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lunes, 25 de julio de 2011

La derrota de Cristina. Por Alfredo Leuco (nota y audio)


La derrota de Cristina
Hermes Binner y Mauricio Macri no tienen absolutamente nada que ver entre si. Tienen trayectorias, profesiones e ideologías muy distintas. Sin embargo en sus discursos de celebración ambos manifestaron su orgullo por no haberse puesto de rodillas ante el gobierno nacional. Repudiaron lo mismo con idénticos términos: no hay que arrodillarse.

Los jóvenes socialistas y radicales no tienen absolutamente nada que ver con los muchachos del Pro y del peronismo federal. Vienen de palos distintos. Unos se sienten cómodos con el rótulo de centro izquierda y otros con el de centro derecha. Y sin embargo, en ambos festejos entonaron el mismo cantito: “Y ya lo ve/ Y ya lo ve/ es para Cristina/ que lo mira por Tevé”. A las seis de la tarde de ayer, en el centro de operaciones de Agustín Rossi había gigantografías que promovían a “Cristina presidenta” y otras que decían “Rossi gobernador”. Quince minutos después, alguien ordenó que se descolgaran los carteles de Cristina. Como si no quisieran arrastrar a la jefa del estado en el hundimiento del kirchnersimo. Pero la realidad del análisis político muestra que la gran derrotada de ayer fue precisamente Cristina Fernández de Kirchner. 

Por su maltrato permanente a Binner que potenció en los dos últimos actos en los que participó en la provincia. Un hombre moderado y prudente como Binner se sacó toda la bronca acumulada cuando dijo “nunca mordimos la cicuta”, en una frase que quedará en la historia. Es como decir que eligieron no envenenar a nadie ni envenenarse a si mismos. “Nunca nos dieron ni un alfiler”, fue otra de sus frases dolidas. 

Es que había soportado estoicamente y con respeto por la investidura presidencial todo tipo de desplantes. Desde que no le avisaran que la presidenta hacía un acto en la provincia que el gobierna hasta la presencia permanente de barras juveniles que le cantaban, “Binner compadre/ e insultaban a su madre”. ¿Cristina pensará que insultando y puenteando a un gobernador respetado, respetuoso y respetable iba a sumar algún voto o espantaba a los independientes que están hartos del hostigamiento de estado? 
Lo grave para el futuro del cristinismo, lo que enciende una luz de alerta amarilla en su avenida hacia el 23 de octubre, es que ese agravio también lo sufrieron sus propios dirigentes.
 
Castigar a los fieles es un concepto masoquista difícil de explicar. Cristina no apostó un centavo a favor de Rossi en las internas. Encima le borró de un plumazo de sus listas a dirigentes leales como Alejandro Rossi, su propio hermano, Gustavo Marconato y hasta a Juan Carlos Schmidt un moyanista honrado y formado al lado de Raimundo Ongaro. Hasta las huestes de Gerardo Rico del Movimiento Evita pusieron el grito en el cielo porque les habían impuesto algún candidato de La Cámpora de cero militancia y respresentatividad en la provincia. La gente no es tonta, no vota cualquier cosa. El ejemplo de la excelente elección de María Eugenia Bielsa demuestra que el ciudadano elige valores y trayectorias y no imposiciones.

Hay que decir que Agustín Rossi hizo la peor elección del peronismo desde el retorno de la democracia en una provincia en la que gobernaron 24 de los últimos 28 años. La excusa que se utilizó en Capital de acusar de gorilas y antiperonistas a los votantes en Santa Fe es directamente una farsa. 

Rossi perdió más de 15 puntos de los que había sacado Rafael Bielsa en la última elección. En realidad no es riguroso decir que el peronismo hizo la peor elección. Porque la mayoría del peronismo se fue con Miguel del Sel y Osvaldo Salomón. Allí fueron los seguidores de Carlos Reutemann, Jorge Obeid y Eduardo Duhalde. El Lole mandó el mensaje en el momento justo: “nunca fui kirchnerista” y también rechazó el castigo de los Kirchner a los santafesinos. Estaba hablando del campo que, esta vez, se cobró todas las facturas. Por aquellas humillaciones de la 125 cuando fueron tratados de oligarcas y golpistas y por la ausencia de políticas racionales en la actualidad con la lechería, la ganadería y el trigo. 

