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domingo, 28 de agosto de 2011

LAS DIEZ COSAS QUE EL KIRCHNERISMO HIZO... BIEN??? - por Fernando A. Iglesias


 1) El kirchnerismo abolió la mayoría automática y promovió una nueva CORTE SUPREMA de JUSTICIA pero se resiste a acatar muchos de sus fallos (entre otros, los que reclaman una acción inmediata sobre el Riachuelo y reconocen el derecho de los jubilados a recibir el 82%), ha fracasado en obtener una Justicia eficaz e independiente (admitiendo que alguna vez se lo haya propuesto) y ofrecido una cobertura política inaceptable a uno de sus miembros, que aún debe las explicaciones que prometió a los representantes y a los ciudadanos.

 2) El kirchnerismo retomó la política de DERECHOS HUMANOS pero nunca reconoció lo hecho por el radicalismo en el histórico JUICIO A LAS JUNTAS, parcializó el tema impulsando la reivindicación de una supuesta Juventud Maravillosa y cooptó, partidizó y desnaturalizó a los organismos en un proceso de instrumentalización y manipulación vergonzoso que culminó en allanamientos policiales y huelgas obreras contra las Madres de Plaza de Mayo.

 3) El kirchnerismo impulsó una política económica SIN AJUSTE que desarrolló el consumo popular y el mercado interno pero se olvida de que pudo hacerlo en el marco de una situación internacional extremadamente favorable para los países de desarrollo intermedio como la Argentina y luego del más formidable ajuste de la Historia nacional, el del año 2002, cuando el corralito provisorio se transformó en corralón definitivo y confiscación de los depósitos, la devaluación masiva destruyó los ingresos fijos y el gasto fiscal y la inflación de 40% con salarios y jubilaciones congeladas hizo explotar la pobreza, llevándola del 35% de mayo de 2001 al 57% de octubre de 2002 (+60%, datos del INDEC). 
También el empleo mejoró, pero el país sigue teniendo un trabajador de cada tres en negro e índices de pobreza similares a la década del 90. Este LARGO PERÍODO DE CRECIMIENTO MACROECONÓMICO tampoco se manifestó en una mejora de la estructura o el perfil productivos, de la infraestructura de transportes o de las capacidades de generación de energía, sino todo lo contrario; por lo cual a pesar de la inédita ocasión brindada por el contexto global otra nueva fiesta de consumo se financia hoy destruyendo el capital social colectivo y la sustentabilidad de la economía sigue estando supeditada a factores externos, distintos a los del 90 pero con similar grado de dependencia exógena.

 4) El kirchnerismo gasta más del 6% EN EDUCACIÓN y MEJORÓ LOS SALARIOS DOCENTES pero fracasó rotundamente en transformar estas premisas en una mejora concreta de los resultados educativos, perjudicando a los elementos más débiles del sistema: los chicos de las escuelas públicas, como demuestran los bajísimos y decrecientes rendimientos en los test internacionales, el alto índice de abandono escolar y el abismo de calidad entre la educación pública y privada, con valores inferiores y cada vez peores respecto de los demás países sudamericanos. Pocas cosas ponen más en evidencia el fracaso de la política educativa, la ausencia de políticas sociales no clientelistas y la repetición del modelo-derrame que el retroceso señalado por la más prestigiosa agencia de las Naciones Unidas, el PNUD, en cuyo Índice de Desarrollo Humano que combina los datos de ingreso per cápita con los de esperanza de vida y nivel de instrucción, en los que la Argentina ha retrocedido del 34ª puesto entre 177 países del 2003 al 46ª en 2009.

 5) El kirchnerismo desarrolló una correcta POLÍTICA DE CIENCIA Y TECNOLOGÍA pero la mejora de las condiciones de trabajo de docentes e investigadores no se tradujo en incrementos de la INNOVACIÓN PRODUCTIVA, siendo muy pocos y aislados de la política del Gobierno los casos de empresas tecnológicamente avanzadas y competitivas internacionalmente; por lo cual el perfil productivo no ha cambiado en ocho años, la balanza industrial argentina es deficitaria, el entero sistema productivo depende de la eficiencia del sector agropecuario y la frágil bonanza económica del alto precio de la soja (hoy, más del triple que en 2001).

