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jueves, 9 de mayo de 2013

La depredación de la Justicia. Por Santiago Kovadloff


Nunca, desde los días de Alfonsín, la Corte Suprema de Justicia fue objeto de una expectativa social como la que hoy recae sobre ella. Nunca, desde aquel entonces, la conciencia social de su significación republicana ha sido tan alta, tan apremiante, tan requerida. No es para menos. La democracia argentina se encuentra, por obra del Gobierno, en el linde de su dignidad. Unos pocos pasos más y la República se habrá disuelto en las imposiciones de un nuevo despotismo . Nuevo no porque el sectarismo pretenda avasallar la ley, sino porque, mediante ese avasallamiento, irrumpirá algo hasta ahora inédito: de la ley habrán sabido valerse quienes la desprecian para consumar, abusando de ella, sus propósitos anticonstitucionales. Así se convalidará la reducción de nuestra Carta fundacional a una cáscara vacía. Será nombrada, será enarbolada, pero ya no será la que debió ser. Lo ha dicho bien Joaquín Morales Solá: el Gobierno "decidió agredir a la democracia con las herramientas de la democracia". ¿Cómo negar que se trata de una innovación tan ingeniosa como perversa, en el orden de las prácticas autoritarias?
¿Qué ha debido suceder para que se llegara hasta aquí? ¿Cómo se ha podido convertir la esperanzada transición de la dictadura militar a la recuperación democrática en este tenebroso pasaje al vandalismo creciente de un gobierno constitucional que aspira a sepultar las mismas leyes que le dieron legitimidad? Hay respuestas a estas preguntas. Disponen de ellas, en buena medida y entre otros hombres, Natalio Botana y Luis Alberto Romero. Y habrá que ir en busca de esas respuestas en el momento que corresponda. Hoy son otras las preguntas que apremian. Entre ellas, ésta: ¿procederá la Corte, cuando le quepa actuar, como lo requiere la defensa del orden constitucional todavía vigente? Si ella salva su independencia de criterio, salvará a la República. Salvará los principios que la hacen posible. Salvará su eventual e indispensable reconstrucción. Ésa es la expectativa de muchos. Pero ¿cuál es la realidad de todos?
La perversión del orden constitucional a la que estamos asistiendo aspira a coronar su despliegue con la desarticulación del papel actual de la Corte Suprema. ¿Será preciso aclarar, frente a este panorama, que reivindicar el valor de la República no significa despreciar los derechos de las mayorías, como pretende la demagogia populista? De lo que sí se trata es de oponerse a la reducción del orden democrático al reconocimiento exclusivo y excluyente de esos derechos. La Justicia es, aún hoy y entre tantas otras cosas, un poder contramayoritario. Eso no significa un poder alzado contra las mayorías. Un poder contramayoritario, como lo precisó la jueza Highton de Nolasco, no es un poder antidemocrático. Es un poder antitotalitario. No niega los derechos de las mayorías, sino que los inscribe en un marco más amplio que el conformado sólo por ellos. Más amplio y más determinante: el de la República.
Basta oír, por lo demás, lo que se dice para ver lo que sucede. Lear lo supo enunciar como nadie: "Un hombre puede ver sin ojos cómo va el mundo. Mirad con vuestros oídos". Lo hacemos. Somos, con notable intensidad en estos meses, una sociedad que escucha y se hace oír. El porvenir se nos juega en el lenguaje. En el significado que se atribuye a las palabras. En las palabras que se oyen y en lo que con ellas se quiere acallar. Si la Justicia se sometiese al poder político, todos nosotros terminaríamos al servicio de un amo y ya no de la ley. Una nueva servidumbre se habrá perfilado entonces. Sus filas estarán integradas por quienes hasta ayer nos considerábamos ciudadanos.
El desenfreno no se detiene ante nada. No perdona a nadie. Ni siquiera a quienes lo promueven. Son días implacables. El Gobierno ya no disimula el efecto, en su propio cuerpo, de las desmesuras que practica. La expectativa social es abrumadora. Nadie sabe aún qué ocurrirá. Se suceden las denuncias. El conventillo parlamentario ha reemplazado hace mucho a la acción legislativa. Bajo el impacto de delitos desenmascarados por el periodismo, la vida cotidiana de los argentinos se ha convertido en un tembladeral. Nadie sabe qué puede depararle el día siguiente. La inseguridad ha ensanchado sus dominios. Se extiende ahora sobre la liturgia democrática, que, hasta ayer, parecía a salvo de toda duda sobre su función estabilizadora. Detrás de la normalidad aparente que implica la venidera realización de elecciones legislativas, la Argentina se apresta a poner en juego su permanencia o exclusión del sistema republicano. La tensión que nos agobia es la de una metamorfosis siniestra y extenuante. La reducción de nuestra realidad social a los imperativos de la disputa política ha desfigurado el rostro y la médula de la Nación. Al igual que nuestro ministro de Economía, nadie en el Gobierno se muestra decidido a hacerse cargo de lo que realmente pasa. No estamos a la deriva porque nos falte timonel. Estamos a la deriva porque el timonel se empecina en orientar la nave hacia donde sólo puede encallar. Los ojos de Medusa no se cansan de buscar enemigos para petrificarlos. No advierte, no quiere advertir, que es ella misma quien genera la adversidad que la consume en el odio. No hay Sófocles que alcance para hacerle entender que ir por todo equivaldrá, finalmente, a terminar en la nada.
Mientras tanto, la suma del poder público está a punto de caer en una única mano. Con ello, la Argentina volverá al pasado. Un pasado que, al parecer, no alecciona. En 1857, en Londres y en un encuentro amigable, Rosas le aseguraba a Alberdi que su modo de concebir el país ya no tenía porvenir en la Argentina. Se equivocaba. Ignoraba que alguien, a principios del siglo XXI, volvería a afirmar que hay una forma única de disciplinar la Nación y es haciendo equivaler la ley a su persona. Curioso: Francisco sólo se quiere obispo de Roma. Cristina Fernández se quiere Roma.
FUENTE: LA NACIÓN

domingo, 3 de marzo de 2013

Guerra abierta contra la Justicia. Por Rafael Eduardo Micheletti


UN AVANCE QUE LA OPOSICIÓN NO PODRÁ DETENER

No es una novedad. Está en la génesis del populismo. Sus doctrinarios lo dicen abiertamente: la democracia republicana es para ellos un chaleco de fuerza que le impide al líder llevar a cabo transformaciones reales.

