Mostrando entradas con la etiqueta oyarbide. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oyarbide. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de septiembre de 2011

Si Schoklender hablara. Por Jorge Lanata


NO HAY madeja que se enrede más que la complicidad. Es un ovillo con mil puntas, y nunca se sabe de cuál tirará el azar. El Gobierno hizo todo lo posible por transitar el escándalo de las viviendas de las Madres en medio de un silencio impune. Hoy ese silencio podría romperse si Sergio Schoklender se decide a hablar. Esa fue la amenaza que el propietario de Meldorek le hizo al Estado: quiere que lo juzguen antes de las elecciones, consciente de que es ese el período en el que podrá ejercer mayor presión. Hasta la magia judicial de Norberto Oyarbide ha sido hasta ahora insuficiente en la causa de las Madres: aunque aceptó milagrosamente a Hebe de Bonafini entre los querellantes (lo que, en principio, equivalía a descartar su responsabilidad penal frente al desfalco), la causa es una sinfonía de baldosas rotas: las Madres ya afrontan cinco pedidos de quiebra por 40 millones de pesos, tienen 28 juicios ejecutivos por el cobro de cheques impagos y podrían aparecer más.

Visto desde la Casa Rosada, el delito –que oficialmente nunca existió– tuvo sin embargo consecuencias: no lo hicimos ni volveremos a hacerlo. Mientras Sandra Russo y Horacio González cacareaban en la Biblioteca Nacional que se estaba buscando “atacar el núcleo ético de la Argentina, por eso las estructuras de injuria van contra Hebe”, el Gobierno traspasó los proyectos de la entidad en las provincias a los municipios y finalmente las Madres entregaron también los tres proyectos que retenían en Capital: el de Villa 15, el de Castañares y General Paz y Los Piletones en Soldati. “Fue un alivio para nosotras que el Gobierno se hiciera cargo de las construcciones”, aseguró entonces Hebe de Bonafini, como si nunca hubiera pasado nada.

La mano, de todos modos, es más rápida que la vista: el Gobierno adjudicó el obrador de Castañares a una de sus empresas más amigas: Sentra S.A., una de las mayores beneficiadas del Plan Federal de Viviendas. Las Madres gastaron 765 millones de pesos de los 1.250 que formaban parte del presupuesto adjudicado. Dos jueces federales –Oyarbide y Martínez de Giorgi– no han podido, hasta ahora, desentrañar en qué se gastó el dinero. La posibilidad de saberlo depende de una extorsión.

fuente: Perfil

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Presión de Schoklender para que lo sobresean. Por Hernan Cappiello

