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martes, 7 de junio de 2011

Cómo los Moyano quisieron silenciar la historia del camionero muerto


EL LÍDER DE LA CGT CONOCÍA A LA FAMILIA GONZÁLEZ


La hermana de González, el recolector de Cliba muerto tras reclamar atención a la Obra Social de Camioneros, contó a Perfil.com cómo Liliana Zulet ofreció un "arreglo"

“Una jornada que comenzó con un paro de recolectores de residuos.Una protesta presuntamente gremial de la que se descubre una muerte. Un paciente que esperó una ambulancia de la Obra Social de Choferes de Camiones durante más de 14 horas. Y la cercana relación de Hugo Moyano y su mujer, Liliana Zulet, con la familia del trabajador fallecido, de histórica militancia en el Sindicato de Camioneros”. Así empieza una crónica que hoy publica diario Perfil respecto a la muerte de Gustavo Adrián González, recolector de la firma Cliba.

Ese medio entrevistó a su hermana, Estela González, quien aseguró: "La vida de mi hermano no se puede arreglar con un billete". Al mismo tiempo, dijo "estar cansada" de la situación que viven los camioneros y que "llegó el momento de hablar".
Según expresó la dolida mujer, "dos días después de la muerte" de su hermano Gustavo Adrián González como consecuencia de un ACV, Liliana Zulet —esposa de Hugo Moyano— llamó a Jésica Pereyra, esposa del trabajador de Cliba, para "arreglar".
 "¿De qué manera podemos arreglar?", fue la pregunta que se escuchó del otro lado de la línea, aseguró Estela sobre el ofrecimiento de la esposa de Hugo Moyano y titular de la Obra Social de Camioneros a la familia del damnificado.
"¡Cuando llamó Liliana, mi hermano ya estaba cremado!", se quejó Estela al criticar porqué no la llamó "dos días antes". Luego contó que los médicos de la Obra Social les devolvieron a su hermano "mutilado" y "con el cráneo abierto y los sesos afuera".
Según refiere Perfil, la historia de la familia González está relacionada más allá de la actual participación en la empresa Cliba."Gustavo González cortaba rutas desde los 14 años para Moyano. Nuestro padre fue un delegado de camioneros que consiguió muchas cosas para los compañeros. Y Hugo Moyano echó a mi papá de Camioneros cuando quiso subir los sueldos", admitió Estela a ese sitio.
"A Liliana Zulet la conocemos a través de Moyano. A Hugo Moyano lo conocemos desde que estaba en Mar del Plata y no era nadie. Además, mi padre hizo subir los sueldos 400 pesos en la época del 1 a 1 y por eso le dieron el raje porque no les servía. El sí luchaba por los compañeros", añadió la mujer.