Este y otros medios lo venían anticipando. Las presiones e injerencias contra la Justicia tarde o temprano se transformarían en una abierta declaración de guerra, y así sucedió.
La ofensiva por controlar y subordinar al Poder Judicial tiene dos frentes principales. Por un lado, la elección democrática de los miembros del Consejo de la Magistratura. Por otro, el freno de las medidas cautelares.
La “democratización” permitirá que quien gane las elecciones obtenga mayoría absoluta en el Consejo de la Magistratura, a través de representantes designados a dedo para integrar listas sábana. El resultado será que el encargado de controlar al Poder Ejecutivo, y obligarlo a cumplir con la ley, terminará siendo el mismo Ejecutivo.
En cuanto a la segunda de las medidas señaladas, le restará eficacia a la Justicia, ya que la limitación de las medidas cautelares contra el Estado, sumado a la larga duración de los juicios, hará que los fallos leguen tarde y no sirvan para evitar los abusos de poder.
Estas medidas se dan en medio de un “paquete” que incluye otras de sentido común, como el ingreso a la Justicia por concurso público, que se guardaron porque no interesa realmente su implementación, sino que sirvan de canje. Ceden un poco para llevarse todo después. Lo mismo pasó con la primera reforma del Consejo de la Magistratura (reduzco la burocracia, pero doy poder de veto al Ejecutivo en la designación de los jueces) y con la Ley de Medios (pongo límites a las licencias, pero promuevo a mis testaferros y someto con la publicidad oficial).
El problema no es que el pueblo elija a los integrantes de la Justicia —esto sería muy positivo en un sistema democrático serio— el tema es que con el sistema de listas sábana, que es el que se usa dado el rechazo por parte del Gobierno Nacional del sistema de boleta única, los escaños no son ocupados por personas conocidas públicamente, o con poder político propio. El poder que tienen se lo deben a quien los apuntó para integrar la respectiva lista. Este efecto ya se ve en el Congreso de la Nación, con las famosas “mayorías automáticas”. Los poderes del Estado que deberían equilibrarse y controlarse, pasan a ser extensiones del Ejecutivo. Los incentivos a favor de la legalidad y la eficiencia pierden terreno frente a los que favorecen la discrecionalidad y la corrupción.
El sistema de listas se da, además, en un contexto de pobreza, dependencia y discrecionalidad que hace que los “oficialismos” tengan generalmente una avalancha de votos “adicionales”, que son frutos del clientelismo en sus múltiples acepciones y manifestaciones. Por lo tanto, en el contexto del sistema político y electoral argentino, en especial sumando la palpable y confesada vocación hegemónica del kirchnerismo,la “democratización” de la Justicia no es más que un nuevo impulso a favor del statu quo y un freno a la competencia y la renovación, que son las grandes virtudes del sistema democrático.
Esta “democratización” de la Justicia, que concentra el poder, debilita al ciudadano y hace retroceder la democracia. Es un paso fundamental en el proyecto totalitario del kirchnerismo, que se inspira en el chavismo. El objetivo último es, como se dijo públicamente en Venezuela, “asegurar la revolución”, por lo menos para unos “cien años”. Traducido: se busca que todas las decisiones, responsabilidades y recursos dependan en última instancia de la figura máxima del partido en cuestión para que la competencia democrática formal no se traduzca en una competencia real.
La oposición no tiene mucho que hacer para enfrentar este nuevo avance. Es una cuestión matemática: el Gobierno controla el Congreso. Y esta ecuación sólo puede ser revertida por el pueblo, los ciudadanos, dejando de votar a partidos autoritarios y clientelares e involucrándose para generar opciones que realmente merezcan la confianza de la sociedad.

FUENTE: TRIBUNA

viernes, 1 de marzo de 2013

Cristina y las contradicciones del plan “democratizador” de la Justicia. Por Christian Sanz



