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domingo, 17 de julio de 2011

La radio que Goebbels fabricó para que todos los alemanes escucharan a Hitler


COMO AFIRMO EL REGIMEN NAZI SU APARATO DE PROPAGANDA


En 1933, cuando llevaba seis meses en el poder, llegar a todos los hogares  alemanes era la obsesión –y el desafío– del ministro de Propaganda del Tercer Reich. Y la encontró: a través de la radio, el medio de comunicación más penetrante de la época. Hizo producir receptores baratos y subsidiados, y los bautizó VE301, por “Volks Empfänger” (radio del pueblo) y la fecha de asunción de Adolf Hitler. Pero además, puso todo el aparato de propaganda a funcionar: los afiches publicitarios mostraban a las masas “pegadas” al aparato. A la radio le siguieron autos, televisores y casas.

Por Julio Petrarca

A mediados de 1933, el cómo llegar a todos los alemanes con el mensaje del flamante gobierno nazi era un desafío mayor para Joseph Goebbels, el ministro de Propaganda de Adolf Hitler, que llevaba menos de seis meses en el poder. Casi inexistente la televisión, inimaginable Internet, era la radio el vehículo necesario para capturar audiencias masivas. Goebbels convocó entonces a Otto Griessing, un ingeniero a cargo de la empresa Seibt y le exigió: “En agosto, durante la Internationale Funkausstellung Berlin (Feria Internacional de la Radio de Berlín) presentaremos la Volksempfänger (Radio del Pueblo). Serán receptores económicos, más baratos que los actuales, para que todos los alemanes tengan uno”.
Griessing apenas sugirió las dificultades para lograrlo en tan poco tiempo. Goebbels sólo necesitó una fría mirada para frenarlo en seco: “Otra cosa, Herr Griessing. Al nombre se le agregará una sigla: VE (por Volks Empfänger) 301”. El 30 de enero (30/1) de ese año, Adolf Hitler había asumido el máximo cargo del gobierno, canciller del Reich.
El 18 de agosto de 1933 (en un mes se cumplirán 78 años), la Radio del Pueblo, Radio Nazi, Radio del Tercer Reich o Radio Para Todos los Alemanes era la estrella de la Feria. En los seis años siguientes, se venderían siete millones de aparatos, el 40% de la producción total del país. Entre 1939 y 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, fueron entregados otros 1.800.000, entre el modelo VE301 y el novedoso DKE, bastante más barato. Ambos tenían en su frente un águila y una svástica.

Consumo y propaganda. La VE301 fue lanzada a 76 Reichsmarks (RM) un precio más accesible que el de sus competidoras en un mercado con creciente intervención del Estado y ascendente compromiso de las grandes empresas con el régimen. En 1933, un trabajador alemán ganaba entre 120 y 150 Reichsmarks por mes. Un pan costaba 0,30, un litro de leche 0,20 y un kilo de papas 0,07. Cada dólar de la época cotizaba 3,50 RM. Que un aparato de radio demandara la mitad del sueldo no parecía muy atractivo para los consumidores, por lo que desde los despachos del Ministerio de Propaganda salió la orden de subsidiar parcialmente las ventas. Cinco años más tarde, llegaría una versión más barata, la DKE38, que costaría 35 RM y sería bautizada por la gente, de modo sugestivo, “El hocico de Goebbels”. El 29 de octubre de 1938, cientos de receptores DKE serían distribuidos como homenaje al 41º cumpleaños del ministro de Propaganda.
Goebbels había hecho suyas las palabras de Erich Scholz, el ministro del Interior del gobierno previo al nazi: “La radio alemana sirve al pueblo alemán, así que todo lo que degrada al pueblo alemán debe ser excluido de ella”. Y fue bastante más allá: la Volksempfänger y su hermana pobre presentaban muchas limitaciones para escuchar otras emisoras que las manejadas por el régimen (todas las del país, en verdad), y sólo por la noche o con antenas especiales era posible sintonizar radios de otros puntos de Europa. En el dial sólo estaban indicadas las emisoras locales, y a partir de las primeras acciones bélicas en 1938 se prohibió escuchar toda emisión de fronteras afuera. “Piense en esto –decía un papel pegado a los receptores al momento de su venta–: escuchar emisoras extranjeras es un crimen contra la seguridad nacional y contra nuestro pueblo. Es una orden del Führer, y su no cumplimiento será castigado con prisión y trabajos forzados”. En los territorios ocupados durante la guerra, el simple hecho de escuchar radio –cualquiera– podía ser penado con la muerte.
Goebbels tenía claro que la radio era el medio más apto para llevar el mensaje unívoco del gobierno nazi. También lo era el cine, pero producirlo resultaba más caro y demoraba más tiempo. La inmediatez para llevar la palabra de Hitler –todos sus discursos eran transmitidos por radio en cadena– a los hogares alemanes potenciaba la intensidad de la palabra. El alto precio de los receptores limitaba el acceso y se habían creado por ello numerosos clubes de radioescuchas que se reunían ante un mismo aparato, pero la gente quería uno en su casa y el régimen se lo proveería. Desde 1938, el gobierno intensificó la agresiva campaña de ventas y ordenó a fabricantes de otras marcas, como Siemens y Telefunken, dar prioridad a la producción de la VE301 y la DKE.

