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sábado, 16 de julio de 2011

Cumbre en Olivos para rescatar a Filmus. Por Carlos M. Reymundo Roberts

NOTA DE HUMOR ÁCIDO, COMO NOS TIENE ACOSTUMBRADOS ROBERTS.


Lo de Fito Páez nos cayó como un mazazo. Un verdadero tsunami. Sí, enterarnos de que Macri le estaba proponiendo que fuera su jefe de campaña para el ballottage fue un golpe durísimo. Me pregunté: ¿será posible que venga una desgracia detrás de otra? Desde el domingo, todas son pálidas: Macri nos ganó 19 a 0, el caso del ADN de los chicos Noble, los operarios de las Madres que le reclaman a Hebe que les pague los sueldos, lo de Fito (y pensar que le dimos una millonada para que cantara en el Bicentenario). Y ahora empezó la Rural, con todos esos garcas tirándonos mala onda.
¿Qué pasa, están cambiando los vientos? No, compañeros, no se asusten: la señora reaccionó muy bien y está poniendo las cosas en su lugar . Cuando todos desesperábamos, convocó a una reunión en Olivos. Estuvieron Zannini, Boudou, Aníbal Fernández, Cabandié y Horacio González. ¡Y yo, aunque no lo puedan creer! La señora había leído mi columna del lunes, en la que expuse mi teoría de que, si se miraba bien, lo de Filmus había sido un gran triunfo, y le había gustado. "EL siempre decía que la realidad no es un bloque de granito, inmodificable, sino una madera que puede ser tallada", me contó apenas llegué. Le contesté que esa frase denotaba una gran sabiduría, y que el Indec supo llevarla muy bien a la práctica.
Me llamó la atención que no estuviera Filmus, pero dijeron que él era parte del problema y no de la solución.
Pese a que era la hora de la comida, no nos sirvieron nada. Ni siquiera el Cerdo para Todos. "Señores -ordenó Cristina-: tenemos menos de tres semanas de campaña, y hoy, aquí, menos de una hora, porque no puedo dormirme sin ver a Tinelli. Los escucho."
Me gusta ese estilo de mando directo, frontal, alejado de todo rasgo de fingida simpatía. Ella no esfriendly ni pretende serlo. Ella ejecuta. (Quizá no elegí el verbo más adecuado.)
El primero en hablar fue Zannini, cortando en seco a Boudou, que había querido madrugarlo. "Señora, tenemos que entregarles la campaña a los de La Cámpora. Ellos no están contaminados como nosotros, que tenemos décadas de escritorio. Ellos están entre la gente, conocen la ciudad, están en las universidades, en los bares, en los foros de Internet [aclaró que no se refería a los blogueros a sueldo]. ¡Que ellos manejen todo!"
No sé si Zannini marcó el rumbo (habló como 10 minutos), pero me dio la impresión de que todos decían no lo que pensaban, sino lo que la señora quería oír. Siguió Boudou, que en la intimidad es parecido al que se ve en público: siempre se ríe, no se sabe bien de qué.
"En mi opinión -dijo, y le hablaba sólo a ella-, la única forma de revertir esto es volcar mucha plata en la campaña. Mucha: cientos de millones. Todavía hay fondos en la Anses, en los bancos oficiales, hay reservas en el Central. El dinero compra todo [frase de cuño autobiográfico, sospecho]. Si Macri gastó mucho, nosotros gastemos el doble. Cada punto de una encuesta nos sale 10 millones. No hablo de comprar a los encuestadores. Ya lo hicimos y no funcionó. Digo que hay que invertir: por cada 10 palos que ponés, subís un punto. ¿Me entendés? [seguía dirigiéndose a la señora, y se quedó callado, como esperando una respuesta]."
-El próximo -dijo ella, cortante, y miró a Cabandié, que parecía asustado. Cristina lo ayudó: lo hizo intervenir en tercer lugar, y se la veía más atenta que cuando hablaron Zannini y Boudou.
-En su momento yo propuse construir una estatua a Maradona. Es cierto que no prosperó porque un periodista de un medio oligarca me tomó el pelo, pero la idea era buena. Ahora propongo que hagamos a toda velocidad una estatua a Filmus. Que la gente no lo vea como un candidato, sino como un prócer. Hay que cambiarle la imagen: siempre está como pidiendo perdón. Convirtámoslo en un prohombre. Un monumento vale más que mil palabras. ¿Dónde ubicarlo? En la Plaza de Mayo. ¿No es genial?
Le contestó Aníbal Fernández, que hacía rato que quería hablar. "Yo no llevaría al mármol a un tipo frío como Filmus. Pregunto: ¿quién tiene los votos en este país? Usted, señora. ¿Quién necesita votos? Filmus. Entonces, lo pegaría a usted. Los mostraría juntos todo el día. En la Casa Rosada, inaugurando obras, compartiendo el micrófono [Cristina lo miró mal cuando dijo esto]. ¡O lo salva usted o no lo salva nadie!
-Si me permiten -se interpuso Horacio González, filósofo de la vida-, deberíamos escudriñar en los pliegues íntimos del alma porteña; deberíamos conjeturar sobre las hipótesis de la sinrazón política y estructural, y no buscar simbiosis y alquimias del voto pendenciero que muestra insatisfacción y dualidad burguesa.
Se produjo un extraño silencio. O acababa de decir algo muy profundo, o no habíamos entendido nada.
Por fin, hablé yo, aunque no pude decir mucho. "Si a Macri le fue tan bien, ¿por qué en vez de matarlo no salimos a imitarlo un poco?" Se me estaban por tirar todos encima cuando intervino la señora, no para salvarme sino porque quería dar por terminada la reunión. Nos despidió con unas pocas palabras.
-Ustedes hablaron y hablaron, pero a nadie se le ocurrió preguntarme qué opino yo. ¿Quieren saberlo? Tráiganme una encuesta seria. Buenas noches.
La pucha, ¿habrá segunda vuelta?
fuente: La Nación

