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domingo, 24 de febrero de 2013

Camaleón. Por Pepe Eliaschev


A hoy, domingo, son exactamente 115 meses. Esos casi 3.500 días son los que transcurrieron entre aquel 24 de julio de 2003 y este 24 de febrero de 2013. Aquel jueves de hace casi una década, Néstor Kirchner, fiel a sus efusiones corporales, le palmeó el muslo derecho a George Bush. El episodio tuvo como escenario el Salón Oval, al que Kirchner accedió por primera y única vez. Su sucesora y cónyuge, Cristina, jamás accedió a ese sitio. Hacía apenas dos meses que el santacruceño había asumido la presidencia y en la Casa Blanca no sólo no se hicieron desear, sino que se apresuraron a invitarlo, recibirlo y manifestarle apoyo y simpatía. Ese Bush que lo recibía de tan buen talante acababa de iniciar la Guerra de Irak; fue en marzo de 2003 que empezó la invasión norteamericana.
Kirchner no lo podía ignorar, pero de todos modos fue y expresó su entusiasmo por Bush. El norteamericano felicitó a Kirchner por la recuperación económica. Se refería a lo que la Argentina había conseguido desde comienzos de 2002, con Roberto Lavagna al frente de la economía. “Siga así”, aconsejó Bush al argentino, antes de sugerirle que negociara un rápido acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Bush nos dio apoyo irrestricto y sin condicionamientos”, aseguró Kirchner, según las crónicas de ese día desde Washington. Cuando llegó el momento de la foto, el santacruceño apoyó su mano sobre el muslo del texano, con calidez. Bush le aseguró a Kirchner que su primera visita oficial a los Estados Unidos sería un éxito. No bien el argentino entró al despacho político más importante del mundo, Bush lo tomó de un brazo, y caminando hasta una pared en la que se destaca un retrato del presidente Abraham Lincoln, le confió: “Siga así. Si ustedes se ayudan, van a tener un respaldo decidido de nuestro gobierno”.
Los norteamericanos hicieron los deberes. La plana mayor del gobierno republicano tomó parte de la cálida acogida a Kirchner, incluyendo el jefe del Tesoro, John Snow; el secretario de Estado, Colin Powell; la encargada de Seguridad Interior, Condoleezza Rice, y el secretario de Comercio, Robert Zoellick.
Cuando salió de sus treinta minutos con Bush, Kirchner estaba extasiado: “Fue una reunión excelente. Tuvimos una conversación muy franca con el presidente. Y nos dio un apoyo irrestricto, sin condicionamientos”. Los medios argentinos, que en ese momento eran todos hegemónicos, recogieron el entusiasmo del patagónico tras el espaldarazo del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, que en ese momento se desplegaban in full force en el Medio Oriente y Afganistán.
Los argentinos que estaban junto a Kirchner ese día pudieron enterarse por boca del presidente lo que le dijo el estadounidense: “Negocie duramente con el FMI. Pelee hasta la última moneda”. Kirchner había soltado su diatriba habitual, culpando de los males argentinos a los organismos multilaterales. Bush lo halagó: “La economía de su país es muy importante. Vamos a ayudar en todo lo que podamos las negociaciones que ustedes y el Fondo Monetario sean capaces de lograr”. Esas palabras las oficializó la versión del Departamento de Estado.
Como el pedido de Kirchner había sido claro, la respuesta norteamericana fue muy favorable. Kirchner pidió “comprensión internacional” para que la renegociación de la deuda no ahogara el recuperado crecimiento económico. No son interpretaciones. Kirchner blanqueó: “El apoyo del presidente Bush va mucho más allá del acuerdo con el Fondo”, dándolo ya como consumado. Eso sería, confesó Kirchner, el punto de partida de un camino “para tener relaciones excelentes y sinceras”.
Fue notable el entusiasmo de Bush. Felicitó a Kirchner por la recuperación vislumbrada en la economía argentina y en tres ocasiones remarcó que le gustaba el estilo del argentino. Curiosa empatía texana-santacruceña: “Somos muy parecidos. Usted y yo hicimos cosas que el establishment nunca se hubiese imaginado que haríamos”, le dijo Bush. Quien había sido embajador de Washington en los años de Menem, James Walsh, comparó ese día a ambos presidentes. En su perfecto castellano de tonada cordobesa, Walsh dijo: “Los dos son hombres del interior, tienen un estilo muy similar, sincero, franco. Ha sido una reunión muy pero muy exitosa”.
Para Bush, los logros del gobierno de Kirchner en sus apenas sesenta días de vida eran “la lucha contra la corrupción, la decisión por mejorar la Justicia y el trabajo decidido para controlar el terrorismo y el lavado de dinero”. El argentino devolvió gentilezas y dijo lo que Bush quería escuchar: expresó la firme decisión de la Argentina de apoyar la lucha contra el terrorismo internacional, tema clave para la Casa Blanca, considerando que todavía no se habían cumplido dos años del sangriento ataque del 11 de septiembre de 2001. Cristina, Lavagna, el canciller Rafael Bielsa y el nuevo embajador José Octavio Bordón fueron la escolta y el grupo de referencia de la cumbre Kirchner-Bush.
Broche de oro de ese día, al condecorar a Walsh, Kirchner confesó: “Encontramos en Bush una mano tendida muy fuerte, algo vital y significativo para nuestro país” y “sin condicionamientos”. ¿Mano tendida? Bush le fue sincero a Kirchner al hablar de corrupción y el argentino se deshizo en cordialidades para el número uno de la superpotencia capitalista. “Las empresas norteamericanas se quedaron afuera del proceso de privatizaciones argentinas por la terrible corrupción del Estado argentino. Es hora de garantizar reglas claras para todos”, prometió el argentino.
Esto fue en 2003. No pasó mucho tiempo para que Kirchner diera vuelta el guante. En la 4ª Cumbre de las Américas en Mar del Plata, noviembre de 2005, patrocinó una “anti” cumbre con Hugo Chávez, Hebe de Bonafini, Luis D’Elía y Maradona, mientras bandas desatadas, sin control alguno, vandalizaron a su antojo varias cuadras de la ciudad, en protesta por la llegada de Bush a la Argentina. La Casa Rosada hizo todo lo posible para hacer miserable la estadía del presidente norteamericano, el mismo al que dos años antes Kirchner le daba palmaditas en el muslo.
Así son, así fueron y así serán los Kirchner. Ninguna afirmación los compromete, ninguna acción los condiciona. Ese ingreso del ahora difunto ex presidente en el Salón Oval en 2003 es inimaginable hoy, con la Argentina evidentemente dispuesta a enrolarse en un bloque geopolítico en el cual hostigar a los Estados Unidos es condición imprescindible para dar la prueba de amor a los populismos demagógicos realmente existentes. Lo trascendente es la inmensa y peligrosa frivolidad que caracteriza estas promiscuidades: enamorados de Bush en 2003 y arrastrándole el ala a Chávez y a Irán en 2013, revelan la misma e inescrupulosa matriz de poder.
FUENTE: PERFIL