Contenido y continente. Resuelto el tema del medio, Goebbels metió mano directamente en el mensaje. La programación se fue reestructurando para que nadie hablara de nada que contradijera la palabra oficial y para que cada nota musical, cada sonido, fueran consecuentes con las ideas y la praxis del partido nazi. Se transmitían no sólo los discursos del Führer sino también los de los máximos líderes del partido y del gobierno. Había charlas sobre nacionalsocialismo destinadas al público en general y otras para segmentos específicos, como las amas de casa y los obreros. Paulatinamente primero y de manera acelerada más tarde, la música clásica y popular alemanas fueron desplazando –hasta hacerla desaparecer– a las de otras latitudes. El jazz fue eliminado por “negroide y decadente” y los compositores de origen judío quedaron fuera de toda difusión. Para reforzar la idea de llevar un receptor de radio a cada hogar, el aparato de propaganda nazi dedicó importante presupuesto a publicitar masivamente –en medios gráficos, en el cine y en la vía pública– la Radio del Pueblo. Un anuncio reproducido en diarios, revistas y afiches mostraba una VE301 en medio de una multitud, con la leyenda “Toda Alemania escucha al Führer con la Volksempfänger”.
El medio fue también esencial fuera del territorio alemán. Ejemplo de ello fue su empleo para ganar voluntades en Saar, un territorio que quedó bajo jurisdicción francesa al concluir la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y en el que se celebraría un referéndum en 1935 para que sus habitantes decidieran si querían seguir como franceses, volver a ser alemanes u optar por la independencia. Desde fines de 1934, el aparato de Goebbels saturó Saar con más de mil programas radiales, y en tres meses logró que el territorio volviera a Alemania. Años más tarde, la misma estrategia se aplicaría en Checoslovaquia, en Polonia y en Austria, aunque con un aditamento: además de propaganda positiva de seducción, se difundirían textos amenazantes.

Todo termina al fin. La población alemana no tenía acceso a otra voz que no fuera la oficial, y esto se hizo más patente durante la guerra. Tanto, que la audiencia se hartó de la uniformidad –y de las proclamas e informes triunfalistas– y comenzó a dejar de escuchar radio. Goebbels ordenó entonces que al menos el 70% de la programación estuviera dedicada a la música ligera. En abril de 1945, cuando los aliados rodeaban Berlín y Hitler se refugiaba en su búnker subterráneo, Radio Berlín, emitiendo desde las ruinas, informaba que Alemania estaba a punto de ganar la batalla de la capital. El 20 de abril, día del cumpleaños 56 del Führer, el propio Goebbels proclamaba a la audiencia que el curso de la guerra estaba girando a favor de los nazis. Diez días después, Hitler y la mujer con la que se había casado horas antes, se suicidaban.
A las nueve y media de la noche del 1º de mayo, los alemanes se enteraron por Radio Hamburgo que todo terminaba, con el mismo tono marcial y la misma línea mentirosa que le había impuesto Goebbels: tras interrumpir la programación para dar “una grave e importante noticia”, se escucharon fragmentos de ópera de Wagner y algunos acordes de la Séptima sinfonía de Bruckner, para dar lugar a una voz sonora: “Nuestro Führer, Adolf Hitler, luchando hasta el último aliento contra el bolchevismo, cayó por Alemania esta tarde (había sido la tarde anterior), en su cuartel general de la Cancillería del Reich”.
Era el final del régimen nazi y también de la  Volksempfänger, que dejó de producirse de inmediato, aunque tantos eran los aparatos en actividad que le dieron a un ingeniero eléctrico sin dinero llamado Max Grundig la oportunidad de poner en marcha un emprendimiento propio: arreglar y vender los receptores creados para todos los alemanes. Se hizo rico y más tarde, con marca propia, famoso.

