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domingo, 12 de junio de 2011

Vandalismo. Por Pepe Eliaschev


Un cepo de acero empobreció lo que debería haber sido un debate trascendente. Melancólicamente aferrados a un tiempo pretérito, se hamacaron entre la mentira y la falsificación. Podría haber sido un instante luminoso, pero sigue siendo una interminable cacofonía de oscuridades, un campeonato de imposturas.
Lo de Bonafini es, desde luego, un pretexto ya vaciado de significados, excepto uno, el más desalentador de todos, el que reitera una apasionada compulsión por degradar todo lo valioso, ese vandalismo existencial tan argentino.
Nada más que eso quedará. Lamentarse, claro, de que “hasta eso” haya sido salpicado por la mugre más banal. Quejas contra el destino, del tipo de “ni siquiera ese valor supimos preservar”, pero no mucho más, siempre en el cuadro general de resignado chapoteo en la chatura más abyecta.
Sin embargo, dos nociones se perfilan, poderosas, al cabo de una nueva bacanal en el hedor de la compra-venta de todo. No parece que se pueda salir, ahora mismo, de un torniquete inexorable. Se forma con dos gruesas vigas de blindada convicción ideológica. A casi 28 años de la terminación del gobierno dirigido por los militares entre 1976 y 1983, las enseñanzas de aquella era parecen haberse empobrecido hasta la desesperanza.
Una noción siniestra y perfectamente mentirosa fue contrapuesta a otra de falsedad insultante. La primera sostiene que los millares de muertos que perdieron la vida a partir de 1976 (de los centenares de asesinados entre 1973 y 1976 casi nadie se acuerda) eran todos combatientes revolucionarios que habían tomado las armas para lograr una patria socialista. La segunda presume que se trató de militantes que sólo querían un mundo mejor y estaban todos consustanciados de los ideales más nobles y humanos. Todos revolucionarios fusil en mano o candorosos corderos trágicamente llevados al degolladero sin haber cometido pecado alguno.
No se ha podido aún solventar este intríngulis tan torvamente fraudulento. Se pretende negar que desde el comienzo de la “lucha armada” en la Argentina, mediados de 1962, numerosos cuadros políticos se propusieron consumar un proceso revolucionario a sangre y fuego. El documental La palabra empeñada, recién estrenado, retrata sin posibilidades de equivocaciones y al margen de las ideas de sus realizadores, la desmesura fenomenal de un grupo de alucinados que deambuló por la selva salteña entre comienzos de 1963 y mediados de 1964, en el gobierno de Arturo Illia. La revolución no la hicieron, pero asesinaron por traidores a dos de sus propios camaradas, los desafortunados Pupi Rotblat y Nardo Groswald. Lo que pasó después fue sólo un aumento de escala pero, en esencia, la locura foquista y mesiánica según la cual “el deber de todo revolucionario es hacer la revolución” (Guevara, 1967) galopó con furia hasta el desenlace trágico, que se terminó de rematar con las matanzas que recién amainaron hacia 1978-1979, una larga década después.
La pretensión insana de que esos millares de seres humanos aniquilados eran todos soldados convencidos de su causa y dispuestos a todo ofende la inteligencia más módica y rasguña la sensibilidad más elemental. Una cifra de ellos, imposible de cuantificar, quedó en el camino por su mera condición de sospechosos, ingenuos, negligentes o negadores de la realidad. El plan criminal aplicado desde marzo de 1976 determinó que montones de inocentes fueran arrasados por el solo hecho de que, estadísticamente, algunos de ellos podrían ser peligrosos para la seguridad nacional. Esta mentira atroz (pretender que todos eran revolucionarios sin mella) no es sólo un agravio a la verdad documental más evidente; este mito deleznable forma parte de una mitificación horrorosa, una reescritura de la historia que sólo se explican desde la mala fe más absoluta, desde la industrialización del oportunismo. Va de la mano de la segunda herramienta del fraude, su versión diametral opuesta, tan falsificadora como la primera.
Los muertos de aquellos años no eran revolucionarios que habían resuelto morir matando o matar muriendo; se pretende que eran incandescentes catequistas que en un país con 4% de desocupación se proponían hacer el bien a la sociedad sacando a los pobres de su desesperanzadas vidas. No secuestraron. No mataron. No recluyeron en cárceles del pueblo a nadie. No asesinaron. No asesinaron a criaturas. Nada de ello sucedió. La terrible represión ilegal que caracterizó la barbarie de los militares en el poder fue un episodio aislado del contexto, una furia asesina que sólo se proponía liquidar de la peor manera a unos jóvenes respetuosos de la vida y de los bienes de sus adversarios.
La primera falsificación (eran todos revolucionarios) triunfó en toda la regla. Los atacantes del regimiento de Formosa, que pretendieron copar a balazos una unidad militar en pleno gobierno peronista (diciembre de 1975), son hoy recordados y homenajeados de igual modo que miles de desaparecidos, muchísimos de los cuales sólo eran familiares y amigos de los buscados por la represión.
El monumento que en Costanera Norte recuerda a los desaparecidos (Parque de la Memoria) equipara a quienes mataron y secuestraron en pleno Estado de derecho con quienes fueron liquidados en dictadura.
La segunda variante (todos los muertos eran criaturas inocentes) viola perversamente hasta el alma de aquel proyecto de revolución, porque les quita a las víctimas su propia identidad como subversivos convencidos, personas absolutamente dispuestas a ejercer la violencia mas frontal en nombre de un proyecto fantasmagórico e inexorablemente totalitario, en tanto y en cuanto partía de una soberbia ideológica sin límites.
Nos quedamos, así, en el peor de los mundos, huérfanos de matices, despojados de la posibilidad de pensar y aprender, atrapados en la obscena utilización del pasado, avergonzados de nuestra ineptitud y desnudos como país ante la evidencia de que las anécdotas que estos días nos atosigan de pequeñez revelan la sombría condición en que parece bascular el país.
fuente: Perfil

