filmaba. Resulta que ahora es el comandante de la derecha neoliberal y adalid de la mano dura al que hay que recortarle el poder con Martín Sabbatella como tijera y el respaldo de Florencia Peña, Ernesto Laclau y Teresa Parodi, entre cientos de firmantes de una solicitada en ciernes que dice que no quieren “retroceder al país de los privilegios, del desempleo, del ajuste, de las relaciones carnales y del mercado”. “Somos progresistas, queremos progresar”, podría ser una buena consigna.
Hasta mediados del 2008 (casi nada en términos históricos) el Grupo Clarín era un amigo de la Casa Rosada, al que se le ofrecían primicias de tapa, relaciones carnales y no menos de doce cenas bien servidas en Olivos para su máximo directivo, Héctor Magnetto. Resulta que ahora, según Carlos Kunkel: “Magnetto es el enemigo de la democracia que pactó con el genocida Videla el robo de los hijos que luego anotó como propios Ernestina Herrera de Noble”.
Semejantes volantazos obligan a los dirigentes kirchneristas a estar muy atentos para acompañar los flamantes relatos. Desde el poder no solamente se les exige que repitan las nuevas verdades con la misma convicción y lealtad con la que defendían las viejas, sino que –además– señalen y ataquen a los viejos aliados y flamantes enemigos como una prueba de amor. Por ejemplo, hoy en el diccionario oficial Alberto Fernández es reaccionario y Amado Boudou es revolucionario. El que proponga tener relaciones autónomas pero racionales con los EE.UU. será acusado de cipayo, traidor a la patria, y la Presidenta le reclamará desde la tribuna que defienda la soberanía. El que sostenga que Scioli es un peronista de manual, un hombre de centro que se adapta a todos los vientos ideológicos como manda el ADN partidario, será descalificado como destituyente, empleado de Eduardo Duhalde y de las patronales agrarias que viven del trabajo esclavo. El que en forma equilibrada plantee que el Grupo Clarín es un poderoso holding, el gran jugador del mercado de medios que defiende con uñas y dientes sus intereses económicos, como todos, será defenestrado al grito de “cómplice del monopolio”.
Siempre el kirchnerismo se ve a sí mismo como dueño de la verdad histórica. Eso le da una ventaja, que es colocarse a la vanguardia de la convocatoria de sectores juveniles de la militancia, pero simultáneamente lo encierra en un esquema rígido de dogmatismo blindado a la realidad. Y como consecuencia, comete errores que lo dejan siempre al borde del precipicio, pese a que tiene todo a favor para ganar las elecciones con comodidad.
Ese arma de doble filo, que construye poder y enemigos al mismo tiempo, polariza todo, fractura a veces donde no debe y obliga a sus seguidores a jugar siempre a todo o nada. Por eso tiene logros espectaculares, como el crecimiento del 9,1% en 2010 con el 7,3 de desocupación, y al mismo tiempo comete papelones cargados de infantilismo incomprensible como los de Héctor Timerman. En este punto está la principal fortaleza y debilidad de la reelección de Cristina Fernández de Kirchner. No hay fuerza política que pueda exhibir tantos buenos resultados –que se expresan en una intención de votos que supera el 35%– ni tantos errores –que edifican un porcentaje similar que en las encuestas engordan el rubro “no los votaría jamás”–.
Si se analizan todos los elementos de Buenos Aires, la conclusión es que en esta tregua de sesenta días se juega el futuro de Scioli. Para evitar la erosión de votos que le producirá inexorablemente Sabbatella, tiene un sólo camino: fijar las elecciones provinciales en un día distinto que las nacionales. El gobernador tiene los atributos para hacerlo por decreto. Eso pegaría en la línea de flotación al acuerdo Cristina-Sabbatella, pero sería lo mismo que patear el tablero, con consecuencias imprevisibles. Uno de los lugartenientes de Scioli dijo a PERFIL: “Nadie sabe si Daniel se animará a dar semejante paso. Pero si lo hace, debería ser directamente para candidatearse a presidente. Si quiere marcarle la cancha a Cristina, después le van a hacer la vida imposible. Lo van a tomar como una traición y no como un gesto de autodefensa”.
El resto del rompecabezas tiene dos incógnitas de relevancia: ¿Ernesto Sanz logrará en setenta días acercarse al nivel de conocimiento e intención de voto de Ricardo Alfonsín? ¿Quién será más atractivo para el electorado antikirchnerista? Faltan 245 días para las elecciones. ¿Quién inspirará más posibilidades de ganar en segunda vuelta y gobernar después? Mauricio Macri está convencido de que la dinámica de los acontecimientos lo llevará hacia ese lugar. Tiene un estado mayor de campaña cada vez más peronista: Humberto Schiavoni, Emilio Monzó, Eduardo Mondino y hasta Miguel Del Sel, de corazón justicialista, que llevará un compañero de fórmula vinculado a Duhalde o a Reutemann, y el polémico y denunciado Alfredo Olmedo PRO-hijado por Juan Carlos Romero. El esquema ideal que dibuja Jaime Durán Barba habla de un acuerdo que lleve a Francisco de Narváez a gobernador, a Gabriela Michetti en la Ciudad, a Duhalde como candidato a senador nacional, a Felipe Sola como vice de Macri y a Graciela Camaño encabezando la lista de diputados. Eso dinamita el Peronismo Federal y deja afuera a Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá, que han dicho que Macri es su límite.
Algo parecido piensa Roberto Lavagna, leal a Duhalde, pero no quiere enterrarse con él. El ex ministro de Economía le comentó a dos amigos en su casa de Cariló que “es necesaria una segunda renovación del peronismo”. No quiere apoyar ni a Cristina ni a Macri y planteó que “el Gobierno está demasiado cerrado y el Peronismo Federal demasiado abierto. Con Macri se puede ganar una elección, pero después no se puede gobernar. Eso no le sirve al país”.

