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domingo, 31 de julio de 2011

ENTREVISTA A BEATRIZ SARLO. Por Federico Sierra


La intelectual analiza la figura de la Presidenta y expresa que “hay algo en su subjetividad que la vuelve insegura al debate público, una instancia que elude”. Y a horas del ballotage porteño, Beatriz Sarlo señala "es fácil hablar de mal de Macri desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche, pero después para convertir eso en política necesitás bastante más". 


“La antikirchnerista que los kirchneristas aman odiar”, “una socialdemócrata sin partido” o “una kirchernista malgré moi” . Las definiciones de Beatriz Sarlo sobre sí misma siempre son mejores que las que pueda dar otro sobre ella.

Sarlo viene desde lejos en el tiempo atravesando el campo intelectual: dirigió la revista Punto de Vista durante dos décadas, participó en la reconstrucción de la Facultad de Filosofía y Letras durante el alfonsinismo, analizó con destreza las derivas culturales de la posmodernidad durante el menemismo y asesoró a Graciela Fernández Meijide en la fallida experiencia de la Alianza. Pero fue su participación en el programa 678 lo que le valió una notoriedad inédita, una sobreexposición mediática y una frase que ingresó en la cultura popular “Conmigo no Barone”, que la dejó “extenuada por momentos”.

Su último libro, “La audacia y el cálculo”, indaga en el kirchnerismo como fenómeno político cultural y su despliegue en todas las instancias del campo periodístico.

“Un periodismo que se ha vuelto hipersofisticado, que se forma a la vez en las redacciones y las universidades, donde los periodistas están presentes tanto como objeto y sujeto de estudio”, señala la autora.

-¿Existe una fuerte tensión que atraviesa el campo intelectual actualmente?

-Y, está tensa la cuestión. Yo no podría compararlo con el peronismo histórico porque es algo que yo no viví, porque era muy chica, pero está tensa. Entonces, mi obsesión en este momento es mantener el diálogo. Algún tipo de diálogo. Eso se ha vuelto casi una obsesión te diría en cada una de mis intervenciones: ubicar cuáles son mis interlocutores y formular mis señalamientos pensando cómo pueden ser leídos y recibidos. Escribir pensando cómo puede ser leído en el otro campo. Sino se convierte en un ruido infernal. No romper puentes: continúe o no el kirchnerismo, acá la Republica sigue y hay colegas con los que nos vamos a seguir cruzando.



-A pesar de haber muchas plumas críticas al kirchnerismo, pareciera que la oposición carece de intelectuales de jerarquía...

No, no creo que haya orfandad de intelectuales opositores. Vicente Palermo y Marcos Novaro son tipos de consulta. Incluso Roberto Gargarella, con un estilo de intervención típicamente intelectual, en el que parte de la disciplina que él maneja para hacer señalamientos puntuales, ha hecho críticas fuertes. No sé si se podría nombrar una lista de veinte tipos porque ya se convertiría en otra cosa y acá no se trata de armar un equipo de fútbol, pero no diría que no hay intelectuales de jerarquía.

-¿Pero por qué Carta Abierta tuvo más visibilidad?

Tuvo más visibilidad, pero tipos de jerarquía… sólo Horacio González, Forster o una intelectual más joven que es María Pía López. A González hay que reconocerle su persistencia y honestidad intelectual: una persona que hace cuarenta años que indaga en ese objeto simbólico-cultural central que es el peronismo. Viene de lejos. Pero todos los demás, que firman debajo, tampoco es que ocupan las primeras líneas. Son ciudadanos ejerciendo su derecho a participar, a expresarse, y está muy bien que lo ejerzan pero nadie podría decir que son intelectuales de renombre.

La catarsis de Carta Abierta

-Hubo cierto malestar del kirchnerismo con Carta Abierta luego de sus críticas a la campaña de Filmus.

Creo que Carta Abierta publicó y subió sus videos como lo hace siempre. Ya habían subido un escrito a la web antes de la elección, con una suerte de declaración de la ciudad, un horizonte mas utópico y otro mas concreto que no tuvo eco en el espacio de Filmus. Lo que sucedió fue que, quizás como responden mas a una lógica de ágora, de asamblea, tal es su estilo y así suben el material a internet. Que es el estilo contrario al del gobierno que ellos defienden. Ellos, no yo. El estilo Zannini, el secretismo, la negociación en bambalinas, que es el estilo del gobierno. Entonces se lo criticaron por lo que tienen no por lo carecen.

-¿Pero hacer esa autocrítica camino al ballotage no es políticamente contraproducente?

Alguno puede cuestionarlos, que tuvo las repercusiones que tuvo, camino al ballotage. Pero yo no lo haría. Para nada. Justamente es la forma en que trabaja ese grupo. No así el gobierno que ellos defienden. Es una forma más abierta que es lo contrario al kirchnerismo, con Cristina tomando decisiones a solas todos los días, en Olivos, Calafate o donde sea.



Cristina

-¿Es de esperar que Cristina acepte participar de un debate en esta campaña, camino a su reelección?

No, para nada. Si no lo ha hecho nunca. Un gobierno que nunca sentó a la oposición en una mesa de negociaciones, mucho menos va a someterse a un debate de campaña. Yo creo que Cristina Kirchner es una persona intelectualmente insegura. Hay algo en su subjetividad que la vuelve insegura al debate. Mas allá de lo que se dice, que tiene oratoria y maneja bien las frases con subordinadas, ella elude constantemente una instancia discursiva y de debate. Yo no creo que lo presidentes deban estar debatiendo y argumentando las 24 horas del día, pero hay instancias en las que es clave. Una elección es una de ellas.

-¿El principal problema del próximo gobierno será dirimir quién herede al kirchnerismo?

No digo que se termine el peronismo, ni si quiera el kirchnerismo. Pero que la herencia es un tema. Y esa herencia va a entrar en disputa cuando Cristina Kirchner asuma su segundo gobierno. Hay muchos que tienen un pagare y van a pasar a cobrarlo. El que se propone como futuro vicepresidente, Amado Boudou, no es una persona que pueda heredar el kirchnerismo. Así parece al día de hoy, pero se han visto milagros en la Argentina. También han quedado varios heridos. Veremos como se resuelve. Hasta ahora, hablando con peronistas ortodoxos, peronistas de toda una vida asociada a la política, muchos me repiten “nosotros somos gente educada”.