 6) El kirchnerismo creó por decreto la ASIGNACIÓN UNIVERSAL POR HIJO pero sólo lo hizo cuando el proyecto del INGRESO CIUDADANO A LA NIÑEZ de la CC había obtenido consenso en el Congreso y se preparaba a ser sancionado por ley. Por otra parte, se niega a hacer que la asignación por hijo sea realmente universal por motivos clientelistas, cuando sería fácil pagársela a todos los chicos del país sin distinción de clases aboliendo las exenciones y descuentos fiscales por hijo, mucho mayores, que reciben los trabajadores en blanco y quienes pagan impuesto a las ganancias.

 7) El kirchnerismo GARANTIZÓ UN INGRESO A MILLONES DE JUBILADOS QUE NO HABÍAN APORTADO Y VIVÍAN EN LA INDIGENCIA pero extrajo los fondos de las jubilaciones de quienes sí habían aportado y por décadas (en lugar de sacarlo de un impuesto a la renta financiera, como propusimos desde la CC), aplanando la pirámide y “logrando” que el 80% de los jubilados cobre hoy la mínima y cientos de miles le hagan juicio al Estado (dos récords históricos). Además, con la excusa de los abusos de las AFJPs que ellos mismos permitieron se apropiaron de los fondos que pertenecían a los jubilados privados y los usaron con otros fines (incluidos préstamos a tasas negativas a grandes empresas transnacionales como General Motors), vetando luego la jubilación mínima del 82% del salario mínimo votado por la oposición con la excusa de que no había fondos y no pagando siquiera en tiempo a los miles de jubilados que obtienen una sentencia firme a su favor después de años de juicio, sacrificios y sufrimientos.

 8) El kirchnerismo insiste en que ha encabezado una REIVINDICACIÓN DE LA POLÍTICA COMO ACCIÓN TRANSFORMADORA pero desaprovechó una oportunidad única (ocho años de recuperación económica y bonanza internacional) para impulsar una Reforma Fiscal Progresiva, una Reforma de la ley de Coparticipación Federal, una Revolución Educativa imprescindible para entrar al siglo XXI y una Redistribución del Ingreso que vaya más allá del asistencialismo y el Relato.

 9) El kirchnerismo ha propuesto una REVALORIZACIÓN DEL ROL DEL ESTADO pero lo ha hecho también de manera meramente discursiva, destruyendo agencias fundamentales como el INDEC, transformando la AFIP en una agencia selectiva de hostigamiento a opositores, incrementando las cargas impositivas sin una mejora correlativa de los servicios públicos de transporte, salud y educación, empeorado la ya penosa situación en el tema de la vivienda (con aumento generalizado y nacional del número de villas y de los conflictos por la posesión de terrenos y viviendas), abandonando el espacio público a las batallas de pobres contra pobres y fracasando escandalosamente en su política de seguridad y lucha la narcotráfico y en asegurar el primero de los derechos humanos: el derecho a la vida. En un sentido similar, la ley de medios ha puesto en la agenda una necesaria DESCONCENTRACIÓN DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN PRIVADOS pero ha transformado esta política en persecución de los medios independientes y promovido la creación del más formidable aparato de propaganda política partidista y gubernamental financiado con fondos públicos de la Historia argentina.

 10) El kirchnerismo ha EVITADO EL COLAPSO DE AEROLÍNEAS ARGENTINAS pero la ha transformado en Aerolíneas Camporistas, es decir: en un coto de negocios para su nueva generación de supuestos militantes desinteresados financiado con un déficit enorme e insustentable que debería haberse aplicado a rehacer la red ferroviaria nacional, destruida hace casi dos décadas y jamás reconstituida, a modernizar o crear redes ferroviarias suburbanas en todo el país, a expandir el subte en la Capital y crearlo en las grandes ciudades y en la generación de medios públicos urbanos alternativos en todas las demás. El mismo manejo irresponsable, insustentable y sin control de los fondos públicos ha permitido el enriquecimiento de elites corporativas paraestatales de prácticas opacas, mafiosas y muchas veces violentas en todo el país, de las cuales la AFA de Grondona, la CGT de Moyano y la Fundación Madres de Plaza de Mayo entregada a los manejos de Scoklender son sólo los ejemplos más significativos.