jueves, 21 de febrero de 2013

Traición al progresismo. Por Marcos Aguinis


Vivimos días que serán inscriptos en la historia. No como gloriosos, según Cristina Kirchner, sino repugnantes. Se quiere dar fuerza de ley a un infame pacto que comprometa a la Nación y tenga una vigencia que se extienda en el tiempo más allá de los actuales gobiernos. La frase "justicia, justicia perseguirás", quedará en el recuerdo. El próximo 18 de julio, aniversario del atentado a la AMIA, lloraremos más que nunca, como lo afirmé hace poco en un artículo.
Hugo Chávez había anunciado el "socialismo del siglo XXI" antes de construir el Eje Teherán-Caracas, dando una clara refutación a los valores que se supone caracterizan al socialismo desde su cuna, porque Irán tiene de todo menos socialismo. El socialismo del siglo XXI era una forma de reinyectar esperanzas a la mítica palabra, que fue objeto de corrupciones a través de la realidad. En la centuria pasada no sólo se trató del nacional-socialismo, sino también de los otros socialismos que sucesivamente se llamaron leninismo, stalinismo, maoísmo, titoísmo, castrismo. Ahora es evidente que, en el terreno de la conducta y los valores, todos ellos tienen más parecidos que diferencias, porque fueron reaccionarios pese a las vocingleras proclamas progresistas; sus gestiones llevaron a guerras, decadencia, hambre y ruina. Se salva la socialdemocracia porque ha evitado muchos de sus males, pero no ha logrado que su prometido "estado de bienestar" logre prevalecer. Es dolorosamente cierto, aunque hiera decirlo. El mérito de la socialdemocracia fue su constante ligadura con las instituciones constitucionales, el respeto por los derechos humanos y un límite al culto de la personalidad.
Ahora, en vez de seguirse insistiendo en el vago "socialismo del siglo XXI" acuñado por Chávez, se avanza con una palabreja que fue objeto de terribles críticas por la misma izquierda: "populismo". También se lo llama "bonapartismo" gracias a Marx y Trotski, que le dieron una convencional fecha de nacimiento en el régimen de Napoleón III, aunque existen antecedentes previos. El populismo remite a la magnética palabra "pueblo", cuyos límites son difusos. Pero se caracteriza por considerar a los ciudadanos una masa enorme, bella, sumisa y ruidosa que idolatra a un jefe convertido en dios. Esa masa no piensa: obedece. Esa masa no se beneficia: beneficia al jefe. Mucho antes de que en la Argentina se votara la ley de "obediencia debida", en los populismos se ha tendido a imponer esta norma. Nadie podía cuestionar las órdenes de Stalin, Hitler, Mao o Fidel. Nadie, ahora, puede desobedecer las órdenes de Cristina Fernández de Kirchner si pretende continuar recibiendo los óleos de su protección. No es falso que en su cercanía se haya dicho que "a la Señora no se le habla: se la escucha".
El culto a su personalidad está en pleno desarrollo. Se lo considera prioritario, aunque lleve a la destrucción del partido o los partidos políticos que la encaramaron en el poder. Lo grave de esta tendencia es que no sólo daña a la política, sino que lastima gravemente el prestigio y el futuro de nuestro país.
La última manifestación de esta pulsión antipatriótica lo expresa el absurdo acuerdo con Irán. Esta república islámica representa un elocuente rechazo al progresismo. Está gobernada por una teocracia severa con insignificantes maquillajes de democracia electiva. Discrimina a la mujer. Prohíbe la libertad sexual con castigos que pueden llegar al fusilamiento. Es abiertamente antisemita. Afirma sin pudor su deseo de borrar del mapa a otro país. Suministra armas al carnicero de Siria. Nutre grupos terroristas. Quiere convertirse en el líder de la lucha contra los valores de Occidente.