Dicen los productores agropecuarios que les está yendo bien a pesar del gobierno y no gracias al gobierno., El gran ganador local fue Miguel del Sel que le pidió a Cristina que le sacaran la pata de arriba al campo. 

No se puede tener vocación de mayoría si el camino elegido es el agravio permanente a socialistas, radicales, peronistas, macristas y chacareros. La ofensa y la soberbia tienen que dejar paso al diálogo democrático. Capital y Santa Fe le enviaron un mensaje a Cristina. 



Quien quiera oir que oiga.


Fuente: Continental

domingo, 26 de junio de 2011

Milonga para todos. Por Alejandro Borensztein


Ahora sí, empezó el baile. Y como suele ocurrir en cada arranque electoral, hay una gran confusión sobre qué, dónde, cuándo y, sobre todo, para qué se vota si total ya todos sabemos quién va a ganar.
De todos modos, las elecciones, como los partidos de fútbol, hay que jugarlos. No sería la primera vez que el favorito arranca tocando la pelota,canchero, sobrador, con la hinchada gritando olé, olé, y después terminan colgados del travesaño , pidiendo la hora, y los hinchas con las garrapiñadas en la garganta. Hagamos un rápido repaso.
En principio, hay 8 candidatos: la Compañera Jefa, Alfonsín, Binner, Duhalde, Rodríguez Saá, Lilita, Altamira y una señora que llegó a último momento cuya gracia es Alcira Argumedo y que dice que viene de parte de Pino Solanas .
Para aquellos que quieren cambios profundos y revolucionarios, hay dos propuestas muy interesantes y bien diferentes entre sí: el Partido Obrero y el batirevolucionario kirchnerismo. Tanto Altamira del Partido Obrero como la Compañera Jefa, ofrecenuna exquisita selección de proyectos transformadores para cambiar el país. Al menos eso dicen. La Jefa va por su segunda candidatura (2007 y 2011), y Altamira va por su quinto intento (1989, 1995, 1999, 2003 y 2011). La verdad, después de tantos intentos, e l tipo merecería ponerse la banda presidencial por un ratito , aunque sea para sacarse una foto con la familia. Es más, podríamos organizarlo cualquier sábado a la mañana. Le contratamos unos extras, un par de granaderos, le damos el gusto, no jode a nadie, cantamos el himno, aplaudimos un rato y después nos vamos a casa todos contentos.
Para los que prefieren una alternativa peronista hay varias opciones. Por un lado está Duhalde, por otro Rodríguez Saá, y por supuesto también… el kirchnerismo . Si a usted le gusta el modelo superador, no hay duda que su voto va directo a la Corona. En cambio, si usted prefiere al padre creador del modelo superador, a falta de Lavagna su candidato es Duhalde. Y si ninguna de estas opciones lo satisface, el peronismo también le ofrece a Rodríguez Saá. No es kirchnerista ni duhaldista, pero son todos primos . Como Saadi, o Menem. A veces se odian y a veces se aman, pero en el fondo son todos como una gran familia . Igual, hay que reconocer que los Rodríguez Saá son algo diferentes. Tipos raros, vio? Es como si tuvieran un país propio . Autopistas, rutas lindas, estadios, todo limpito, ordenado, hacen cine, no tienen deudas. Hasta los OVNIS que ve el Alberto son distintos a los demás OVNIS del país .
Finalmente, si lo que usted está buscando es una alternativa progresista, ahí también hay varias opciones. Está Lilita, está Alfonsín, está el Frente Amplio Progresista con Binner, está la señora Alcira (la que le comenté al principio, la que justo pasaba por ahí, vio luz y subió), y por supuesto está… el kirchnerismo (y sí, empiece a acostumbrarse porque estos tipos están en todos lados, kirchnerismo para todos).