-¿Cómo queriendo decir qué?

Queriendo decir que, a pesar de que pudieron haber recibido maltratos, ellos van a respetar a la Presidenta. “Somos gente educada” significa que tiene códigos, que se van a abstener del canibalismo que ocurre a veces en la política argentina.

Macri 

-Usted suele decir que “del kirchnerismo hay que salir hacia delante” ¿La victoria de Macri en Capital hace caer las esperanzas de “salidas superadoras” al kirchnerismo? ¿O cree que la alianza Macri-Duhalde puede ser leída como “salida superadora”?

De ningún modo, ni siquiera sé si es una salida, para nada. Y no lo veo a Macri como presidente de la republica en 2015 como se grita en esos “Festilindo” que organiza cada vez que gana una elección. Pero aún si lo viera tampoco diría que es una salida superadora. El discurso de la pospolítica es que ya no se dan alineamientos; y el discurso de la política es descubrir que no serán tan fuerte como se daban en la Argentina de 1920 donde había socialistas, anarquístas, partidos liberales y partidos conservadores, porque tampoco hay una estructura social que lo sostenga, pero esos alineamientos subsisten. De ningún veo que Macri sea una salida superadora.

Por otro lado, no se puede ver que el gobierno de Macri en la ciudad haya sido una administración eficiente. Lo que se sabe y se reconoce sobre el gobierno de Santa Fe es que el Partido Socialista ejerce una política muy eficiente en términos de gestión, yo no diría que eso es característico del gobierno porteño



-¿Al kirchnerismo le conviene antagonizar con Mauricio Macri para ocupar el lugar de la centro izquierda?

Macri es facilísimo, por muchos aspectos. Para cualquier progresista de izquierdas, Macri es un picnic. La cuestión es si uno esta en política para ir a los picnic o para ganarle a esa efectividad que Macri ha construido. Por otra parte es obvio que Macri se ha beneficiado de un voto antikirchnerista que jamás lo hubiera votado a él en otra circunstancias. Queda claro que hay un voto antikirchnerista que fue directo a Macri en primera vuelta. No hizo lo que pudimos haber hecho muchos de votar a Pino o Estenssoro, muchos fueron directo a Macri para decirle a Cristina Kirchner: “Tomá!”. Macri no puede hacer cosecha de ese voto porque no ese voto no es de él. Él no puede instrumentalizar eso porque sencillamente no le pertenece. Pero con Filmus es muy difícil, la soledad en la que Filmus hizo esta campaña tuvo por momentos algo patético. Es la soledad del corredor de fondo. Es fácil hablar mal de Macri desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche, pero después de eso para convertirlo en política necesitás bastante mas, y Filmus no lo tenía. No porque no tenía condiciones intelectuales, sino porque fue llevado a una especie de desierto. Alguien que no pudo hablar en su acto de asunción como candidato ya es un signo de alguien profundamente debilitado.

-¿Cómo interpretar la reacción de Fito Páez y todo el debate sobre la idiosincrasia del electorado porteño?

A mí lo que me asombró fue lo sucedido en Página 12. Dentro de diez años seguramente la pregunta que me haría es “¿Quién cerró Página 12 esa noche? ¿Quién estaba a cargo de cerrar esa edición y no lo llamó a Fito por teléfono para consultarle por una o dos frases?" La sensación que queda es de la irresponsabilidad periodística. Cualquier editor responsable levanta el teléfono para hablar con Páez antes de cerrar. Eso es lo que a mí me dejó pensando. Después, qué se yo lo que le pasa a Fito Páez, no tienen mucha importancia las ideas de Páez en política.

El progresismo, Del Sel y Duhalde

- ¿La división del Frente Progresista que postula a Binner y el radicalismo es síntoma de qué?

- La voluntad de Pino fue la que impidió que hubiera un frente progresista unificado. Cuando Solanas dice: “con el radicalismo nada” y Alfonsín ,- la voluntad de otro individuo-, se va con De Narváez. Ahí se comportan de manera simétrica y en sentidos opuestos. Cualquier salida para adelante en términos ideológicos, políticos, de gestión, quedo trunca. Muchas veces la historia depende del movimiento de un individuo o de unos pocos individuos. No depende cuando todas las condiciones están dadas, pero cuando no es así y Solanas pone una interdicción y comprueba las peores hipótesis de esa interdicción, ahí la historia gira. Entonces llegamos al 14 de octubre en posición debilitada y fragmentada. Alfonsín se comportó de modo acorde a todos los prejuicios que se tenían sobre él. No hay salida.

-¿A Del Sel le cabe el rótulo de “antipolítica” o es una fachada de la alianza entre el PRO y el duhaldismo?

-Con Del Sel ocurren ambas cosas: por un lado es un candidato que se presenta como no político, mediático. Un personaje puro de lo que yo describo en el libro como “celebrityland”, que hace su cierre de campaña en el programa de Susana Giménez junto a Dady Brieva. Más “celebrityland” que eso no se me ocurre nada. Nada, ni Oprah Winfrey. Es la argentinidad en celebrityland. Pero por otro lado hay un aparato político detrás. Quien conoce un poco la política sabe que no entra cualquiera con un autito por los pueblos a hacer campaña. Todo lo que hizo Del Sel en la provincia requiere de un aparato político. Las noticias que llegaban de Santa Fe indicaban que, una vez que Rossi fue elegido candidato del kirchnerismo, muchos empezaron a trabajar para Del Sel. Del Sel es la no política él, eso es lo que él vende y las gente acepta. Pero para mostrar a ese personaje se necesita de un aparato político, y siempre lo hay.