martes, 7 de junio de 2011

Cómo los Moyano quisieron silenciar la historia del camionero muerto


EL LÍDER DE LA CGT CONOCÍA A LA FAMILIA GONZÁLEZ


La hermana de González, el recolector de Cliba muerto tras reclamar atención a la Obra Social de Camioneros, contó a Perfil.com cómo Liliana Zulet ofreció un "arreglo"

“Una jornada que comenzó con un paro de recolectores de residuos.Una protesta presuntamente gremial de la que se descubre una muerte. Un paciente que esperó una ambulancia de la Obra Social de Choferes de Camiones durante más de 14 horas. Y la cercana relación de Hugo Moyano y su mujer, Liliana Zulet, con la familia del trabajador fallecido, de histórica militancia en el Sindicato de Camioneros”. Así empieza una crónica que hoy publica diario Perfil respecto a la muerte de Gustavo Adrián González, recolector de la firma Cliba.

Ese medio entrevistó a su hermana, Estela González, quien aseguró: "La vida de mi hermano no se puede arreglar con un billete". Al mismo tiempo, dijo "estar cansada" de la situación que viven los camioneros y que "llegó el momento de hablar".
Según expresó la dolida mujer, "dos días después de la muerte" de su hermano Gustavo Adrián González como consecuencia de un ACV, Liliana Zulet —esposa de Hugo Moyano— llamó a Jésica Pereyra, esposa del trabajador de Cliba, para "arreglar".
 "¿De qué manera podemos arreglar?", fue la pregunta que se escuchó del otro lado de la línea, aseguró Estela sobre el ofrecimiento de la esposa de Hugo Moyano y titular de la Obra Social de Camioneros a la familia del damnificado.
"¡Cuando llamó Liliana, mi hermano ya estaba cremado!", se quejó Estela al criticar porqué no la llamó "dos días antes". Luego contó que los médicos de la Obra Social les devolvieron a su hermano "mutilado" y "con el cráneo abierto y los sesos afuera".
Según refiere Perfil, la historia de la familia González está relacionada más allá de la actual participación en la empresa Cliba."Gustavo González cortaba rutas desde los 14 años para Moyano. Nuestro padre fue un delegado de camioneros que consiguió muchas cosas para los compañeros. Y Hugo Moyano echó a mi papá de Camioneros cuando quiso subir los sueldos", admitió Estela a ese sitio.
"A Liliana Zulet la conocemos a través de Moyano. A Hugo Moyano lo conocemos desde que estaba en Mar del Plata y no era nadie. Además, mi padre hizo subir los sueldos 400 pesos en la época del 1 a 1 y por eso le dieron el raje porque no les servía. El sí luchaba por los compañeros", añadió la mujer.