Redacción de Tribuna de Periodistas

fuente: Tribuna y Perfil


miércoles, 11 de mayo de 2011

Una presión insoportable. Por Joaquín Morales Solá


Hace pocas semanas, Pablo Moyano dijo lo que su padre no puede decir: Néstor Kirchner era, para los Moyano, mejor que Cristina. "Es mejor para nosotros hablar con un hombre que con una mujer", explicó, exhibiendo una notable pátina de machismo. Esa frontal sinceridad, que la Presidenta recibió, dicen, con reprimida furia, precedió al acto del 1º de Mayo, en el que Hugo Moyano la proclamó candidata a la reelección por su cuenta y riesgo. Cristina Kirchner escuchó esos halagos, otra vez, como una presión insoportable de parte de un profesional de la presión.
Moyano notó la distancia presidencial, el frío de un gesto o de una mirada. Decidió, entonces, pegar donde más le podía doler al Gobierno y dejó sin naftas a la clase media adicta a las naftas. En un país donde la mayoría de los autos llevan un solo pasajero (consecuencia también del desastroso sistema de transporte público que el kirchnerismo contribuyó a empeorar), no hay peor noticia que la que da cuenta del cierre virtual de las estaciones de servicio.
La escasez de naftas refresca en la memoria colectiva, además, los peores momentos históricos de desgobierno. Innumerables argentinos se vieron condenados, entre la noche del domingo y la mañana de ayer, a prescindir de sus autos. Moyano estaba detrás de ese boicot.
En ese debate curvado y a la distancia que suelen entablar la Presidenta y Moyano, Cristina Kirchner lo reprendió ayer al jefe de los camioneros de la peor manera: le dijo que necesita más de su solidaridad activa y no tanto de bellas y embusteras palabras de sumisión y acatamiento. Esto es: precisa más que haya naftas en los surtidores antes que la proclamación de una candidatura que es, para ella, una decisión personal, política y familiar, en la que Moyano no tiene nada que hacer ni que decir.
Moyano amontona sus propias cuentas con la Presidenta: ella no fue a su acto político en la avenida 9 de Julio y, para peor, lo obligó a iniciar el diálogo social acompañado por 34 dirigentes cegetistas. Moyano pensaba ir a ese encuentro presidencial acompañado sólo por sus incondicionales, pero la Presidenta le hizo saber que quería verse con toda la conducción de la central obrera.
Moyano entendió que lo trataban como a uno más cuando lo agitaban las versiones de una operación oficial para reemplazarlo por Gerardo Martínez, el histórico líder de los trabajadores de la construcción (Uocra) y el que más enfrentó a Moyano; compiten entre ellos hasta en el nivel de violencia que cada uno de esos poderosos gremios puede producir.
Marketing electoral
El discurso presidencial de ayer fue también una operación de marketing electoral perfectamente planificada.
Enfrentarse a Moyano tiene sus réditos ante amplios sectores de la clase media, sobre todo cuando el reto se debió a la escasez de nafta. Moyano sigue siendo uno de los dirigentes más impopulares para los sectores medios, que lo entrevén como un hombre con una voracidad de poder infinita e imperecedera.
Se mezclaron la necesidad y lo simpático: la Presidenta siempre intuye que detrás de los escándalos sociales de Moyano se esconde un desafío al poder del kirchnerismo. El mapa genético del kirchnerismo siente aversión hacia cualquiera que aspira a tener tanto o más poder que el liderazgo político gobernante.
Cristina Kirchner se muestra como una viuda doliente en público y mucho menos agresiva que en tiempos en que vivía su esposo.
Los sectores populares, que conforman el grueso de sus adherentes, también se pondrán de su lado si ella se muestra como una mujer presionada por un sindicalista ambicioso e irrespetuoso. Cualquier especialista en imagen política sabe quién es el ganador y quién el perdedor cuando se enfrentan en público una mujer y un hombre. El resultado es mucho más propicio para ella cuando se trata, además, de una mujer que cuida hasta la estética de su viudez. Digan lo que digan, Cristina Kirchner camina derecho hacia la candidatura a la reelección, tal como lo anticipó, a pesar de la Presidenta, el propio Moyano.
Inverosímil
Es una pelea a veces inverosímil. Moyano nunca hubiera sido lo que es sin la protección del kirchnerismo. Con cualquier otro gobierno, el jefe cegetista ya habría sido, por lo menos, indagado por alguno de los tres jueces que lo investigan por supuestos hechos de corrupción.
El actual poder político, económico y gremial del secretario general de la CGT (inédito en su tamaño en la historia del sindicalismo argentino) es también una obra del matrimonio que accedió al poder en mayo de 2003. Hace ocho años, Moyano estaba a la defensiva y ni siquiera podía caminar tranquilo por el espacio público. Esa sociedad entre los Kirchner y los Moyano existió y existe, pero el oficialismo apuesta siempre a la desmemoria de una sociedad con demasiadas preocupaciones como para ocuparse del origen de las cosas políticas.
El oficialismo no carece de contradicciones. El senador Daniel Filmus justificaba ayer la protesta de estudiantes del colegio Carlos Pellegrini casi en el mismo momento en que la Presidenta se enojaba con Moyano por el desabastecimiento de las naftas. ¿Por qué los estudiantes pueden parar un colegio y cortar las calles, porque no les gusta el método para seleccionar docentes, y Moyano no debería dejar sin naftas a la sociedad por una cuestión salarial? Las palabras de Filmus fueron especialmente graves porque provenían de un ex ministro de Educación de este gobierno y, tal vez, de su candidato a jefe de gobierno de la Capital.
Es cierto, debe reconocerse, que el estilo Moyano ya hizo escuela en todas partes: en sindicalistas, en estudiantes y hasta en profesionales. Esa política del hecho consumado sentencia a cualquier gobierno a terminar homologando decisiones que han tomado otros en su lugar. El marketing electoral puede tener buenos efectos en una sociedad muchas veces superficial, pero eso no resuelve el conflicto de fondo: es el poder el que termina mostrando su relativa existencia.