Pide que antes de las elecciones se resuelva



Sergio Schoklender no está dispuesto a esperar: quiere ver resuelta antes de las elecciones de octubre su situación judicial por el manejo d los fondos aportados a las Madres de Plaza de Mayo para construir viviendas sociales. Por eso, el ex apoderado de la fundación de las Madres anunció que mañana dará una conferencia de prensa para exponer su versión de los hechos y reclamar que la Justicia no demore un fallo por motivos electorales.
Vestido con una remera a rayas, Schoklender estuvo ayer en los tribunales federales de Comodoro Py, en Retiro, y le comunicó al juez federal Norberto Oyarbide que iba a convocar a los periodistas.
"El que avisa no es traidor", susurró antes de que su abogado Horacio Pitrau, codefensor junto con Adrián Tenca, se acercara al despacho del juez para transmitirle el mensaje de su cliente.
Previamente, Schoklender había hecho antesala en la ventanilla del tercer piso del edificio judicial, la de la secretaría de Carlos Leiva. Oyarbide no lo recibió. Schoklender jugó con un cigarrillo apagado entre los dedos, pero no se animó a encenderlo en la puerta del juzgado. Lo hizo cuando se alejó al final del ancho pasillo, junto al ventanal con vista a la terminal de ómnibus, donde planteó su estrategia ante sus allegados: "En el juzgado van a querer patear todo para después de octubre, pero no podemos esperar. Vamos a dar una conferencia de prensa en el estudio de mi abogado", dijo mientras fumaba.
En la causa, el fiscal antilavado Raúl Pleé preparó un informe de 124 páginas en el que enumera los bienes adjudicables a unas 15 personas, incluido Sergio Schoklender, su hermano Pablo y el círculo íntimo de ambos, y empresarios vinculados con sociedades y con la Fundación Madres de Plaza de Mayo. Los investiga por lavado de dinero y fraude. Justamente ayer la Unidad de Información Financiera (UIF) pidió ser querellante en la causa.
Ayer, Schoklender y su letrado subieron por la escalera desde el tercero al quinto piso del edificio judicial para llegar al despacho de Pleé. Pero el fiscal no los recibió, pues no es el fiscal de la causa, sino un auxiliar en temas de lavado. Su informe ya está en manos del fiscal del caso, Jorge Di Lello, que pedirá que los 15 imputados sean indagados. La fecha de la indagatoria es una decisión de Oyarbide. Por otro lado, Schoklender pidió su sobreseimiento. El juez nunca se pronunció.
Oyarbide es dueño de los tiempos, pero Schoklender quiere apurarlos. Sospecha que el escenario sereno con el que llega el Gobierno a las elecciones de octubre, luego del amplio triunfo obtenido en las primarias, no quiere verse sacudido por la resurrección mediática de su caso, que involucra a las Madres de Plaza de Mayo.

BOUDOU, GIORGI Y BONAFINI

Ayer, Schoklender apenas podía contenerse en su afán de querer explicar y al mismo tiempo reservarse para el encuentro con los periodistas de mañana. "Era necesario capitalizar Meldorek, con los dos aviones y un barco para recibir un crédito del Bicentenario. Tuvimos una reunión en la que estaban Amado Boudou, Débora Giorgi, Hebe de Bonafini y yo, donde se acordó que el crédito iba a ser para Meldorek."
¿Por qué no para las Madres?, se le preguntó. "Porque por tratarse de una Fundación no podían recibirlo. Lo haría Meldorek para con ese dinero montar tres fábricas de paneles para seguir construyendo las casas y darle trabajo a esta gente que está ahora dando vueltas sin poder cobrar. Estaba previsto que el crédito lo recibiría Meldorek para seguir con la obra de las Madres", respondió.
Esta idea ya la expresó Schoklender en el expediente, en el que sobrevuela la idea de que desvió fondos para comprar un yate, valuado en 420.000 dólares, o los dos aviones, también a nombre de Meldorek.
Schoklender niega el desvío de fondos y explica que el dinero para comprar el lujoso yate Arete, un Klase A, provino de la venta de un barco suyo anterior. De hecho, en 2009 tenía un Santana 35 de 95.000 dólares. Schoklender siempre tuvo embarcaciones, desde una lancha de 42.000 dólares hasta el yate de 420.000 dólares. Además dijo que los aviones, si bien estaban a nombre de Meldorek, para capitalizar la firma antes de pedir el crédito, eran para las obras de las Madres. Todas sus gestiones de alto nivel con Boudou y Débora Giorgi se cayeron. El préstamo nunca le fue concedido a Meldorek.

DECLARAN ESCRIBANOS ANTE EL JUEZ

Escribanos que intervinieron en la constitución de sociedades ligadas en la causa en que se investiga a Sergio Schoklender y a otras 14 personas por lavado de dinero y fraude comenzaron a desfilar ante el juzgado de Norberto Oyarbide.
Entre los escribanos que declararon como testigos se encuentra la esposa del secretario de Comercio Guillermo Moreno. La escribana Marta Cascales es una de las profesionales que intervinieron en la constitución de Meldorek, cuando aún no pertenecía a Sergio Schoklender. El acta que firmó es del año 2003, donde convalidó el estatuto social de la empresa creada por Noemí Raquel Averza, entonces de 76 años e Inmaculada Concepción Fazio, de 63, dedicada entonces a importar y vender electrodomésticos. Las jubiladas constituyeron cerca de 40 empresas que luego fueron vendidas. Otros escribanos habrían complicado a Schoklender. El juez analiza además dos peritajes contables.