PONER A LA JUSTICIA A LOS PIES DEL PODER POLÍTICO


Finalmente, Cristina dijo lo que se preveía: "Quiero una Justicia democrática, no corporativa, sabiéndose que es parte del Estado y que debe aplicar la Constitución". Esa frase, pronunciada en el marco de la apertura de las sesiones legislativas de 2013, es parte de la tan mentada “democratización judicial” con la cual viene amenazando en los últimos meses la mandataria.
Con inusual soberbia, la Presidenta anticipó que impulsará una batería de medidas tendientes a modificar de raíz el sistema de Justicia argentino, comenzando por el siempre polémico Consejo de la Magistratura, el cual —dicho sea de paso— fue cooptado por el mismo kirchnerismo hace poco más de seis años.
"La propuesta va a ser que la totalidad de los miembros del Consejo sean elegidos por el pueblo", aseguró.¿Sabrá Cristina que solo unos pocos países permiten la elección popular de magistrados, sistema tan proclive al fraude?
A saber: en algunos cantones de Suiza y unas pocas municipalidades francesas los jueces son votados por la ciudadanía. Luego, en Perú, Venezuela y Colombia esa modalidad se aplica solamente a los jueces de paz. Ergo, lo que no funcionó en otros países, ¿por qué sería útil en la Argentina?
Independientemente de esto último, hubiera sido productivo que alguno de los hoy concurrentes al Congreso Nacional le hubiera explicado a Cristina que sus intenciones chocan de frente con el artículo 114 de la Constitución Nacional. Allí se explica que el Consejo de la Magistratura solo puede ser regulado “por una ley especial sancionada por la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara”, la cual “tendrá a su cargo la selección de los magistrados y la administración del Poder Judicial”.
En fin, la mandataria siguió avanzando en su capricho y anticipó que se ramificará la instancia de Casación, creando una Cámara en lo Civil y Comercial, una en lo Contencioso y Administrativo, y en lo Previsional, además de la existente. La medida es un claro castigo al fuero Civil y Comercial luego de que la Cámara Federal extendiera un amparo en beneficio del grupo Clarín.
Para que no quedaran dudas al respecto, Cristina armó toda una exposición contra las medidas cautelares, a las que acusó de haberse“transformado en una verdadera distorsión del derecho, en una fuente de inequidad y denegación de administración de justicia".
Parece olvidar Cristina que ella misma utilizó ese recurso en más de una oportunidad, una de las últimas ocasiones fue en septiembre de 2010 a efectos de que los directores del Estado pudieran seguir participando de las reuniones de Papel Prensa. ¿Por qué en ese momento estaba bien apelar a las herramientas cautelares y ahora no?
Las contradicciones de la Presidenta no se limitan a las acciones de su propio gobierno, sino también a la demora en entender que en algún momento había que hacer cambios en la Justicia. Por caso, ¿recién ahora, luego de diez años, Cristina descubre que deben “democratizarse” los jueces?
No es mala la idea de la jefa de Estado, solo que debería aplicarse a otro fuero: el Federal. Allí es donde hace agua el sistema judicial, de la mano de exponentes como Norberto Oyarbide, Rodolfo Canicoba Corral y María Romilda Servini de Cubría, entre otros. ¿Por qué jamás Cristina habla de esos escandalosos magistrados? ¿Será acaso porque estos saben sobreseer a sus principales funcionarios en el marco de los casos de corrupción más escandalosos de las últimas décadas?
De esas cosas no habla la Presidenta… ni tampoco nadie le pregunta al respecto. Es bien cierto que se trata de una realidad incómoda, pero es una realidad al fin.
Si, como dice Cristina, lo que se busca es la “transparencia total del poder público”, no puede faltar en su discurso un capítulo referido a los jueces federales argentinos.
Por otro lado, sorprende el énfasis que la mandataria le pone a la “democratización” de la Justicia sin hacer el mismo esfuerzo en buscar la “democratización” del poder político, sobre todo aquel que integra el Ejecutivo Nacional. ¿Por qué un juez debe ser observado por haber fallado contra los intereses del Gobierno y nada ocurre con los ministros y secretarios que aparecen vinculados a millonarios desaguisados?
Finalmente, Cristina advirtió que impulsará la presentación de declaraciones juradas por parte de los jueces. "Por internet se debe poder tener acceso a las declaraciones de todos los funcionarios de todos los poderes del Estado. Si yo voy a un juzgado y ese señor va a decidir sobre mí, quiero saber, tengo derecho a saber", agregó, al tiempo que lanzó un curioso mensaje a los legisladores allí presentes: "Si a ustedes les cuentan las costillas a todos, cuántas veces vinieron, cuántas veces hablaron, cuántas sonrieron (también es necesario saber) cuáles son los expedientes que tienen los jueces y los tiempos en los que se tratan”, advirtió.
¿Cómo equiparar a quienes representan al pueblo, como son los diputados y senadores, con un poder independiente como el judicial?
El desconocimiento de Cristina a lo largo de su extenso discurso, sorprendió a propios y ajenos. Quien mejor lo graficó fue Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia. La elocuente preocupación gestual que demostró a lo largo de la diatriba presidencial, dijo más que cualquier mensaje verbal directo.
Si bien el magistrado sabía que ocurriría lo que hoy sucedió, jamás imaginó que la verdad superaría sus peores especulaciones. “Se requieren reglas para cuando gane y cuando pierda, para cuando uno esté en el poder o cuando lo deje, cuando sea poderoso o sea débil", advirtió hace apenas unos días, en el marco de la apertura del año judicial. La realidad lo pasó por encima.
La embestida que se avecina contra el poder judicial no es nada auspiciosa. Solo basta recordar las palabras de Cristina en los días en los que se reformó el Consejo de la Magistratura, en el año 2006. Al igual que hoy, Cristina juraba que esa modificación redundaría en mayor independencia de los jueces.
No solo ello nunca ocurrió, sino que hoy la propia jefa de Estado terminó impulsando un cambio a una institución que el propio kirchnerismo ya había reformado.
Y un revelador dato final: el 42% de los jueces nacionales y federales fueron puestos por el oficialismo de turno a lo largo de los últimos nueve años.
Como dijo alguna vez el oportuno Juan Domingo Perón: “La única verdad es la realidad”.