Todo esto, para no mencionar el fracaso de la “nueva política” y el “país en serio”, los atropellos institucionales, el clientelismo generalizado y para todas las clases, la destrucción del federalismo, el altísimo y creciente grado de corrupción y la permanente actitud divisoria de la sociedad argentina, que ha instalado un clima de confrontación intolerante en el interior de las familias y en todo tipo de relaciones sociales.

Resumiendo: nadie puede negar que el país está mejor que en la crisis (también lo estaba en 1995 respecto a la hiperinflación de 1989), pero el análisis de lo hecho y lo abandonado, olvidado y desecho me lleva a afirmar que estamos mejor PESE al Gobierno y no gracias a él. Quienes creen lo contrario pueden seguir votando al kirchnerismo. Quienes están de acuerdo y votan a la oposición pueden elegir entre las muy variadas opciones que proponen más de lo mismo pero con menos corrupción y una oposición convencida, capaz de dialogar con todos pero coherente y sin vergüenza de ser oposición. La de la Coalición Cívica.

Dip.Nac.Fernando A. Iglesias - Coalición Cívica

GRACIAS GUILLERMO FISCHNALLER (facebook)

jueves, 26 de mayo de 2011

Jubilados: la movida de la Corte Suprema que preocupa al kirchnerismo


LA JUSTICIA CONTRA EL INCUMPLIMIENTO OFICIAL


El pasado 24 de mayo del corriente, la Corte Suprema de Justicia de la Nación en pleno, intimó a la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), para que le entregue, en un plazo no mayor a 30 días, un informe detallado acerca de la cantidad de reclamos administrativos sobre cálculo de haberes y movilidad de beneficiarios que tiene pendientes de resolución.

Asimismo, le solicitó datos acerca de las causas judiciales por reajuste que hay en trámite y con sentencia firme a las que ese organismo aún no dio curso, causas en las que se ha verificado si corresponde o no movilidad, cantidad de beneficiarios del sistema especificando montos y conceptos, etc.
Por último, la CSJN pidió información acerca de qué porción del presupuesto se destina al pago de sentencias en el presente ejercicio, entre otros tantos conceptos que integran la lista.
Las demandas presentadas por el sector pasivo contra la Anses ascienden a 465 mil casos (casi 26 mil en los últimos 90 días), y la cantidad de acciones judiciales se ha incrementado superando las 100 mil por año, es decir, unas 10 mil por mes.
A pesar de que el Gobierno Nacional venía pagando apenas unas 20 mil anualmente, en los últimos meses, se ha detectado por parte del mismo una marcada reticencia a sostener ese magro nivel de cumplimiento, por lo que se calcula que la cancelación total de las pendientes insumiría algo así como unos 20 años.
Sumando mayor nivel de desprolijidad al proceso, y en el marco de la política llevada adelante por el régimen kirchnerista, se sigue dando curso favorable a nuevos beneficios previsionales ignorando en su asignación todo lo establecido en las sentencias judiciales.
Este último dato resulta alarmante, ya que indica claramente el ingreso de nuevas demandas contra el Estado en concepto de intereses y retroactividad de haberes.
A lo antedicho, hay que agregarle que la Anses, a las sentencias que les ha dado curso, las ha liquidado mal, generando así nuevas demandas judiciales por la diferencia, intereses y otros conceptos.
Cabe recordar, que fueron varias las veces en las que la Justicia ordenó a la Anses dar cumplimiento a lo dispuesto en las sentencias. Inclusive, hasta estableció sanciones de tipo económico y el inicio de causas penales al director del organismo si los fallos eran ignorados.
El Gobierno fue denunciado por distintos organismos de derechos humanos y abogados particulares ante la OEA (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), en virtud de lo cual dejó de apelar los fallos acerca de los cuales se hubiera pronunciado la CSJN. Sin embargo, nunca cumplió, ni eso ni el dictamen de la Procuración del Tesoro de la Nación.
El mencionado dictamen, ordena a los organismos públicos evitar acciones que obliguen a la gente a iniciar juicios contra el Estado en los casos en que se verifique la existencia de jurisprudencia favorable a los distintos reclamos.
Como se sabe, el dinero que administra el Gobierno con destino a los beneficios previsionales, es utilizado mayoritariamente para otros fines que nada tienen que ver con la naturaleza de su recaudación. No hace falta siquiera mencionar lo que tantas veces se ha expuesto en detalle sobre el real uso de esos fondos.
Pero lo verdaderamente preocupante, quizás no sean tanto este tipo de maniobras, considerando que sabemos muy bien de quienes proceden, sino que la justicia, “siempre parece que”, pero nunca concreta nada.
Si hubo fallos en los que por ejemplo, se determinaron sanciones económicas y de tipo penal a la máxima autoridad de la Anses en caso de incumplimiento, ¿por qué no se ejecutaron?
¿Habrá que suponer que otra vez falló el único mecanismo que nos quedaría para tener un mínimo de dignidad como Nación?