A Lilita ya la conocemos bien. Va por su tercer candidatura (2003, 2007 y 2011). Viva como siempre, se lanzó con una campaña que dice: “Ok, estamos locas” , y a partir de eso vale todo . Total, “Estamos locas” . Buena coartada. Así cualquiera. Se pasó 3 meses diciendo: “¡Van a ver que Cristina no se presenta!” , y el martes la Jefa anunció su candidatura . ¿La vamos a criticar? No, si total “Estamos locas”.
Por su parte Alfonsín va por su primer intento, con una cucharadita de peronismo que le aporta el Compañero De Narváez. Dato: tanto De Narváez, como Timerman y Boudou son una prueba contundente de que, últimamente, están entregando certificados de peronistas a cualquiera , a sola firma y sin intereses. Despachan.
Finalmente aparece este novedoso Frente Amplio Progresista con Binner a la cabeza, que engloba a diversos sectores de la centroizquierda, y del que todavía sabemos muy poco . En principio, diría que son como un yogur descremado SanCor cero calorías: mitad Santa Fe (Binner) mitad Córdoba (Morandini y Juez),son sanos, naturales, no le hacen mal a nadie, pero por ahora no tienen gusto a nada .
Este es el panorama general. Si usted cree que tiene tiempo para decidir hasta octubre, se equivoca. El 14 de agosto hay que votar en las internas abiertas y obligatorias que el Compañero Jefe pergeñó en la reforma del 2009. La idea era obligar a todos los partidos a tener elecciones internas o primarias (eso está muy bien), pero hacerlas bien cerquita de las elecciones definitivas para que los candidatos triunfadores no tuvieran tiempo de instalarse y hacer campaña, mientras el gobierno se los morfa crudos haciendo campaña todo el día desde los medios oficiales, paraoficiales y demás comandos de la falange . Reconozcamos que hizo docencia porque el Compañero Mauri aprendió a usar el gobierno de la ciudad para su campaña partidaria casi tan bien como el gobierno nacional usa el Estado nacional para la suya. ¿Eso es legal? Vamos amigo, ¿cuántas veces le tengo que explicar q ue esto no es Bélgica ? La oposición, que es boluda pero no tanto, se avivó y eligió sus candidatos anticipadamente para no caer en la trampa.
A dedo, por supuesto . ¿Eso está bien? En Canadá no, pero acá… O sea que ahora vamos todos a una elección interna, abierta y obligatoria en la que no hay ninguna interna que resolver porque todos ya tienen sus candidatos definidos.
El gobierno, impulsor de este sistema, enfrenta ahora dos problemas: 1) Que la Jefa saque en agosto menos votos de los que sacaría en la elección definitiva (la que se juega por los puntos), lo que atenta contra el famoso “Ganamos por afano” , y 2) Algún opositor saldrá segundo y polarizará la elección final de octubre (“¿para qué voy a votar en octubre a Pepe, si el que va segundo y le puede hacer fuerza al kirchnerismo, es Cacho?” ) Como ve, el gobierno sigue poniendo las trampas para ratones, pero después van y ellos mismos se comen el queso .
Por eso, en la Rosada hay quienes piensan en suspender la elección interna y obligatoria de agosto. ¿Es eso legal? A ver si la entendemos de una buena vez: no somos ni Bélgica, ni Canadá, ni Holanda… ni Uruguay, ok?? La famosa promesa de la Compañera Jefa durante la campaña de 2007 de “mejorar la calidad institucional” es al kirchnerismo lo que el salariazo al menemismo .
En fin, la milonga recién empieza y todavía falta mucho. Mantenga la calma y no se ponga nervioso . Y mucho menos si usted es de River. Tiene otras prioridades.