Es verdad que Occidente no tuvo una inmaculada concepción y muchas veces fue desleal a sus valores. Pero ha conseguido consolidarlos en gran parte. A esos valores tienden los países que marchan con la auténtica locomotora del progreso. No son la mayoría que integran el mapa político del mundo, pero se destacan países como Suecia, Alemania, Australia, Canadá, Finlandia, Noruega, etcétera. A ese tren se han unido o tratan de unirse países latinoamericanos como Brasil, Perú, Colombia, Costa Rica, Panamá, Uruguay, Chile. Son los que de veras han optado por el ascenso. En cambio, los que "hablan" de progresismo, pero son reaccionarios, optan por el populismo o el bolivianismo o el socialismo del siglo XXI. Son autoritarios, practican el culto de la personalidad y conducen por laberintos siniestros hacia la más honda decadencia. Brillan con sombras mortecinas los casos ejemplares de Cuba y Venezuela, que tanto júbilo despertaron al principio y tanta tristeza al final.
Ahora bien, como lo vienen señalando lúcidos y valientes periodistas, la última "obediencia debida" que ha comenzado a exigir la Presidenta -pese al absurdaje que la sostiene- es poner "punto final" a la causa AMIA, para conseguir resonancia internacional y merecer la confianza de los teócratas iraníes. No es un problema menor. Devela cómo se alardea de soberanía, cuando al mismo tiempo se la rompe en pedazos ante uno de los países más detestados del planeta. ¿No se atentó contra nuestra soberanía cuando estallaron coches bomba en plena Capital Federal? ¿Para qué este tratado con Irán, entonces? Para que ella pueda ocupar el liderazgo vacante que hasta ahora correspondía a Hugo Chávez.
A Cristina más le hubiera gustado la poderosa imagen de Angela Merkel o la genuina popularidad de Dilma Russeff. Quisiera ser admirada por Barack Obama. Pero no puede. Ya no le importa cumplir con las vacías promesas del "modelo", entre las cuales figuraba eliminar la pobreza: sus esfuerzos sólo apuntan a conseguir alguna fama, cualquiera que sea, para ganar protagonismo y, merced a éste, conseguir votos.
El Gobierno no logra desmentir que el acuerdo con Irán es absolutamente inservible para llegar a la verdad. La verdad ya ha sido develada en gran parte por los magistrados argentinos. Este pacto sólo sirve para satisfacer los delirios de grandeza que afectan a una persona. Ni siquiera en las filas de la jefa del Estado se duda de que, en caso de que la justicia argentina decida condenar a funcionarios iraníes, estos sólo responderán con carcajadas.
Es muy grave que la Argentina, tras la desaparición de Chávez del centro de la escena, se convierta ahora en el puente que necesita Irán para infiltrarse en América latina. Nunca lo conseguiría a través de Brasil. Pero sí a través de una Argentina decadente y alienada. El culto a la personalidad está llegando al grotesco de que la Presidenta determine a qué hora debe cesar una sesión en el Senado. Sobrarían otros ejemplos.
Quizás ayude a razonar mejor la historia de Fausto. Ese potente personaje de la ficción revela con precisión afilada hasta dónde puede llevar la ceguera del apasionamiento. Un pacto con el Diablo es un pacto con el Diablo. Y las consecuencias no son sino diabólicas. Fausto lo sabía, pero no le importó. Los legisladores y funcionarios que ejercen la "obediencia debida" lo saben. Debería importarles, aunque prefieren obedecer ahora, antes que pensar en los castigos futuros. Han perdido el interés en el futuro, todas sus acciones se reducen al cortísimo plazo.
Entre las condenas que recibirán sin duda, habría que estudiar si no va a calzarles el infame delito de traición a la patria. Un delito que no prescribe y que no sólo les hará papilla la conciencia, sino el patrimonio y el afecto de sus amigos y familiares. Es necesario que ahora, antes de complicarse con un pacto demoníaco, lo piensen del derecho y del revés. No se trata de un pacto progresista, se trata de una ostentosa traición al progresismo vanamente invocado. Este pacto, para colmo, comprometerá a la nación.
FUENTE: LA NACIÓN

jueves, 28 de abril de 2011

Para la UOM: Cómo Chávez destruye Sidor (2)