 



fuente: LA NACION

jueves, 21 de julio de 2011

"Justicia" para los amigos y castigos a los demás. Por Adrián Ventura


El kirchnerismo, hay que reconocerlo, es sincero. Los ministros del Poder Ejecutivo dicen abiertamente a los jueces lo que deben decidir: justicia para los amigos y castigo para todos los demás.
Hay una prueba irrefutable y la dieron, por un lado, las Abuelas de Plaza de Mayo, y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, con relación al caso de Marcela y Felipe Noble Herrera, y por el otro, el ministro de Planificación, Julio De Vido, con relación al caso Skanska.
En el caso de Marcela y Felipe, hubo dos peritajes que arrojaron resultados concluyentes. Fueron realizados en el lugar en el que Abuelas y la jueza Sandra Arroyo Salgado decidieron (el Banco Nacional de Datos Genéticos), en las condiciones en que aquéllas fijaron (contra un universo amplio de personas) y por los métodos que reclamaron. Ni siquiera los peritos de parte cuestionaron los resultados de estos exámenes científicos. Pero el Gobierno y Abuelas quieren seguir adelante hasta que se demuestre la culpabilidad de la familia Noble. Fernández exteriorizó lo que es una directiva oficial.
En cambio, a partir de una auditoría realizada por peritos de la Corte, De Vido concluyó que nunca hubo sobreprecios en la construcción de un gasoducto (caso Skanska) y le reclamó públicamente al juez Norberto Oyarbide que dicte el sobreseimiento.
Oyarbide ya dictó otros sobreseimientos más cuestionables, como el del supuesto enriquecimiento del matrimonio Kirchner. ¿Por qué no habría de tomar otras decisiones semejantes? ¿Por qué habrá de complicarle la vida al Gobierno con el caso Schoklender? Por las dudas, las indagatorias por este último caso no se harán antes de las elecciones de agosto Y, hasta donde se sabe, ningún otro juez investiga si los Schoklender o las Madres de Plaza de Mayo pagaron retornos contra el otorgamiento de 765 millones de pesos.
En cambio, el expediente de Marcela y Felipe se convirtió en un termómetro sobre cómo operan los sectores más politizados de la Justicia. Los jóvenes nunca fueron culpables de nada, pero se los convirtió en sospechosos. Y para Abuelas y la jueza Arroyo Salgado, la directora del Grupo Clarín es culpable, aun frente a la total ausencia de pruebas.
La Justicia no le reconoce a la directora de Clarín el derecho a ser sobreseída, algo que se les reconoció incluso a algunos ex militares que fueron erróneamente involucrados en caso de represión. Sólo un impulso político mantiene abierta esta investigación. El Gobierno, con su caprichosa tesis, está exponiendo al país a ser demandado ante tribunales internacionales, que deberán resolver lo que la ceguera judicial argentina no quiere admitir.
fuente: La Nación

sábado, 25 de junio de 2011

CONFIRMAN QUE SE MANIPULAN LOS SORTEOS JUDICIALES.