fuente: Clarin

domingo, 19 de junio de 2011

Progresismo. Por Pepe Eliaschev


Hay algo profundamente desconcertante e indigerible en esa vapuleada franquicia política, que en la Argentina se llama progresismo o, más convencionalmente, centroizquierda. La aparente implosión del convenio electoral forzadamente suscripto por Hermes Binner y Fernando Solanas es apenas un nuevo síntoma de un desarreglo profundo.
Por lo pronto, está el problema de los referentes. Si bien es un vicio profundamente arraigado en todo el cuadro político argentino el personalismo extremo, debería ser frontalmente despreciado en organizaciones que se plantan ante el orden establecido para modificarlo de manera más o menos profunda. Sin embargo, las izquierdas parlamentarias argentinas han sido muy afectadas desde siempre por el grueso peso de las individualidades.
Respetado y prestigioso (http://www.pepeeliaschev.com/impresos/tal-vez-hermes-13900), Binner ocupa un lugar enorme en las decisiones y opciones del Partido Socialista, una entidad política de larga data cuyos alcances son especialmente evidentes en el sur de la provincia de Santa Fe. Solanas siempre alardeó de conducir una construcción participativa dentro de su espacio, pero ¿cuántas personas participaron activamente de su decisión de abandonar la carrera presidencial para largarse, a los 75 años, a la búsqueda de la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?
El segundo ítem llamativo es la definición de progresismo. Es un concepto resbaladizo. Quienes no se definen como progresistas, ¿son –por ende– “reaccionarios”? Pocos valores tan ambiguos como el de progresismo. ¿Es progresista la teocracia fundamentalista de Irán pero, en cambio, es derechista la coalición que gobierna Alemania? ¿El oscuro déspota nicaragüense Daniel Ortega es de vanguardia, mientras que el colombiano Juan Manuel Santos es un troglodita? Además, ¿cuándo el progreso, y lo que con él se asocia, es más virtuoso de lo que se diferencia de él? En este punto, en su veneración por las etiquetas y los estereotipos ideológicos, las izquierdas argentinas relativamente razonables se han empantanado en la reverencia de los protocolos vacíos. Cuando los socialistas (y, para el caso, también la propia Margarita Stolbizer) descubrieron que una intensa luz alumbraba desde esa sumatoria entre ellos y los seguidores de Solanas, ¿sabían que entre ellos había más obstáculos que denominadores comunes? No lo parece, al estar por las evidencias.
Es que, en muchos sentidos, este tipo de fuerzas a las que los medios insisten en denominar de ese modo llaman progresismo, y en él se identifican, a valores y criterios que circulaban con cierto predicamento hace un largo medio siglo, pero cuya latencia actual es por lo menos materia opinable. Es un progresismo cuya fascinación por el Estado se suele desbarrancar en un explícito estatismo cuyos éxitos y alcances no parecen condecirse con las fantasías que sigue despertando. En él se reconocen militantes para quienes, por ejemplo, es “progresista” que Aerolíneas Argentinas sea una empresa estatal subsidiada por el pueblo argentino a un precio exorbitante, aunque no se sabe bien por qué, para qué, ni tampoco en qué país del mundo gobernado por progresistas dicho camino ha sido fecundo.
La adopción del nombre de “frente amplio” para bautizar un acto fundacional que 72 horas después fue desdeñado por Solanas, define, además, un típico caso de apresuramiento publicitario poco vinculado con la construcción política sólida y, por tanto, verdadera. La “marca” Frente Amplio es uruguaya y define a una paciente, muy serena y –sobre todo– paulatina evolución.
Fundado hace más de 40 años, el FA uruguayo fue primero un esquema de izquierda tradicional (comunistas y socialistas) al que se plegaron fracciones blancas, coloradas y socialcristianas disgustadas con sus viejos partidos. Tras la dictadura de 1973 a 1985, los Tupamaros se sumaron al Frente. Antes de que el socialista sui géneris Tabaré Vázquez llegara a la presidencia de Uruguay, fue intendente de Montevideo por dos mandatos consecutivos. El FA asume el gobierno en 2005, treinta y cuatro años después de haber nacido. Jamás apuró un veloz “armado” electoral, como se estila en la Argentina. Perseveró en un espeso y sutil entramado de partidos y fuerzas diversas con un minucioso esquema de conducción colectiva. Nada menos “amplio” que el improvisado criterio de meter cuatro o cinco dirigentes en una habitación y sacar de allí un frente claramente prematuro y sin raíces en la práctica política real.
Pero los problemas de la izquierda progresista son previos a este traspié doloroso que implica el brusco desencuentro con el que debutaron Binner y Stolbizer con Solanas. Los mismos dilemas irresueltos se advierten en el desenlace melancólico que han tenido los esfuerzos de Martín Sabbatella por armar un sendero autónomo del Gobierno, pero dentro de una complicada idea de acuerdos estratégicos e independencias. Los bonaerenses que imaginaban al sabbatellismo como un kirchnerismo virtuoso terminarán votando candidatos atornillados en las listas del Partido Justicialista y bajo la conducción de Daniel Scioli. No es sorprendente: en las elecciones de marzo de 1973, el Partido Comunista se diferenció de la izquierda peronista con la fórmula Alende-Sueldo, pero en 1983, ya resueltos a ir a todo trance dentro de un peronismo que proclamaba su negativa a juzgar a la dictadura, endosaron el binomio Luder-Bittel en el país y la candidatura de Herminio Iglesias en la provincia de Buenos Aires.
Los socialistas se han metido ahora en un muy serio galimatías con su infatuación por la retórica de Solanas. Ellos y el país, ¿no habrían ganado quedándose cerca de radicales y peronistas federales en la configuración de una alianza que ofreciera opción verdadera al continuismo K? Lo de Sabbatella, en cambio, es insólito: ¿cómo dar cuenta de tanto esfuerzo de diferenciación, para terminar comiendo de la mano de Carlos Zannini?
Fuente: Perfil