Un decálogo con yapa
Once ítems resumen el sistema propagandístico que Joseph Goebbels aplicó desde bastante antes de su gestión al frente del Ministerio de Propaganda del Tercer Reich y hasta el fin de la guerra. El más conocido es aquel que sintetiza la frase “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
1. Principio de simplificación del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
2. Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
3. Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.”
4. Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
5. Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión, escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.”
6. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas.” De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
7. Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público estará ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
8. Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.
9. Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
10. Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
11. Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que piensa “como todo el mundo”, creando una falsa impresión de unanimidad.

fuente: Perfil

domingo, 26 de junio de 2011

Exhibición brutal. Por Nelson Castro

La selección electoral que hizo el kirchnerismo refleja el tiempo que vendrá. Culto a la obediencia.



Y finalmente la Presidenta develó las incógnitas. Una que nunca fue tal: su candidatura a la reelección; la otra, la de su compañero de fórmula. En un ambiente que pareció ser el más propio del concurso de pronósticos deportivos de los campeonatos de la Asociación del Fútbol Argentino, el “elegido” fue Amado Boudou. Quedaron así atrás las penas del ministro cuyo ánimo había sido afectado cuando Cristina Fernández de Kirchner le denegó la candidatura a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Al explicar las razones de su decisión, la jefa de Estado alabó, no sólo la capacidad de cambio que demostró Boudou, que pasó de ser un militante de la agrupación universitaria de la Ucedé a un fervoroso defensor de las bondades del así llamado “modelo” kirchnerista, sino también su condición de hombre “sin miedos”. Como todo converso, lo que más ha distinguido al hasta ahora ministro es la sobreactuación.
En lo que fue el ditirambo de los precandidatos a jefe de Gobierno de la Ciudad, Boudou había tenido el apoyo de Hugo Moyano y de Hebe de Bonafini; en cambio, el peronismo porteño mostró una férrea oposición a su postulación.
El ministro es una de las poquísimas personas con acceso directo a la Presidenta, hecho del que se suele jactar sin mayores reservas.
Tanto en el anuncio de su candidatura como en el de su compañero de fórmula, Fernández de Kirchner ha dejado varias pistas relacionadas con su próxima presidencia, en caso, obviamente, de ganar:
◆ La prescindencia de las estructuras partidarias del justicialismo.
◆ El hermetismo con el que adopta sus decisiones.
◆ El egocentrismo.
◆ Su escasa disposición para el diálogo con propios y ajenos.
◆ Su obsesión con los medios.
En este punto, vale la pena detenerse un momento. Hay quienes sostienen que tras el fallecimiento de Néstor Kirchner, la postura confrontativa del Gobierno se ha atenuado. Los dichos de la Presidenta en el acto del martes pasado contradicen esa suposición. Cuando expresó su disgusto porque los medios no son igual de críticos con la oposición como con el Gobierno faltó a la verdad. Las evidencias pueden ser fácilmente constatadas en los archivos de cualquier diario, radio o canal. En cuanto a la información de sus problemas de salud –aburren con eso, dijo– la jefa de Estado estuvo en lo cierto en que la reiteración de una información genera aburrimiento; lo que no dijo, en cambio, es que esas informaciones han sido el reflejo de una realidad que se ha repetido –sus cuadros de hipotensión crónica que la obligaron a suspender sus labores diarias y a cancelar importantes viajes al exterior– y que ha preocupado no sólo a su entorno político, sino también a sus hijos.
De los anuncios surge con claridad, además, que la Presidenta ha optado por dejar afuera a referentes históricos del peronismo. Allí está, entre ellos, el senador José Pampuro, a quien ni siquiera llamaron para avisarle sobre su destino. La presencia de numerosos integrantes de La Cámpora en la lista de legisladores habla del nuevo tiempo que se avecina. Despunta allí, también, un nuevo Gabinete si Fernández de Kirchner es reelecta. Al margen de Boudou, ya no estarán ni el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, ni el ministro de Agricultura, Julián Domínguez. La lista puede agrandarse. Algunas de esas vacantes serán ocupadas también por militantes de La Cámpora.
Lo que Cristina Fernández de Kirchner hizo con Daniel Scioli ha sido no sólo la confirmación, sino también la exhibición brutal, una vez más, de la humillación permanente a la que el kirchnerismo gusta someterlo. No importa cuántas sean las muestras de genuflexión expuestas por el gobernador de la provincia de Buenos Aires, desde la Babel de Olivos siempre se lo obliga a más. ¿Le harán falta nuevas humillaciones para darse cuenta de la poca consideración que hacia él tienen la Presidenta y el kirchnerismo?
Con la imposición de Gabriel Mariotto –hombre sin mayor peso político dentro del peronismo bonaerense– como compañero de fórmula de Scioli, la doctora Fernández de Kirchner ha perseguido tres objetivos esenciales: el primero ya concretado, el de humillarlo.
El segundo, el de colocar en la cima del poder provincial a un comisario político que controle los movimientos del gobernador. Las trabas que ello puede llegar a generar en la gestión son innumerables. Mariotto responderá a la Presidenta y no a Scioli. El poder de Mariotto emana de la Presidenta y no de Scioli.
El tercero, el de poner una cuña en la relación de Scioli con el Grupo Clarín. En este punto, las diferencias del gobernador con el Gobierno eran y son más que evidentes.
Con las designaciones de Boudou y Mariotto, la Presidenta ha dejado expuesta su predilección absoluta por los obedientes por sobre aquellos que pudieran tener una visión más crítica tanto del kirchnerismo como así también del derrotero de su gestión de gobierno.    
En la mañana del sábado, con voz de hombre destruido, el gobernador llamó a un referente de la génesis del kirchnerismo alejado ya del Gobierno. El diálogo que sigue es el mejor colofón para ilustrar lo que le pasa a un hombre, Daniel Scioli, que tal vez no haya comprendido que en el fondo de esta decisión lo que se busca limitar no es sólo su próxima gestión, sino también su carrera política.
Scioli: —¿Qué puedo hacer ante esto?
I: — Andá a Olivos y decile a la Presidenta que vos querés designar a tu vice.
Scioli: —No puedo hacer eso.
I: —Entonces andá a Olivos y llevale a la Presidenta una terna de candidatos para que ella elija.
Scioli: —Eso tampoco puedo hacerlo.
I: —Entonces reuní a tu Gabinete y fijate cómo podés hacer para que los medios no te hagan quedar como un pe… 

