Mostrando entradas con la etiqueta Mauricio Macri. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mauricio Macri. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de marzo de 2012

Macri: Las "7 falsedades" del discurso de Cristina

En conferencia de prensa, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, enumeró las "siete falsedades" que Cristina Fernández dijo ayer en su discurso en el Congreso. Además, pidió una reunión a la Presidente para tratar el tema.
(Urgente24El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, vuelve a ofrecer este viernes (02/03) una conferencia de prensa acerca del servicio de tren subterráneo. Al comenzar, aseguró que hablaría de las "siete falsedades" del discurso de ayer (jueves 01/03) de Cristina Fernández ante el Congreso de la Nación.

"Siento hoy mas que nunca que la Argentina necesita comenzar un profundo debate sobre la importancia del simbolismo y la importancia de la realidad", comenzó.
También se quejó de que Cristina "no haya mencionado la inflación, que no haya hablado de la inseguridad y que en el capítulo transporte no haya podido hacer una autocrítica profunda".
Además, lanzó: "creo que su gente le miente". "¿De dónde saca esa información? No está bien que le informen mal", aseguró.
Antes de arrancar con la enumeración de las falsedades, el jefe de Gobierno porteño cuestionó esta tarde que Cristina Fernández en su discurso ante el Congreso "no haya podido hacer una autocrítica sobre la falta de inversión en 10 años" en transporte , tras la tragedia en la estación de Once.
 
A continuación, las "7 falsedades" de Cristina, según Macri:
 
> 1era. "falsedad":  Macri afirmó que la concesión del subte sigue estando en manos del gobierno nacional y reclamó "más de mil millones de dólares" en obras "que debió hacer Néstor Kirchner" durante su gestión.
 
Cristina dijo que “el Jefe de Gobierno no puede firmar acuerdos interjurisdiccionales sin la aprobación de la Legislatura”. “Hoy el contrato de concesión de Metrovías es de la Nación y lo seguirá siendo hasta tanto encontremos la manera de hacernos cargo”, respondió Macri.
 
"De zapatos y carteras no habló porque seguramente sabe más que yo", ironizó Macri, en respuesta a Cristina Fernández, cuando ayer cuestionó que no se puede arrojar como "un par de zapatos" un convenio, como el del traspaso del subte.
 
Asimismo destacó que "hasta que no haya" una negociación de "buena fe", el gobierno nacional estará a cargo de la concesión. 
 
> 2da. "falsedad": Cristina dijo: "yo no me puedo ocupar del subte de Buenos Aires porque sino también me tendría que ocupar de los colectivos de Santa Fe y Córdoba que no tienen subte".
 
Macri respondió: "queremos ocuparnos nosotros del subte, pero tiene que decirnos cómo se va a hacer cargo de las deudas que dejó el gobierno de Kirchner y de su gobierno".
 
"Le voy a mandar esta carpeta con toda la información, porque es necesario que usted esté bien informada para decidir".
 
"Estamos listos si usted nos dice cómo se va a ocupar de las deudas del pasado, para que nosotros nos ocupemos del futuro".
 
> 3era. "falsedad": "La ministra Garré le dijo una mentira y usted transfirió esa mentira a todos los demás", arrancó el jefe de Gobierno porteño. Y aseguró, en este sentido, que "no son 240, son casi 1200 los efectivos necesarios" para la seguridad en las estaciones.
 
Según Macri, en la actualidad se utilizan "1196 efectivos" para las 95 estaciones que tienen las seis líneas del subte y el premetro, y aclaró que es "imposible destinar casi 1200 efectivos" de la Policía Metropolitana para ese destino. 
 
>4ta. "falsedad": "Usted dijo que se habían invertido más de cinco mil millones de pesos en esta década entre el gobierno de Néstor Kirchner y el suyo. Pero aclaró que gran parte de esa cifra eran el subsidio y los gastos en seguridad. Con lo cual eso no es una inversión", apuntó. Y, en ese sentido, cuestionó: "Las obras que se necesitan son mil y pico de millones para modernizar el servicio y casi ninguna está terminada".
 