Redacción de Tribuna de Periodistas

fuente: Tribuna y Perfil


martes, 24 de mayo de 2011

En manos del narcotráfico


La sospechosa pasividad de nuestras autoridades permite el constante aumento de la producción y el tráfico de drogas.


La crónica es elocuente. La policía bonaerense logró desmantelar un laboratorio en la localidad de Moreno, donde la pasta base de cocaína se transformaba en cocaína líquida para enviarla de contrabando a Europa impregnada en el interior de valijas y sobres de encomiendas. Al frente del laboratorio se encontraba un ciudadano colombiano que había ingresado desde Bolivia e integraba una red de narcotraficantes colombianos, algunos aún prófugos.
Este hecho, que representa un valioso logro policial y del juez federal de San Nicolás, Carlos Villafuerte Russo, confirma una vez más algo que, siempre basados en datos nuevos, venimos repitiendo en esta columna: el narcotráfico en la Argentina sigue creciendo a una velocidad que asombra y asusta. Este incremento, en el que las capturas y decomisos hacen poca mella y sirven para medir la magnitud del preocupante fenómeno, obedece a la muy sospechosa falta de iniciativa de las autoridades para combatirlo como se debe y para reconocer la verdadera entidad de un drama que ya está en marcha.
Las características del laboratorio clandestino allanado en Moreno, que incluía elementos para fabricar valijas con planchas de poliuretano impregnadas en la cocaína líquida, son novedosas en nuestro país.
Hemos lamentado los patéticos comentarios del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, ante diplomáticos norteamericanos en los que, según cables de WikiLeaks revelados por LA NACION, se mostraba derrotista ante el narcotráfico.
No mucho después se conocieron las amenazas y los balazos que en forma periódica recibieron a modo de intimidación un matrimonio de productores rurales de Entre Ríos y sus cuatro hijos, quienes en septiembre del año pasado encontraron en su finca dos cargamentos de marihuana arrojados desde avionetas. Esos hechos ocurrieron pese a que la familia contaba con protección policial. La familia denunció que las autoridades no tomaron las medidas necesarias para poner fin a la situación y sospecha que los delincuentes buscan obligarlos a abandonar el establecimiento para operar con tranquilidad.
¿Qué mejor aliciente para que estos criminales hostiguen a los ciudadanos que un jefe de Gabinete que se confiesa derrotado?
Días atrás, en una entrevista con el diario cordobés La Voz del Interior, Gabriel Cuomo, vicepresidente de la Unidad de Información Financiera (UIF), sostuvo dos veces que la Argentina "es un país de paso del narcotráfico". No es cierto. Como hemos visto, la simple lectura de las crónicas policiales muestra sin lugar a dudas que la Argentina, además de ser un país propicio para contrabandear droga ingresada de otras naciones, también se va convirtiendo en un país productor y consumidor.
El vicepresidente de la UIF desconoce la información básica y vuelve a poner de manifiesto el lamentable grado de improvisación, la falta de capacidad y el caradurismo que campean en la UIF, organismo que debería ser la principal herramienta en la lucha contra el lavado de dinero y se ha convertido en una unidad colonizada por jóvenes militantes de Libres del Sur, La Cámpora y otras agrupaciones oficialistas.
La incorporación en la UIF de funcionarios, agentes y empleados sin antecedentes en el combate del lavado ha coincidido con un recrudecimiento de las operaciones para atacar o proteger a empresarios según su grado de afinidad con el Gobierno. Para eso, como reveló La Nacion, los jóvenes militantes en la UIF se valen de la información bancaria, financiera y bursátil sensible a la que tienen acceso desde la unidad.
Por último, es preciso tener en cuenta que, tras años de inacción, el repentino empeño del kirchnerismo para que se apruebe una nueva ley de lucha contra el lavado de dinero no obedece a un genuino combate a esta actividad, sino simplemente a su perentoria necesidad de no ser sancionado por el GAFI.
Ante esta falta de acción y exceso de complicidades es lógico que el narcotráfico se vaya convirtiendo cada vez más en parte de nuestra realidad.
Es bien sabido que la industria de la droga trae consigo, como una de sus condiciones imprescindibles para prosperar, la corrupción de las principales fuerzas policiales y de seguridad, de la Justicia, el periodismo y los gobiernos nacionales, provinciales y municipales. Tengamos bien presente cuántas décadas y cuántos miles de muertos le ha costado a Colombia empezar a revertir el reinado del narcotráfico. Tengamos presente el drama que, por las mismas razones y con similares tendales de muertos, sufre México.
La postura de nuestras autoridades de no querer admitir las verdaderas dimensiones de este drama ni las consecuencias que tendrá para toda la sociedad si no se adoptan medidas en forma urgente es una actitud rayana en el suicidio.
fuente: La Nación