fuente: Perfil

domingo, 19 de junio de 2011

Progresismo. Por Pepe Eliaschev


Hay algo profundamente desconcertante e indigerible en esa vapuleada franquicia política, que en la Argentina se llama progresismo o, más convencionalmente, centroizquierda. La aparente implosión del convenio electoral forzadamente suscripto por Hermes Binner y Fernando Solanas es apenas un nuevo síntoma de un desarreglo profundo.
Por lo pronto, está el problema de los referentes. Si bien es un vicio profundamente arraigado en todo el cuadro político argentino el personalismo extremo, debería ser frontalmente despreciado en organizaciones que se plantan ante el orden establecido para modificarlo de manera más o menos profunda. Sin embargo, las izquierdas parlamentarias argentinas han sido muy afectadas desde siempre por el grueso peso de las individualidades.
Respetado y prestigioso (http://www.pepeeliaschev.com/impresos/tal-vez-hermes-13900), Binner ocupa un lugar enorme en las decisiones y opciones del Partido Socialista, una entidad política de larga data cuyos alcances son especialmente evidentes en el sur de la provincia de Santa Fe. Solanas siempre alardeó de conducir una construcción participativa dentro de su espacio, pero ¿cuántas personas participaron activamente de su decisión de abandonar la carrera presidencial para largarse, a los 75 años, a la búsqueda de la jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?
El segundo ítem llamativo es la definición de progresismo. Es un concepto resbaladizo. Quienes no se definen como progresistas, ¿son –por ende– “reaccionarios”? Pocos valores tan ambiguos como el de progresismo. ¿Es progresista la teocracia fundamentalista de Irán pero, en cambio, es derechista la coalición que gobierna Alemania? ¿El oscuro déspota nicaragüense Daniel Ortega es de vanguardia, mientras que el colombiano Juan Manuel Santos es un troglodita? Además, ¿cuándo el progreso, y lo que con él se asocia, es más virtuoso de lo que se diferencia de él? En este punto, en su veneración por las etiquetas y los estereotipos ideológicos, las izquierdas argentinas relativamente razonables se han empantanado en la reverencia de los protocolos vacíos. Cuando los socialistas (y, para el caso, también la propia Margarita Stolbizer) descubrieron que una intensa luz alumbraba desde esa sumatoria entre ellos y los seguidores de Solanas, ¿sabían que entre ellos había más obstáculos que denominadores comunes? No lo parece, al estar por las evidencias.
Es que, en muchos sentidos, este tipo de fuerzas a las que los medios insisten en denominar de ese modo llaman progresismo, y en él se identifican, a valores y criterios que circulaban con cierto predicamento hace un largo medio siglo, pero cuya latencia actual es por lo menos materia opinable. Es un progresismo cuya fascinación por el Estado se suele desbarrancar en un explícito estatismo cuyos éxitos y alcances no parecen condecirse con las fantasías que sigue despertando. En él se reconocen militantes para quienes, por ejemplo, es “progresista” que Aerolíneas Argentinas sea una empresa estatal subsidiada por el pueblo argentino a un precio exorbitante, aunque no se sabe bien por qué, para qué, ni tampoco en qué país del mundo gobernado por progresistas dicho camino ha sido fecundo.
La adopción del nombre de “frente amplio” para bautizar un acto fundacional que 72 horas después fue desdeñado por Solanas, define, además, un típico caso de apresuramiento publicitario poco vinculado con la construcción política sólida y, por tanto, verdadera. La “marca” Frente Amplio es uruguaya y define a una paciente, muy serena y –sobre todo– paulatina evolución.