Christian Sanz

FUENTE: TRIBUNA

martes, 27 de septiembre de 2011

Carta abierta al juez Catania. Por Fernando Laborda


Estimado Dr. Alejandro Catania:
Aún sigo sin entender el sentido de su solicitud a varios diarios para que le suministren la nómina, dirección y teléfonos de los periodistas que hayan publicado noticias vinculadas a índices inflacionarios de la República Argentina desde el año 2006 hasta la actualidad.
He estado en los últimos días haciendo cuentas y hablando con colegas tan sorprendidos como yo por su decisión. Mi conclusión fue que desde la intervención del Indec y el despido de muchos de sus técnicos más reputados, hacia 2007, prácticamente no ha pasado un día sin que LA NACION haya mencionado la palabra inflación. A tal punto que si usted se tomara el trabajo de buscar en Google los textos en los que aparece la palabra "inflación" asociada a este diario, se encontrará con nada menos que 272.000 archivos. Y si se toma el trabajo de buscar periodistas que hayan mencionado ese término en alguno de sus artículos del mismo diario, se encontrará con más de medio centenar.
Es probable que, entre los seis diarios a los que usted solicitó la información, existan varios centenares de periodistas y colaboradores de esos medios que alguna vez se hayan referido aunque sea tangencialmente al problema de la inflación en la Argentina.
No menos dudas me provoca el hecho de que no haya citado a algunos referentes del mundo político y sindical que han dado cátedra sobre la inflación
Me pregunto si valdrá la pena citar a su juzgado a cada uno de ellos para que no hagan más que ratificar lo expresado en miles y miles de artículos periodísticos en los últimos cinco años. Imagino que en su tribunal tendrá empleados de sobra, con muchísimo tiempo libre y probablemente sin otras causas judiciales de relevancia para encarar semejante tarea.
Me resulta extraño que, siendo así, no haya reparado en que numerosos periodistas de radio y televisión, de agencias de noticias y de sitios web, quizás tan influyentes como quienes escriben en los diarios, también se han referido a diario a la inflación. Me pregunto cuál habrá sido el motivo de tan rara discriminación.
No menos dudas me provoca el hecho de que no haya citado a algunos referentes del mundo político y sindical que han dado cátedra sobre la inflación en la Argentina. Sin ir más lejos, podría haber convocado como testigo al titular de la CGT, Hugo Moyano, quien más de una vezdesacreditó públicamente las estadísticas del Indec y afirmó que la única forma de medir el aumento del costo de vida es por medio del "índice del changuito" del supermercado.
Pero más allá de todas estas dudas, señor juez, deseo que sepa que puede contar con mi testimonio para aportarle modestamente algunos elementos que puedan ayudar a su investigación. Por ejemplo, podría exhibirle una columna que escribí allá por el 5 de octubre de 2007 en LA NACION, titulado "La culpa la tiene el otro", en el que precisaba que el entonces presidente de la República dijo que había sectores minoritarios "demandantes de inflación" que "ahora quieren desestabilizar". También expresé en ese artículo que "los Kirchner parecen reclamar comprensión con las tropelías del sheriff Guillermo Moreno para frenar o disimular los aumentos de precios, cuando señalan que por cada punto de inflación la deuda pública sube en 420 millones de dólares".
Y si me concede algunos minutos más, podría explicarle, de acuerdo con opiniones de numerosas fuentes consultadas cuyo criterio comparto, para qué le sirve al Gobierno disimular la verdadera inflación con las mediciones del Indec: para enmendar uno de los puntos más débiles de nuestra deuda pública, como el ajuste de los bonos por la variación del costo de vida (aunque no reparen que buena parte de esos títulos públicos están en manos de la Anses); para persuadir a la ciudadanía de que el índice de pobreza, que se mide en función del poder adquisitivo de las familias y del costo de una canasta de alimentos, es uno de los más bajos del mundo (8,3% según el Indec, ¡la mitad del de los Estados Unidos!), y para no subir como se debería el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias para los trabajadores en relación de dependencia.
Pero más absurdo me parece hacer lugar a una demanda que sólo apunta a ponerle un cepo a la libertad de expresión
Por supuesto, podría acompañar mi declaración testimonial con toda clase de elementos que muestren que mis gastos personales, al igual que los de muchos otros argentinos, vienen siendo golpeados por una inflación mucho más galopante que la que parece medir el Indec. Por ejemplo, boletas que dan cuenta de un aumento del litro de nafta súper del 94,6% entre enero de 2009 y el día de hoy; comprobantes de que, en el mismo período, la bajada de bandera del taxi se incrementó un 52,6%; que el kilo de pan experimentó una suba del 42%, y que una entrada de cine se incrementó en un 70 por ciento. Y, aunque tal vez no le interese, podría comentarle también que todos los años para esta época suelo encargar en una confitería porteña 100 saladitos para una fiesta familiar y que ahora debo pagar 300 pesos por lo mismo que dos años atrás me costaba 160 pesos. Los encuestadores del Indec no llegaron a ese comercio.
Señor juez, sé que todo esto puede parecerle ridículo. Pero más absurdo me parece hacer lugar a una demanda que sólo apunta a ponerle un cepo a la libertad de expresión de quienes, a través de consultoras especializadas, buscan paliar la carencia de estadísticas confiables sobre la inflación desde que el Indec dejó de ser un organismo creíble.
Lo saludo atentamente.
fuente: La Nación

jueves, 22 de septiembre de 2011

La hija de Rucci llevó a la justicia a Firmenich, Bonasso, Perdía, Vaca Narvaja, y Gonzalez por el asesinato de su padre

NO TODOS LOS ASESINOS ESTÁN MUERTOS


La diputada nacional Claudia Rucci pide a la Justicia que declaren 13 ex montoneros en la causa por el asesinato de su padre. Entre los citados se encuentran Mario Firmenich, Miguel Bonasso, Roberto Perdía y Fernando Vaca Narvaja, entre otros. Texto completo:



 (Urgente24). Este jueves 22/09 de septiembre la diputada nacionalClaudia Rucci aportó a la Justicia federal información clave que podría permitir el esclarecimiento total del asesinato de su padre, José Ignacio Rucci, ocurrido el 25 de septiembre de 1973, en el barrio porteño de Flores.
 
La Justicia reabrió la causa hace 3 años y si bien tuvo algunos avances iniciales no ha producido todavía pruebas concluyentes sobre los autores del crimen.
 
A través de un escrito, la diputada Claudia Rucci le solicitó al juez federal Ariel Lijo que llame a declarar a 13 ex integrantes de la organización Montoneros en calidad de testigos y aportará cuestionarios con datos sensibles sobre lo ocurrido.
 
"Yo sé quién apretó el gatillo, y le voy a dar el nombre al juez", sostuvo Claudia Rucci, poco antes de ingrersar a la audiencia.
 
La diputada del Peronismo Federal, quiere que se  que se llame a declarar al ex líder de Montoneros,Mario Eduardo Firmenich; el diputado Miguel Bonasso; el titular de la Biblioteca Nacional e integrante de Carta Abierta, Horacio GonzálezRoberto Perdía, Fernando Vaca Narvaja; a la esposa de Firmenich,  María Elpidia Martínez Agüero, y a otros ex integrantes de la agrupación Montoneros.
 
El texto de la presentación de Claudia Rucci
 
Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional
Federal Nº 4, Secretaría Nº 8, Causa Nº 13683/08
Comodoro Py 2002, Piso 3º

SOLICITA
 
Señor Juez Federal:
 
CLAUDIA MÓNICA RUCCI, parte querellante en esta causa, con el patrocinio letrado del Dr. MIGUEL ANGEL PLO (Tº 16 Fº 331 C.P.A.C.F.), manteniendo domicilio constituido  en el Estudio Jurídico de los Dres. Casanovas J. y Plo M.A. sito en … , en la causa Nº 13.683/08 “N.N. s/ Asociación Ilícita”, respetuosamente digo:

Que vengo por el presente a solicitar que se amplíe la investigación de la presente causa citando como testigos, a efectos que presten declaración, a las siguientes personas: 

1) Mario Eduardo Firmenich (D.N.I. …), con domicilio en …, mediante exhorto de conformidad con las previsiones de la ley 23.707.