Según informó la agencia DyN, las descripciones figuran en el expediente en el que se investiga si Pedraza, junto con un ex juez, un agente de inteligencia, un empresario ferroviario y un funcionario judicial, impulsó una maniobra para que la Sala Tercera de la Cámara de Casación resultara “sorteada” para resolver los pedidos de excarcelación de siete detenidos por el crimen del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra.
Si bien los tres funcionarios deslizaron que hay más de una forma de “elegir” qué tribunal intervendrá, uno de ellos explicó que la forma más sencilla la tiene en sus manos el operador de computadora que debe darle ingreso a un expediente.
Según explicó, la elección del tribunal se dará automáticamente cuando “el operador del sistema consigne que la causa ya tiene sala radicada, y cuando se declara ‘conexidad solicitada’, casos en los que directamente se asigna la sala indicada por el operador”.
Así, bastará que un empleado con acceso a las computadoras de sorteos indique que un determinado expediente ya tiene un tribunal asignado (aunque ello no sea cierto) para que la causa quede radicada allí.
El proceso. La información, a la que tuvo acceso DyN, está contenida en las declaraciones testimoniales de los tres funcionarios que trabajan en el área de informática del Consejo de la Magistratura y de la propia Cámara de Casación Penal, cuyos nombres no trascendieron por razones de seguridad.
El pasado 4 de febrero, cuando trascendió la investigación que involucra al ex juez Octavio Aráoz de Lamadrid en el presunto “tráfico de influencias” que menciona a los camaristas de Casación Eduardo Riggi, Mariano González Palazzo y Gustavo Mitchell, el Centro de Información Judicial emitió un comunicado bajo el título “Cómo es el sorteo de causas en la Cámara de Casación Penal”.
Allí, la página -que depende de la Corte Suprema- indicó que “se realiza a través de un sistema que administra el Consejo de la Magistratura y al que no se puede acceder desde el tribunal”.
Los empleados judiciales que declararon como testigos explicaron, sin embargo, que para el sorteo de salas existe un sistema de “bolillero virtual”, que consiste -en el caso de la Casación- en “11 bolilleros diferentes, para cada uno de los rubros o motivos por los que las causas ingresan en la cámara”.
El programa de computación está pensado para “lograr una distribución equitativa de las causas ingresadas entre las distintas salas”, de manera de evitar que una de ellas esté sobrecargada de expedientes mientras otra tiene unos pocos.
El mecanismo es automático, y “cuando ingresa un expediente que debe ser sorteado, el sistema toma las salas que para el rubro del recurso correspondiente tienen la mínima cantidad de expedientes”.
“Cuando las salas disponibles para el sorteo son dos o más, el sistema selecciona una de ellas mediante un algoritmo de generación de números al azar, que escogerá a cualquiera. Si sólo una sala permanece en el ‘bolillero virtual’, la asignación se le efectuará directamente”, explicaron los funcionarios.
La trampa. Esa es una de las formas de “elegir” el tribunal: esperar que la sala escogida quede sola en el “bolillero virtual” y en ese momento ingresar el expediente, aunque para ello -claro está- es necesario que quienes realicen la maniobra conozcan la distribución de los expedientes.
“Todas las personas que tienen acceso al equipo donde están las bases de datos pueden conocer el estado del bolillero”, y esa lista se nutre, entre otros, de “todos o algunos de los empleados del Centro de Cómputos” y del Departamento de Operaciones”.
“Todas esas personas tienen la posibilidad de modificar el estado del bolillero”, refirieron los testigos.
De esa forma se podría manipular un sorteo, pero de las declaraciones se desprende que ello no es estrictamente necesario para elegir qué tribunal debe intervenir.
Fuente: DyN