Fundado hace más de 40 años, el FA uruguayo fue primero un esquema de izquierda tradicional (comunistas y socialistas) al que se plegaron fracciones blancas, coloradas y socialcristianas disgustadas con sus viejos partidos. Tras la dictadura de 1973 a 1985, los Tupamaros se sumaron al Frente. Antes de que el socialista sui géneris Tabaré Vázquez llegara a la presidencia de Uruguay, fue intendente de Montevideo por dos mandatos consecutivos. El FA asume el gobierno en 2005, treinta y cuatro años después de haber nacido. Jamás apuró un veloz “armado” electoral, como se estila en la Argentina. Perseveró en un espeso y sutil entramado de partidos y fuerzas diversas con un minucioso esquema de conducción colectiva. Nada menos “amplio” que el improvisado criterio de meter cuatro o cinco dirigentes en una habitación y sacar de allí un frente claramente prematuro y sin raíces en la práctica política real.
Pero los problemas de la izquierda progresista son previos a este traspié doloroso que implica el brusco desencuentro con el que debutaron Binner y Stolbizer con Solanas. Los mismos dilemas irresueltos se advierten en el desenlace melancólico que han tenido los esfuerzos de Martín Sabbatella por armar un sendero autónomo del Gobierno, pero dentro de una complicada idea de acuerdos estratégicos e independencias. Los bonaerenses que imaginaban al sabbatellismo como un kirchnerismo virtuoso terminarán votando candidatos atornillados en las listas del Partido Justicialista y bajo la conducción de Daniel Scioli. No es sorprendente: en las elecciones de marzo de 1973, el Partido Comunista se diferenció de la izquierda peronista con la fórmula Alende-Sueldo, pero en 1983, ya resueltos a ir a todo trance dentro de un peronismo que proclamaba su negativa a juzgar a la dictadura, endosaron el binomio Luder-Bittel en el país y la candidatura de Herminio Iglesias en la provincia de Buenos Aires.
Los socialistas se han metido ahora en un muy serio galimatías con su infatuación por la retórica de Solanas. Ellos y el país, ¿no habrían ganado quedándose cerca de radicales y peronistas federales en la configuración de una alianza que ofreciera opción verdadera al continuismo K? Lo de Sabbatella, en cambio, es insólito: ¿cómo dar cuenta de tanto esfuerzo de diferenciación, para terminar comiendo de la mano de Carlos Zannini?
Fuente: Perfil

lunes, 11 de abril de 2011

De los 5 errores de Garré a la avaricia de Moyano

Cristina Fernández, la ministra de Seguridad, Nilda Garré,
el jefe de la Policía Federal, comisario Enrique Capdevila,
y el subjefe, Alejandro Di Nizo. Foto:
Presidencia de la Nación/Telam (14/03/2011).
No es un secreto que en la Casa Rosada cayó pésimo que Nilda Garré embistiera contra la Policía Federal de Néstor y Cristina. Pero que se calmen: podría haber sido peor porque, por ejemplo, Garré ni habló del narcotráfico ni de Aníbal Fernández. Pero en su editorial por Radio El Mundo el autor agregó algunos adicionales.


por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). La ministra de Seguridad, Nilda Garré, cometió cinco grandes equivocaciones en una semana: 
 
> el retiro de la Policía Federal de los edificios públicos de la Ciudad, 
 
> creer que la opinión pública no se daría cuenta que fue una medida política, 
 
> no tener argumento de peso para contestar los ataque de Mauricio Macri y su equipo acerca de la jurisdicción porteña de la Federal, 
 
> decir que la Federal es el principal problema que tiene el gobierno y 
reconocer públicamente que la fuerza en manos del kirchnerismo desde 2003 extorsiona comerciantes, vendedores ambulantes y inmigrantes sin papeles... y nada dijo de los negocios de los desarmaderos, las zonas liberadas, el narcotráfico y la prostitución...
 