Nidia G. Osimani

fuente: Tribuna

jueves, 3 de marzo de 2011

Importante para la libertad de prensa. Por Adrian Ventura


La Corte Suprema, de la mano de su presidente, Ricardo Lorenzetti, parece firmemente dispuesta a convertirse en el principal límite, tal vez el único, a los desbordes del poder.
En esa tarea, el tribunal supremo parece haber advertido que poner límites a los excesos de un gobierno y garantizar la más amplia libertad de prensa van, precisamente, en la misma dirección. ¿Cómo podría un tribunal realizar semejante labor si, en forma paralela, no existiese un periodismo independiente dispuesto a denunciar los excesos y una sociedad que reclame pluralismo y libertad? Todo ese escenario, capaz de albergar opiniones políticas encontradas, es parte del mismo sistema, la República.
Pero si usted cree que esta explicación es retórica, piense que la práctica oficial de retacear la publicidad a los medios independientes o críticos, para presionarlos, es lo más parecido a un delito de extorsión. Y si bien para las empresas más importantes la pauta oficial que puede pagar la AFIP, la Anses o cualquier organismo representa un porcentaje menor de los ingresos, para los más pequeños es casi una condición de su supervivencia. Dejarlos librados a las presiones del poder de turno equivaldría a convertirlos en boletines oficiales.
La Corte había redactado el borrador del fallo hace cinco meses. Pero el luto de la presidenta Cristina Kirchner por el fallecimiento de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner, hizo que se postergara la sentencia. Ayer, el escenario parecía haber cambiado. Por un lado, el martes, la presidenta Cristina Kirchner, cuando inauguró las sesiones ordinarias del Congreso, desbrozó una buena pieza político-electoral, aunque de baja densidad institucional. Ayer mismo, la Corte, después de dos meses, estaba completa, y la campaña electoral todavía está fría.
Ahora bien, si se mira el curso de acción de la Corte, aparecen datos interesantes:
  • En 2007, la Corte dictó el fallo Editorial Río Negro, que le devolvió a ese diario la publicidad que le retaceaba el gobernador Jorge Sobisch. Fue una señal contundente en favor de la libertad de prensa. Pero el gobierno nacional no tomó nota de esa sentencia ni siquiera cuando Editorial Perfil lo demandó. No imaginó que la Corte avanzaría. Pero el tribunal también vino dictando otros fallos favorables a los medios, por ejemplo, sobre la ley de medios audiovisuales.
  • El Congreso fracasó en sancionar una ley que establezca criterios objetivos para el reparto de la pauta oficial (por ejemplo, establecer que recibirán más dinero los medios con más penetración o cualquier otro criterio preestablecido). Existe un proyecto de ley de la diputada radical Silvana Giudici y otro de Francisco de Narváez, pero el oficialismo no favorece su sanción. Sin otra solución posible, la Corte dictó el fallo.
  • Un detalle no menor: la Corte había dictado la sentencia de 2007 contra Neuquén con una mayoría ajustada; el fallo contra el Estado nacional fue, a pesar de algunos matices, unánime.
  • La Corte se arriesga a una reprimenda. Las usinas kirchneristas están linchando mediáticamente a los camaristas federales que suspendieron la caducidad de la empresa Fibertel, del Grupo Clarín.