sábado, 11 de junio de 2011

UN FIN COMÚN o la ley de la selva...

Hoy mi amigo Alejandro Bulacio me invitó a un debate sobre Elisa Carrió y en lineas generales quiero compartir lo que pienso:


Aclaro, antes que nada que soy radical por elección, nueva en política pero muy observadora. Voy a dividir mi análisis por partes. 


1- A mi Carrió me gusta, habla muy claramente, muestra formas de salir de los conflictos, arma proyectos y si alguien me preguntara cual sería mi fórmula presidencial sería Alfonsín - Carrió. (ambos nacidos en la cuna radical). 


2- No puedo quitar de mi mente la admiración que sentí en su momento por Cristina y Lilita juntas luchando contra el narcotráfico, la corrupción, "llenándome los oídos" de esperanzas de que todo era posible con ellas dos mirando lo que pasaba.... pero una de ellas llegó al poder y me mostró la otra cara, la transformación oportuna de la soberbia y a eso le tengo miedo con Carrió, porque en su carácter nos muestra esa misma soberbia, que estoy segura que no es gratuita, porque sabe de lo que habla. 


3- Es una denunciante crónica, le guste a quien le guste, pero también lo es Graciela Ocaña, y no la votaría para administrar el Ejecutivo, está llena de verdades comprobables y ojalá pudiéramos llegar a hacer parte de lo que ella pretende en reformas, pero, aunque suene machista, terminan siendo siempre los hombres, los que tienen el verdadero poder, porque manejan, mucho mas facilmente el idioma de las mafias, los aprietes, el patoterismo... 


4- Hay algo de lo que estoy muy segura y es que gane el que gane, tendrá en sus manos un país ingobernable, por lo que mas que un presidente se necesitaría un parlamentarismo pleno y de acción full time, Duhalde, Alfonsín, Carrió, Binner, juntos luchando por UN FIN COMÚN, que sin duda será de reconstrucción, cada uno de ellos aportando sus mejores condiciones y lo mejor y renovador de su gente para un cambio real. 


Ni Carrió, ni Alfonsín, ni Binner, ni Duhalde solos podrán hacer nada, si los otros lo dejan solo para que camine hacia el fracaso... y en política, el fracaso del otro, pareciera ser la virtud de algunos.


Graciela Rost
GRACIELADAS