lunes, 2 de mayo de 2011

10 claves: Lo que hay que saber sobre bin Laden y su heredero

La prensa pakistaní informa sobre la muerte de Osama bin Laden. 

EL HOMBRE CLAVE AHORA ES AYMAN AL ZAWAHIRI


Si bien la sociedad argentina padeció 2 atentados terroristas en los años '90, el discurso antiterrorista no es muy popular en los días kirchneristas. Para el Frente para la Victoria, antiterrorista es una mala palabra. Entonces, es difícil comprender aquí qué ocurre en otras latitudes. Pero de todo lo que se dice y escribe, es importante saber lo siguiente:


1. El cuerpo de Osama Bin Laden fue identificado por las autoridades estadounidenses comparando muestras de su ADN con unas tomadas del cerebro de su hermana, según informa la edición digital de 'The Telegraph'.
 
EL FBI se hizo con la custodia del cuerpo de la hermana del líder de Al Qaeda, cuyo nombre no se ha revelado, cuando ésta murió de cáncer cerebral hace unos años en Boston, para que, en el caso de que EEUU capturara a Bin Laden, pudieran identificarlo.
 
El cerebro fue conservado y se tomaron varias muestras de sangre y tejidos para recopilar un perfil de ADN.
 
Éstas muestras han sido comparadas con las del hombre abatido a tiros por las tropas estadounidenses en un complejo a las afueras de la capital pakistaní.
 
Bin Laden fue disparo en la cabeza y en el pecho por el cuerpo de operaciones de los SEALS, en una operación dirigida desde hace meses por la CIA.
 
 
2. El gobierno de USA resolvió con rapidez qué hacer con el cadáver de Osama Bin Laden y optó por lanzarlo al mar, según fuentes de la Casa Blanca. Bin Laden nació en Yemen, pero creció en Arabia Saudita antes de renegar de ese país para desplazarse a Sudán, Afganistán y Paquistán, ¿dónde enterrarlo?
 
La acción pretendía respetar la tradición musulmana, que aconseja enterrar a los difuntos en un corto plazo de tiempo, y evitar que la tumba de Bin Laden se convirtiera en un lugar de peregrinación del yihadismo internacional.
 
Pero este miedo es exagerado: de acuerdo a la escuela islámica wahabita, a la que Bin Laden pertenecía, está prohibida la veneración de los muertos para evitar que se conviertan en falsos ídolos. 
 
Un vocero del ejército estadounidense aseguro que se habían seguido todos los ritos establecidos por la religión musulmana: su cuerpo fue lavado y purificado, y tras haber pronunciado la oración preceptiva, se envolvió en un sudario.
 
Pero la práctica de dar sepultura a una persona en el mar no es habitual en el Islam, que aconseja enterrar a las personas sin ataúd, en contacto directo con la tierra y la cabeza orientada a la Meca. 
 
La religión musulmana sí permite dar sepultura en el mar a un difunto durante un largo viaje y con la finalidad de evitar su descomposición, o bien cuando exista el peligro de que los enemigos del muerto puedan exhumar o mutilar el cadáver.
 
Ninguna de estas 2 condiciones se cumple en este caso, de acuerdo con los clérigos islámicos. 
 
 
3. La veloz desaparición del cuerpo de bin Laden inicia 2 polémicas.
 
Por un lado:

> "Ellos pueden decir que lo han enterrado en el mar, pero no que ha sido de acuerdo con el rito islámico"
, sostiene Mohammed al-Qubaisi, el gran mufti de Dubai. "Si la familia no quiere [sus restos], es muy simple en el Islam: cavas una tumba en cualquier lado, incluso una isla remota, pronuncias las plegarias, y ya esta".
 