sábado, 18 de junio de 2011

El delicioso diálogo a solas de Hebe y Oyarbide. Por Carlos M. Reymundo Roberts


Fue un encuentro mágico. Los dos lo disfrutaron, más allá de algún tiroteo esporádico. Lo que hubo desde el primer minuto fue animus societatis , es decir, deseos de entenderse, de facilitar cada uno el trabajo del otro. Hebe de Bonafini y el juez federal Norberto Oyarbide compartieron este lunes, en los tribunales, 15 o 20 minutos de una charla exquisita, en la que los dos dejaron sus almas al desnudo.
Por cierto, lo que fue informado como un acto espontáneo -la presentación de ella como querellante en la causa Schoklender y Madres de Plaza de Mayo- había sido cuidadosamente preparado por Aníbal Fernández. Si algo debe agradecerle el jefe de Gabinete a este entuerto es que le permitió volver a tener un trabajo que no sea mandar tweets o aparecer en las radios para hacerse el gracioso o el enojado.
Aníbal ya había arreglado todo con Oyarbide , un juez al que le gusta poner distancia del Gobierno: digamos, 15 centímetros. La señora Hebe podía presentarse tranquila en el despacho de Comodoro Py: la iban a esperar con un café, con algunas preguntas poco comprometedoras y con el ánimo de investigar hasta las últimas consecuencias al malo de Sergio Schoklender.
Oyarbide no podía ocultar su emoción. No sólo por conocer a un personaje tan ilustre como la Bonafini, sino porque, por fin, después de muchos años podía investigar algo. El juego de mover expedientes, de acelerar y frenar, de acumular causas pero no sentencias, en fin, el juego de hacer de juez sin hacer justicia no es algo que pueda colmar una vocación tan acendrada.
Recibió a Hebe paradito en la puerta del despacho, frente alta, sonrisa franca, gesto cómplice.
-Señora, sepa que para mí es realmente un gusto y un honor -le dio la bienvenida, educado y formal.
-Hola -contestó ella, que nunca ha tenido en la simpatía uno de sus mayores atributos. De todos modos, lo dijo con una mueca tipo Gioconda, lo cual ya es mucho.
Hebe sabe muy bien que si alguien ha prestado sus servicios a la causa nacional y popular de los Kirchner ése es, precisamente, Oyarbide, un juez dispuesto, como nadie, a dejar la piel hasta convertir un prontuario en un currículum.
La señora llegó hasta allí, por lo tanto, bien predispuesta. Pero con la sospecha, es cierto, de que hay ciertos jueces que hoy abrazan una causa y mañana otra, que son abrazadores profesionales, muy puntillosos en la lectura del signo de los tiempos.
Lo primero que quiso conocer la madre fundadora es cómo hace Oyarbide para que todas las causas fundamentales para el Gobierno le toquen a él.
-Usted sabe, señora, es un sorteo... -dijo el magistrado con sonrisa pícara.
-Sí, Aníbal me explicó lo del sorteo, pero, la verdad, yo de informática no entiendo nada.
-Yo tampoco, pero que funciona, funciona, se lo aseguro -volvió a reírse.
-¿Y puede ocuparse de tantos juicios tan importantes?
-No. De eso se trata...
A Oyarbide no le gustó el papel de ser el juez interrogado. Pasó a preguntar él, pero con ánimo de congraciarse.
-Mire, señora, yo con Schoklender quiero hacer justicia.
-Y si mejor hace política... -ahora la que se rió fue ella.
-Dígame, Hebe, nunca sospechó de este muchacho. Esa fortuna, esa fabulosa quinta de 19 habitaciones en José C. Paz...
-El decía que era una vivienda social.
-¿Y los aviones?
-Es muy puntual: odia llegar tarde.
-¿Y el yate de lujo?
-Me dijo que quería construir casas para desposeídos en el Delta.
-¿Y las deudas con el fisco?
-Bueno, para eso no es muy puntual.
-¿Y las armas que le encontraron?
-Eran para cuidarme a mí de los elementos residuales de la dictadura genocida que todavía están sueltos.
-¿Y todas las empresas que tiene?
-Usted sabe que siempre fue un muchacho emprendedor. Desde chico. Su hermano Pablo también. Y juntos son dinamita.
-Hay otra cosa que no puedo dejar de preguntarle: usted primero dijo que este caso era una pelotudez, y unos días después lo acusó a Sergio de delincuente y dijo que tenía que ir a la cárcel. ¿Qué pasó para que cambiara tanto su opinión?
-¿Usted es juez o periodista? ¿Quién le paga, quiere decirme?
-Se lo pregunto para orientar la investigación.
-Si quiere orientación, llámelo a Aníbal.
Después, la conversación se tornó más amable. Oyarbide habló de allanamientos, de procesamientos y de trámites que la señora no entendió ni quiso entender, y le dijo que se quedara muy tranquila porque todos los indicios apuntaban a Sergio, a Pablo y al amplio grupo que trabajaba con ellos.
-Bueno -se preocupó ella-, no tan amplio. No me haga de esto una historia. Con ellos dos y alguno más ya está bien.
-Es cierto -respondió el juez-. Ya está bien. Si usted lo dice, está bien.
Hebe se fue satisfecha, y así se lo hizo saber a Aníbal. Le había caído bien ese juez que, al despedirla, la tomó de ambas manos y le dijo al oído sólo tres palabras: "Se hará justicia".