CHASCO BOLIVARIANO


 Por estos días, hay quienes desde el Frente para la Victoria reclaman "imitar el caso de Sidor", la reestatización de la empresa siderúrgica en Venezuela. Sin embargo, no hay un solo dato que muestre que la situación benefició a Venezuela y, básicamente, a los trabajadores de la siderúrgica.


La mañana del martes 26/04 estuvo agitada en el complejo de la Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro, en Puerto Ordaz, el estado Bolívar, Venezuela.
 
Paralizaciones, peleas, marchas y protestas sacudieron las primeras horas de la jornada laboral en la acería socialista.
 
Mientras en el portón III se responsabilizaban unos a otros sobre el destino de Sutiss (Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares), en el portón IV los trabajadores contratados debatieron una huelga para presionar por un aumento de 30%, entre otras mejoras económicas.
 
Los dos hechos se desarrollaron en paralelo. El miércoles 27/04, la situación fue más complicada: gran parte del complejo siderúrgico fue paralizado por un conflicto provocado por trabajadores contratados.
 
¿Cómo cumplir el plan 2011 de recobrar niveles de producción y despachos de ejercicios anteriores que dejen atrás el olvidable 2010?
 
Mariela León escribió en el caraqueño El Universal, el martes 12/04
 
"La producción de acero líquido de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), cayó 50% en el período 2010-2009, al pasar de 3,8 millones de toneladas a 1,9 millón de toneladas, destaca el ministerio de Industrias Básicas y Minería (Mibam), en su balance de gestión.
 
Para el 1er. semestre de 2010, en promedio, la planta "sólo pudo utilizar 34% de su capacidad instalada, lo cual limitó los despachos al mercado local y anuló la participación en el mercado de exportación", señala el informe oficial.
 
Sin embargo, apunta, "luego de la liberación del plan de ahorro energético, se ha recuperado la producción de acero, lográndose un incremento del 41%, sólo entre junio-octubre 2010 con respecto al primer semestre y en promedio una utilización de la capacidad en el mismo período de aproximadamente 75%".
 
Desde octubre de 2010 se inició la recuperación del mercado de exportación, indica el documento, de manera que "en 2011 se puedan lograr los buenos niveles de despachos de años anteriores". (...)".
 
Pero si hay conflicto, no hay recuperación.
 
Sutiss
 
El Sutiss (Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares) es el sindicato que comanda José Luis Hernández, y semanas atrás anunció futuros beneficios en la mesa tripartita con las autoridades gubernamentales (el viceministro Jesús Paredes) y la gerencia de la empresa que controla el Estado (Carlos de Oliveira).
 
Se acordaron las 3R: revisión, rectificación y reimpulso de la industria del hierro y el acero. Según Hernández, "Sidor pasará a ser punta de lanza para que las demás empresas lleven a cabo proyectos y acuerdos que busquen el beneficio no sólo de los trabajadores, sino también del desarrollo de la empresa".
 
Sin embargo, todo se fue al demonio: el Sutiss acaba de sufrir un embargo de sus cuentas, provocando la furia de los afiliados.
 
El secretario general del sindicato, César Silva, llegó hasta el portón III para enfrentar una situación muy tensa.
 
Según Silva, en 2009 el abogado José Fermín reclamó al sindicato el pago de honorarios por concepto de su asesoramiento en la discusión del contrato colectivo.
 
Contra las cuerdas, Silva dijo que el embargo es responsabilidad del ex secretario general de Sutiss,José Rodríguez, alias 'Acarigua', por no cancelar a tiempo los honorarios; y de José Luis Hernández, por no responder al procedimiento legal y no informar a los trabajadores.
 
Según Silva, Hernández no apeló la  decisión del tribunal en enero, cuando se dictaminó el embargo sobre las finanzas de Sutiss. “La gran sorpresa es que el 01/04, Fermín se trasladó hasta el Banco Del Sur a hacer un embargo forzoso y retiró de las cuentas 5.980 bolívares, luego 19.518 bolívares y así puede seguir hasta sacar 607 millones de bolívares...” (US$ 141.284.360).
 
Ante las acusaciones de Silva, José Luis Hernández le reconoció al diario Correo del Caroní -vía telefónica- que existe un embargo, pero que no es su responsabilidad: “Yo me estoy enterando de eso ahora. Tú sabes que tengo 5 meses que no voy a la oficina sindical. Tengo 5 meses operando desde afuera. Me reúno con los trabajadores en el portón”.
 