miércoles, 6 de abril de 2011

PACTOS SON… NEGOCIOS


Anticipo confirmado: Moyano va por el millonario Fondo Solidario de Redistribución



El pasado 31 de marzo, Tribuna de Periodistas dio cuenta de que, detrás del anuncio del incremento salarial del 24% para el gremio de Camioneros —mucho menos de lo que había sugerido Hugo Moyano días antes— se escondía una suerte de acuerdo secreto con el kirchnerismo que incluía la devolución —léase “entrega”— del  millonario Fondo Solidario de Redistribución que manejan las obras sociales sindicales.
“Se trata de casi 9.000 millones de pesos de los cuales cobró menos de 300 millones (…) El 26 de enero pasado, el kirchnerismo ya liberó $276,3 millones de ese dinero. Fue parte de un pacto que hizo Cristina Kirchner con Moyano, a quien, antes de viajar a Medio Oriente, le prometió que autorizaría el reintegro de $1.000 millones”, publicó este medio en esos días y se anticipó que “la prueba de esta suerte de acuerdo entre Moyano y el Gobierno se conocerá en los próximos días”.
Hoy, el dato se ha confirmado según publican varios medios de alcance nacional. Diario Clarín, por caso, asegura que esa demanda será llevada por Moyano “a la reunión que debe mantener con el ministro de Salud, Juan Manzur”. Para que no queden dudas, el matutino asegura que se trata del “reclamo por la deuda de unos 9.000 millones de pesos que el Estado tiene con las obras sociales sindicales”.
El mismo medio, refrendó lo publicado por Tribuna respecto a la promesa de Cristina Kirchner a Moyano antes de su viaje a Medio Oriente: “De esa millonaria deuda, el Gobierno se comprometió con la CGT a reintegrarles a las obras sociales 1.000 millones en cuatro pagos a lo largo de este año”.
El fondo que reclama el líder de la CGT se forma con un porcentaje —varía entre el 10 y el 20%, según el nivel salarial— de todos los aportes sociales de los trabajadores y empleadores. El dinero que se recauda tiene como finalidad apoyar a las obras sociales en los tratamientos de alta complejidad y cubrir los gastos administrativos de la Superintendencia de Servicios de Salud. No hace falta aclarar que Moyano —hoy jaqueado por haber hecho suculentos negociados en detrimento de los trabajadores—pretende darle un uso diferente al del eventual tratamiento complejo para alguno de sus representados.
Tampoco hace falta mencionar que finalmente el Gobierno liberará esos fondos, no solo porque se ha comprometido a hacerlo sino porque el oficialismo de turno quiere vivir en paz hasta octubre de este año.
Por ello, vale la pena recordar el colofón surgido de la primera nota escrita sobre el pacto entre Moyano y Cristina: “Dos conclusiones quedan a la vista luego de lo aquí relatado: por un lado, la fragilidad del Gobierno respecto al poder de Moyano, de quien parece no poder dejar de ser rehén; por el otro, ha quedado al descubierto el interés real del sindicalista, a quien poco le interesan los trabajadores y ha preferido negociar un magro incremento salarial a cambio de millonadas que terminarán en su propia cuenta bancaria”.
No es poco.

Christian Sanz

fuente: Tribuna

jueves, 31 de marzo de 2011

Retroceder nunca. Por Alfredo Leuco

El rápido acuerdo salarial entre las dos personas mas poderosas de la Argentina le da al año electoral una garantía de racionalidad y estabilidad. Hugo Moyano golpeó la mesa, gritó, pataleó desde las tribunas pero finalmente se alineó con las necesidades del gobierno de Cristina Fernández. El acuerdo es muy interesante: 12% dentro de dos meses. Otro 6% para los dos últimos meses del año. Y el 6% restante recién para marzo del año 2012.
 
