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sábado, 12 de marzo de 2011

Oyarbide no puede estirar mas los tiempos y vuelve a indagar al “Momo” Venegas

El titular de la UATRE deberá presentarse este lunes 14/03 ante el magistrado federal para ampliar su declaración indagatoria en el marco de la causa en la que se investiga el tráfico de remedios adulterados, momoento en el cual empezará una nueva cuenta regresiva para el polémico juez.


El juez federal Norberto Oyarbide volverá a indagar este lunes (14/03) al sindicalista Gerónimo Venegas, en el marco de la causa por tráfico de medicamentos adulterados.

Cabe recordar que el titular de Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) fue detenido el pasado 10 de febrero e indagado por el magistrado durante 7 horas. Luego, Oyarbide le concedió la excarcelación y fijó una caución real de $ 500.000. Posteriormente decidió volver a citarlo.

Ahora, Venegas deberá ampliar su declaración indagatoria ante el magistrado. Según se ha anunciado, lo asesorará legalmente y patrocinará el expresidente Eduardo Duhalde. 

¿Quo Vadis Oyarbide?
Cabe recordar que la detención del “Momo”, por solo 48 horas, había generado un gran revuelo político y fuertes protestas gremiales que pusieron al magistrado en una muy difícil situación.

Resulta que el sindicalista estuvo detenido solo durante 48 horas (del 11/02 al 12/02) por orden del magistrado, que lo excarceló en medio de una gran presión -política y del gremio- previa fianza de $500.000.

Las interpretaciones acerca de la detención -antes de la indagatoria- de Venegas fueron varias: la principal es que hubo una motivación política. Esta teoría es la que manejó el sindicalista, hombre cercano a Eduardo Duhalde, ahora enemigo íntimo de los Kirchner.

Pero la realidad es que Oyarbide dispuso citarlo justo cuando se estaban por vencer los plazos legales para definir el procesamiento del gremialista.

Ya el 18/02 Urgente24 adelantaba que Oyarbide se había colocado en una muy delicada situación:

Decíamos entonces que si bien en términos técnico-procesales la decisión del juez Norberto Oyarbide de liberar al gremialista Gerónimo “Momo” Venegas el viernes (11/02) podía estar exenta de reproches, los componentes político de su decisión -y de la que aún tiene por delante- condicionan severamente su futuro.

No parecieran existir, o por lo menos no se habían manifestado públicamente, agravios de índole técnico-procesales por la decisión del juez Oyarbide de liberar al gremialista Gerónimo “Momo” Venegas el sábado (12/02) previa fianza de medio millón de pesos. Sin duda se debía a razones estrictamente jurídicas y bien fundamentadas.

Sin embargo, a nadie podía escapársele la formidable presión social ejercida por el gremialismoperonista, muy unificado por cierto cuando golpean esas puertas a pesar de sus públicas diferencias, haya sido el factor, o por lo menos un factor determinante, que precipitó la decisión de un juez por demás controvertido y demasiado proclive a actuar atendiendo las relaciones del poder político de turno.
El llamativo procedimiento, o sus formas, que comenzaron con la detención de Venegas, sin procesamiento, y su inmediata liberación, volvía a poner al juez Oyarbide en una situación nada envidiable.
Porque el juez, tomada la declaración indagatoria, contaba con 10 días para delimitar su la situación procesal del imputado, procesándolo, sobreseyéndolo o dictándole la falta de mérito. El tiempo pasó y los plazos se vencieron… y Oyarbide tomó su decisión sobre el límite de ese plazo perentorio que vencía, no por casualidad, este viernes 25/02, justo cuando decidió volver a convocarlo para ampliar su indagatoria. 

Porque Oyarbide debe aún decidir la surte procesal de Venegas. Sus opciones son limitadas por su propio accionar.¿Cómo justificaría Oyarbide que, una semana luego de detenerlo, no existen pruebas para continuar el proceso judicial contra Venegas? Simplemente no lo podía hacer. O no sin riesgo de, como mínimo, ser destituido como juez por el Consejo de la Magistratura donde se acumulan los pedidos de juicio político para su remoción. Es dable pensar que allí no terminarían las penurias del entonces ex magistrado quien debería afrontar varios planteos penales y civiles.

Por lo tanto, solo se podía (y así las cosas aún) esperar el procesamiento del “Momo” bajo dos supuestos distintos: con o sin prisión preventiva para que afronte el juicio dentro o fuera de la cárcel. 