El mufti libanes Omar Bakri Mohammed, dijo: "Los norteamericanos quieren humillar a los musulmanes a través de este entierro".
 
Por otra parte:

La celeridad provoca rumores sobre la identidad real del fallecido. De hecho, pocas horas después del anuncio, circuló una fotografía falsa de los restos del líder de Al Qaeda. 
 
De momento, Washington no considera necesario mostrar ninguna fotografía del cadáver.
 
 
4. En 'La gran guerra por la civilización' (Editorial Destino), del periodista británico Robert Fisk, del diario The Independent, sigue siendo un ensayo clave porque él fue uno de los pocos que entrevistó a Bin Laden. En enero de 2006 él escribió: "(...) Y todavía seguimos en la visión hollywoodiense de la existencia de Bin Laden -¿está vivo?, ¿cuándo le capturarán?- en vez de examinar su verdadera importancia. Porque Bin Laden ha dejado de ser importante. (...) Buscar ahora a Bin Laden es tan útil como detener a los científicos nucleares después de la creación de la bomba atómica. Ésa es la cuestión. Bin Laden ha creado Al Qaeda. Su trabajo está hecho. Ahora es tan irrelevante como los científicos que lograron la fisión del átomo. Es de Al Qaeda de lo que debemos ocuparnos. ¿Lo hacemos mediante la búsqueda de la justicia para Oriente Próximo? ¿O mediante la eterna "guerra contra el terrorismo", contra los enemigos de EE UU, que nos prometió Bush? (...)".
 
 
5. Algunos indicios de la presencia de Bin Laden fueron la ausencia de televisión y teléfono para ser una mansión y la quema de basura dentro de sus jardines.
 
Situada en el barrio Bilal de la ciudad de Abbottabad, de 90.000 habitantes, el complejo de 2.500 metros cuadrados llamado 'Waziristani Haveli' es mucho más grande que el resto de su vecindario.
 
Según la prensa pakistaní, los propietarios de la mansión son ciudadanos de Waziristán, una región montañosa e inhospita de la frontera afgana gobernada por una tribu semi autónoma.
 
Tiene muros de casi 3 metros de alto coronados con alambres de espino y cámaras, ventanas alargadas hacia lo alto y sólo 2 puntos de acceso.
 
El emplazamiento de Bin Laden estaba muy cerca de una de las principales academias militares de Paquistán. Es decir que el barrio tiene varios puntos de control del ejército paquistaní y es abundante en militares retirados.
 
 
6. De acuerdo a las explicaciones ofrecidas por Obama, los servicios de inteligencia de Estados Unidos llevaban desde agosto de 2010 siguiendo una pista sobre el paradero del líder de Al Qaida.

Es el desenlace más cómodo y deseado por el gobierno por el gobierno de USA. En especial ante todos los enormes problemas y críticas que viene arrastrando tanto la prisión extrajudicial de Guantánamo (ahora reivindicada porque el relato oficial dice que la pista para seguir a Obama se consiguió en el penal) como el sistema de juicios militares especiales contra terroristas instituido por la Administración Bush tras el 11-S (el delator fue uno de los prisioneros en esas circunstancias).

La pista conseguida en Guantánamo sería el nombre uno de sus mensajeros o correos, que se sospechaba que vivía con él. En noviembre, los agentes descubrieron que ese correo residía en un complejo residencial, en Abbottabad, un enclave adinerado en las afueras de Islamabad.

USA no compartió los datos de inteligencia sobre el paradero de Bin Laden con ningún otro país, ni siquiera con Pakistán, por cuestiones de seguridad.
 
 
7. Queda por resolverse quiénes cobran la recompensa de US$ 25 millones que había por Osama bin Laden. La Asociación de pilotos de aerolíneas de USA ofrecía US$2 millones más, con dinero de sus integrantes.
 
Ahora, los más buscados de lo que queda de Al Qaeda son:
 
> Ayman al Zawahri, recompensa por su captura de US$ 25 millones.
 
> Saif al Adel, supuesto miembro de la Yihad Islámica Egipcia y jefe de la rama militar de Al Qaeda. El FBI ofrece US$ 5 millones de euros por información sobre su paradero.
 