Y encima no son porcentajes acumulativos. No tienen nada que ver con las cifras del INDEK que habla del 10,9%. Tiene más que ver con el índice supermercado o changuito. Tampoco es un número salvaje que pueda poner en jaque a la economía. Hugo Moyano es mucho más inteligente de lo que la gente cree. 

Tiene una gran astucia táctica que le permitió llegar a donde llegó. Por un lado para la tribuna mediática parece que cedió en el número total del aumento y en la forma escalonada en que los camioneros van a cobrarlo. Eso deja satisfecha a Cristina porque la paritaria camionera funciona como techo para los aumentos.
 
Si el gremio más poderoso y el que más capacidad de movilización y daño tiene, arregla por estas cifras, ¿Qué le queda para un sindicato más chico? Pero simultáneamente, Moyano arregla mayores ingresos para sus trabajadores por otros rubros que son menos espectaculares pero muy efectivos. Por ejemplo, los 69 pesos por día de vacaciones. Y un plus por productividad que resolverían a fin de año. Pero además, la presidenta le garantizó que en las próximas horas va a anunciar el aumento del mínimo no imponible para el impuesto a las ganancias que la CGT venía reclamando. Ese es otro aumento indirecto de bolsillo. Y como si esto fuera poco, se dice reservadamente que están bien encaminados en la devolución de los 9.000 millones de pesos que la central obrera reclama por las obras sociales. 

Eso calma a las fieras. La platita es música para los oídos de los muchachos de Moyano. Horas antes, tanto Moyano como la presidenta habían coincidido también en su lenguaje de firmeza e intransigencia. En mantener altas las banderas y el listón de sus demandas. “No vamos a retroceder ni un centímetro”, dijo el líder obrero en el homenaje a Saul Ubaldini en Ferro. “No vamos a permitir que se de ni un solo paso atrás”, dijo la presidenta en la inauguración de la universidad Arturo Jauretche. Moyano se refería a los cargos y al poder político. Insiste en reclamar un vice presidente de matriz obrera, un par de ministros, gobernadores y diputados. Quiere que la política refleje el peso de los trabajadores. 

Fue claro la semana pasada cuando reclamó que los intelectuales y políticos que se apropiaron del partido no dejen a los negritos afuera de las listas. Retroceder nunca, rendirse jamás, en términos cinematográficos. En dos palabras: Moyano no frenó con el aumento salarial. Hizo una parada en el camino para cargar nafta. 

Nada más. El también dice Nunca menos. Lo de Cristina fue más general. Fue una arenga a los jóvenes estudiantes y una manera de defender el avance de su proyecto. Profundizar el modelo es la consigna. 

Por ahora Cristina maneja derecho y por el medio de la autopista hacia el 23 de octubre. Moyano es una especie de copiloto que a veces está tentado de agarrar el volante. Ayer, Cristina y Hugo demostraron que ninguno come vidrio. No los une el amor. Pero si el pragmatismo peronista. Tomala vos, damela a mi.



fuente: Continental.

domingo, 27 de marzo de 2011

Historia confidencial: Droguería Urbana, Moyano y la mafia de los medicamentos


LAS PREOCUPACIONES DEL CAMIONERO Y EL PAPEL DE CHRISTIAN DI MARCO





Este joven —Christian Di Marco— se ufanaba de sus contactos políticos y empresarios, a pesar de que no siempre sus “negocios” salían bien.