-Que se lo proporcionó el duhaldismo…

Duhalde jugó muy fuerte y la presencia del “Momo” Venegas en la fiesta es un sello. Duhalde envía ese hombre porque está enviando su sello. Entonces son dos cuestiones: una que puede preocuparnos mucho desde el punto de vista ideológico cultural: la gente se divierte un rato, mira el programa de Susana Giménez, siente que Del Sel es igual a ellos. No lo es, dado que no tenemos 40 millones de Midachis, pero siente ese efecto que dan las celebridades: por un lado es como Dios y por otro lado es como Jesucristo: un hombre en la tierra. Pero para ello necesita los apóstoles, y los apóstoles fueron puestos por el peronismo no kirchnerista. ¿Qué quiere decir que la elección se nacionalizó? Significa que es una elección que se “peronizó”: una elección entre dos aparatos peronistas, el kirchnerista y el disidente. 



Fuente: LPO

domingo, 24 de julio de 2011

Hostigamiento de Estado. Por Alfredo Leuco


UNA PRACTICA OFICIAL RECARGADA


No hay autocrítica en el kirchnerismo por las derrotas electorales ni el daño hecho a Bonafini y Carlotto. El silencio de Cristina.



El silencio de Cristina en los tres temas que más afectaron al Gobierno en las últimas semanas tiene de-sorientados y preocupados a sus seguidores. La Presidenta exhibe sus condiciones de gran oradora frente a la televisión en cada acto oficial. Ayer, incluso, se permitió bromear con la nevisca que dejó casi “ciego” a su helicóptero en Río Turbio.
Pero no ha dicho ni una sola palabra en público acerca de la doble paliza recibida en la Capital, durante y después de las elecciones. Peor que perder es no entender por qué se perdió y, encima, burlarse del vencedor. Cristina tampoco dijo nada del daño tremendo que el oficialismo le produjo a los dos máximos emblemas de la lucha por los derechos humanos en nuestro país: Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto.
Si hoy se confirma la floja actuación de Agustín Rossi que anticipó Carlos Reutemann cuando saltó el cerco y dijo “nunca fui kirchnerista”, la realidad tal vez obligue al cristinismo a revisar su metodología autorreferente de armado y la parte de su discurso más soberbia y agresiva. Hay que tener en cuenta que se vienen dos tragos más amargos todavía: el ballottage porteño donde el kirchnerismo perdió el rumbo (Filmus impávido al lado de Boudou en Tecnópolis es un ejemplo) y las elecciones de Córdoba, donde el choque de los deseos con la realidad dejó, insólitamente, a la Presidenta sin candidato a gobernador.
Para que los opositores no se hagan los rulos, hay que decir que la potencia electoral de Cristina todavía sigue muy alta y que el crecimiento vigoroso del consumo es su principal motor. Ese es el mejor escenario para el kirchnerismo. El peor es la incapacidad de reconocer errores a tiempo y negarse tozudamente a cambiar hasta que, por lo general, es demasiado tarde para lágrimas. En ese plano, Cristina es peor que Néstor. Es menos flexible, habla con muy poca gente y no escucha a casi nadie. Aislarse en una cápsula donde está prohibido llevarle malas noticias no es un buen camino para preservarla. Todo lo contrario: Tomas Borge, el comandante sandinista solía decir que a los amigos hay que elogiarlos de espalda y criticarlos de frente. En ninguna de las saludables autocríticas que aparecieron en el ciberespacio hay una sola mención a Cristina. ¿No cometió ningún error? ¿La reina está vestida? ¿Hay un neoverticalismo progre que aborta el debate de las razones profundas? ¿O hay temor a las represalias? El miedo es el peor enemigo civil de la democracia.
Hay muchas preguntas que el kirchnerismo debería hacerse al aire libre, aunque Cristina logre la reelección. ¿Fue sensato colocarles las camisetas partidarias a Bonafini y Carlotto? ¿La voracidad por la cooptación amplió o achicó el respeto de la sociedad por esas dos mujeres? ¿Fue correcto el grito de advertencia de “ojo, vienen por las Madres, no pasarán” hasta que finalmente de un plumazo le sacaron el manejo de las viviendas y hasta de la última moneda? ¿Fue la derecha destituyente la que hizo semejantes barbaridades o el fuego amigo que nadie se atrevió a parar a tiempo? ¿Quién se hará responsable ante la historia de haber metido a Carlotto en las internas de la Capital? ¿No entienden que con tanta agitación de suposiciones la desviaron de su búsqueda de la verdad y la identidad de los nietos apropiados y la usaron en batallas que le son ajenas? Las expresiones de deseo suelen ir a contramano de la rigurosidad. “Ojalá Felipe y Marcelo sean hijos de desaparecidos” es una frase a modo de ejemplo. “Macri reivindica la dictadura” es otra que pronunció nada menos que el ministro de Educación, sin aportar ni un dato pese a que cualquiera puede ver en Internet las fotos de Kirchner durante la Guerra de Malvinas con el general Oscar Guerrero, el discípulo de Camps, publicadas por el diario Correo del Sur.
Hay como un círculo vicioso de silencio que no es salud. Cristina no dice nada al respecto y su militancia no dice nada sobre Cristina. Entonces, ¿quién tiene la culpa de los malos momentos tal vez absolutamente evitables que el kirchnerismo está pasando?
La urna es el instrumento para sintetizar y transformar en voto las sensaciones, angustias y alegrías que se vienen acumulando. Y las anteojeras ideológicas que suelen servir para cohesionar a esas minorías intensas llamadas militancia muchas veces sirven para levantar un muro ante el verdadero y más profundo pensamiento del ciudadano de a pie.
Equivocados o no, la historia dirá, los argentinos votan por buenos valores. Por suerte los corruptos y golpistas son una ínfima minoría. Es gravísimo repetir la equivocación fundacional de los violentos 60: confundir la postura de un grupo de esclarecidos con el nivel de conciencia media de la sociedad. Hoy también aparecen vanguardias revolucionarias del pensamiento que quedan pagando como patrullas perdidas. Al primer traspié se dan vuelta y descubren que la mayoría del pueblo quedó atrás, lejos de sus propuestas inflamadas. ¿Eso habla mal de la sociedad o de la capacidad de interpretación política de los dirigentes? ¿Es una sociedad retrógrada reaccionaria gataflórica que da asco por lo derechista o los muchachos creyeron que los vecinos habían comprado sus consignas jurásicas y masturbatorias? Por eso a muchos intelectuales respetables de Carta Abierta y a muchos jóvenes camporistas les cuesta encontrar los motivos por los que sólo el 14% de los porteños acompañó al cristinismo puro. ¿Qué dirán si hoy pasa algo parecido con Agustín Rossi? ¿Que los santafesinos que votan a Del Sel son agrogarcas resentidos por la 125? ¿O que Binner dice ser socialista pero le hace el juego a la derecha? ¿Y cómo se explica entonces que en esos mismos distritos la intención de voto de Cristina sea mucho mayor que la de Filmus o Rossi? ¿A la hora de las presidenciales el ciudadano gira hacia la izquierda?
Hay mucho que revisar pero algunas cosas aparecen muy claras. Por ejemplo, el rechazo masivo a las prácticas violentas y al discurso agresivo. Una cosa es dar el debate apasionado y pelear por las convicciones y otra muy distinta es la descalificación permanente. ¿Atacar a Stolbizer, Das Neves y hasta a Martín Sabbatella desde el kirchnerismo le suma o le resta votos? ¿Insultar a la madre de Binner en cada acto con la Presidenta agrada o disgusta al promedio de los santafesinos? ¿Utilizar los medios de comunicación que pagamos todos para vomitar odio y resentimiento aleja o acerca a los independientes? ¿No habrá llegado la hora del hartazgo social contra el hostigamiento de Estado?