También criticó que el secretario de Finanzas del Sutiss, José Meléndez, no rinda cuentas sobre los recursos de la organización.
 
Hernández acusó a la gerente de Recursos Humanos de Sidor, Paula Aular, de reunirse con los anteriores miembros de la comisión de transporte para discutir "asuntos a espaldas del sindicato con el fin de generar una paralización en la acería y obstruir unos planes de vivienda".
 
Es complicado afirmarlo pero es honrar a la verdad: la estatización hizo añicos las relaciones intersindicales porque los sindicalistas asumieron roles que no les competen, participando del desorden generalizado que padece la siderúrgica.
 
Lo escribió hace tiempo el editorialista Eliécer Calzadilla, del diario del estado Bolívar, Correo del Caroní. El 21/03/2010 él se refirió a un "jolgorio expropiador y xenofobo que se suscitó en Guayana" con un dirigencia sindical que creyó que asumiría la dirección de la empresa, una vez retirados los deTechint.
 
Calzadilla mencionó una situación actual de "decadencia productiva y social de la empresa" (juicios penales a sindicalistas, incumplimiento de obligaciones con proveedores, etc.) y nada ha cambiado en 2011.
 
Tercerizados
 
¿Qué pasa, en tanto, en el portón IV?
 
El martes 26/04 se informó que 267 hombres y mujeres ingresaron a la nómina fija de la Siderúrgica de Oriente Alfredo Maneiro. La empresa produce menos que en el pasado pero sigue incorporando gente a su plantilla permanente.
 
“Estamos agradecidos con el comandante (Hugo) Chávez por estos beneficios”, manifestó Sergio Gutiérrez, técnico de la planta. 
 
El problema es que hay muchos otros trabajadores que quieren ser efectivizados. Pero la próxima tanda de efectivizados deberá esperar hasta el 15/06, cuando un grupo de 300 contratados será personal fijo de la empresa estatal.
 
Eso no cubre las expectativas y los contratados de Sidor, reunidos ante los portones I y IV, paralizaron parte de la planta y el muelle de la empresa para exigir un aumento salarial de 30%, así como el cumplimiento de beneficios sobre transporte y alimentación.
 
Richard Blanco, secretario de política del sindicato de tercerizados de Sidor, dijo que el gobierno de Chávez "no ha atendido nuestras demandas contractuales".
 
4 buques quedaron atracados en el muelle sin poder cargar.
 
El miércoles 27/04 el asunto hizo foco en un nicho de los que reclaman efectivización: la acción ocurrió en el Portón 1 de Sidor (donde se encontraron choferes de 3 empresas -Oriyar, TTP Orinoco y Vías Tours- que prestan servicio de transporte a la siderúrgica).
 
El vocero de los manifestantes, Reinaldo Alfaro, indicó que no sólo pedían 30% de aumento de sueldo, sino que, una vez que la nueva flota de unidades de Sidor sea puesta en servicio, “No vamos a aceptar ser sustituidos. Nosotros nos ganamos esos puestos. Deben incorporarnos a su nómina permanente, una vez que prescindan de los servicios tercerizados de transporte". 
 
Ideología
 
Sidor es una de las mayores acerías de América Latina. En abril de 2008 el presidente Hugo Chávez dio la orden de reestatizar la empresa después de 13 meses de lucha por el contrato colectivo
 
Es decir que los trabajadores deberían ser los grandes beneficiarios de lo que sucedió en la siderúrgica pero ¿es así?
 
Desde el comienzo, lo que se observó fue una radicalización de las opiniones.
 
Un cronista ya lo había advertido el miércoles 25/06/2008, en un auditorio entusiasta repleto de trabajadores de Sidor para la presentación del libro de Alan Woods, Reformismo o Revolución. Marxismo y Socialismo del siglo XXI (Respuesta a Heinz Dieterich): "Eran 550 trabajadores que abarrotaban el salón, con algunos sentados en las escaleras y de pie en los pasillos. En la mesa presidencial estaba el viceministro Iván Hernández, la vicepresidenta de la CVG, Elizabeth Alves, el miembro de la directiva del sindicato Sutiss, José Meléndez, y Francisco Rivero en nombre de la Corriente Marxista Revolucionaria".
 
Alan Woods criticó la idea de Dieterich acerca de un Bloque Regional del Poder, consistente en establecer alianzas regionales con las burguesías de otros países latinoamericanos: "Argentina sería uno de los integrantes de este bloque, y todos nosotros sabemos cómo los burgueses argentinos quieren a los trabajadores venezolanos."

Ante la idea de una alianza con gobiernos en América Latina, Alan defendió que "los únicos aliados de la revolución venezolana son nuestros hermanos de clase de otros países y no los capitalistas. Los reformistas ejercen presión para que no se toque la propiedad privada. Pretenden planificar el capitalismo. ¿Cómo se puede planificar lo que no se controla?".
 