> Anwar al Aulaqi, imán de 39 años nacido en USA en 1971. No está comprobado que integre Al Qaeda, pero sí comparte sus ideas y ha participado en la promoción de la organización. Se cree que está oculto en Yemen. 
 
> Fazul Abdullah Mohamed, keniano nacido en 1972 acusado de ayudar a financiar los ataques a embajadas de USA en Nairobi y Dar es Salaam en 1998, así como en atentados en Kenia en 2002. En 2007, Washington creyó que lo había asesinado en Somalia, pero el FBI sigue ofreciendo US$ 3,3 millones por su captura.
 
> Adam Yahiye Gadahn, acusado de dar apoyo material a Al Qaeda, ha protagonizado diversos videos en los que justifica la Yihad. El FBI ofrece US$ 1 millón por toda información que ayude a localizarlo.
 
> Suleimán Abu Ghaith, imán kuwaití de 46 años. Se unió a Bin Laden en Afganistán, en 2000. Desde entonces es uno de los voceros de Al Qaeda.
 
> Fahd Mohammed Ahmed Al-Quso, supuestamente participó en los atentados de Adén (Yemen) de octubre de 2000, y el FBI ofrece US$ 3,3 millones de recompensa por su captura.
 
 
8. A 2 meses de que comience la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, la muerte de Osama Bin Laden supone un espaldarazo para la estrategia del presidente de USA, Barack Obama, de salir del país centroasiático. El plan de transición, aprobado en la cumbre de la OTAN celebrada en Lisboa en noviembre de 2010, establece julio de 2011 como inicio de la retirada y 2014 como el final de ésta.
 
En la actualidad hay en Afganistán 150.000 militares de la Alianza, que deben comenzar en julio a dejar en manos de las fuerzas armadas y la policía afganas la seguridad de los distritos menos conflictivos. Después de 2014, quedará un número indeterminado de tropas extranjeras con la misión de instruir y apoyar a las fuerzas de seguridad afganas.
 
El presidente Hamid Karzai ha utilizado la muerte del líder de Al Qaeda para hacer un llamamiento a la búsqueda de una salida pacífica. Karzai ha pedido a los talibanes que dejen la lucha armada. "Los talibanes deben aprender la lección de la muerte de Osama Bin Laden y abandonar la lucha", dijo Karzai en la TV pública. 
 
 
9. George W. Bush estuvo cerca de capturar a Osama Bin Laden en diciembre de 2001 en las montañas de Tora Bora, donde se había refugiado con un puñado de fieles combatientes. Pero un error garrafal del mando militar estadounidense, que dejó en manos de líderes afganos locales la captura del líder de Al Qaeda para evitar bajas propias, alargó casi 10 años la caza del terrorista más buscado del mundo.
 
El 10 de noviembre de 2001, apenas 2 meses después de los atentados del 11-S, Bin Laden fue visto en la ciudad de Jalalabad, al este de Afganistán. Ese día comió con varios cientos de líderes tribales de la etnia pastún, a quienes arengó con la promesa de derrotar a los estadounidenses como ya hicieron antes los muyaidines afganos con el Ejército soviético.
 
Acabado el almuerzo, el multimillonario saudí repartió entre los asistentes sobres con fajos de rupias paquistaníes. Algunos, los más influyentes, recibieron hasta el equivalente a US$ 10.000: había que asegurarse el apoyo de la población local. 
 
Al día siguiente, acompañado de decenas de guerrilleros afganos y militantes talibanes de varias nacionalidades, Bin Laden puso rumbo a Tora Bora, enclave de la cordillera de Spin Gar o Montañas Blancas, cercano a la frontera con Pakistán. 
 
El líder de Al Qaeda resistió los bombardeos de los aviones F-14 y B-52 estadounidenses, que castigaron casi sin descanso Tora Bora a principios de diciembre de 2001. Él conocía el terreno, y había financiadola ampliación de una red de túneles y cuevas que los muyaidines ya habían utilizado para refugiarse de los bombardeos soviéticos. Y logró huir a Pakistán a través de las montañas, con la ayuda de la población local.
 