Fuente: Perfil

sábado, 16 de julio de 2011

Cumbre en Olivos para rescatar a Filmus. Por Carlos M. Reymundo Roberts

NOTA DE HUMOR ÁCIDO, COMO NOS TIENE ACOSTUMBRADOS ROBERTS.


Lo de Fito Páez nos cayó como un mazazo. Un verdadero tsunami. Sí, enterarnos de que Macri le estaba proponiendo que fuera su jefe de campaña para el ballottage fue un golpe durísimo. Me pregunté: ¿será posible que venga una desgracia detrás de otra? Desde el domingo, todas son pálidas: Macri nos ganó 19 a 0, el caso del ADN de los chicos Noble, los operarios de las Madres que le reclaman a Hebe que les pague los sueldos, lo de Fito (y pensar que le dimos una millonada para que cantara en el Bicentenario). Y ahora empezó la Rural, con todos esos garcas tirándonos mala onda.
¿Qué pasa, están cambiando los vientos? No, compañeros, no se asusten: la señora reaccionó muy bien y está poniendo las cosas en su lugar . Cuando todos desesperábamos, convocó a una reunión en Olivos. Estuvieron Zannini, Boudou, Aníbal Fernández, Cabandié y Horacio González. ¡Y yo, aunque no lo puedan creer! La señora había leído mi columna del lunes, en la que expuse mi teoría de que, si se miraba bien, lo de Filmus había sido un gran triunfo, y le había gustado. "EL siempre decía que la realidad no es un bloque de granito, inmodificable, sino una madera que puede ser tallada", me contó apenas llegué. Le contesté que esa frase denotaba una gran sabiduría, y que el Indec supo llevarla muy bien a la práctica.
Me llamó la atención que no estuviera Filmus, pero dijeron que él era parte del problema y no de la solución.
Pese a que era la hora de la comida, no nos sirvieron nada. Ni siquiera el Cerdo para Todos. "Señores -ordenó Cristina-: tenemos menos de tres semanas de campaña, y hoy, aquí, menos de una hora, porque no puedo dormirme sin ver a Tinelli. Los escucho."
Me gusta ese estilo de mando directo, frontal, alejado de todo rasgo de fingida simpatía. Ella no esfriendly ni pretende serlo. Ella ejecuta. (Quizá no elegí el verbo más adecuado.)
El primero en hablar fue Zannini, cortando en seco a Boudou, que había querido madrugarlo. "Señora, tenemos que entregarles la campaña a los de La Cámpora. Ellos no están contaminados como nosotros, que tenemos décadas de escritorio. Ellos están entre la gente, conocen la ciudad, están en las universidades, en los bares, en los foros de Internet [aclaró que no se refería a los blogueros a sueldo]. ¡Que ellos manejen todo!"
No sé si Zannini marcó el rumbo (habló como 10 minutos), pero me dio la impresión de que todos decían no lo que pensaban, sino lo que la señora quería oír. Siguió Boudou, que en la intimidad es parecido al que se ve en público: siempre se ríe, no se sabe bien de qué.
"En mi opinión -dijo, y le hablaba sólo a ella-, la única forma de revertir esto es volcar mucha plata en la campaña. Mucha: cientos de millones. Todavía hay fondos en la Anses, en los bancos oficiales, hay reservas en el Central. El dinero compra todo [frase de cuño autobiográfico, sospecho]. Si Macri gastó mucho, nosotros gastemos el doble. Cada punto de una encuesta nos sale 10 millones. No hablo de comprar a los encuestadores. Ya lo hicimos y no funcionó. Digo que hay que invertir: por cada 10 palos que ponés, subís un punto. ¿Me entendés? [seguía dirigiéndose a la señora, y se quedó callado, como esperando una respuesta]."
-El próximo -dijo ella, cortante, y miró a Cabandié, que parecía asustado. Cristina lo ayudó: lo hizo intervenir en tercer lugar, y se la veía más atenta que cuando hablaron Zannini y Boudou.
-En su momento yo propuse construir una estatua a Maradona. Es cierto que no prosperó porque un periodista de un medio oligarca me tomó el pelo, pero la idea era buena. Ahora propongo que hagamos a toda velocidad una estatua a Filmus. Que la gente no lo vea como un candidato, sino como un prócer. Hay que cambiarle la imagen: siempre está como pidiendo perdón. Convirtámoslo en un prohombre. Un monumento vale más que mil palabras. ¿Dónde ubicarlo? En la Plaza de Mayo. ¿No es genial?
Le contestó Aníbal Fernández, que hacía rato que quería hablar. "Yo no llevaría al mármol a un tipo frío como Filmus. Pregunto: ¿quién tiene los votos en este país? Usted, señora. ¿Quién necesita votos? Filmus. Entonces, lo pegaría a usted. Los mostraría juntos todo el día. En la Casa Rosada, inaugurando obras, compartiendo el micrófono [Cristina lo miró mal cuando dijo esto]. ¡O lo salva usted o no lo salva nadie!
-Si me permiten -se interpuso Horacio González, filósofo de la vida-, deberíamos escudriñar en los pliegues íntimos del alma porteña; deberíamos conjeturar sobre las hipótesis de la sinrazón política y estructural, y no buscar simbiosis y alquimias del voto pendenciero que muestra insatisfacción y dualidad burguesa.
Se produjo un extraño silencio. O acababa de decir algo muy profundo, o no habíamos entendido nada.
Por fin, hablé yo, aunque no pude decir mucho. "Si a Macri le fue tan bien, ¿por qué en vez de matarlo no salimos a imitarlo un poco?" Se me estaban por tirar todos encima cuando intervino la señora, no para salvarme sino porque quería dar por terminada la reunión. Nos despidió con unas pocas palabras.
-Ustedes hablaron y hablaron, pero a nadie se le ocurrió preguntarme qué opino yo. ¿Quieren saberlo? Tráiganme una encuesta seria. Buenas noches.
La pucha, ¿habrá segunda vuelta?
fuente: La Nación