2) Roberto Cirilo Perdía (D.N.I. …), con domicilio en …

3) Fernando Vaca Narvaja (D.N.I. …), con domicilio en …

4) María Elpidia Martínez Agüero de Firmenich (D.N.I. …), con domicilio en …, mediante exhorto de conformidad con las previsiones de la ley 23.707.

5) Ernesto Jauretche, (…), con domicilio en …

6) Graciela Daleo, (DNI …), con domicilio en ...

7) Albertina Paz, con domicilio en ...

8) Miguel Bonasso, con domicilio en ...

9) Horacio González, con domicilio en …

10) José Amorín, oportunamente será denunciado su domicilio.

11) Carlos Flaskamp, (DNI …), con domicilio en ...

12) Alejandro Peyrou, con domicilio en ...

13) Ricardo Grassi, con domicilio en …, mediante exhorto de conformidad con las previsiones de la ley 23.707.

En este sentido se acompañan los interrogatorios a los testigos:

1) Mario Eduardo Firmenich

Para que responda por las generales de la ley:
 
•Para que diga si en el momento del asesinato de José Ignacio Rucci, el 25 de septiembre de 1973, integraba la Conducción Nacional de la organización político-militar Montoneros junto a Roberto Cirilo Perdía, Roberto Quieto, Carlos Alberto Hobert, Raúl Clemente Yager, Julio Roqué, Horacio Mendizábal y Marcos Osatinsky, como señala Roberto Cirilo Perdía en su libro “La otra historia, testimonio de un jefe montonero”, (Editorial Grupo Agora, año 1997, ISBN 9879683509).

•Para que diga si Roberto Quieto, Julio Roqué y Marcos Osatinsky integraban la misma en su condición de integrantes de FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias).

•Si al momento del asesinato de José Ignacio Rucci, la misma se denominaba “conducción unificada” (de Montoneros y FAR), integrada por cinco (5) integrantes de Montoneros y tres (3) de FAR.

•Si dicha conducción unificada, formaba parte del proceso de fusión de ambas organizaciones en una nueva organización, que con el nombre de Montoneros se dio a conocer el 12 de Octubre de 1973.

•Para que diga cuál era su rol en la Conducción Nacional de Montoneros en el momento del atentado contra Rucci.

•Para que explique cómo era la organización militar de Montoneros; cuáles eran los cargos en septiembre de 1973, y cuáles las incumbencias y responsabilidades de cada cargo. 

•Para que diga si una de las líneas de acción de Montoneros era la lucha contra la denominada “burocracia sindical”, es decir los líderes sindicales enrolados en el peronismo ortodoxo o clásico.

•Para que diga si Montoneros consideraba que Rucci formaba parte de esa “burocracia sindical”.

•Para que informe si recuerda cómo se enteró de la muerte de Rucci.

•Para que informe si el asesinato de Rucci fue realizado por miembros de la organización político militar Montoneros.

•Para que diga cuál fue su participación en la decisión, la planificación o la ejecución del atentado contra Rucci.

•Para que informe si, como líder máximo de Montoneros, asume la responsabilidad política del atentado contra Rucci. 

•Para que diga si son verídicos los relatos coincidentes realizados por los periodistas Ricardo Grassi, en Clarín del 25 de septiembre de 2008 y en el libro “Operación Traviata” (Editorial Sudamericana, 2008, ISBN 9789500729581), de Ceferino Reato, y Ricardo Roa, en el libro “Operación Traviata” y como testigo en esta causa, sobre su presencia en la tarde del 25 de septiembre de 1973, a pocas horas de la muerte de Rucci, en la sede de la revista Descamisados, donde informó a los miembros de esa redacción que Montoneros había sido el autor del ataque contra el sindicalista, con las palabras “Fuimos nosotros”.

•Para que diga si es verídico el relato del libro “La Voluntad” (Editorial Norma, año 1997, ISBN 9580438838), de Eduardo Anguita y Martín Caparros, sobre un almuerzo en 1974 organizado por Graciela Daleo. Según el libro, uno de los asistentes al encuentro le dijo a Usted que “no entendía lo de Rucci”, a lo que Usted respondió: “Bueno, evaluándolo ahora yo considero que fue un error. Nosotros creímos que tirándole al viejo un fiambre sobre la mesa íbamos a poder negociar en mejores condiciones, y la historia nos demostró que no era así. Fue una decisión política equivocada”.

• Para que explique el sentido de la frase dicha por Usted en una entrevista con Felipe Pigna en 2004: “El objetivo político (del atentado contra Rucci) está cantado en las consignas de la época. Rucci es culpable de la masacre de Ezeiza y tiene que pagar; es el sentir popular de la militancia peronista revolucionaria. Rucci era una avanzadilla del terrorismo de Estado”.

• Para que informe cuál es su evaluación política actual sobre el asesinato de Rucci.
 
2) Roberto Cirilo Perdía

Para que responda por las generales de la ley:

•Para que diga si en el momento del asesinato de José Ignacio Rucci integraba la Conducción Nacional de la organización político-militar Montoneros junto a Mario Eduardo Firmenich, Roberto Quieto, Carlos Alberto Hobert, Raúl Clemente Yager, Julio Roqué, Horacio Mendizabal y Marcos Osatinsky, como Usted señala en su libro “La otra historia, testimonio de un jefe montonero”, (Editorial Grupo Agora, año 1997, ISBN 9879683509).

•Para que diga cuál era su rol en la Conducción Nacional de Montoneros en el momento del atentado contra Rucci.

•Para que ratifique si, como señala en su libro “La otra historia, testimonio de un jefe montonero”, (Editorial Grupo Agora, año 1997, ISBN 9879683509), “durante la campaña electoral se habían profundizado las relaciones entre Montoneros y FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias). Prácticamente en forma contemporánea a la victoria electoral (11 de marzo de 1973) se acordó la fusión de ambas organizaciones bajo el nombre de Montoneros”.

•Para que diga si una de las líneas de acción de Montoneros era la lucha contra la denominada “burocracia sindical”, es decir los líderes sindicales enrolados en el peronismo ortodoxo o clásico.

•Para que diga si Montoneros considera que Rucci formaba parte de esa “burocracia sindical”.

• Para que informe si el asesinato de Rucci fue realizado por miembros de la organización político militar Montoneros.