Como bien explicaba el portal Puntojus, el juez tendría a la firma 2 modelos de resolución. En ambos, se decreta el procesamiento del titular de la UATRE Gerónimo 'Momo' Venegas. Sin embargo en uno se le dicta la prisión preventiva siguiendo el modelo que se aplicó con Juan José Zanola, y en el otro se le permite al sindicalista permanecer en libertad durante el proceso.

Los 2 ejemplares tienen una parte idéntica y otra diferente. El primer caso es porque en ambas se decreta el procesamiento del líder sindical, con lo cual indefectiblemente el mismo quedará en calidad de procesado, considerando el juez que existe semiplena prueba de la comisión del delito del que se lo acusa.

Sin embargo, la diferencia entre los modelos de resolución es muy importante en términos judiciales y políticos, habida cuenta de los hechos que se suscitaron la semana tras la abrupta y poco convencional detención de Venegas. Uno de los modelos sigue la línea que se estableció con otro sindicalista, el bancario Juan José Zanola, es decir, la prisión preventiva, lo cual puede aparejar otro descalabro social como los jueves (10/02) y viernes (11/02) pasados.

El segundo modelo de procesamiento es 'sin prisión preventiva', el cual minimizaría el conflicto y daría un poco de aire político a Oyarbide. Sin embargo, firmar esta segunda resolución complica jurídicamente al juez. Si previo a procesarlo, lo mando a detener con semejante montaje escénico, lo incomunicó y solo lo liberó por presión social y del fiscal Luís Comparatore, es porque creía en la posibilidad de fuga de Venegas. De lo contrario su disposición debería ser leída como arbitraria y eminentemente política.

Cuanto más deberá entonces sospechar la posibilidad de la fuga de Venegas después de procesarlo, con lo cual dictar la resolución sin aplicar prisión preventiva sería altamente contradictorio con las medidas de la semana pasada, totalmente incoherente. Pero a la vez, ordenar la prisión preventiva, complicaría severamente la vida de Oyarbide en términos político-sociales.

El histriónico magistrado daba una muestra más de como hundirse en el propio berenjenal. Como consecuencia de sus propias acciones, no tiene una salida que le permita quedar indemne después de semejante movida.

Pero lo intentó este viernes (25/02) con su nueva convocatoria a ampliación de la indagatoria. El objetivo (formal) de la audiencia será repreguntarle al titular de UATRE sobre la adquisición de rodados para destinarlos como “trailers” y hospitales para zonas rurales, pero el objetivo (real) es otro: ganar tiempo (otro 10 días para ser precisos), ese bien tan preciado en política.

El (doble) factor Pedraza:

La detención del titular de la Unión Ferroviaria, José Pedraza en la madrugada del martes (22/02) precipitó que Oyarbide ganase tiempo ante las posibilidades de que se reviva la situación de presión sindical sobre la Justicia. Oyarbide aún tiene la papa caliente entre sus manos y su desactivación no es tarea sencilla, menos en un clima desfavorable.

Por otro lado, fue justamente la jueza Susana Wilma López quien efectuó la detención de Pedraza. La jueza suena fuerte -fogoneada por la Trasversalidad K- como reemplazo de Oyarbide, quien viene coqueteando con su jubilación desde hace un tiempo por haber cumplido con los requisitos que la carrera judicial impone.

¿Estaba ganando tiempo para eso?

A partir del lunes próximo (12/03), comenzará nuevamente la cuenta regresiva para que Oyarbide se expida y defina. Tiene 10 días desde ese entonces para definir la suerte procesal del “Momo” y, de rebote, su propia situación en el entuerto en el que se metió.



fuente:  http://www.urgente24.com/noticias/val/5335/ficha.html

lunes, 28 de febrero de 2011

Llegó el tren de la Justicia. Por Nelson Castro


LA DETENCION DE PEDRAZA Y EL CASO VENEGAS


Con el sindicalismo convulsionado, la CGT en silencio y el ala dura del Gobierno apuntando a Scioli, el peronismo transita su laberinto.


La detención de José Pedraza, el hasta ahora intocable líder de la poderosa Unión Ferroviaria, es un hecho de enorme trascendencia desde tres aspectos fundamentales, a saber: jurídico, político y gremial. Veamos:
Desde el punto de vista judicial, lo es porque confirma la existencia de evidencias de peso referidas a la sospechosa condición de autor intelectual del brutal crimen de Mariano Ferreyra atribuida al líder sindical ahora preso.