martes, 12 de julio de 2011

Los platos rotos de la derrota. Por Santiago Kovadloff

El horizonte electoral tras la victoria de Pro en la Ciudad



Si como Perón creía cada uno de nosotros es artífice de su propio destino, Daniel Filmus no puede desconocer lo mucho que ha hecho y dejado de hacer para correr la suerte que corrió en las elecciones de anteayer. Condicionado como estuvo por el desapego personal que, a lo largo de toda la campaña, le manifestó la Presidenta, no pudo sin embargo hacer otra cosa que cargar sobre sus hombros con las consecuencias de las oscuridades sembradas, desde hace mucho, por el gobierno nacional. Así, al menos, lo entendió el 70% del electorado porteño. A Filmus lo derrotó, ante todo, la disconformidad social que en la ciudad de Buenos Aires genera la gestión de su propio partido.
El oficialismo hubiera querido que la confrontación en la Capital fuese entre progresistas y conservadores. La gente decidió que sería entre la ley y la corrupción, entre el espíritu de convivencia y el afán de beligerancia. Y votó contra el Gobierno potenciando la figura de Mauricio Macri a nivel nacional. Si los platos rotos de la derrota los pagó un hombre que se dejó construir como vocero del maniqueísmo oficialista, los beneficios de esa disconformidad popular recayeron sobre un jefe de gobierno que supo transmitir un espíritu de convivencia pacífica y capitalizar a su favor la agresión inverosímil de la que lo hizo objeto una Presidenta empecinada desde siempre en humillar a sus adversarios significativos.
La renegación de sus derrotas -un procedimiento usual en el kirchnerismo- obliga a sus voceros a promover un discurso del que bastaría decir que es maníaco y tragicómico, si no fuera peligroso. Ciertamente no es éste el mejor modo de avanzar por un camino democrático. Pero es el único posible cuando se responde a un proyecto autoritario.
Cabandié no fue aceptado como candidato a legislador más que por la mitad del electorado que optó por Filmus. ¿Por qué no se lo quiere en las filas kirchneristas con la misma rotundidad con que lo quiere Cristina Fernández? No parece ser ésta una pregunta que la Presidenta esté dispuesta a plantearse. ¿Advertirá ella a tiempo cuánto hace para promover las derrotas que tanto la pueden afectar? Hay algo de la subjetividad de cada candidato que también se premia o se castiga con el voto. Cristina Fernández no parece darse cuenta, cada vez que se pronuncia, de cuánto de su autosuficiencia arrasadora se filtra en todo lo que dice y hasta qué punto ese modo de ser incide desfavorablemente en un electorado harto de jactancias, verticalismos monárquicos y providencialismos.
Nadie sabrá nunca cuántos fueron los votos primordialmente antikirchneristas que abultaron el caudal de Pro, sin expresar auténtica adhesión al jefe de gobierno. Pero cabe creer, a lo que todo indica, que fueron muchos y que serán aún más en la convocatoria programada para el 31 de julio. El propósito de derrotar los hechos con las palabras -"Cristina ya ganó"- se derrumbó en la ciudad de Buenos Aires y exige del gobierno nacional un cambio de estrategia. Pero nada induce a pensar que aun cuando ese cambio se produzca logre remontar el rechazo que ha producido en la Capital. El consumo indiscriminado y el oportunismo económico no parecen ser las variables con las que el Gobierno logró cautivar a la clase media porteña. ¿Lo serán frente a la clase media del resto del país? Cuesta creerlo. Sobre todo, le cuesta creerlo a Ricardo Alfonsín, que ya no oculta los efectos de la transfiguración que Macri ha sufrido a sus ojos. Hasta ayer era un límite infranqueable; ahora empieza a ser un horizonte apetecible. El voto porteño mayoritario refleja una necesidad básica que acaso termine por ser un imperativo nacional: la de impedir que el partido gobernante domine el escenario político. La UCR ha empezado a dar señales de haberlo advertido. Sus reservas ante Pro parecen hoy menos inamovibles que ayer. Si el apoyo de Alfonsín a Macri en el ballottage venidero terminara de concretarse, el triunfo de ese ideal democrático y republicano sobre la intransigencia partidaria habrá alcanzado una profundidad inusual en la historia del radicalismo.
Es posible que las peores bajezas aún estén por suceder. El oficialismo ya ha dado pruebas, en el pasado reciente, de que con tal de llegar adonde necesita no repara en medios ni lo frenan los escrúpulos. Pero tendría que considerar lo que una y otra vez resalta ante los ojos del sentido común: cuánto más hace por hundir en el barro a sus inadmisibles adversarios, más los favorece ante el electorado, harto de sus patrañas.
El resultado de anteayer arroja a la cara del kirchnerismo la evidencia de que su retórica, sus consignas de campaña y muchas de sus conductas en el ejercicio del poder conforman, en verdad, una retaguardia conservadora y no una vanguardia innovadora, como se empeñan en presumir. El esfuerzo desesperado y torpe que el Gobierno viene haciendo para que sus contradicciones y gravísimos conflictos éticos aparezcan ante la sociedad como males que le son impuestos y no como el resultado amargo y brutal que generan sus propias conductas de nada le ha servido. En la ciudad de Buenos Aires se votó contra un responsable y no contra una víctima inocente. Y así volverá a suceder el 31 de julio.
© La Nacion

lunes, 11 de julio de 2011

Luz amarilla para Cristina. Por Alfredo Leuco (AUDIO)

Sendra, dibujó con humor casi una editorial y dijo:” el voto es como ir al ginecólogo, uno va a buscar una solución pero se conforma con no tener una complicación”. Ayer la soberanía popular en la ciudad de Buenos aires le instaló una complicación a Cristina. Y eso desató su cólera. Es que la idea de una presidenta invencible y eterna sufrió un duro revés. 