domingo, 27 de febrero de 2011

Por qué está enojada la Corte Suprema Por Joaquín Morales Solá


La inverosímil agencia estatal de noticias Télam calificó como meros "rituales de la democracia" el trabajo de los políticos en el Congreso. En otra obra memorable por el culto a la personalidad, ponderó que Néstor Kirchner detestaba aquellos supuestos rituales y se engolosinaba, en cambio, con el contacto directo con la gente. Sería injusto, sin embargo, negarle a esa apología el mérito de la sinceridad. El problema de la Argentina de ahora es, en efecto, que sus gobernantes parecen no sentirse cómodos con las instituciones democráticas que los llevaron al poder. El mal no aqueja a todos los funcionarios, pero sí a un grupo de creciente influencia en la Presidenta y a gran parte de la generación de jóvenes kirchneristas que accedieron al Gobierno recientemente.
La retórica turbulenta de esos funcionarios no es el verdadero problema. La sustancia del conflicto consiste en que tales discursos tienen un correlato directo con lo que el Gobierno hace y ordena.La República no está en la cabeza de los kirchneristas que gobiernan , abrevió un viejo dirigente peronista. Ese peronista y muchos otros políticos e intelectuales, peronistas y no peronistas, son acusados en el acto por el kirchnerismo de cultivar a destiempo un "republicanismo" que ya pasó de moda.
Las consecuencias son prácticas y comprobables. Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema de Justicia, es un hombre sereno, que no perdió la calma ni cuando Cristina Kirchner le dijo que ese tribunal estaba urdiendo un golpe de Estado contra ella. Fue en medio de la crisis por la cesantía de Martín Redrado como presidente del Banco Central. Lorenzetti inauguró en los últimos días el año judicial con un discurso lleno de reproches implícitos a los gobernantes, de exhortaciones a los jueces y de súplicas por una política más tolerante y conciliadora. Un día antes se había conocido que el jefe de la Auditoría General de la Nación, Leandro Despouy, les había iniciado juicio a varios organismos del Estado por retacearle información, ignorarlo y vaciarlo de contenido. La Auditoría es un organismo constitucional, encargado del control externo de las decisiones (sobre todo de los gastos) de la administración.
¿Qué son, entonces, el Poder Judicial y la Auditoría si el Congreso es un despreciable "ritual de la democracia"? Resulta interesante desbrozar el discurso de Lorenzetti para establecer dónde están las desventuras de los jueces decentes, que también los hay. Lorenzetti no es sólo Lorenzetti cuando habla. Por lo general, sus expresiones son una síntesis de lo que él mismo escucha de sus colegas en el tribunal. El presidente de la Corte aprendió desde el primer día que está al frente de un cuerpo colegiado y que él es sólo su exponente más destacado.
El titular de uno de los tres poderes de la República se refirió críticamente, así, a los jueces que obedecen las órdenes o sugerencias de los funcionarios políticos. ¿Se refirió a Oyarbide? Sí, pero no sólo a Oyarbide , dijo un alto exponente del personal de la Corte, que oyó conversaciones de los jueces supremos del país. La alusión de Lorenzetti abarcó también a otros jueces federales, sobre todo del interior del país, que hacen "seguidismo" del gobierno nacional. Se cometen muchas arbitrariedades en el interior , precisó uno de los jueces de la Corte. Oyarbide está en Buenos Aires dentro de una suntuosa vidriera; muchos otros están lejos y nadie los ve.
Con todo, una de las perspectivas que más atormentan a los jueces supremos es el decurso del año electoral sin claras reglas de juego. La nueva ley electoral de inspiración kirchnerista nunca fue reglamentada por el Gobierno; su interpretación deberá correr, consecuentemente, por cuenta y riesgo de los jueces electorales. ¿Por qué depositaron semejante responsabilidad en los jueces si la política no pudo encontrar una fórmula común para la más básica de las tareas democráticas, como es la elección presidencial? La responsabilidad de reglamentar la ley es del Poder Ejecutivo, pero éste parece huirle al predecible escándalo. No seremos la Corte que en los Estados Unidos terminó eligiendo un presidente entre Bush y Al Gore , adelantó, sentencioso, un miembro de la Corte argentina.