fuente: http://www.perfil.com/contenidos/2011/02/20/noticia_0004.html

 

viernes, 4 de febrero de 2011

¿Cristina o Timerman? Por Alfredo Leuco

En un mismo día el gobierno nacional exhibió dos posturas antagónicas respecto de Mauricio Macri. ¿Cuál será la actitud más genuina?¿La de la presidenta Cristina Fernández que hizo un llamado al diálogo y a la articulación entre la policía federal y la metropolitana o las agresivas acusaciones sin fundamento que el canciller Héctor Timerman hizo sobre la participación de los policías de la ciudad en un curso financiado por los Estados Unidos donde, dijo, se los capacitaba para la tortura y los golpes de estado? ¿A quien hay que creerle? ¿A la jefa de estado que planteó una valiente diferenciación entre Macri y la dictadura o al ministro que hizo un delirante viaje por el túnel del tiempo y asoció los actuales estudios policiales con la tenebrosa y tristemente célebre Escuela de las Américas donde hace 30 años si se adiestraba a generales para derrocar presidentes democráticos? Hay algo que no cierra.
 
Da toda la sensación de que la presidenta tomó la correcta decisión de bajar el tono de los enfrentamientos. De fomentar que el debate público y las protestas tengan carriles mas pacíficos y menos anárquicos.
 
En pocas horas la presidenta llamó a la responsabilidad a los dirigentes gremiales que apelaban a mecanismos de protestas ilegales o extremos, convocó al gobierno de la ciudad para acordar políticas de estado empezando por el combate conjunto a la inseguridad e hizo callar a su propia juventud militante, algo nada fácil que debe valorarse, cuando entonaron el clásico: “Macri/ basura/ vos sos la dictadura/”. 

Fue un momento muy especial. Cuando los bombos se silenciaron ella explicó que no había que faltarle el respeto a quienes habían padecido de verdad una dictadura. Explicó que la situación que se vive ahora es de plena democracia y que es un despropósito comparar cualquier cosa, incluso las políticas de derecha, con el genocidio que produjo el terrorismo de estado en nuestro país. Es una confusión conceptual. 

La palabra dictadura en cualquier país pero especialmente en el nuestro tiene el contenido horroroso que le dio una maquinaria sistemática que desde el estado se dedicó a secuestrar, torturar, perseguir y asesinar. Eso está a años luz de cualquier postura por mas reaccionaria o liberal que sea de un político elegido democráticamente. Si uno empieza por ser preciso con las palabras tal vez tenga comportamientos mas acertados.
 
Este reto para la militancia kirchnerista es un sayo que también le cabe a muchos dirigentes opositores que suelen utilizar metáforas brutales para criticar al gobierno. Se puede decir que los Kirchner tienen actitudes autoritarias o intolerantes pero de ninguna manera se puede utilizar el término dictadura como han hecho algunos. Ordenar y elevar el debate va a mejorar la calidad de la democracia. Sin embargo Héctor Timerman apareció como si perteneciera a otro gobierno o como si se expresara con una liviandad que no corresponde a la investidura de canciller. 