Pocas veces se la vio a Cristina tan furiosa. Nunca el discurso oficial fue tan divergente. La presidenta, sin comprender los motivos de la gran elección que realizó Mauricio Macri ordenó a su gabinete que saliera a instalar un relato que la protegiera de cara al 23 de octubre. 

Lo más complicado fue que se quiso acusar a Daniel Filmus por su tibieza pero era la propia Cristina la responsable de haberlo elegido como candidato. Aníbal Fernández interpretó el clima de bronca y salió con los tapones de punta contra los medios de comunicación por ocultar que Macri estaba procesado. Mas canchero, Amado Boudou, disimuló su enojo y desarrollo esa teoría que dice que ningún candidato a presidente de la oposición está en condiciones de capitalizar el histórico éxito macrista.

Ese rumbo fue a contramano del prestigioso sociólogo Alberto Quevedo, amigo personal y jefe de campaña de Filmus, que había planteado palabras respetuosas, de alegría por el crecimiento de los votos del Frente para la Victoria y sin ningún tipo de agresión hacia el jefe de gobierno de la ciudad. 

Ese criterio se adoptó porque está de acuerdo con el estilo dialoguista de Filmus y porque todas las encuestas plantean que la mayoría de los porteños rechaza fuertemente las chicanas y los agravios. Cuando Filmus lo vio a Anibal lanzar sapos y culebras por televisión no lo podía creer. Esta convencido que cada vez que alguien con tanta imagen negativa ataca a Macri no hace otra cosa que fortalecerlo. Es justamente todo lo contrario de lo que hay que hacer para seducir a los votantes de Pino Solanas, o los socialistas. Sin embargo, horas antes, Fernández caracterizó a Hermes Binner como una colectora de Magnetto. Macri, en secreto, aplaudía. 

Esa divergencia respecto del tipo de campaña que convenía hacer surgió desde el principio y se profundizó con el resultado de ayer. Ahora todo está en discusión. ¿Es tan invencible Cristina Fernández? ¿Cuánto de su intención de votos es capaz de transmitir a otro candidato? ¿Se deteriora el efecto del voto-luto? La preocupación crece en el kirchnerismo en función de que se vienen derrotas probables en Santa Fe, con riesgo de quedar en el tercer puesto y la insólita situación de Córdoba donde puede ganar un peronismo que enfrentó a Cristina Fernández. ¿Se terminó la ola cristinista, empezó la caída?, como tuiteó Francisco de Narváez. 

Una vez mas los encuestadores oficialistas van a tener que dar explicaciones porque pusieron por delante su expresión de deseos y en algunos casos el “temor” a darle malas noticias a Cristina. Dicen que son pocos los que se atreven. Ibarómetro llegó a publicar en mayo que Filmus ganaba por 3 puntos.

De todos modos, sería una locura por parte de la oposición creer que solo con este resultado ya están en carrera. Duhalde y Alfonsín se pelearon por elogiar a Macri y aparecer al lado del ganador. Pero tanto uno como otro llevaron sus propios candidatos de muy floja actuación y antes del comicio no plantearon un apoyo directo a Macri. Alfonsín, peor aún, dijo que Macri era su límite a la hora de las alianzas. Desde anoche ese límite desapareció y lo llamó por teléfono para felicitarlo. Pragmatismo explícito. Cristina sigue teniendo una altísima intención de votos y se ha recuperado de situaciones mucho más complicadas que una derrota electoral de su representante.

El debate hacia adentro del kirchnerismo, es muy caliente en las redes sociales. ¿Amado Boudou hubiera logrado una mejor actuación?, se preguntan. ¿Filmus tiene que dar un paso al costado después de haber perdido por segunda vez con Macri? ¿Conviene seguir en Santa Fe, Córdoba y el 14 de agosto con un planteo tan confrontativo como proclaman los sectores juveniles y los periodistas con camiseta partidaria? ¿O el mejor camino es bajar los decibeles como lo hace la propia presidenta en sus actos? ¿Qué falló? ¿Hizo bien o mal Cristina Fernández en retacear su figura en los actos junto a Filmus? ¿Su presencia le hubiera sumado algunos puntos más o le hubiese impactado fuertemente en su imagen? Preguntas que se hace una presidenta que ayer recibió un llamado de atención. Una luz amarilla que debe saber interpretar. Para evitar la luz roja.