Otro problema es que el Gobierno no cumple con las sentencias de la Corte. Equipos de ingenieros deben revisar cada poco tiempo el estado de los juzgados que reciben los reclamos de los jubilados. Son millones de causas que se desploman sobre edificios viejos, con escaso mantenimiento y poco personal mal pagado. La Justicia que atiende esas cuestiones está absolutamente desbordada. La Corte ya dictó varias sentencias dándoles la razón a los viejos argentinos, pero el Gobierno no ha hecho nada para llevar esa jurisprudencia a la ley. ¿No puede? La Anses, donde están los fondos para pagarles a los jubilados, se ha convertido en una de las principales cajas del despilfarro político y electoral del Gobierno. Hay algo peor en todo eso: ya la política toma como normal que la dinastía gobernante use los dineros del Estado como propiedad privada. Los jueces no hablan mal sólo de los que gobiernan; también la crítica cubre a la oposición por su ineficacia o su indiferencia.
Es el caso del Consejo de la Magistratura, que para muchos de los más destacados jueces se transformó no en una institución de la Constitución, como lo es, sino en un organismo político. El kirchnerismo usa ahí la experiencia de los expertos, no importa su historia. En representación del Estado fue designado, por ejemplo, Hernán Ordiales, un antiguo operador de Vicente Leónidas Saadi en cuestiones judiciales en los años 80, que siguió luego con el menemismo en los 90 y que recaló ahora como hombre de confianza de Carlos Kunkel. Ordiales está tomando el control del Consejo. La obstrucción de ese organismo es crucial, porque el kirchnerismo ya colonizó fueros íntegros de la Justicia, como el Contencioso Administrativo. Jueces probos de ese fuero optaron por jubilarse antes de tiempo para evitar ciertas compañías.
El Estado de Cristina Kirchner es el principal generador de juicios (el 50 por ciento del total), ya sea porque los inicia el Estado (la AFIP ejecuta venganzas políticas también) o porque es demandado, como en el caso de la Anses. Despouy le acaba de agregar un nuevo condimento a esa ensalada; en su caso, es el Estado el que demanda al propio Estado, según la autorización que el jefe de la Auditoría recibió del Congreso, de quien depende. En medio del criminal escándalo por el uso de los recursos de las obras sociales sindicales, la Auditoría denunció, entre varios organismos más, a la APE, la agencia que distribuye esos dineros a los gremios, porque no quiere rendirle cuentas. Los sindicalistas tienen cómplices en el poder político, más allá de las sobreactuaciones de Oyarbide, que sólo tapa con su teatral arbitrariedad lo que es esencialmente cierto.
Una Justicia obstruida termina construyendo un país injusto. Son temas cardinales que la política parece desplazar entre cavilaciones sobre prematuras encuestas que pocas veces son veraces. Un encuestador muy cercano al Gobierno acaba de terminar una encuesta verdadera, según él. Cristina Kirchner está igual en intención de votos, poco más del 30 por ciento, desde hace un año. Ni siquiera se registró un aumento notable tras la muerte de Néstor Kirchner. La imagen del Gobierno no está mal, aunque más de la mitad de la sociedad lo desaprueba.
La Presidenta no admite en sus cercanías voces disonantes. Remontará sola su candidatura (confirmada por ella misma en Miramar), acompañada por fieles con buenas ondas. Su peor conflicto sucedería si se le mezclaran en el camino los reclamos sociales básicos y una creciente nostalgia de los muchos sectores por una democracia que, en las formas y en el fondo, parece irse.