> 5ta. "falsedad": “Nos queremos ocupar nosotros del futuro del subte, pero nos tiene que decir como Nación se hará cargo de las deudas que dejó su Gobierno; son 9 años del plan de obras, mil millones de obras que no se hicieron, esenciales para la comodidad de la gente”. 
 
Negó que el Gobierno nacional haya llevado a cabo una modernización de la Línea A, algo que los usuarios pueden comprobar, instó Macri. Y que "la línea E no es la más importante que se está desarrollando, la más importante es la H que son más kilómetros, más estaciones, y es varias veces superior en plata a la inversión en la E", explicó.
 
> 6ta. "falsedad": Sobre el paro de UTA. "Hemos sido espectador de un conflicto gremial que no generamos nosotros, la responsabilidad es suya", dijo Macri, y acusó a Cristina de escuchar "sólo una parte".
 
> 7ma. "falsedad": "Cuando usted habla de la responsabilidad de un gobierno nacional respecto a una redistribución correcta de los ingresos", dijo Macri, "le pido que no nos quiera dividir. La Ciudad de Bs As es parte de la Argentina", reclamó.
 
Finalmente, Macri le pidió a Cristina Fernández que "tratemos de encontrar el camino" para resolver el conflicto por los subterráneos y volvió a solicitar una reunión para tratar el tema. "No puede ser tan grave tener que reunirse con el jefe de Gobierno por más que tengamos puntos de vista distintos", afirmó Macri durante una conferencia de prensa en la que recordó que le envió una carta a la mandataria por la que no recibió respuesta hasta el momento. 
 
Esta mañana su vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, también habló del traspaso del subte.
 
"Nosotros no dijimos que no íbamos a negociar más el traspaso, sino que suspendíamos la negociación a la espera de poder destrabar, ya directamente con la Presidente en este caso, algunas cuestiones que para nosotros eran fundamentales y que no tenían ningún avance, sobre todo las que tenían que ver con las obras de mantenimiento y la seguridad del servicio", afirmó.
 
Ayer se produjeron durísimos cruces entre Macri y Cristina Fernández.  En su discurso ante la legislatura porteña, Macri fue el primero en lanzar el reclamo: "Señora Presidenta: o háganse cargo de la seguridad como corresponde o traspásennos sus facultades y los recursos". Un día antes, el jefe de Gobierno porteño había anunciado en conferencia de prensa la devolución a la Nación de la administración de Subterráneos de Buenos Aires.
 
Por su parte, Cristina no escatimó minutos de su discurso en el Congreso para fustigar a Macri.  "¿Ahora se dio cuenta que los trenes son viejos? ¿Pero él creyó que era el alcalde de Nueva York? ¿No se dio cuenta que es el alcalde de la Ciudad de Buenos Aires? Esta actitud de adolescente, de capricho, que no tiene ni un asesor letrado que le explique que no hay ruptura unilateral de un contrato en ejecución por ambas partes, no se pueden devolver concesiones así nomás, es poco serio. Y menos por conferencia de prensa", se quejó la Presidente, entre otros cuestionamientos. 
 
Luego de las críticas, anunció una prórroga de 30 días antes de quitar a la Policía Federal de los subtes (ver notas relacionadas).