Tora Bora fue un fracaso: USA también le pagó a los líderes tribales locales para atrapar a bin Laden. Pero 2 de sus líderes, Haji Mohamed Zaman y Hazrat Ali eran rivales irreconciliables y aprovecharon la coyuntura para resolver disputas internas e intentar hacerse con el control de la región de Jalalabad. Según una investigación del periódico estadounidense The Christian Science Monitor, el comandante Hazrat Ali dejó escapar a militantes de Al Qaeda y puso a controlar las posibles vías de escape a un subordinado que había trabajado antes para Bin Laden. Ali reconoció a la BBC: "Fue muy difícil porque todos simpatizaban con Osama. Él dio armas a la gente, les dio dinero; todas las casas de las montañas cooperaron con él."
 
 
10. ¿El sucesor de bin Laden es Ayman al Zawahiri? El virtual sucesor de Bin Laden lleva en la clandestinidad alrededor de 47 años, es decir, desde los 15.
 
Él está considerado como el hombre que radicalizó a Bin Laden en los años '80 y le llevó a romper con líneas islamistas más moderadas en la 'yihad' ('guerra santa') de Afganistán.
 
Hasta entonces, el ingeniero Bin Laden era un joven de la 'rama pobre' (su madre era siria) de una de las familias más ricas de Arabia Saudí, un idealista sin experiencia política, estrictamente religioso, pero más próximo a los Hermanos Musulmanes, representados en la resistencia afgana por el saudí Adbalá Azzam, el comandante guerrillero afgano Ahmad Shan Masud, conocido como 'el león del Panjshir', y el partido Jamiat Islami (Asociación Islamica). En aquella época Bin Laden simpatizaba con los movimientos ultrarradicales pero no era un miembro de ellos.
 
El médico Al-Zawahiri había sido un miembro de los Hermanos Musulmanes, pero de su versión más radical. Nacido en Egipto e involucrado en el asesinato del presidente de ese país, Anuar el Sadat, derivó en el ideólogo de Al Qaeda y, según muchos, en su virtual líder, relegando a Bin Laden a un papel ornamental. 
 
Pero Al-Zawhiri no tiene acceso a las fortunas de los jeques árabes, ni a las familias reales de la región, como tenía Bin Laden. A cambio, es un político, curtido en mil batllas. Y en las torturas. Después del asesinato de Sadat, la policía egipcia le arrestó. Fue torturado. Y, después, diría una frase memorable: "La muerte es más misericordiosa que la tortura".
 
Bajo los maltratos, Al-Zawahiri delató a uno de los jefes del magnicidio, el oficial del Ejército egipcio Isam al-Qamari, al que define en sus memorias que tituló 'Caballeros bajo la bandera del Profeta' como"una persona noble en el sentido estricto de la palabra". Qamari fue detenido como consecuencia de la delación de al-Zawahiri. Y, en un golpe perverso, las autoridades egipcias pusieron a ambos (delator y delatado) en la misma celda. El que sería Nº2 de Al Qaeda fue puesto en libertad 3 años después.
 
Al-Zawahiri viajó a USA, donde gozaba de buenos contactos con la CIA, para recaudar fondos para su Guerra Santa. No fue hasta 1998 cuando la Yihad Islámica Egipcia se fusionó con el grupo de Bin Laden.
 
Él se trasladó a Arabia Saudí, primero, a Pakistán, después, y finalmente a Sudán: dirigió la actuación de la Yihad Islámica Egipcia, un grupo que realizó ataques tan salvajes contra civiles (en ocasiones, en los territorios de los países que les permitían tener bases, como Pakistán) que acabó provocando un rechazo que obligó a apagarlo.
 
El periodista Peter Bergen, que entrevistó a Bin Laden en 1998, ha declarado que el fallecido líder de Al Qaeda "siempre buscaba, probablemente, un mentor, una figura paterna, que sustituyera a su propio progenitor", para quien él era un hijo 'de segunda', tenido con una extranjera y alejado de su círculo íntimo. 
 
Al-Zawahiri convenció a Bin Laden de la necesidad de atacar 'al enemigo lejano' en lugar de a los Gobiernos regionales, para restaurar la pureza del Islam. También le convenció para asesinar a Abdalá Azzam, un fundamentalista moderado, cuando éste se aproximó a Masud, en 1989. 48 horas antes del 11-S, Masud (el último líder que resistía a los talibán y a Al Qaeda, con apoyo activo de Irán, India y Rusia) fue asesinado por orden de Bin Laden.

fuente: U24