miércoles, 13 de julio de 2011

Pensamientos incorrectos. Por Rolando Hanglin


Reproduzco algunas expresiones recientes de diversos artistas, acerca del contundente triunfo de Mauricio Macri , del PRO, en la capital del país, con un 47 por ciento de los votos.
Dijo, por ejemplo, Fito Páez : "A la mitad de los porteños les gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños les encanta más aparentar que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser, Y lo que esa mitad está siendo... repugna... Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo... Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país".
Dijo, por su parte, Horacio "Negro" Fontova: "Macri es un impresentable que huele a mierda. Quisiera ser un buen psicólogo social para entender lo que está pasando."
Los grandes artistas nunca ha sido clarividentes en materia de política. Baste recordar que Pablo Neruda, uno de los máximos poetas de la lengua castellana, escribió en su tiempo la memorableOda a Stalin . También cabe señalar que Ezra Pound y Günther Grass, Premio Nobel de Literatura en los tiempos modernos, habían sido ambos simpatizantes de Adolfo Hitler, y en el caso de Grass, también integrante de las SS.
Aquel que siente "asco" y "repulsión" por sus adversarios políticos, e incluso los considera "locos" o "enfermos", se coloca en una posición de élite. Es él quien juzga y califica a los otros, desde la altura de su cátedra. ¿Por qué se sitúa por encima de los bancarios, los camioneros, las enfermeras, las prostitutas y los cartoneros? Nadie lo sabe. Tal vez porque tiene más plata. Pero en ese caso, valdría más que ninguno el voto de Amalita Lacroze y Franco Macri. En cuanto a llenarse el bolsillo sin importarle cómo, tal vez podríamos señalar los altísimos cachets artísticos que han cobrado los artistas de "izquierda", por participar en actos de promoción del Gobierno Argentino. Sin que nadie se molestara en acusarlos: son artistas de calidad y cobran mucho por su trabajo. Lo que el Mercado Paga. Repito: lo que el Mercado Paga.
Lo que deberíamos recordar, a modo de Resumen Lerú de Educación Democrática, es que en toda democracia existen dos tendencias básicas. Izquierda y Derecha. La República no se integra solamente con la Izquierda. ¡Para nada! Hay también centro izquierda, centro derecha, laborismo, nacionalismo y otras tendencias, todas las cuales respetan las normas legales y participan en las elecciones.
Los grandes artistas nunca ha sido clarividentes en materia de política
Si la Derecha no existiera en nuestro país, no habríamos registrado en la historia el dominio, durante 50 años, de un general como Juan Domingo Perón, surgido a la luz pública con el GOU nacionalista de los años 40 y enfrentado mortalmente -en sus años finales- a los Montoneros y la Jotapé. Han tenido amplia intervención, en el desarrollo de nuestro país, personalidades de derecha como José de San Martín, partidario de una férrea dictadura, Manuel Belgrano, que anhelaba una monarquía incaica, Juan Manuel de Rosas ("Federación o Muerte") Facundo Quiroga ("Religión o Muerte") Domingo Faustino Sarmiento ("No ahorre sangre de gauchos") , Marcelo Torcuato de Alvear, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saa, para mencionar sólo a algunos.