• Siempre con relación al atentado contra Rucci, para que diga si es verdad esta declaración a Ceferino Reato, publicada en el libro “Operación Primicia”: “Yo no descarto que haya participado gente de la estructura de nuestra organización militar. Tampoco lo afirmo”, y para que explique el sentido de estas palabras.

• Para que diga cuál fue su participación en la decisión, la planificación o la ejecución del atentado contra Rucci.

• Para que informe si, como líder de Montoneros, asume la responsabilidad política del atentado contra Rucci.

• Para que, luego de tantos años de ocurrido el hecho, evalúe si el atentado contra Rucci fue un error político o no.
 
3) Fernando Vaca Narvaja

Para que responda por las generales de la ley:

•Para que diga si en septiembre de 1973, cuando José Ignacio Rucci fue asesinado, pertenecía a la organización Montoneros, qué grado tenía en la estructura militar de esa organización y cuáles eran sus tareas y responsabilidades. 

• Para que diga si ratifica estas expresiones publicadas en el libro “Fernando Vaca Narvaja: con igual ánimo", publicado por Gustavo Vaca Narvaja y Fernando Frugoni (Ediciones Colihue, año 2002, ISBN 950581786-X): “Lo de Rucci respondió en su momento a un enfrentamiento con la dirigencia sindical, pero el accionar de Rucci sí tiene una serie de aristas poco claras. Primero te diría que la organización nunca asumió públicamente esa acción, sin embargo diría que la responsabilidad de la organización Montoneros respecto a la lucha con la dirigencia sindical fue clara y manifiesta”.

• Para que explique qué quiso decir cuando expresa: “Lo de Rucci respondió en su momento a un enfrentamiento con la dirigencia sindical”.

•Para que explique por qué Montoneros “nunca asumió públicamente esa acción”, es decir el atentado contra Rucci.

• Para que diga si en sus relaciones privadas con otros miembros de Montoneros y dado el rol que él ocupaba en esa organización, conversó, dialogó o debatió alguna vez sobre el atentado contra Rucci.

• Para que ratifique estas otras expresiones publicadas en ese libro: “El tema de Rucci era una exigencia. Expongo una anécdota: cuando se realiza un plenario en Córdoba de SMATA, en un acto público en cual habla Firmenich, una de las consignas más voceadas por el movimiento obrero era ‘Rucci te va a pasar lo de Vandor’, consigna reflejada en los diarios de época”. 

• Para que explique qué quiso decir con esas expresiones.

• Para que ratifique estas otras expresiones publicadas en ese libro: “En el caso Rucci había una seria contradicción intersindical muy fuerte. Ahí se juntan varias aristas que son las que determinan la situación de Rucci, no fue solamente un tema vinculado a Montoneros. (…) Montoneros aporta algo en eso”.

• Para que explique quiso decir con esas expresiones.

• Para que diga si a casi 40 años del atentado contra Rucci le queda alguna duda sobre la autoría de Montoneros.

• Para que diga si conoce quiénes participaron en el atentado contra Rucci.

• Para que, luego de tantos años de ocurrido el hecho, evalúe si el atentado contra Rucci fue un error político o no.
 
4) María Elpidia Martínez Agüero de Firmenich

Para que responda por las generales de la ley:
 
• Para qué explique cual era su grado y rol en la organización político-militar Montoneros en el momento del atentado contra José Rucci, el 25 de septiembre de 1973.

• Para que informe cómo se enteró de la muerte de Rucci.

• Para que diga si dialogó sobre este atentado con su marido, Mario Eduardo Firmenich.

• Para que diga si sabe quiénes fueron los autores de ese atentado.

• Para que ratifique o no esta frase que se le atribuye a Usted en “María Firmenich, montonera. La historia”, de Laura Sali, tesis del Master de Periodismo BCNY, en Barcelona, en 2002, reproducida en el libro “Firmenich” (Editorial Aguilar, año 2010, ISBN 9789870415855, de Felipe Celesia y Pablo Waisberg: “(El atentado contra Rucci) fue una operación que no se debió haber hecho, más allá de que era un burócrata que negociaba”.

• Para que ratifique o no esta frase que se le atribuye a Usted en la tesis de Laura Sali, reproducida en el libro de Felipe Celesia y Pablo Waisberg: “Desde la operación a Rucci yo sentía que había alguna pifiada nuestra, que teníamos que modificar la estrategia, pero la dinámica era tan rápida que la vorágine no te dejaba pensar”.
 
5) Ernesto Jauretche

Para que responda por las generales de la ley:

• Para que diga cuántos años tenía cuando mataron a Rucci, si estaba casado o en pareja y con quién, y si tenía hijos y cuántos.

• Para que diga si militaba en la organización político militar Montoneros y con qué grado.

• Para que diga si, además, militaba en la Juventud Peronista.

• Para que confirme si en aquel momento era subsecretario de Asuntos Municipales en el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, como señaló el testigo doctor Manuel Urriza, quien ocupaba el cargo de Ministro de Gobierno en esa administración provincial.

• Para que diga cuando fue nombrado en ese puesto y por quién.

• Para que informé qué otros integrantes de la Juventud Peronista y de Montoneros ocupaban cargos en el gobierno de la provincia de Buenos Aires, que estaba encabezado por el doctor Oscar Bidegain.

• Para que diga si conocía a la hija del doctor Bidegain, Gloria Bidegain, y al señor Daniel Vaca Narvaja.

• Para que diga si a causa de ese nombramiento como subsecretario de Asuntos Municipales tuvo que trasladarse con su familia a vivir a La Plata. 

• Para que confirme si antes de ese nombramiento vivía en la ciudad de Buenos Aires y para que diga si vivía en una casa o en un departamento, y en qué dirección. 

• Para que diga si alquilaba el inmueble donde vivía en la ciudad de Buenos Aires y qué hizo con ese inmueble cuando tuvo que trasladarse a La Plata. 

• Para que diga si durante su trabajo en la gobernación de Buenos Aires mantuvo contactos con una persona llamada Ernesto Gómez, y si puede precisar el cargo que ocupaba el mencionado Gómez en aquella administración.