Desde el punto de vista político, lo es porque roza, no sólo al Gobierno –que alimentó una alianza con Pedraza, la que luego pretendió negar y que a la postre devendría en un verdadero salvavidas de plomo para el oficialismo–, sino que también sacude a la conducción de la CGT.
Finalmente, desde el punto de vista sindical, porque con la detención de Pedraza quedó al descubierto, una vez más, un nivel de prosperidad económica difícilmente explicable –al igual que la que exhiben otros líderes sindicales de la cúpula de la CGT– propia de un magnate, hecho que no hace más que confirmar las sospechas de corrupción que circundan al dirigente detenido.

En este marco, otra vez la Justicia estuvo en el centro de la atención como consecuencia de las reacciones que se fueron produciendo en torno del caso. Apareció, otra vez –y seguramente impulsada por el recuerdo de lo acaecido en el caso de Gerónimo Venegas– la metodología del apriete. Ahí estuvieron pues, los sectores más cercanos al líder ferroviario, llevando adelante los paros que dejaron literalmente en la vía a decenas de miles de personas que, indefensas, tuvieron que afrontar una humillación aún mayor que la que diariamente les impone la dura realidad de viajar en trenes obsoletos, destartalados, imprevisibles e inseguros. Afortunadamente, la jueza Wilma López –que no es Oyarbide– se mantuvo firme en su postura, producto seguramente de la fortaleza de las evidencias con las que cuenta y, por ende, ninguno de esos aprietes funcionó. El decurso de los hechos demostró, además, que la situación de Pedraza es muy delicada; al respecto, el silencio de la CGT tuvo el valor de una lápida.
En la particular interna que se ha desatado dentro el Gobierno, el ala dura del kirchnerismo ha expresado su satisfacción con la detención de Pedraza, no sólo porque ello ha representado un avance importantísimo en cuanto a demostrar la real intención tanto de la jueza como del fiscal de la causa de ir tras los pasos de los autores intelectuales del crimen de Mariano Ferreyra, sino también por que ello ha significado también un paso adelante en la avanzada contra la así llamada burocracia sindical.

El caso Ferreyra proyecta así toda su dimensión política. Queda, sin embargo, un asunto pendiente de una investigación aún más profunda: es el referido a la conducta de los efectivos de la Policía Federal desplegados ese día en el lugar de los hechos, quienes recibieron la inexplicable orden de abandonarlo, dejándolo así transformado en una verdadera zona liberada. Al margen de los efectivos policiales bajo sospecha, las características de su accionar llevan inexorablemente a buscar en los niveles superiores a ellos el origen de una orden calve para que la patota que respondía a la conducción de la Unión Ferroviaria actuara de la forma en que lo hizo.

En donde los espíritus se crispan día tras día es en la relación de la provincia de Buenos Aires con la Nación. Dos temas le complican la vida política a Daniel Scioli: uno es el de las colectoras; el otro, el de la inseguridad.

Las llamadas colectoras siguen siendo piedra de una discordia que dejará heridas difíciles de cerrar en muchos intendentes kirchneristas de la Provincia. “Si el Gobierno insiste con esto, va a potenciar a otros sectores del peronismo que, a manera de ambulancias, se van a quedar con la adhesión de varios de ellos”, expresó en la semana el intendente kirchnerista de General Villegas, Gilberto Alegre. En ese universo se inscriben una cantidad de jefes comunales a quienes el único amor que los une al kirchnerismo es el de la caja. “Van a terminar arreglando con nosotros porque no les queda otra; ¿adónde se van ir, si no?”, señala una voz que refleja el pensamiento de un ministro con despacho en la Casa Rosada, la que agrega: “Necesitamos de las colectoras sí o sí por que sin ellas el triunfo en primera vuelta se torna casi imposible”.
El otro asunto complicado para Scioli es el de la seguridad. Los embates contra su ministro de Seguridad y Justicia, Ricardo Casal, son ya cosa de todos los días. El gobernador –al menos por una vez– ha reaccionado y ha dado órdenes de salir a defenderlo. Habrá que ver cuánto tiempo más resiste. El ala dura del kirchnerismo detesta a Casal porque considera que su enfoque del problema va en dirección exactamente opuesta a la que se propugna desde el ministerio que encabeza la doctora Nilda Garré. Hay allí, por lo tanto, un capítulo muy denso con final abierto, en el que se mezclan muchas cosas. En la conferencia de prensa en la que se buscó presionar para desplazar a Casal, estaba el diputado por Nuevo Encuentro Martín Sabbatella, quien le habrá de disputar la gobernación a Scioli. Esto encendió las luces rojas en el entorno del mandatario provincial. A todos ellos les queda claro que lo que está en juego ya no es tanto la permanencia del cuestionado ministro, sino la gestión de Scioli y su futuro político. Los sectores duros del kirchnerismo sienten un visceral desprecio por el gobernador. Esto ya no es un secreto a voces; muy por el contrario, es algo que no se calla y que se expresa en voz bien alta. Nadie sabe bien qué es lo que hará Scioli de aquí en más. Lo que sí se sabe es lo que harán sus adversarios internos quienes, ante la realidad de no poder prescindir de él –en todas las encuestas a la gobernación lidera– intentarán esmerilarlo, acotarlo y, si es posible, humillarlo. Es lo que hay.