Su torpeza fue tan grande que en dos párrafos quiso ofender al macrismo pero ofendió al gobierno hermano de Brasil, por ejemplo que también tienen policías entrenándose en El Salvador y a varias otras policías como la bonaerense y la federal que manejan Daniel Scioli y Nilda Garré e incluso al gobierno de Barack Obama del que cuesta creer que fomente la tortura y los golpes de estado. La incontinencia verbal suele ser una trampa para cualquier ser humanos. Para un canciller mucho más. Mas que nadie es dueño de sus silencios pero queda preso de sus palabras.



fuente. http://www.continental.com.ar/blog.aspx?id=1421534

sábado, 22 de enero de 2011

“Buenos Aires colapsa” para Télam


TODA UNA SECCIÓN PARA PEGARLE A MACRI



Hace ya algún tiempo que el sitio web de la agencia estatal (oficial) Telam creó una sección en su sitio llamada “Buenos Aires colapsa”. Dicho apartado nuclea en un mismo lugar todas las notas elaboradas por la agencia (ahora kirchnerista) contra la gestión de Mauricio Macri.

Allí puede verse en la esquina superior derecha de la página la imagen de un obelisco derrumbado con un fondo tempestuoso y bastante atemorizante.

Dentro de la sección figuran links a las siguientes notas:

-Faltan viviendas y sobran departamentos desocupados

-El gobierno de Macri desvirtúa la aplicación del código de construcciones: Permite, no obliga

-La reforma urbanística de la Ciudad está trabada por la especulación inmobiliaria

- Barrios porteños saturados de edificios sin redes de servicios en condiciones

-No se cumple un decreto que obliga a hacer obras en redes de agua y cloacas

-Recurso de amparo por obras que producen daño ambiental en cinco barrios

No es novedad que la ciudad de Buenos Aires y alrededores poseen estructuras añejas y tampoco lo son distintos problemas que pueda tener esa capital por falta de voluntad política.

Este medio ha publicado numerosas notas sobre este fondo. Incluso el director Ejecutivo de este periódico ha sido querellante en algunas maniobras non sanctas del gobierno de Mauricio Macri, sobre todo en lo que infraestructura y edificación representa, algo que desde el conflicto del Parque Indoamericano recién parece haber percatado el oficialismo; al menos para denostar al Jefe de Gobierno porteño y su gestión.

Sin embargo no termina de resultar sumamente chocante que la agencia de noticias estatal y “militante” —como a su director le gusta especificar— elabore toda una sección para “pegarle” al gobierno de la ciudad.


Es bastante iluso imaginar que alguna vez veremos en ese medio algún apartado especial sobre hechos de corrupción de índole nacional, con Macri o sin Macri. Sin embargo cada vez es más notoria la manera en que desde el oficialismo se refieren a la Ciudad de Buenos Aires como casi un planeta aparte, planeta que sería adjuntado automáticamente si el mismo fuera oficialista.

Lamentable resulta recordar las 72 horas que tardó el Gobierno nacional y el porteño para reunirse en consenso y tratar de encontrar alguna solución al conflicto de las tomas pudiendo haber evitado muertes y enfrentamientos. Luego, y como si nada hubiera pasado recomenzaron las vergonzosas conferencias de prensa oficiales volviendo a denostar al Jefe de Gobierno por el mismo conflicto.

Ahora su portavoz estatal refrenda una pelea política infantil e inconsistente en un apartado especial de una agencia oficial que pagan todos los argentinos… también colapsados por las payasadas de sus gobernantes.
 
Eliana Toro


fuente: http://www.periodicotribuna.com.ar/8217-buenos-aires-colapsa-para-telam.html