miércoles, 13 de julio de 2011

Al Gobierno no le sirve ninguna lección. Por Joaquín Morales Solá


Pocas veces se ha visto con tanta claridad, como ocurrió en las elecciones de la Capital, que el kirchnerismo no reconoce los errores como una lección de vida. Su vocación para construir una versión propia y solitaria de la realidad es idéntica a la que tiene también para caminar por la política a contramano de la experiencia histórica. La insistencia en concurrir a la segunda vuelta no sólo es una carga pesada para los ciudadanos y para los recursos públicos; también es un error político. Ese error se convirtió en un monumental absurdo cuando personajes representativos del kirchnerismo, políticos o de la cultura, decidieron insultar a los porteños porque votaron a un adversario .
En efecto, los ciudadanos de la Capital tienen tres elecciones obligatorias más en los próximos meses: las internas abiertas del 14 de agosto y la primera y la eventual segunda vuelta de los comicios presidenciales. ¿Para qué agregarles una más? ¿Qué cambiará? Mauricio Macrinecesita sumar menos del 3% a su caudal de votos para alcanzar el 50%. Daniel Filmus está obligado a conquistar más del 22%. La diferencia es abismal. "Ya perdimos una vez. ¿Para qué vamos a perder dos veces? Macri ya sacó casi el 50 por ciento de los votos. ¿Para qué vamos a darle la oportunidad de sacar el 60 por ciento?", decía ayer un funcionario con acceso a las dependencias presidenciales. Razonable, pero inútil. La Presidenta decidió sola en la noche del domingo que el ballottage debía realizarse. No escuchó a nadie, no pidió la opinión de nadie ni lo consultó a Filmus , que es quien deberá hacerse cargo de otra derrota. En rigor, la mayor culpa del senador fue permitir que el cristinismo le impusiera la campaña, los candidatos y la carga del fracaso. Muchos funcionarios murmuran lo mismo en voz baja, pero nadie lo quiere decir en público: Cristina Kirchner también es culpable de lo que le sucedió al oficialismo en el devastador domingo de elecciones.
En el caso de las encuestas se encierra una diferencia fundamental entre Néstor y Cristina Kirchner. El ex presidente también enviaba a sus encuestadores a mentirle a la opinión pública, pero jamás permitió que le mintieran a él. Desde la Presidenta hasta Filmus, pasando por todo el gobierno nacional, estaban convencidos hasta el domingo último, en cambio, de que la diferencia entre Macri y Filmus sería infinitamente menor que la que terminó sucediendo. Cristina ha impuesto una manera de gobernar según la cual ella sólo debe recibir buenas noticias, hasta que la realidad le explota en sus pies.
El derrumbe de los encuestadores merece un párrafo aparte. La Capital es una de las regiones más fáciles del país para hacer mediciones de opinión pública. Es un territorio pequeño, tiene una sociedad homogénea y sólo una minoría muy pequeña carece de teléfono fijo. Los métodos y las técnicas se han perfeccionado durante los últimos 40 años. No hay otra explicación que la corrupción para explicar tantos errores en condiciones tan favorables. Sólo una encuestadora conocida y prestigiosa, Poliarquía, quedó en pie; otra, Management and Fit, comienza a construir nombre y prestigio. No hay nada más; la caída provocada por la manipulación del kirchnerismo se llevó nombres prestigiosos en la historia de las mediciones argentinas.