"Hay que seguir el ejemplo de Sidor y nacionalizar las mayores industrias del país, la banca y la tierra bajo control obrero", dijo Alan. "Los trabajadores de Sidor mostraron con su ejemplo que la única manera de resolver sus problemas es luchando y organizándose desde las bases", afirmó Alan entre un gran aplauso de los trabajadores.
 
Con menos fervor socialista, el panorama es bastante similar en 2011.
 
La industria venezolana del acero, hierro y aluminio, que fue pasando progresivamente a manos del Estado, sufre un declive productivo por falta de mantenimiento e inversiones, y un sector próspero ha sido invadido por la política.
 
Ubicadas en la extensa región de Guayana, en el sur de Venezuela, las industrias básicas constituían uno de los pilares financieros.
 
Pero Sidor, algunas compañías del hierro y otras empresas más pequeñas del sector han sido estatizadas. En cambio, la industria del aluminio ha estado siempre bajo el control del Estado venezolano.
 
Bastaba con ver qué ocurría con el aluminio para no avanzar con el acero y el hierro. Según sindicalistas, el proceso promovía vicios como favoritismo político, corrupción, mala gestión, escasa manutención de equipos y un aumento excesivo de las nóminas de trabajadores.
 
“La destrucción de Guayana es total. Hemos retrocedido por lo menos 40 años”, dijo el dirigente sindical no chavista de Sidor, Pedro Acuña.
 
Pero el gobierno de Chávez afirma que ha mejorado la situación de miles de trabajadores que antes estaban tercerizados y que apuesta por un nuevo modelo productivo.
 
“Son empresas al servicio del pueblo, un modelo productivo que va a generar bienestar para la sociedad”, explicó el ministro de Industrias Básicas, José Khan.
 
“Ésa es la gran diferencia con una empresa capitalista que bota a los trabajadores para tener ganancias, que repatria el capital quitando posibilidades de inversion en el país”, añadió.
 
Pero, pese a todo, sigue siendo una empresa: los números son inapelables.
 
Producción de Acero crudo (en millones de toneladas)
2007:  4.3 MMT
2008:  3.6 MMT
2009:  3.1 MMT
2010:  1.8 MMT
(la producción  bajó 58%).
  
Ventas de Acero (en millones de toneladas)
2007:  3.9 MMT
2008:  3.2 MMT
2009:  2.5 MMT
2010:  1.6 MMT
(las ventas bajaron 59%).
  
Dotación de personal permanente (empleados)
2007:  5.500
2010:  6.800
(la dotación aumentó 24%).

fuente: U24

miércoles, 27 de abril de 2011

LADRIPROGRESISMO TORPE


Para la UOM: Cómo Chavez destruye Sidor (1)

 La empresa Sidor, hoy controlada por el Estado venezolano, registra una pérdida notable de eficiencia y calidad en su producción siderúrgica, y por ahora Hugo Chávez busca ayuda en los chinos a ver si pueden zafarlo del papelón. Los trabajadores de Sidor, accionistas por un programa de propiedad participada, no se encuentran conformes con la situación.
En la venezolana Zona Industrial Matanzas, Ciudad Guayana, estado Bolívar, sobre la margen derecha del río Orinoco, a 17 kilómetros de su confluencia con el río Caroní y a 300 kilómetros de la desembocadura del Orinoco en el Océano Atlántico, se levanta Sidor C.A., hoy Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro -cuando Hugo Chávez reestatizó la empresa la bautizó con el nombre de Alfredo Maneiro González (1937/1982), guerrillero comunista que luchó contra Marcos Pérez Jiménez-. Sus instalaciones se extienden sobre una superficie de 2.800 hectáreas, de las cuales 87 son techadas.
 
En estos días, un grupo de planificadores de China fueron invitados a las empresas Venalum, Bauxilum, Alcasa y la Siderúrgica del Orinoco, intentando buscar un nuevo horizonte para la empresa,"a fin de potenciar el desarrollo de las industrias básicas y minería", informó el ministro José Khan, a Venezolana de Televisión.
 
Los chinos son la esperanza Chávez para zafar de la crisis de Siderúrgica del Orinoco, cuya gestión realizan el ministro José Khan (a quien apodan "Chino"); Carlos de Oliveira (el presidente ejecutivo y CEO); Rubens Llanes, director de Producción Industrial; Luis Salvador Velásquez, director Comercial; y Juan Carlos Gutiérrez, director Legal.
 
El más conocido de ellos es Velásquez, acusado por un grupo de trabajadores de Sidor, de cometeruna serie de irregularidades, quien presuntamente realiza “negocios extras” con productos de la siderúrgica cobrando importantes sumas de dinero que no aparecerían en la contabilidad de la empresa.
 
En noviembre de 2010, Velásquez fue vinculado a la desaparición de 12 gandolas (camiones con acoplados) cargadas de cabillas (barra de acero de sección circular, con superficie estriada, que se obtiene por laminación en caliente de palanquillas) que debían ser entregadas a los consejos comunales para obras sociales. 
 