sábado, 12 de febrero de 2011

¿Por qué Hugo Moyano no fue citado por Oyarbide?


EN EL 2010 OYARBIDE LE DIJO A MOYANO QUE RECUSE A BONADÍO...

Desde el año pasado Bonadío reclama a Oyarbide datos para cruzar datos con su investigación al camionero.
Perfil - Por supuesto, no recibió nada. Y Moyano ya decidió: quiere en su causa al mismo juez que sobreseyó a los Kirchner y procesó a Macri.
Oyarbide se habría reunido primero con Bonadío por la causa. Luego le habría “sugerido” al camionero que recusara a Bonadío, y así quedársela él.
Dos jueces federales se disputan la potestad de investigar al poderoso sindicalista Hugo Moyano y los supuestos manejos irregulares en la obra social del gremio más fuerte del país. Oschoca, la entidad que administra la salud de los camioneros, está sospechada de cometer supuestas irregularidades en la confección de expedientes que la obra social de Camioneros presentó a la Administración de Programas Especiales (APE) para cobrar reintegros del Estado en una causa que instruye el magistrado Claudio Bonadío pero que ahora le reclamaría su par Norberto Oyarbide.
A puertas cerradas, en los despachos de los tribunales de Comodoro Py, el resentimiento hacia el juez Oyarbide crece entre sus colegas. Desde octubre pasado, algunos jueces federales ya le guardaban rencor por sentirse “rezagados” de las causas políticas –como reveló entonces PERFIL–, como la de enriquecimiento ilícito de Néstor y Cristina Kirchner, u otra causa por el mismo delito contra el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime, entre otras tantas que acumula “el juez del momento”.
“Se mete en los expedientes de los demás”, arremete ofuscado un magistrado, haciendo referencia, dice, “no sólo” a la reciente puja entre el juez que investiga la mafia de los medicamentos y Bonadío (ver página 9). El viernes, el juez federal en lo penal tributario Javier López Biscayart –a quien el oficialismo profesa una estima nula– debió pelearle la competencia a Oyarbide para poder seguir investigando el Caso Skanska, por el supuesto pago de coimas en el gasoducto Norte, otra causa sensible para el Gobierno.

JUSTICIA & POLÍTICA EN EL AÑO ELECTORAL


El juez federal Norberto Oyarbide no citó al sindicalista Gerónimo Venegas sino que ordenó detenerlo el jueves 10/02 con el propósito de indagarlo el sábado 12/02. La situación provoca muchas interpretaciones pero ninguna favorece al magistrado.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Hugo Moyano convocó de urgencia a la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT) para analizar la detención de Gerónimo Venegas en la causa por la mafia de los medicamentos.

El encuentro se realizará en la sede del sindicato de peones de taxis.

La CGT Azul y Blanca, que lidera el gastronómico Luis Barrionuevo y tiene a Venegas como asociado tuvo una reunión de urgencia el jueves 10/02 en la sede de la Unión de Trabajadores Gastronómicos para decidir si convocaba a protesta o redactaba un documento crítico hacia el Gobierno y el juez Norberto Oyarbide.

La detención de Gerónimo Venegas genera distintas protestas. Un grupo de ruralistas corta la ruta 9 y otro bloquea el tránsito en los accesos al puente Pueyrredón.

Además, manifestantes interrumpen el tránsito en varias rutas de la provincia de Córdoba.

El bloqueo en el kilómetro 145 de la ruta 9, a la altura de San Pedro, comenzó poco antes de las 8:00 y se mantendrá "por tiempo indeterminado". Uno de los carriles quedó liberado.