Hoy día se habla mucho de fascismo y de derecha. Sin duda son temas poco estudiados, en especial por parte de los cantantes, los actores y otros intelectuales, que deberían frecuentar un poco más las bibliotecas. El ensayista Emilio Gentile, autor de La vía italiana al totalitarismo,discípulo de Renzo de Felice y estudioso de George Mosse, definió al Partido Nacional Fascista como un movimiento nacionalista revolucionario que se organizó en partido-milicia. Es decir, integrado por militantes (acaso militar...izados) y que tiende a conquistar el Poder, destruyendo la democracia parlamentaria. Su método es la acción directa, su ideología se compone más bien de dogmas, ritos y símbolos que de propuestas concretas. En el fascismo -dice Gentile- hay tres pilares: el Estado, el Partido y el Jefe. El Estado ocupa todos los espacios posibles, el Partido no es otra cosa que el Estado mismo, y todo gira exclusivamente en torno al poder del Jefe. El Duce, el Fuhrer, el Líder, el Macho. Si ustedes quieren: él. Esta somera descripción... ¿En quién les hace pensar?
Aquel que siente "asco" y "repulsión" por sus adversarios políticos, e incluso los considera "locos" o "enfermos", se coloca en una posición de élite
Estas cosas se ven mejor en perspectiva histórica. De cualquier modo, hoy no se trata de matar a nadie ni de o morir abrazando una bandera porque, como repetimos una y otra vez, estamos en democracia. Se escucha la opinión de todos, se respetan mayorías y minorías, se garantiza el derecho de cualquier grupo, apoyado por un número estipulado de ciudadanos, a gobernar con arreglo a las leyes, respetando la división de poderes.
Si alguien juzga que hay un sector de la población "asqueroso", "mezquino", "enfermo" o "irrecuperable", debe acudir a los campos de concentración para exterminarlo. La solución pasa -entonces- por Auschwitz o Dachau. En la Alemania de 1940 (con el silencio cómplice de casi toda Europa) se "reeducó" de esta forma a los judíos, los gitanos, pero también a muchos católicos y anarquistas. Una cosa trae la otra.
En particular, nos parece idónea la fórmula del Gulag, aplicada por la Unión Soviética para curar a sus propios enfermos psiquiátricos y mezquinos incurables, que no aceptaban la gloria del comunismo. Así como se calcula que el Proceso Militar argentino hizo desaparecer a 30.000 personas en 8 años, se estima que el gobierno de Hitler mató a 6 millones en 6 años, y que el Poder Soviético recluyó en campos de reeducación, terapia o exterminio a 50 millones de rusos, de los cuales habrían muerto la mitad. O sea: 25 millones de personas. Pero se tomaron mucho más tiempo: desde 1917 hasta 2000. Digamos, unos ochenta años. El Archipiélago Gulag (título de la obra de Alexander Solzhenitzin publicada en 1967, en Francia) era la red de cárceles para opositores e institutos mentales interconectados en el inmenso territorio de la Unión Soviética. Ahora bien: los que quedaron vivos, estaban perfectamente cuerdos, sanos y vacunados, hasta el punto de que voltearon la Cortina de Hierro, volvieron al capitalismo y reimplantaron la religión ortodoxa.
Para que Páez, Fontova y otros buenos artistas dispongan de una hoja de ruta a seguir en la lucha contra el inmundo Macri y sus secuaces, va un resumen extraído de la Wikipedia o sea perfectamente progre:
«Cuando se roen los huesecillos de un murciélago en descomposición, se bebe el caldo hecho con cascos de caballos muertos, se fuman ¿cigarrillos? de estiércol o se ve a un médico tomarle el pulso a un prisionero y asegurar a los funcionarios que puede soportar unos pocos minutos más de tortura, cuando se conduce a un hombre a determinadas situaciones, ese hombre queda ya eximido de todo deber con sus semejantes.
Todo tuvo lugar tal y como se describe aquí. Dedico este libro a todos los que no vivieron para contarlo, y que por favor me perdonen por no haberlo visto todo, por no recordar todo, y por no poder decirlo todo.» (Alexander Solzhenitzin)
Fuente: La Nación