La medida decidida por la ministra de Seguridad espantó a la clase media, pero también, a la clase baja que se atiende en los hospitales públicos porteños. Tan dura fue la reacción de la opinión pública, que los argumentos oficiales se tornaron vacuos y endebles.

Pero no todos son errores: la decisión es piantavotos, pero coloca a Mauricio Macri como el enemigo elegido para las elecciones de octubre.
 
¿Por qué el Ejecutivo Nacional hizo el anuncio en este momento? 
 
La Casa Rosada sabía que las presiones sobre Mauricio Macri para que retire su candidatura presidencial y busque la reelección en la capital federal eran muy fuertes dado se impone la necesidad de asegurar el distrito y no dividir el PRO, ya que crecen los rumores sobre la ruptura de Gabriela Michetti si Horacio Rodríguez Larreta es elegido candidato a Jefe de Gobierno porteño.
 
En un primer momento, las fuerzas cristinistas tomaron casi en broma la reacción del Gobierno porteño ante el retiro de la Policía Federal, pero la medida postró a los tres candidatos oficialistas,Daniel Filmus, Amado Boudou y Carlos Tomada, que quedaron descolocados ante el electorado capitalino dado que se dieron cuenta que sus postulaciones no le interesan al entorno de Cristina Fernández, que no tiene problemas de sacrificarlos en función del proyecto CFK capitana.
 
La estrategia cach all (atrapa todo) de la Casa Rosada termina por embarrar su armado electoral. Por ejemplo,

> Daniel Scioli ya mostró su enojo por los intentos del oficialismo de imponerle un candidato a vicegobernador;

> en Córdoba, la irritación de Juan Carlos Schiaretti por una silbatina a causa de apoyar una lista colectora puso en duda la alianza con el delasotismo; y

> en Salta, Cristina Fernández apoyó a 2 candidatos, lo que llevó a Juan Manuel Urtubey a decir que no era un representante del gobierno en la provincia.
 
Como el entorno presidencial ya nota el fastidio y el enojo del interior, se reflotó una vieja herramienta para el ajuste en las provincias (el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, creada por Domingo Felipe Cavallo para financiar la privatización de bancos, sistemas jubilatorios y empresas de servicios públicos locales), que administrará ahora el Banco de la Nación, con $ 12.000 millones para hacer frente a la caída de coparticipación por el aumento de mínimo no imponible para el Impuesto a las Ganancias y el impacto que tiene las subas salariales a los trabajadores municipales y provinciales sobre las cuentas de cada distrito.
 
Según estimaciones privadas, el rojo provincial llegaría este año a $ 20.000 millones, por lo que la Casa Rosada usará las necesidades de fondos de cada provincia para imponer candidatos y armar las listas desde Buenos Aires, además de los giros de fondos para obras públicas, refinanciaciones de pasivos y planes sociales. Un dineroducto seductor.
 
Pero muchas veces el dinero no alcanza. La relación entre el gobierno y Hugo Moyano es una muestra. 
 
Cada semana, el camionero redobla la apuesta con un nuevo pedido, con una nueva exigencia, y no le importa si son proyectos que colaboran o no con el armado político de la Casa Rosada.

Por ejemplo, frenar los pases de las obras sociales a la medicina prepaga o la creación de un gravamen sobre las ganancias extraordinarias de las empresas para armar un fondo antidespidos.
 
Hay que entender que cada pedido de Hugo Moyano mezcla poder y negocio al mismo tiempo, y es oneroso:

> el aumento de mínimo no imponible le quitó $ 1.500 millones a las provincias,

> el fondo antidespidos espera recaudar cerca de $ 1.000 millones anuales, piso; y

> frenar los pases a las prepagas son casi $ 3.000 millones  anuales.
 
El camino al intento de reelección de Cristina Fernández ha sido y será pavimentado con cantidades inimaginables de dinero. 

No importa si el costo es inflación creciente, caída del poder adquisitivo del salario, suba de la conflictividad gremial, perforar las cuentas públicas y colocar al sistema productivo y el mercado laboral bajo estrés. Como Hugo Moyano, para el gobierno, el dinero no sólo es un instrumento para ganar o retener poder.
 
La Casa Rosada puede intentar seducir a la clase media creando un organismo especial para enfrentar a las aseguradoras con sus clientes, cambiar la forma de pago de las sentencias judiciales por ajustes salariales o repartir $ 3.000 millones entre productores ganaderos. 
 