jueves, 16 de junio de 2011

Schoklender, Hebe, Cristina, Oyarbide y el desasosiego de la impunidad

Una ciudadanía muda, adormecida asiste a otro acto de robo de sus dineros. A medida que pasan las horas el show de la justicia aumenta, la inocencia de Hebe se torna inaudita, el gobierno trata de tapar el caso y el castigo a los culpables se convierte en una nueva utopía.


por JORGE HÉCTOR SANTOS
 
Si los valores en que se desenvuelve la sociedad argentina no se encontraran destruidos, cualquier episodio de tremenda magnitud de corrupción como el último de la larga lista que saltaron a lo largo de toda la administración kirchnerista no solo hubiese requerido una explicación pública de la presidente de la Nación sino que le hubiera costado el puesto a una lista no menor de funcionarios de primer rango.
 
Nada de todo esto sucede y el argentino parece vivirlo como un hecho más de su vida cotidiana en el cual parece no estar perjudicado, cuando en realidad es el verdadero damnificado. Es que la corrupción no figura como una de las principales preocupaciones de la comunidad cuando debería ser la primera.
 
El atroz robo de los dineros públicos el pueblo lo padece desde mucho antes de los Kirchner y durante el gobierno del matrimonio que deliraba con la alternancia y perpetuación en el poder no solo sigue vigente sino que se multiplicó.  
 
La inconsciencia o resignación ciudadana es tan grande que no se llega a discernir que la plata que roban los deshonestos administradores del Estado proviene del esfuerzo del trabajo de toda la población.
 
Todo aquello que el habitante de este suelo debería recibir de un Estado decentemente gestionado el argentino lo paga dos veces, en la medida que su bolsillo alcance. Frente a la mala educación pública, paga escuelas privadas; frente a la inseguridad y falta de policía en las calles, paga seguridad privada; frente a malos hospitales públicos, abona una prepaga; frente a malos transportes públicos, paga transporte caro y trucho; frente a la falta de infraestructura vial, lo paga con su propia vida. Los ejemplos sobran de las diversas consecuencias de la corruptela de los gobernantes.
 
Así como el Estado municipal estuvo ausente en el contralor de Cromañon y con la muerte se pagó la ineficiencia y la corrupción; del mismo modo el Estado se muestra ausente y ajeno a la supervisión de los dineros girados a la Fundación de Madres. La responsabilidad cuando no es asumida por el gobierno y los miembros del Ejecutivo se cubren entre sí, lo que se está protegiendo en un sistema donde los retornos de los recursos empleados van a parar a bolsillos de personas inescrupulosas que en la función pública sobran. 
 
Para que todo esto suceda hay complicidades múltiples y una cuota de ignorancia o desentendimiento social muy alta; además de una justicia sometida al poder político por motivos de diversa justificación, todos los cuales no están alejados de aprietes a jueces con actitudes non santas que el Ejecutivo conoce y las aprovecha para obtener impunidad.
 
Como si fuese parte de una ficción televisiva y no un muestra de la degradación argentina los hechos que se fueron y se siguen conociendo respecto de los pormenores del caso en cuestión, acumulan datos que deberían al menos irritar, como por ejemplo, el citado por  la prensa escrita según la cual un intendente de la zona sur del GBA señalaba en una reunión:
 
"Cuando las Madres se atrasaban en las viviendas y no les pagábamos, al rato me llamaba

"Los convenios que firmábamos con la Nación decían que la construcción de las viviendas estaba a cargo de la Fundación Madres de Plaza de Mayo".

"Todo se basaba en la emergencia habitacional que afecta a los sectores populares con el propósito de eludir el llamado a licitación pública y para que las viviendas fueran construidas por Meldorek, la empresa de Schoklender. En la práctica, no había ninguna posibilidad de controlar costos ni obra. Y cuando no le pagábamos, llamaba él (Néstor Kirchner)".
 