Más le valdría en estas horas a la Presidenta no ignorar lo que está sucediendo en Europa, continente que se asoma peligrosamente al abismo de una monumental crisis financiera y económica. Si el colapso ocurriera, la Argentina no será un espectador entretenido de sus consecuencias; también cargará con ellas. El país no está fuera del mundo ni de la economía mundial, por más que la diplomacia argentina se haya esmerado en los últimos años en colocar al país en otro planeta. ¿Hará el equipo económico de Cristina lo mismo que hicieron sus encuestadores?
Otra lección que nadie aprendió es que la persecución injusta termina creando víctimas y que la sociedad se pone siempre del lado de las víctimas. Macri fue procesado rápidamente, sin fundamentos decisivos, por el mismo juez, Norberto Oyarbide, que le permite a Ricardo Jaime salir del país o que nunca llamó a declarar a Hugo Moyano. El nuevo plan de seguridad del gobierno nacional fue un mensaje claro: la sociedad capitalina tendría policía y seguridad sólo si lo echaba a Macri. Ese plan expulsó más votantes independientes que los que conquistó. En un territorio crecientemente hacinado por las villas de emergencia, el único plan de viviendas del gobierno nacional fue el que pasó, como pasó, por las manos de Hebe de Bonafini y de Sergio Schoklender. Esa condena a pan y agua a Macri fue percibida por un número imposible de calcular de electores que terminaron votando por Macri.
Sucederá lo mismo con los hermanos Noble Herrera, perseguidos, ultrajados y agraviados en los últimos años por el único pecado de ser hijos de la directora de Clarín. Las pruebas de su ADN señalaron que no tienen nada que ver con las únicas dos familias querellantes; es decir, con las únicas dos familias que encontraron algunas coincidencias, de fechas o parecidos, con personas desaparecidas durante la última dictadura.
Todo lo demás es una perversa deducción, aunque ahora sólo le cabe a la Justicia apurar los cotejos con los restantes datos genéticos que existen. La estrategia del Gobierno consiste en demorar la previsible conclusión de esta causa; la obligación de la Justicia es hacer su trabajo. "Nadie podrá reparar el daño psicológico que les hicieron a esos hermanos por designio del Gobierno", denunció Elisa Carrió, la única política que enfrentó este caso sin pausas y sin vacilar. Algún día las víctimas serán reconocidas como víctimas por la sociedad.
Un tercer rasgo del kirchnerismo no tiene solución: se refiere a la poca humanidad y a la menor civilidad que les dispensa a los que están fuera del círculo más íntimo de la Presidenta. La frialdad con Macri pertenece al mundo conocido y predecible. Pero tienen razón Aníbal Ibarra y Gabriela Cerruti cuando se quejan de haber respaldado al kirchnerismo sin recibir su apoyo. Sólo existió Juan Cabandié para el oficialismo, que hizo una magra elección. Cabandié fue un protagonista omnipresente en la campaña junto con Filmus y Carlos Tomada.
Por el contrario, muchos se enteraron de que existía la lista de legisladores de Cerruti sólo cuando vieron su boleta en el cuarto oscuro. A Ibarra le negaron la entrada al palco kirchnerista, con notable displicencia, en la noche del domingo. Era justo el momento en que el kirchnerismo debía empezar a sumar y no a restar. Ninguna lección había sido útil. La matriz de los errores seguía intacta.
Fuente: La Nación