Luz amarilla para Cristina
fuente: Continental

La gran victoria del compañero Filmus. Por Carlos M. Reymundo Roberts


Fue un gran triunfo. Una elección espectacular. ¿De Macri? ¡No, de Filmus ! En nuestras reuniones reservadas de campaña, los kirchneristas decíamos que contra Macri en la ciudad de Buenos Aires no se puede. Juega en otra liga. Nosotros competíamos contra Pino y le ganamos. Competíamos contra nuestros fracasos anteriores y les ganamos: fracasamos menos. Competíamos contra una ciudad que nos detesta, y la verdad es que ahora nosotros la detestamos un poco menos.
Por todas esas razones, vamos a la segunda vuelta, el 31 de este mes, muy tranquilos y confiados. Confiados en que no será un desastre. Simplemente nos ganará Macri, algo esperable, algo lógico. Nuestra estrategia en el ballottage no va a ser competir contra él. Vamos a competir para que los nuestros no nos maten. Para que no nos remen en contra. No nos olvidemos de que en estas últimas semanas tuvimos el caso Schoklender, el caso del Inadi, la inflación, la escasez de combustibles? Fue demasiado.
Todo eso nos arrinconó. Estuvimos a la defensiva, casi escondiéndonos de nuestros propios escándalos. Ahora vamos a cambiar. Vamos a salir a hacer una campaña mucho más agresiva, con Moyano, con Moreno, con Tomada, que tienen un sex-appeal impresionante. Con Aníbal Fernández, que es un seductor extraordinario.
En cambio, vamos a esconder a Cabandié y a La Cámpora, que fueron un verdadero fiasco. Qué lástima lo de Cabandié: lo impuso la señora Presidenta. Hablando de ella, vamos a sugerirle que se muestre más, que acompañe a nuestra fórmula, que dé más discursos, que use la cadena nacional para pedir que nos voten. No sabemos por qué nunca se terminó de comprometer a fondo en la Capital. ¿No nos tenía confianza? (Bueno, razón no le faltaba).
Vamos a llevar al compañero Filmus a 6,7,8 todos los días; vamos a hacer un debate en la UBA al que sólo lo invitaremos a él (y mostraremos la silla de Macri vacía); vamos a difundir encuestas truchas; vamos a pedirle a un juez amigo que se ocupe de Macri; vamos a lanzar tres planes: "Naftas para Todos", "Electricidad y Gas para Todos" y "Prepagas Gratis para Todos". Y si no alcanza, otros dos: "Aviones de Jaime para Todos" y "Operaciones de Siliconas para Todas".
Otra posibilidad, para un electorado que ha votado claramente a la derecha, es convocarlo a Menem para que nos dé una mano. Don Carlos es un todoterreno incomparable.
Con toda esa batería de recursos, no podemos perder. Perder por escándalo, digo. Después de la debacle de anoche, nos encantaría un 70-30, pero si nos propusieran un 80-20 firmaríamos ya.
Voy a confiarles algo. En nuestras propias filas no son pocos los que no quieren que vayamos al ballottage, por temor a una catástrofe. ¡Cobardes! ¡Pusilánimes! Les contesto con palabras del Flaco Menotti cuando, siendo técnico de River, le preguntaron por la goleada que Atlético de Tucumán le acababa de propinar a su equipo: "Yo no fracaso nunca. El único que fracasa es el que traiciona sus convicciones".
Eso: no vamos a traicionar nuestras convicciones. No vamos a claudicar. No vamos a rendirnos. No vamos. Nos vamos?

lunes, 7 de febrero de 2011

EL MAS AMADO. Por Alfredo Leuco


Ni siquiera los pingüinos de la primera hora de la mesa chica se pueden explicar como hizo Amado Boudou para ganarse el corazón de las decisiones de la presidenta Cristina Fernández. Todo fue muy rápido y después de la muerte de Néstor Kirchner que era el único que le ponía límite a su voracidad. Carlos Zannini, que lidera el ala progresista parece resignado a ver como crece la injerencia del ministro de Economía en casi todos los asuntos de gobierno. Julio de Vido, que lidera el ala ortodoxa le consulta a Boudou más de lo que se sabe y además junto a Hugo Moyano se han convertido en los principales padrinos del joven y apuesto ministro. Son pragmáticos y no comen vidrio. 

No quieren enfrentarse a una decisión de Cristina y empujan para el mismo lado. Por eso la presidenta lo sienta a Boudou a su lado en casi todos los actos y sobre todo en los que se hacen en la ciudad de Buenos Aires como la inauguración del cuartel de bomberos de Villa Lugano. Los afiches que tapizan las paredes proclamando al ex militante de Alvaro Alsogaray como en candidado a jefe de gobierno de la corriente moyanista del sindicalismo con contundentes en lo que dicen: “Soñamos con una ciudad, creciendo con el país”. Moyano no da puntada sin hilo y quiere asegurarse que uno de sus hombres, el dirigente sindical de los judiciales Julio Piumatto ocupa el primer o el segundo lugar en la lista de candidatos a diputados.
 
Es lo mismo que el camionero quiere hacer en todos los distritos para fortalecer su poder político en el Congreso de la Nación y lograr un bloque sindical importante. Es tan fuerte el debate que la candidatura de Boudou genera que, en este tema, logró dividir a la Corriente Nacional de la Militancia que es algo asi como el kirchnerismo auténtico. Edgardo Depetri, histórico luchador desde la CTA contra las ideas neoliberales de los 90 resolvió no contradecir a Cristina y apoyar a Boudou a pesar de que Daniel Filmus es su compañero de agrupación. 

La polémica es fuerte porque muchos no le reconocen a Boudou antecedentes ni pergaminos. Lo ven como un recién llegado al kirchnerismo. Su estilo frívolo más cerca de las motos Harley-Davidson que de los libros de Cooke y sus antecedentes en la UCedé y como profesor del CEMA, casi la catedral del monetarismo y su nula participación en la lucha por los derechos humanos dejan en una posición difícil de explicar a dirigentes de centroizquierda como el propio Filmus, Emilio Pérsico o Martín Sabatella. Dicen que Scioli tiene mas trayectoria y lealtad junto a las ideas kirchneristas y sin embargo muchos lo critican. 

La gran novedad es que nace una estrella. El alto perfil del ministro de Economía que tiene una llegada inédita al despacho presidencial. Eso despierta celos en el gabinete y comentarios casi infantiles que dicen que a él la presidenta le perdona todo.
 
No importa cual sea la magnitud del despropósito que diga o haga el ministro mas Amado. Siempre será respaldado por la jefa del estado. Para intentar contrarrestar su falta de trayectoria combativa la idea es que su compañero de fórmula sea Jorge Coscia que viene de la izquierda nacional de Jorge Abelardo Ramos y rodearlo de candidatos que simbolicen otros derechos como los activistas de los grupos homosexuales que con el matrimonio igualitario se sumaron al oficialismo. Otra mancha más del tigre Boudou tiene que ver con el manejo de la crisis por la falta de billetes de 100 pesos.
 
En el propio gobierno muchos miraron con sospecha esos movimientos porque dicen que un empresario socio del ministro en Mar del Plata estuvo operando para quedarse con la empresa Ciccone Calcográfica. Y eso es mucho mas complicado. 