viernes, 10 de diciembre de 2010

Pánico en la tierra de nadie. Por Joaquín Morales Solá


 Una policía, la Federal, ya no quería hacer nada. Otra policía, la Metropolitana, está escasamente armada y no tiene capacidad operativa. Tres jueces hicieron circular ayer, entre ellos, el expediente sobre los graves incidentes de Villa Soldati; nadie sabe, a estas alturas, qué juez se hará cargo de la investigación. Dos hombres y una mujer han muerto ya en un sangriento forcejeo por ocupar terrenos y viviendas que no les pertenecían. Los heridos se suceden con el correr de las horas. El Estado está desarmado, pero civiles innominados portan armas y las disparan. Hay quienes dicen que algunos cuentapropistas de la violencia pertenecen a los infaltables barrabravas del fútbol.
Villa Soldati es, tal vez, la sinopsis más conmovedora de siete años de dejar hacer. Centenares de personas se predisponían anoche a ocupar terrenos en el mismo lugar donde un día antes habían muerto un hombre y una mujer. Mortales tiros descerrajados por civiles arreciaban como los alegres fuegos artificiales de fin de año. El barrio más cercano estaba habitado por personas paralizadas por un temor que calaba hasta los huesos. En esa tierra de nadie, y de cualquiera, el Estado era la ausencia más visible.
La Policía Federal se resiste a ir más allá de una estricta orden política y judicial. El ministro de Justicia, Julio Alak, dispuso ayer el relevo de oficiales de esa policía sin conocer antes un peritaje médico y judicial sobre las circunstancias y las balas que quitaron la vida a dos personas. Anoche, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, declaró que la Policía Federal no reprimiría. ¿No reprimiría cuando las armas de fuego se ven hasta en las fotos periodísticas? ¿No, cuando sólo depende de la suerte que esos tiros al voleo no terminen con más vidas?
La Policía Metropolitana es, hoy por hoy, una fuerza vecinal que sólo puede servir para arrestar a algunos rateros de mala muerte o para mediar en una pelea entre vecinas. Tiene más armas con balas de goma que de fuego; carece, además, del equipamiento de una fuerza de infantería: cascos, escudos, camiones hidrantes y uniformes suficientes pertrechados. Es más lo que no tiene que lo que tiene. Sus efectivos se paseaban ayer en sus automóviles entre los disturbios con el pánico que compartían con los históricos vecinos del lugar.
La causa judicial pasó ayer del fuero correccional al penal y del penal al correccional. Un juez ordenaba una cordial mediación del gobierno porteño y la provisión de baños y vituallas a los ocupantes, mientras otra jueza mandaba a desalojar el predio. Una tercera jueza se declaró incompetente. Nada. Todas las decisiones judiciales terminaban en la absoluta impotencia. El gobierno nacional había decidido durante todo el día de ayer ser espectador de un drama que podría imputarle a su temido enemigo electoral, Mauricio Macri.
Fuentes oficiales señalaron anoche que calculaban que ya había en Villa Soldati unas 3000 personas que llegaban sin parar. Pedían un terreno, una vivienda, un subsidio y un trabajo a cambio de pacificar la situación. Nadie podía darles tanto. Era imposible satisfacerlos por los límites económicos del Estado porteño; en la administración de Macri no querían tampoco crear un peligroso precedente. "Terminaremos resolviendo el problema social del país y del Mercosur", dijo uno de sus ministros.
En el medio se coló la denuncia de los funcionarios porteños, Macri y Horacio Rodríguez Larreta, sobre el conflicto de la inmigración. Hebe de Bonafini los acusó de racistas. Antes, su mano derecha, Sergio Schoklender, había denunciado que los foráneos de Villa Soldati estaban vinculados con el narcotráfico.
Inmigrantes
La Argentina es un país que construyó con inmigrantes, pero con inmigrantes que vinieron a trabajar y consiguieron todo lo que tuvieron con el esfuerzo de un empleo, de un oficio o de una profesión. Ningún país en el mundo de hoy tiene las puertas abiertas sin reglas y sin condiciones. Hace pocos días, un juez ordenó allanamientos por casos de drogas en la villa 31, que lo hizo con la Policía Metropolitana. Detuvo a once personas; ocho eran extranjeras y tres argentinas. ¿Incorrecto políticamente? Lo sería si los argentinos se declararan anarquistas y decidieran vivir sin un Estado y sus elementales responsabilidades.
Decenas de personas se agolparon ayer, en perfecta organización, sobre el edificio del gobierno porteño, frente a la Plaza de Mayo. Protestaban por los muertos de Villa Soldati. Los eslóganes, el inhumano escrache y la violencia estaban dirigidos contra el jefe del gobierno capitalino, Macri, que tuvo problemas hasta para abandonar su despacho. Nada decían de la orden judicial que había mandado a desalojar los terrenos ocupados (lo cual no es una heterodoxia jurídica en una nación con cierto grado de civilización), pero decían menos del gobierno nacional (cuya sede central está frente a las oficinas de Macri), que había movilizado a la Policía Federal el día antes para cumplir con aquella resolución judicial. La política y el escenario electoral, otra vez.
Sólo bien entrada la noche de ayer, y cuando los disparos se confundían ya amenazadoramente con las tinieblas, aparecieron en Villa Soldati patrulleros de la Policía Federal. Quizá la Presidenta había entendido que la fantasmal figura de la muerte es una frontera que ninguna política debe quebrar. Quizá. El tamaño del conflicto ya era, de todos modos, de difícil solución entre tantas insignificancias ofrecidas por oficialistas de uno y otro bando.