Pensamientos incorrectos. Por Rolando Hanglin


Reproduzco algunas expresiones recientes de diversos artistas, acerca del contundente triunfo de Mauricio Macri , del PRO, en la capital del país, con un 47 por ciento de los votos.
Dijo, por ejemplo, Fito Páez : "A la mitad de los porteños les gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños les encanta más aparentar que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser, Y lo que esa mitad está siendo... repugna... Da asco la mitad de Buenos Aires. Hace tiempo que lo vengo sintiendo... Buenos Aires quiere un gobierno de derechas. Pero de derechas con paperas. Simplones escondiéndose detrás de la máscara siniestra de las fuerzas ocultas inmanentes de la Argentina, que no van a entregar tan fácilmente lo que siempre tuvieron: las riendas del dolor, la ignorancia y la hipocresía de este país".
Dijo, por su parte, Horacio "Negro" Fontova: "Macri es un impresentable que huele a mierda. Quisiera ser un buen psicólogo social para entender lo que está pasando."
Los grandes artistas nunca ha sido clarividentes en materia de política. Baste recordar que Pablo Neruda, uno de los máximos poetas de la lengua castellana, escribió en su tiempo la memorableOda a Stalin . También cabe señalar que Ezra Pound y Günther Grass, Premio Nobel de Literatura en los tiempos modernos, habían sido ambos simpatizantes de Adolfo Hitler, y en el caso de Grass, también integrante de las SS.
Aquel que siente "asco" y "repulsión" por sus adversarios políticos, e incluso los considera "locos" o "enfermos", se coloca en una posición de élite. Es él quien juzga y califica a los otros, desde la altura de su cátedra. ¿Por qué se sitúa por encima de los bancarios, los camioneros, las enfermeras, las prostitutas y los cartoneros? Nadie lo sabe. Tal vez porque tiene más plata. Pero en ese caso, valdría más que ninguno el voto de Amalita Lacroze y Franco Macri. En cuanto a llenarse el bolsillo sin importarle cómo, tal vez podríamos señalar los altísimos cachets artísticos que han cobrado los artistas de "izquierda", por participar en actos de promoción del Gobierno Argentino. Sin que nadie se molestara en acusarlos: son artistas de calidad y cobran mucho por su trabajo. Lo que el Mercado Paga. Repito: lo que el Mercado Paga.
Lo que deberíamos recordar, a modo de Resumen Lerú de Educación Democrática, es que en toda democracia existen dos tendencias básicas. Izquierda y Derecha. La República no se integra solamente con la Izquierda. ¡Para nada! Hay también centro izquierda, centro derecha, laborismo, nacionalismo y otras tendencias, todas las cuales respetan las normas legales y participan en las elecciones.
Los grandes artistas nunca ha sido clarividentes en materia de política
Si la Derecha no existiera en nuestro país, no habríamos registrado en la historia el dominio, durante 50 años, de un general como Juan Domingo Perón, surgido a la luz pública con el GOU nacionalista de los años 40 y enfrentado mortalmente -en sus años finales- a los Montoneros y la Jotapé. Han tenido amplia intervención, en el desarrollo de nuestro país, personalidades de derecha como José de San Martín, partidario de una férrea dictadura, Manuel Belgrano, que anhelaba una monarquía incaica, Juan Manuel de Rosas ("Federación o Muerte") Facundo Quiroga ("Religión o Muerte") Domingo Faustino Sarmiento ("No ahorre sangre de gauchos") , Marcelo Torcuato de Alvear, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Adolfo Rodríguez Saa, para mencionar sólo a algunos.