Una cosa es que ocupe demasiados espacios políticos y otra que le haga pagar costos políticos a otros funcionarios para concretar negocios personales. Una cosa es la ideología y otra el bolsillo. Ya lo dijo el filósofo contemporáneo Jacobo Winograd: “Billetera mata galán”.



fuente: http://www.continental.com.ar/blog.aspx?id=1422522

domingo, 2 de enero de 2011

BOOM DE CONSUMO VS. CARENCIAS


La Argentina oscila entre el crecimiento económico, la falta de servicios y la pobreza. Cómo se explica el ascenso de Mussi.

Los hechos del fin de año de 2010 bien reflejan, a manera de postal, la contrastante realidad de la Argentina. Por un lado, un boom de consumo, un nivel de crecimiento de la economía franco, éxodo de turistas, aumento de las reservas del Banco Central; por el otro, los cortes de energía eléctrica, la falta de combustible y de billetes en los bancos y la emergencia de reclamos sociales de sectores postergados motorizados, en muchos casos, por organizaciones quasi mafiosas que hacen de la pobreza un negocio fenomenal. 

Esta es, al fin y al cabo, la radiografía de un país en donde todo se ata a la coyuntura y casi nada se hace a fin de atacar la raíz de los problemas. Y este es un defecto no sólo de este gobierno. Justo es decir que tampoco abundan en las otras fuerzas políticas las evidencias de una aproximación diferente a los grandes desafíos del país. Basta con escuchar lo que dicen y hacen muchos de sus dirigentes para confirmar este aserto.

La decisión del Gobierno de prorrogar por decreto la vigencia del Presupuesto 2010 tiene un significado de indiscutible gravedad institucional. La facultad de aprobar el Presupuesto corresponde, desde siempre, al Congreso. La posibilidad de evitarlo deviene del artículo 27 de la Ley de Administración Financiera aprobada en los lejanos días de Domingo Cavallo como ministro de Economía durante el apogeo del menemismo. Curiosa paradoja pues –una más– la de este gobierno de verba progresista que echa mano de recursos y procedimientos de aquellos que representan la flor y nata de los denostados años noventa. La fundamentación expuesta desde el oficialismo para proceder así, es que el Presupuesto debe ser aprobado por el Congreso a libro cerrado, procedimiento que tiene más que ver con un concepto monárquico que con un sistema republicano que consagra la división de poderes. La consecuencia de este desatino institucional es bien concreta: la falta de control sobre el manejo de los recursos públicos que hace el Poder Ejecutivo. En un país que nada en un mar de subsidios, la dimensión del descontrol es inconmensurable, como cada tanto se encarga de señalarlo la Auditoría General de la Nación (AGN). Este libre albedrío que se otorga a sí mismo el Gobierno para manejar tamaño volumen de fondos es útil, además, al sistema de premios y castigos de los que el kirchnerismo hace uso casi a diario. Por este mecanismo, aquellos gobernadores e intendentes que están alineados con el Gobierno reciben fondos con una “generosidad” de la que, al mismo tiempo, se ven privados los que no se resignan a decir amén a todo lo que se demanda desde la Quinta de Olivos.

La última movida política del año de CFK fue la incorporación de Juan José Mussi como secretario de Medio Ambiente en reemplazo de Homero Bibiloni. La designación del ex intendente de Berazategui tiene varias lecturas: en primer lugar, suena a premio personal, ya que Mussi fue el primero que, en aquella reunión del martes 2 de noviembre de 2010 organizada con los intendentes de la provincia por el gobernador Daniel Scioli, salió a pedir el apoyo a la candidatura de Cristina Fernández para su reelección presidencial; en segundo lugar, es un mensaje para el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires; en tercer lugar, es un mensaje para Daniel Scioli. En todos los casos el significado es el mismo: la candidata presidencial es Cristina Kirchner. En cuarto lugar, es un mensaje también para Hugo Moyano –un límite a su poder– a quien los intendentes del Conurbano quieren cada vez menos a causa de los problemas derivados de los voluminosos contratos para la recolección de la basura y por su injerencia en los asuntos gremiales municipales.

Uno de los castigados por la cuestión medioambiental es el senador Daniel Filmus. Al legislador porteño no se le perdona su desobediencia en el espinoso asunto de la Ley de Glaciares, a la que la Presidenta primero vetó para después, con gran disgusto, verse obligada a aprobar. A Filmus, autor de un proyecto consensuado con Miguel Bonasso, se lo recuerda por esa iniciativa que lejos estuvo de generar cariño en la Casa Rosada.

El castigo de Filmus se llama Amado Boudou. Su candidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cuenta con la bendición de Fernández de Kirchner. La postulación de Boudou los ha dejado tanto a Filmus como al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, al garete. Más allá de su discurso de fe kirchnerista con rasgos propios de la sobreactuación de los conversos, Boudou nada tiene que ver con las raíces de los sectores progresistas que acompañan a Filmus. Hay que recordar que la formación de este verdadero niño mimado de la Presidenta proviene de la Universidad del CEMA, verdadero bastión de las políticas económicas en boga en la década del 90. Sobre el fin de año, Boudou pudo anunciar que el nivel de aceptación del plan canje de deuda lanzado después de la controvertida aprobación del pago con reservas del Banco Central llegó al 80%. Para el Gobierno fue un logro y para los que formaron parte de la operación, un negocio fenomenal.

Entre los gobernadores kirchneristas la candidatura de Boudou ha traído un cierto alivio. “Ya sabemos que será otra la persona que ocupará su cargo si Cristina es reelecta. Esa es una buen noticia porque entonces hará falta un ministro de jerarquía”, señala una voz del oficialismo que conoce el pensamiento de varios de los mandatarios provinciales K.

El año que comienza tendrá desafíos enormes para la oposición. Hay que decir que, hasta aquí, la mayoría de los opositores han defraudado las expectativas de aquella parte de la ciudadanía que los votó. La incapacidad para arribar a consensos de mínima ha sido el núcleo de este fracaso. Si no acuerdan proyectos comunes y persisten en la atomización, es altamente improbable que obtenga la masa crítica de votos que le augure a alguna de esas fuerzas una chance de triunfo que hoy se ve lejana. ¿Se darán cuenta?

Por Nelson Castro