Velásquez lo desmintió, afirmando que eran denuncias de opositores que intentaban frenar el cambio del modelo de distribución de las cabillas.
 
Trabajadores de Sidor también acusaron al director Comercial de Sidor de proteger o tolerar a mafias que manejan el contrabando dentro de la empresa, que venden los cupos de cabillas a empresas y personas, obteniendo comisiones millonarias.
 
En cualquier caso, aparecen denuncias de irregularidades y sospechas de falta de transparencia, algo que no ocurría cuando Sidor tenía una gestión privada (el control era de una subsidiaria de Organización Techint). En 2008 ingresó el Estado al gerenciamiento y de inmediato el Frente Revolucionario de Trabajadores Siderúrgicos y un grupo de empleados que prefirieron mantenerse en anonimato por temor a represalias contra sus vidas, denunciaron a Velásquez, por prácticas corruptas.
 
Apenas unas semanas después, Luis Velásquez fue acusado por el Sindicato de Trabajadores de CVG Alucasa, de "corrupto y mafioso" cuando se postulaba al cargo de Gerente de Comercialización en esa empresa, supuestamente promovido por el gobernador Rangel Gómez y Khalid Malled, quienes presuntamente negociaban con el aluminio de manera fraudulenta.
 
¿Verdad o mentira? Lo importante es que la comercialización ahora tiene mala fama, y que Velásquez ha sobrevivido a todo.
 
Los trabajadores
 
Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro es un proyecto siderúrgico venezolano, iniciado durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, cerca de la ciudad de Puerto Ordaz, para la producción de acero con tecnologías de Reducción Directa y Hornos Eléctricos de Arco, con recursos naturales disponibles. 
 
Es uno de los complejos más grandes de ese tipo en el mundo. 
 
La empresa fue vendida a consorcios privados durante el 2do. gobierno de Rafael Caldera porque según informes del Ejecutivo, arrojaba enormes pérdidas al Estado. Pero el gobierno de Hugo Chávez anunció su re-estatización en abril de 2008.
 
¿Y cómo les va a los trabajadores de Sidor ahora que el Estado comanda la empresa?

Los accionistas clase B de Sidor son los trabajadores que tienen el control del 19,9% de la compañía.
 
Ellos rechazaron el balance financiero para el período enero-septiembre 2010 de la empresa, que registró pérdidas por US$ 166 millones, y exigieron a la directiva rendir cuentas claras sobre los excedentes de caja, reveló en ese momento a BNamericas un ejecutivo de la empresa.
 
"Estamos analizando la situación, pero la información que tenemos es que no hay excedentes de caja para los accionistas", dijo entonces Pedro Rondón, representante de los accionistas clase B de Sidor y miembro de la junta directiva de la empresa.
 
Según el ejecutivo, pese a la baja de la producción de la empresa en ese lapso de tiempo -caída que llegó al 20%- el precio del acero debería mantener a Sidor por encima de un saldo rojo.
 
"Sidor debe mantener ganancias, esa es mi opinión y la de los directores de los accionistas clase B, y tenemos información para cotejarla con la información que está entregando la empresa", aseveró.
 
Ahora, en abril de 2011, los representantes del Frente Bolivariano de Trabajadores en Guayanaconsideraron insuficientes los recientes ajustes salariales, aunque afirman que pueden compensar las pérdidas con programas sociales gubernamentales y la compra en la red de mercados comunitarios (mercales).
 
La discusión del contrato colectivo, la renovación de las autoridades sindicales y el destino que tendrá la empresa en los próximos años, integran la agenda de la Coalición Siderúrgica de Sidor con el ministro de Industria Básicas, José Khan.
 
Desde marzo han venido denunciando a la gerencia que insiste en introducir un proyecto chino-venezolano, según manifestó Leonel Grisett, presidente de la Coalición Siderúrgica.
 
"Lastimosamente los sindicatos oficialistas, representados por Suttis (Sindicato Único de los Trabajadores de la Siderúrgica y sus Similares), han venido sirviendo de tontos útiles para la ejecución de este proyecto. Lo que queremos es que el ministro Khan se quite la máscara y nos diga cuál es su plan con respecto a Sidor", manifestó Grisett al diario El Universal. 
 
La historia
 
La idea de una siderúrgica venezolana se incubó en 1953, en el seno de la oficina de estudios especiales de la Presidencia de Venezuela. 
 
 
El inicio de la producción fue casi 10 años después, en 1962, con una capacidad instalada de 750.000 toneladas de acero al año.

Fue un proyecto de mucho dinero malgastado, mucha incompetencia en la gestión... nada que no pueda volver a ocurrir en manos de los burócratas.
 
Durante la Gran Venezuela de Carlos Andrés Pérez (1er. mandato) se proyectó llevar la capacidad instalada a 5 millones de toneladas de acero al año en 5 años, el llamado Plan IV, en el cual se invirtieron US$ 300 millones de la época, con pérdidas operacionales de US$ 400 millones, entre 1974 y 1984. 
 