Hoy día se habla mucho de fascismo y de derecha. Sin duda son temas poco estudiados, en especial por parte de los cantantes, los actores y otros intelectuales, que deberían frecuentar un poco más las bibliotecas. El ensayista Emilio Gentile, autor de La vía italiana al totalitarismo,discípulo de Renzo de Felice y estudioso de George Mosse, definió al Partido Nacional Fascista como un movimiento nacionalista revolucionario que se organizó en partido-milicia. Es decir, integrado por militantes (acaso militar...izados) y que tiende a conquistar el Poder, destruyendo la democracia parlamentaria. Su método es la acción directa, su ideología se compone más bien de dogmas, ritos y símbolos que de propuestas concretas. En el fascismo -dice Gentile- hay tres pilares: el Estado, el Partido y el Jefe. El Estado ocupa todos los espacios posibles, el Partido no es otra cosa que el Estado mismo, y todo gira exclusivamente en torno al poder del Jefe. El Duce, el Fuhrer, el Líder, el Macho. Si ustedes quieren: él. Esta somera descripción... ¿En quién les hace pensar?
Aquel que siente "asco" y "repulsión" por sus adversarios políticos, e incluso los considera "locos" o "enfermos", se coloca en una posición de élite
Estas cosas se ven mejor en perspectiva histórica. De cualquier modo, hoy no se trata de matar a nadie ni de o morir abrazando una bandera porque, como repetimos una y otra vez, estamos en democracia. Se escucha la opinión de todos, se respetan mayorías y minorías, se garantiza el derecho de cualquier grupo, apoyado por un número estipulado de ciudadanos, a gobernar con arreglo a las leyes, respetando la división de poderes.
Si alguien juzga que hay un sector de la población "asqueroso", "mezquino", "enfermo" o "irrecuperable", debe acudir a los campos de concentración para exterminarlo. La solución pasa -entonces- por Auschwitz o Dachau. En la Alemania de 1940 (con el silencio cómplice de casi toda Europa) se "reeducó" de esta forma a los judíos, los gitanos, pero también a muchos católicos y anarquistas. Una cosa trae la otra.
En particular, nos parece idónea la fórmula del Gulag, aplicada por la Unión Soviética para curar a sus propios enfermos psiquiátricos y mezquinos incurables, que no aceptaban la gloria del comunismo. Así como se calcula que el Proceso Militar argentino hizo desaparecer a 30.000 personas en 8 años, se estima que el gobierno de Hitler mató a 6 millones en 6 años, y que el Poder Soviético recluyó en campos de reeducación, terapia o exterminio a 50 millones de rusos, de los cuales habrían muerto la mitad. O sea: 25 millones de personas. Pero se tomaron mucho más tiempo: desde 1917 hasta 2000. Digamos, unos ochenta años. El Archipiélago Gulag (título de la obra de Alexander Solzhenitzin publicada en 1967, en Francia) era la red de cárceles para opositores e institutos mentales interconectados en el inmenso territorio de la Unión Soviética. Ahora bien: los que quedaron vivos, estaban perfectamente cuerdos, sanos y vacunados, hasta el punto de que voltearon la Cortina de Hierro, volvieron al capitalismo y reimplantaron la religión ortodoxa.
Para que Páez, Fontova y otros buenos artistas dispongan de una hoja de ruta a seguir en la lucha contra el inmundo Macri y sus secuaces, va un resumen extraído de la Wikipedia o sea perfectamente progre:
«Cuando se roen los huesecillos de un murciélago en descomposición, se bebe el caldo hecho con cascos de caballos muertos, se fuman ¿cigarrillos? de estiércol o se ve a un médico tomarle el pulso a un prisionero y asegurar a los funcionarios que puede soportar unos pocos minutos más de tortura, cuando se conduce a un hombre a determinadas situaciones, ese hombre queda ya eximido de todo deber con sus semejantes.
Todo tuvo lugar tal y como se describe aquí. Dedico este libro a todos los que no vivieron para contarlo, y que por favor me perdonen por no haberlo visto todo, por no recordar todo, y por no poder decirlo todo.» (Alexander Solzhenitzin)
Fuente: La Nación