Así es que hace algunos años montó su propia “empresa”, cuya principal actividad, era la confección de facturas “mellizas”.
Su trabajo consistía en ver a sus clientes en el coqueto bar “La Teckla” ubicado en Paraguay y Talcahuano, aunque a veces para que sus contactos no se conocieran entre si los citaba en el café “Martínez” o en el “cuartito”, ambos no demasiado lejos, solo había que caminar unos cincuenta metros por Talcahuano.
Entre sus clientes estaban: Sebastian Forza, Alejandro Martino, Marcelo Abasto, Martin de Marco, Martin Magallanes y Lucas Conte.
A veces la rutina cambiaba, era cuando lo llamaba Pablo Mancuso: debía llegarse al bar “Lerma” de Scalabrini Ortiz, allí el anfitrión y alguno de los jóvenes antes mencionados se daban el gusto que se cerraran sus puertas con un solo pedido hacia sus dueños.
Pero había un cliente que no frecuentaba ese ambiente: Marcos Hendler de Drogueria Urbana S.A.; a él solo lo veía en su oficina. Marcos no tardó demasiado tiempo en proponerle que fuera su socio. Christian era lo suficiente despierto y conocía el rubro, además tenía la paciencia suficiente para enseñarle, ya que el a pesar de la prosperidad, no sabía nada del rubro.
Y esto le molestaba, porque en el Club de sus amores Independiente, conoció a Hugo Moyano, hombre fuerte de la CGT y líder del poderoso gremio de los camioneros.
El camionero le pedía —le exigía— armar este negocio, pero Marcos no sabía adónde estaba parado.
Por ello, no dudó un segundo en ofrecerle participar de este negocio al joven Christian, quien ya no debería andar deambulando de bar en bar. Cumpliría sus sueños, por fin podría jugar en primera.
En aquellos años ninguno de los tres pensaba que el poder se termina alguna vez.
Hoy Di Marco jura que no participaba, Hendler ruega que no se hable más de Drogueria Urbana, ya que hay en juego 30 puestos de trabajo. ¡Pide piedad! Algo que el no tuvo aquel día que levantó el teléfono y se comunico con Alexia Bergali de Drogueria del Plata S.A.
MH: Hola Alexia
AB: ¿Cómo estas Marcos?
MH: Mirá te llamaba porque los muchachos de camioneros perdieron 19 troqueles de Erbitux
AB: ¡Ah!
MH: ¿Me los podrás conseguir?
AB: Te los mando
Como se ve Marcos aprendió bien cómo manejar el negocio.
Hace pocos días y pese a los esfuerzos de los abogados defensores, llegaron al país técnicos del laboratorio alemán que comercializa el Erbitux.
Los mismos no dudaron un segundo cuando les mostraron los troqueles. A pesar que los especialistas de Policía Federal decían que dudaban, los alemanes echaron abajo todo tipo de especulación. El cartón no es el mismo que se usa en el laboratorio, confirmando los peritajes de ANMAT.
Pocos se percataron de la importancia y trascendencia de ese estudio, ya que si había dudas sobre la legitimidad de estos troqueles, la defensa de Hendler y Moyano descorchaban champagne.
De ahí en más la relación entre el droguero y Moyano cambió totalmente, ambos salieron a echarse la culpa.
Moyano tomó otra actitud, diciendo que el es el responsable. Tratando de no seguir la misma suerte que Juan José Zanola y su esposa.
Liliana Zulet todavía pese a las afirmaciones de su pareja, es quien maneja la obra social del gremio. Dicen sus allegados que cada día teme más en correr la misma suerte de la esposa del bancario (quien pasa sus días en el penal de Ezeiza).
Pasaron demasiadas cosas desde aquel día en que se decidió la incorporación de Christian Di Marco al Staff de Urbana S.A.
Ya muchos no recuerdan el aporte a la campaña del año 2007 y los acalorados festejos por las designaciones de los “amigos” en la Superintendencia de Salud y el APE.
Mientras tanto Hugo aprieta, mete miedo, como si nada hubiera ocurrido. Amenaza con un paro porque es investigado por la justicia suiza. Se da el lujo que el embajador del país helvético, salga a hacer declaraciones. Algo que ni la misma Cancilleria logró en años. Pero no se queda quieto, quiere a uno de sus hombres en la futura fórmula presidencial, cargos en las listas de diputados, concejales. Es como el juego de la perinola: toma todo.
Daniel Llermanos se da el lujo de solicitar a los jueces que brinden “protección” a Graciela Ocaña. Solo falta que pasen la lista del personal que se encargará de dicha custodia. Una risa, poco serio.
Mientras tanto, Hendler no sabe cómo contener al joven que se convirtió en su maestro.
Di Marco no deja de pensar en aquellos días en “La Teckla”, donde junto a Forza, Abasto, De Marco, Magallanes, Martino y Conte armaba sus negocios, con total tranquilidad.
Solo le queda una duda: nunca se animo a preguntarle a Lucas la diferencia que había entre el café que el tomaba y el ristreto que pedía su amigo. No se imaginaba que, como todos, solo lo hacía para llamar la atención. Y no pasar desapercibidos.

Gabriel BritoDNI: 17.576.810

fuente: Tribuna