• Para que diga si Ernesto Gómez era, en realidad, el pseudónimo del periodista y “oficial” montonero Norberto Habegger, como afirman Ceferino Reato en su libro “Operación Traviata, ¿quién mató a Rucci?” y Miguel Bonasso en su libro “El presidente que no fue” (Editorial Planeta, segunda edición en el año 2010, ISBN 9789504924364).

• Para que confirme si durante el año 1973 Habegger o Gómez le pidió el departamento en el que vivía en la ciudad de Buenos Aires para un operativo del que no le dio otros detalles.

• Para que diga si tuvo que colaborar en el traslado de armas a ese departamento.

• Para que, en caso de ser afirmativa su respuesta a la pregunta anterior, diga con qué vehículos trasladó las armas y si eran de su propiedad, robados o de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires.

• Para que diga si en esos traslados de armamento vio a quiénes estaban en ese departamento; si recuerda sus nombres, y si sabe si algunas de esas personas están vivas. 

• Para que, en caso de ser positiva su respuesta respecto a la supervivencia de integrantes del comando que asesinó a José Ignacio Rucci, diga si aún mantiene relación o al menos ve a algunas de esas personas.

• Para que, en caso de ser positiva su respuesta a la pregunta anterior, diga sus nombres.

• Para que diga de qué modo se enteró que las personas que participaron del atentado contra Rucci entraron al departamento en el que habían instalado su cuartel general “vestidos de pintores”, como Usted afirmó en la película “El golpe. Crónica de una Conspiración”.

• Para que informe dónde y cómo se enteró del atentado contra Rucci, y si es cierto que en aquel momento se encontraba junto con el señor gobernador de la provincia de Buenos Aires, Oscar Bidegain. 

• Para que diga si, luego del atentado contra Rucci, tuvo que retirar las armas y otros enseres, como los uniformes de pintores, de aquel departamento y si para esa tarea utilizó autos oficiales de la gobernación de Buenos Aires.
 
6) Graciela Daleo

Para que responda por las generales de la ley:

• Para que diga si en septiembre de 1973 militaba en Montoneros y cuál era el rol que desempeñaba. 

• Para que informe desde cuándo conocía a Mario Eduardo Firmenich, en qué circunstancias se conocieron, y si eran amigos. 

• Para que informe si en algún momento fue asistente personal de Mario Firmenich o de otros miembros de la Conducción Nacional de Montoneros. 

• Para que diga si reconoce como verídico los sucesos narrados por Eduardo Anguita y Martín Caparrós en el libro “ La Voluntad ”, que aseguran que en un almuerzo organizado por Usted en 1974 Mario Firmenich reconoció ante militantes de la organización que Montoneros fue responsable del asesinato de Rucci. Según el libro, uno de los asistentes al encuentro le dijo a Firmenich que “no entendía lo de Rucci”, a lo que Firmenich respondió: “Bueno, evaluándolo ahora yo considero que fue un error. Nosotros creímos que tirándole al viejo un fiambre sobre la mesa íbamos a poder negociar en mejores condiciones, y la historia nos demostró que no era así. Fue una decisión política equivocada”.
 
7) Albertina Paz

Para que responda por las generales de la ley:

• Para que diga si en la fecha del asesinato de José Rucci, el 25 de septiembre de 1973, formaba parte de la organización político militar Montoneros, y con qué grado y rol. 

• Para que diga si en aquel momento estaba casada o en pareja con el señor Fernando Saavedra, que era el jefe de la Columna Oeste de Montoneros, como señala Ceferino Reato en su libro “Operación Traviata”. 

• Para que explique de qué grupos provenían tanto Usted como su marido antes de formar parte de Montoneros. 

• Para que diga si ratifica, como señala Reato en ese libro, que Saavedra fue designado como el jefe del grupo operativo que debía atentar contra Rucci, y para que explique si finalmente Saavedra pudo cumplir con ese objetivo.

• Para que diga si las reuniones de ese grupo operativo se realizaron en la vivienda que su marido ocupaba con usted, y si recuerda a las personas que participaron de esos encuentros.
 
8) Miguel Bonasso

Para que responda por las generales de la ley: 
 
•Para que diga si perteneció a la organización Montoneros y con qué cargo o cargos. 

•Para que diga si en su carácter de integrante de dicha organización ratifica el siguiente diálogo que sostuvo con Mario Eduardo Firmenich el día del crimen de Rucci, que relata en su libro “Diario de un clandestino” (Editorial Planeta, año 2000, ISBN 9789504924357) : “Nos reunimos con el Pepe Firmenich. De manera fría y seca, nos confirma oficialmente que Rucci fue ejecutado por la organización. Lo explica en términos estratégicos: la lucha contra el vandorismo como aliado del imperialismo, el movimiento obrero y su responsabilidad personal en la masacre de Ezeiza”. 

• Para que confirme si en una entrevista con el diario La Nación, publicada el 23 de marzo de 1997, expresó que, en lugar de atentar contra Rucci, Montoneros tendría que haber matado a José López Rega, y para que explique el sentido de esa frase.
 
9) Horacio González

Para que responda por las generales de la ley:
  
• Para que diga si durante la década del Setenta integró la organización Montoneros, con qué cargos y hasta cuándo. 

• Para que diga si en el momento del atentado contra Rucci, el 25 de septiembre de 1973, formaba parte de la Unidad Básica Capuano Martínez, y para que informe si ese local estaba ubicado en Páez y Argerich, a sólo cuatro cuadras y media del lugar del atentado contra Rucci (Avellaneda y Nazca). 

• Para que diga si el local de esa Unidad Básica fue utilizado como una suerte de base logística por al menos parte del grupo que atentó contra Rucci. 

• Para que diga si reconoce los dichos vertidos al periodista Ceferino Reato y reproducidos en su libro “Operación Traviata”, coincidentes con el relato del libro La Voluntad, de Eduardo Anguita y Martín Caparrós, sobre hechos acontecidos con posterioridad al asesinato de Rucci: “Nos reunimos con Dardo Cabo (en esa época, director de la revista ‘El Descamisado’, vinculado a Montoneros)... Primero le pedimos una reunión a Adriana Lesgart, que era la responsable inmediata nuestra, y ella nos llevó a Dardo Cabo. Fueron dos encuentros muy largos. ‘Asumimos lo de Rucci’, dijo, y se acabaron todas las suspicacias”. 