martes, 12 de julio de 2011

Los platos rotos de la derrota. Por Santiago Kovadloff

El horizonte electoral tras la victoria de Pro en la Ciudad



Si como Perón creía cada uno de nosotros es artífice de su propio destino, Daniel Filmus no puede desconocer lo mucho que ha hecho y dejado de hacer para correr la suerte que corrió en las elecciones de anteayer. Condicionado como estuvo por el desapego personal que, a lo largo de toda la campaña, le manifestó la Presidenta, no pudo sin embargo hacer otra cosa que cargar sobre sus hombros con las consecuencias de las oscuridades sembradas, desde hace mucho, por el gobierno nacional. Así, al menos, lo entendió el 70% del electorado porteño. A Filmus lo derrotó, ante todo, la disconformidad social que en la ciudad de Buenos Aires genera la gestión de su propio partido.
El oficialismo hubiera querido que la confrontación en la Capital fuese entre progresistas y conservadores. La gente decidió que sería entre la ley y la corrupción, entre el espíritu de convivencia y el afán de beligerancia. Y votó contra el Gobierno potenciando la figura de Mauricio Macri a nivel nacional. Si los platos rotos de la derrota los pagó un hombre que se dejó construir como vocero del maniqueísmo oficialista, los beneficios de esa disconformidad popular recayeron sobre un jefe de gobierno que supo transmitir un espíritu de convivencia pacífica y capitalizar a su favor la agresión inverosímil de la que lo hizo objeto una Presidenta empecinada desde siempre en humillar a sus adversarios significativos.
La renegación de sus derrotas -un procedimiento usual en el kirchnerismo- obliga a sus voceros a promover un discurso del que bastaría decir que es maníaco y tragicómico, si no fuera peligroso. Ciertamente no es éste el mejor modo de avanzar por un camino democrático. Pero es el único posible cuando se responde a un proyecto autoritario.
Cabandié no fue aceptado como candidato a legislador más que por la mitad del electorado que optó por Filmus. ¿Por qué no se lo quiere en las filas kirchneristas con la misma rotundidad con que lo quiere Cristina Fernández? No parece ser ésta una pregunta que la Presidenta esté dispuesta a plantearse. ¿Advertirá ella a tiempo cuánto hace para promover las derrotas que tanto la pueden afectar? Hay algo de la subjetividad de cada candidato que también se premia o se castiga con el voto. Cristina Fernández no parece darse cuenta, cada vez que se pronuncia, de cuánto de su autosuficiencia arrasadora se filtra en todo lo que dice y hasta qué punto ese modo de ser incide desfavorablemente en un electorado harto de jactancias, verticalismos monárquicos y providencialismos.
Nadie sabrá nunca cuántos fueron los votos primordialmente antikirchneristas que abultaron el caudal de Pro, sin expresar auténtica adhesión al jefe de gobierno. Pero cabe creer, a lo que todo indica, que fueron muchos y que serán aún más en la convocatoria programada para el 31 de julio. El propósito de derrotar los hechos con las palabras -"Cristina ya ganó"- se derrumbó en la ciudad de Buenos Aires y exige del gobierno nacional un cambio de estrategia. Pero nada induce a pensar que aun cuando ese cambio se produzca logre remontar el rechazo que ha producido en la Capital. El consumo indiscriminado y el oportunismo económico no parecen ser las variables con las que el Gobierno logró cautivar a la clase media porteña. ¿Lo serán frente a la clase media del resto del país? Cuesta creerlo. Sobre todo, le cuesta creerlo a Ricardo Alfonsín, que ya no oculta los efectos de la transfiguración que Macri ha sufrido a sus ojos. Hasta ayer era un límite infranqueable; ahora empieza a ser un horizonte apetecible. El voto porteño mayoritario refleja una necesidad básica que acaso termine por ser un imperativo nacional: la de impedir que el partido gobernante domine el escenario político. La UCR ha empezado a dar señales de haberlo advertido. Sus reservas ante Pro parecen hoy menos inamovibles que ayer. Si el apoyo de Alfonsín a Macri en el ballottage venidero terminara de concretarse, el triunfo de ese ideal democrático y republicano sobre la intransigencia partidaria habrá alcanzado una profundidad inusual en la historia del radicalismo.
Es posible que las peores bajezas aún estén por suceder. El oficialismo ya ha dado pruebas, en el pasado reciente, de que con tal de llegar adonde necesita no repara en medios ni lo frenan los escrúpulos. Pero tendría que considerar lo que una y otra vez resalta ante los ojos del sentido común: cuánto más hace por hundir en el barro a sus inadmisibles adversarios, más los favorece ante el electorado, harto de sus patrañas.
El resultado de anteayer arroja a la cara del kirchnerismo la evidencia de que su retórica, sus consignas de campaña y muchas de sus conductas en el ejercicio del poder conforman, en verdad, una retaguardia conservadora y no una vanguardia innovadora, como se empeñan en presumir. El esfuerzo desesperado y torpe que el Gobierno viene haciendo para que sus contradicciones y gravísimos conflictos éticos aparezcan ante la sociedad como males que le son impuestos y no como el resultado amargo y brutal que generan sus propias conductas de nada le ha servido. En la ciudad de Buenos Aires se votó contra un responsable y no contra una víctima inocente. Y así volverá a suceder el 31 de julio.
© La Nacion