Pero el gobierno pierde votos cuando

> Luis D´Elia hace una entrevista a uno de los sospechados del atentado a la AMIA,

Hebe de Bonafini dice que sus hijos viven en Amado Boudou Felisa Miceli, y

> cuando Cristina Fernández simula que no irá por la reelección.
 
Desde el triunfo en Catamarca, el Ejecutivo Nacional potenció la sensación de invencibilidad y la oposición aceleró su reacomodamiento.  Sin embargo, todavía faltan 195 días para la elección y queda mucha agua por correr. 
Si mucho está por jugarse, mucho se verá.

FUENTE: U24

sábado, 26 de marzo de 2011

La circular 5184, una medida que tira abajo el progresismo K. Por Jose Terenzio


DE FUGA DE DÓLARES Y OTRAS YERBAS


El gobierno nacional repite una y otra vez que es “progresista”. Dentro de su batería de propaganda, está el hecho de haber reinstaurado el “compre nacional” (algo impracticable en muchos casos) y por otro el de la expoliación de los recursos no renovables. Todo en el mismo “combo”.

Vivimos en una era de complejidades, en donde la construcción del relato pasa a ser una realidad aún fuerte y por sobre la realidad en sí misma. Vivimos una era en donde todo, como en subida, exige un estudio más pormenorizado, más masticado, de lo que vemos en los “flashes” de la Televisión Pública.
El progresismo K es una de las construcciones mediáticas y una de las mayores falsedades logradas. Quizá estemos ante uno de los mayores logros del modelo K, su construcción de un relato que no coincide con la realidad.
La administración nacional acaba de demostrar que nuestro país, no solo no se está desarrollando, sino que no lo hará en el futuro. Además, repite los mismos defectos que cometían los ministros de economía de la dictadura y los demás gobiernos posteriores, dado que su debilidad consiste en no poder desarrollar un mercado de capitales locales, y siempre depender de la actividad exterior, como en el caso que analizaremos más abajo.
El crecimiento de hoy será, indefectiblemente, la decepción y tristeza del mañana, cuando las condiciones cíclicas de precio de commodities y producción de productos primarios exportables vuelvan a sus valores históricos.
La Argentina no logra fundar una clase empresarial local que crea en este país, un mercado de capitales local e integrado regional, y, sobre todo, no logra que la gran renta privada se invierta en el país. La misma sigue fugando, como en los últimos 40 años. En los últimos tres años, se han fugado, por diversas vías, más de U$S 60.000 millones de dólares. Esos fondos, lejos de ser reinvertidos en el ámbito local (dando trabajo y crecimiento real) fueron “remesados” a las casas matrices de las empresas extrajeras, y en menor medida, son “atesoramientos” de empresarios y familias argentinas que ven con pavor a los Moyanos, a los Guillermo Moreno, los D ´Elia, etc.
Por supuesto, las empresas extrajeras nos ven como un país de extracción, una colonia de donde sacar ganancias altas con poca inversión, lo más rápido posible. “Sacar” se traduce en dos cosas: 1- divisas (el peso argentino no existe en ninguna parte del mundo, es un papel inútil) 2- llevarse bienes, léase minerales, como los 64 que se carga la Barrick Gold y las otras mineras por “mineraloducto”. Gas, petróleo, los chinos que se quedaron con HIPASAM, las cerealeras se llevan las semillas y aceites (soya, girasol, maíz, etc.) para venderlas en el mercado mundial a precio Michigan y quedarse con dólares y una jugosa diferencia.
Así, con este “modelo”, solo se logra que las pocas empresas nacionales se vendan y en consecuencia las extrajeras solo vean como potencial el extraer y remesar a sus casas matrices.
Los simulacros de inversión que se visualizan con toda la pompa en los actos de Cristina Fernández solo son operativos, funcionales a la extracción temporal y expoliatoria, y en definitiva, para lograr aumentar el ciclo de remisión de divisas al exterior cada vez mayor. Son inversiones que funcionan como un sorbete: mayor grosor del sorbete, más se extrae para remesar al exterior.