Un caso muy interesante: En 1985 se inició una ampliación de la planta de tubos sin costura con una inversión adicional de US$ 350 millones, para llevar la producción a unas 150.000 toneladas de tubos al año. Esa planta no se pudo completar.
 
En 1987, Sidor debió endeudarse en US$ 300 millones adicionales. 
 
En 1989 la planta permaneció sin utilización, aunque la empresa argentina TAVSA trató de utilizar los equipos abandonados. 
 
En 1991, Leopoldo Sucre trató de buscar US$ 2.300 millones para invertirlos en el proyecto de los tubos sin costura. 
 
Chávez habla de una nueva inversión, con los chinos, de casi US$ 600 millones, a fin de producir hasta 400.000 toneladas de tubos al año...
 
La inversión del Estado en Sidor fue, según se dice, de US$ 10.000 millones en 50 años, recursos muy mal utilizados por los burócratas, probablemente origen de grandes fortunas personales no declaradas.
 
En un intento de remontar las pérdidas, la empresa se privatizó en 1997, proceso anulado por Hugo Chávez en 2008. Pero en el año 2010, Sidor apenas produjo 1,8 millón de toneladas, menos de la mitad de lo que producia en 2007, cuando la planta era operada por Consorcio Amazonia (que lideraba Techint). 
 
La producción de Sidor en 2010 fue la más baja de los últimos 30 años, cuando se comenzó el Plan IV. 
 
Las pérdidas de Sidor 2008-2010, se acercaron, en base al relato de Pedro Acuña, director de empresa, a US$ 1.000 millones por tener que importar casi US$ 500 millones en acero y pérdidas operacionales directas por otros US$ 500 millones:

> la crisis eléctrica venezolana,

> fallas en los procesos de la planta,

> escasez de materia prima,

> accidentes laborales como la explosión de los hornos 1, 2 y 5 de la acería de planchones y

> un ambiente gerencial anárquico. 
 
Remontar la crisis eléctrica parece prioritario.

Hasta ahora Sidor se abastece de energía eléctrica generada en las represas de Macagua y Gurí, ubicadas sobre el río Caroní, así como de gas natural, proveniente de los campos petroleros del Oriente Venezolano. El problema es que Venezuela padece una grave crisis de generación eléctrica.
 
El proyecto comprende la instalación de 2 termoeléctricas. 
 
El gobierno de Chávez ordenó la construcción de la planta termoeléctrica A, y se espera su pronta entrada en funcionamiento para aportar los primeros 175 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). 
 
Pero lo cierto es que en agosto de 2010 Sidor había prometido esa generación de la planta A para septiembre...
 
La planta B tiene un avance de 50%.
 
2011
 
La producción de Sidor se desplomó 42% en 2010 a 1,8 millones de toneladas -la más baja desde 1996-: la crisis energética obligó a desinstalar varios hornos. 
 
Esta caída en la fundición obligó a Sidor a reducir en 2010 en 77% sus envíos al exterior que apenas sumaron 202.400 toneladas. 
 
Luego del desastrozo 2010, la empresa prometió duplicar su producción en 2011. Para ello el presidente ejecutivo de Sidor, Carlos de Oliveira, citado por la agencia estatal de noticias, AVN, prometió para 2011 la compañía 98% operativa gracias a la recuperación del embalse Guri y la puesta en servicio de las 2 termoeléctricas.
 
La Siderúrgica del Orinoco registró, en el 1er. trimestre de 2011, un alza de 16% en su producción, frente a los 3 últimos meses de 2010, impulsada por el desempeño de marzo, el mejor en más de 2 años, explicó Rubens Llanes, director de producción industrial de Sidor, en un documento difundido por la agencia Reuters. 
 
La manufactura de acero del 4to. trimestre de 2010 fue de 662.000 toneladas, menor que las 766.000 toneladas de los 3 primeros meses de 2011. 
 
Pero lo cierto e irrefutable es que, desde su renacionalización en 008, cuando el Gobierno de Chávez adquirió la mayoría accionaria al consorcio internacional Ternium, la producción de Sidor ha venido en declive al punto que utiliza 40% de su capacidad instalada
 
Sin embargo, para 2011 la siderúrgica prometió elevar su producción a 4 millones de toneladas de acero, aunque los trabajadores dudan de alcanzar la meta fijada por los funcionarios públicos. 
 
"Tomando de referencia el acero líquido, que es el parámetro por el que miden las acerías (...) la producción de marzo fue de 291.000 toneladas (lo que) representa un incremento del 23%", sostuvo Llanes, el mejor nivel en 26 meses (desde enero del 2009).
 
El modelo bolivariano resulta, ante todo, muy ineficiente y lo pagan, por varias razones, los trabajadores siderúrgicos. (Continuará).

Fuente: U24