Conociendo la meticulosidad con la que el ex mandatario muerto controlaba todos los negocios que involucraba dinero público, alguien puede imaginar que estas declaraciones escapen a la realidad. Difícilmente; sin embargo todo se toma como algo natural, que es normal que suceda. ‘La sociedad argentina está enferma’, decía un psiquiatra amigo; seguramente está en lo cierto, ejemplos sobran.
 
Otra anécdota es porqué Hebe de Bonafini, según se conoció a través de los diarios, designó a  Hugo Omar Gallardo como nuevo coadministrador de la Fundación de las Madres de Plaza de Mayo cuando es un abogado cercano a Pablo Schoklender, a quien defendió en el último tramo del proceso por el crimen de sus padres; y luego, cuando trascendió en los medios, la misma Hebe decidió sacarlo.
 
Por estas horas, otro medio da cuenta de una investigación que encabeza el presidente de laAsociación Antidrogas de la República Argentina, Claudio Izaguirre, para saber el motivo de los 77 viajes a Chaco realizados, desde 2009, por el avión Cessna Citation, de Meldorek, que utilizaba Sergio Schoklender especialmente muchos de ellos habrían realizado vuelos de ida y vuelta a Santa Cruz de la Sierra, el centro de tráfico de cocaína más importante de la región. A pesar de haber ido Schoklender  77 veces a esa provincia, de las 2.500 viviendas a construir en la misma solo se habrían construido 250. 
 
Una avanzada de voces dentro de este escenario salen a señalar desde que ‘el pañuelo blanco no se mancha’ hasta que ‘Madres de Plaza de Plaza es una institución de todos los argentinos’ tratando de poner al margen de cualquier responsabilidad judicial a su titular Hebe de Bonafini.
 
Hasta el juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni, se sumó a las voces que no diferencian entre Hebe, madre de un desaparecido, y Hebe  titular de una Fundación donde se produjo una superlativa defraudación de dineros del Estado.
 
Si realmente Madres debe ser tenida en cuenta como una institución por qué no pueden recaer sospechas de indecencia sobre algunos de sus componentes, o no se ha hecho eso con integrantes de instituciones de la República como son las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de seguridad, etc. O pertenecer a una entidad del dolor implica un salvoconducto para la comisión de posibles ilícitos que no deben ser investigados y eventualmente condenados.   
 
A nadie puede tomar por sorpresa  que esos desatinos y la masiva falta de respeto a las normas o el cambio abrupto de las reglas de juego que regulan el ejercicio del Estado por parte del gobierno  de Cristina Kirchner haya llevado al país a ubicarse entre los siete países que más han caído en el ranking mundial de calidad institucional, elaborado por la Fundación Libertad y Progreso; ocupando el lugar 125 sobre 194 naciones analizadas. La situación se agrava si se comparaba el posicionamiento actual con el que tenía en 2007, cayó 32 posiciones. Una barranca debajo de tal magnitud la paga el hombre de a pie en su calidad de vida.
 
El gobierno que encabeza Cristina, hasta el momento, sigue atando su suerte a la de Hebe de Bonafini, así como la ata, con idas y vueltas, a la de Hugo Moyano.

De esto se infiere que las autoridades nacionales y Hebe confían plenamente en que nada sucederá porque el juez Norberto Oyarbide enmendará cualquier problema que a ellos los envuelva, como siempre sucedió hasta ahora.
 
Por lo tanto, el desasosiego de una nueva impunidad se cierne sobre el escándalo del robo de cuantiosos fondos públicos, dinero de todos.
 
Si bien hasta el presente, no existe prueba alguna de enriquecimiento contra Hebe, ella es la presidente del Consejo de Administración de la Fundación y  fue quién recomendó a Schoklender como apoderado.
 
Como Ud. puede comprobar nuevamente  "igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache ves llorar la Biblia junto a un calefón".

 Fuente: Urgente24.