• Para que diga si reconoce haber hecho las siguientes declaraciones en una entrevista al medio periodístico “ La Política Online ” el 9 de enero de 2008: “La autoría (del asesinato de Rucci) pertenece a ese nombre (Montoneros) y las personas que actuaban en nombre de esa organización”. “Tuve voces más directas de gente que estuvo más cercana a esa acción (el asesinato) y también me advirtió que los hechos fueron de ese modo y con vistas a producir un fuerte condicionamiento a Perón”, y que “quien debería hablar es Mario Eduardo Firmenich, que sobre estos hechos podría decir, y mucho”.
• Para que diga si es cierto que el domingo 9 de septiembre de 1973 participó de una tertulia con el señor Mario Eduardo Firmenich y otros militantes de la Juventud Peronista, luego de un encuentro de Firmenich y otros líderes juveniles con el general Juan Domingo Perón.
 
10) José Amorín

Para que responda por las generales de la ley:
• Para que diga si cofundó e integró la organización político militar Montoneros. 

• Para que diga si ratifica el relato sobre el asesinato del secretario general de la CGT; José Ignacio Rucci, el 25 de septiembre de 1973, tal como lo escribió en su libro “Montoneros: la buena historia” (Editorial Catálogos, 2005, ISBN 9508951990), en el que sostiene:  “La decisión final (del asesinato de Rucci) fue tomada por uno solo de los miembros de la conducción: Julio Roqué, sexto en la jerarquía de la misma y procedente de las FAR. Roqué se instaló en un departamento de Floresta, a diez cuadras del domicilio de Rucci. Mandó traer al departamento las armas necesarias para el operativo: las llevó Gustavo Lafleur, camufladas como máquinas de coser Nitax y en un auto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Roqué convocó al equipo operativo, nueve compañeros, la mayoría FAR, un solo Desca (por Descamisados), el gordo Fernando Saavedra. Pero el gordo se oponía al asesinato”. “La muerte de Rucci fue decidida por la organización Montoneros. Esto es indiscutible. No podía llevar firma, porque aún faltaban dos largos años para el paso a la clandestinidad”. 

• Para que diga cómo supo de la existencia del “departamento de Floresta”. 

• Para que diga cómo supo que las armas necesarias para el ataque fueron llevadas “en un auto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires”. 

• Para que diga si considera que los miembros de la Conducción Nacional de Montoneros, que era encabezada por Mario Firmenich y Roberto Perdía, aprobaron el atentado contra Rucci. 

• Para que diga cuál fue el objetivo que perseguía Montoneros al matar a Rucci.
 
11) Carlos Flaskamp

Para que responda por las generales de la ley:
 
•Para que diga si perteneció a la organización político militar Montoneros con el grado de oficial. 

• Para que diga si, producto de su militancia, participó en reuniones en donde se discutió el asesinato de Rucci, experiencia que lo llevó a decir en una entrevista realizada el 23/3/2006 por Gabriel Martín para http://www.rodolfowalsh.org lo siguiente:
Flaskamp: “Después vino la operación Rucci. Cuando lo mataron en Avellaneda y Nazca, yo entonces estaba en La Plata. Se informó que la organización había hecho la operación. Fue así, no hubo una admisión pública”.
Martín: “¿Cómo se enteró cabalmente que la Operación Rucci fue ejecutada por la organización?”
Flaskamp: “Porque vino un compañero de la Comisión Regional y lo informó con todos los detalles. Ese compañero está desaparecido. Hay mucha gente de la organización que lo sabe, tiempo más tarde supe que fue la Columna Oeste de la FAR , con el acuerdo de las conducciones de FAR y Montoneros. Se que la estructura fue de FAR y el acuerdo de ambas conducciones que operaban juntas antes de que las estructuras se fusionen”.
• Para que diga si en virtud de todo lo que narró puede identificar a otros integrantes de Montoneros de más jerarquía que le hayan asegurado que el asesinato de Rucci fue una operación de esa organización.
 
12) Alejandro Peyrou

Para que responda por las generales de la ley:
• Para que diga si perteneció a la organización Montoneros, desde cuándo y hasta cuándo. 

• Para que diga si ocupaba algún cargo en el gobierno de la provincia de Buenos Aires, y cuál era.
• Para que diga si ratifica lo expresado el 8 de octubre de 2008, en la presentación del libro “Operación Traviata”: “A las 48 horas del asesinato de Rucci supe de la autoría de Montoneros”, y para que explique cómo fue que se enteró de eso.
 
13) Ricardo Grassi

Para que responda por las generales de la ley:

Las siguientes preguntas deberán adjuntarse a las ya propuestas oportunamente.

•Para que diga si, como periodista, integró la revista “El Descamisado”, vinculada a la organización Montoneros.
•Para que refiera si es autor del artículo “Un Septiembre trágico de hace 35 años”,   publicado en el diario Clarín del día 26/09/2008  a cuya copia se accede a través de  la siguiente dirección de Internet: http://edant.clarin.com/diario/2008/09/26/elpais/p-01768181.htm

•Para que diga si ratifica el testimonio brindado en el mencionado artículo y a Ceferino Reato y publicado en “Operación Traviata”, donde narra que la tarde del 25 de septiembre de 1973, el mismo día del asesinato de Rucci, llegó a la redacción Mario Firmenich y dialogó con los allí presentes. En el relato efectuado al autor de “Operación Traviata” Usted dice: “Lo de Rucci era una cosa muy gorda, que había causado una gran conmoción en todo el país. La revista era un ambiente muy político, donde todo lo discutíamos y con mucha pasión. Todos estábamos convencidos de que no podía ser sino una provocación del ERP… Pero llegó Firmenich y nos dijo: ‘Fuimos nosotros’. Vino a explicarnos por qué habían tomado esa decisión en la Conducción Nacional, para que nos quedara claro cuál debía ser la línea de la revista… Nosotros le hicimos preguntas y hubo una discusión con él”. 

•Para que informe cómo influyeron esas palabras en la cobertura de la información relacionada con el atentado contra Rucci.
Esta parte se reserva el derecho de ampliar los correspondientes interrogatorios.
 
PROVEER DE CONFORMIDAD, SERÁ JUSTICIA.