Breve racconto

Resulta que desde la época de Don Duhalde, vía el otrora ministro Roberto Lavagna, se comenzó a restringir de distintas formas el mercado cambiario. Por sobre determinados montos, existen restricciones tanto a la compra de divisa extrajera (dólares, euros, yenes) y ello a fin de evitar que los grandes tomadores de renta, las grandes empresas, remesen sus utilidades, “saquen”, de este país hasta ahora inviable, toda su utilidad.
Las normas restrictivas sirven solo para el denominado “chiquitaje” (las particulares y pequeñas empresas). Las causas son hasta obvias. A medida que el país se “recuperaba” mediante el crecimiento (no el desarrollo, el simple crecimiento) comenzó a generarse divisa externa (viento de cola por exportación de cereales a precios insólitos y retenciones altísimas) y el gobierno nacional acompañó con una desesperada emisión (mayormente sin respaldo suficiente) elevando hacia las nubes el gasto público. 
La novedad de ingresos excepcionales por las cosechas y precios record, fueron usadas por el Gobierno para generar una falsa sensación de crecimiento a través de la financiación de subsidios a los servicios y al consumo de energía, que, lamentablemente, jamás se derivará en desarrollo, simplemente porque nadie invierte en la Argentina, que jamás se “desarrollará” en este “modelo de matriz diversificada” como le gusta repetir hasta el hartazgo a nuestra querida presidente.
Este racconto breve, sumado a la desbocada inflación, ya explicada en muchas notas de Tribuna respecto de la preocupante emisión monetaria (principal causa junto con el referido gasto descontrolado Estatal.

El Banco Central a favor de una argentina más pobre

Lejos de aplicar el “modelo” propagandístico K, el Banco Central de la República Argentina acaba de emitir la circular. (Comunicación) 5184. 
A través de esta “interpretación” el BCRA aprobó una norma para que las empresas contratadas por el Estado tengan más facilidades a la hora de girar divisas a sus casas matrices.
Esta normativa, a todas luces, está hecha a “medida” de la mega constructora brasileña Odebrech para que pueda girar divisas. Esta firma no es exportadora, sino una simple contratista remesar sus ganancias a Brasil o a donde lo desee.
Este tipo de medidas, totalmente discriminatorias desde lo jurídico y un escándalo desde lo político, hace retroceder a nuestro país a la condición de colonia, y es la demostración de la falta de orientación de la economía y de la falsedad del discurso kirchnerista de “compre nacional” y “matriz diversificada”. No hay ninguna “matriz diversificada”, todo se paga con la soya y los demás comoditties y con la inversión extractiva de los grandes pulpos que ven negocios temporarios (como el armado de autos para el exterior, la extracción de minerales, o la obra pública) que hoy cuentan con mayores rentas que en los países centrales, y mañana “volarán como golondrinas”.
Un panorama bastante desolador, y muy parecido al colonialista del siglo IXX y principios del XX. Como explican los más elementales libros de economía, el camino colonial de inversiones en rubros extractivos son de beneficios nulos y además, jamás lograrán ni un mínimo de desarrollo para nuestra patria.
Hemos tocado fondo. Hemos trocado el imperialismo inglés y el americano (que por lo menos nos trasferían algo de tecnología) por el camino de colocarnos la soga al cuello del BRIC, un imperialismo pre-capitalista, cuyo único objetivo es “extraer” lo que les hace falta a sus realidades locales (el cobre de Chile, el estaño de Bolivia, la soya de la Argentina, petróleo y agro en el África, etc.).
Hemos retrocedido, 200 años.

El “modelo” y Marcó Del Pont

La comunicación 5184, que permite como “saco a medida” aObedrecht llevarse los verdes dólares, se habría aprobado a mediados de febrero.
No habría sido fácil hacerlo. Se abría generado un intenso debate en el entorno de decisiones del BCRA: según sus detractores, favorecería a una sola compañía (por ahora).
No solo eso, en el oficialismo, no todo es “La Cámpora”, sino que el Estado lo sigue manejando la misma burocracia del PJ y UCR aliados de siempre, y que ven que estos “trabajos sucios” son cada vez más parecidos a los de la época de Martínez de Hoz y de Domingo Felipe Cavallo (la patria contratista).
Al parecer, la Brasileña giraría al exterior 500 millones de dólares, ello ni bien la norma hubiera entrado en vigor, cosa que ya debió ocurrir dado que la misma es de de fecha 17-02-11.
Y no solo eso, según denuncia del ex Diputado Esteban Bullrich, esta firma brasileña habría llevado a cabo obra de tendido de gas en el sur con un sobre precio del orden del 35%, asunto al que el propio Bulrrich caracterizó como un “Caso Skanska II”.
A pesar de los megáfonos y altoparlantes que propalan el discurso de las “cartas abiertas” y los otros círculos Kirchneristas, la realidad, como el sol, no pueden taparse con las manos.
Como en el caso de la alondra que levanta vuelo en el crepúsculo, de Friedrich Nietzsche; en el nuestro, comenzamos a entender la verdad de este “modelo” y todas sus perversidades.
No es poco.

José Terenzio

fuente: Tribuna