Los manifestantes que protestan en el puente Pueyrredón, en tanto, bloquean parcialmente la subida de la avenida Mitre, mano a la Capital, y totalmente la bajada que conduce a Avellaneda.

En Córdoba, en tanto, están cortadas la ruta provincial 6, a la altura de Cruz Alta; la ruta nacional 9 sur, en la localidad de Oliva; la intersección de las rutas 2 y 158, en la salida de Villa María, y de las rutas provinciales 4 y 6, Justiniano Posse.

El juez federal Norberto Oyarbide indagará este sábado 12/02 a Gerónimo Venegas, secretario general de las 62 Organizaciones y de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), quien fuera detenido este jueves 10/02 en el marco de la investigación por tráfico de medicamentos adulterados.
 
En tanto, Oyarbide dispuso el secreto de sumario en la causa.
 
¿Oyarbide considera que Venegas podría fugarse y por eso no lo citó previamente a indagatoria?
 
¿Oyarbide quería provocar un impacto político y por eso envió a esposar a Venegas?
 
¿Oyarbide considera que hay pruebas tan contundentes contra Venegas que no se justificaba concederle ni 1 minuto más la libertad?
 
Las interpretaciones son diversas.

También hay debate acerca de si Norberto Oyarbide sigue directivas de la Casa Rosada o actúa en forma independiente.

Si actuara en forma independiente no se entiende el motivo de su tolerancia hacia Hugo Moyano, el jefe de los camioneros y de la CGT oficialista.

Si Oyarbide sigue directivas de la Casa Rosada, ¿Moyano es el límite o caerán los límites, según evolucione el año electoral?
 
También lo son las informaciones de los diarios.
 
Por ejemplo, cal y arena: Página/12 y Clarín.
 
 
"El miércoles a la noche, Gerónimo “Momo” Venegas, referente de la pata sindical del duhaldismo y líder del gremio de los peones rurales, comía asado junto al ministro de Justicia y Seguridad porteño, Guillermo Montenegro; el ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, y la diputada de PRO Gabriela Michetti, entre otros, en el Sindicato de Espectáculos, en Pasco 148.

Ayer a la mañana estaba preso en dependencias de la Policía Federal en Palermo por orden del juez Norberto Oyarbide, quien lo vincula al desvío de subsidios del Estado previstos para costosos tratamientos médicos e investiga sus lazos con la comercialización de remedios truchos, vencidos o robados. El dirigente será indagado mañana y le podrían imputar delitos graves, como su presunta participación en una asociación ilícita. Eduardo Duhalde y Felipe Solá salieron a defenderlo automáticamente y atribuyeron la detención a un “apriete” del gobierno nacional. A última hora fue detenido también el presidente de la Mutual de Agua y Energía de Mendoza, Juan José Denaro.
 
Venegas, secretario general de las 62 Organizaciones, quedó incomunicado en la Alcaidía de la Superintendencia de Investigaciones en Villa Lugano, donde lo llevaron esposado. Se convirtió en el segundo líder sindical arrestado en la megacausa de los medicamentos: el jefe de La Bancaria, Juan José Zanola, tuvo un papel preponderante desde el comienzo y lleva un año y dos meses en prisión. Denaro, detenido anoche en Mendoza, es un dirigente poco conocido que respondería al brazo sindical del peronismo que conduce el Momo Venegas. La Federal también estaba ayer tras los pasos de otros dos imputados, uno de ellos Rubén Romano, el ex gerenciador del PAMI.

La detención de Venegas es, según allegados a la causa, consecuencia de escuchas telefónicas que lo comprometen y de la prueba recolectada en allanamientos que se hicieron en noviembre y diciembre del año pasado en la obra social de su gremio, la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre), así como en una imprenta en la que se secuestraron 7000 troqueles falsos. Se investiga además su posible relación con la comercialización de medicamentos truchos. (...)".
 
 
 
"Un día después de procesar por segunda vez al recaudador de la campaña kirchnerista de 2007, Héctor Capaccioli, el juez federal Norberto Oyarbide volvió a sorprender con otro golpe de alto impacto en la causa por la mafia de los medicamentos: detuvo al secretario general del sindicato de los trabajadores rurales, Gerónimo “Momo” Venegas , un dirigente claramente alineado en la oposición e identificado con el ex presidente Eduardo Duhalde.

Venegas fue detenido ayer a la mañana en la sede del sindicato por una comisión policial enviada por Oyarbide. Luego fue llevado a la sede de la División de Investigaciones Federales de Organizaciones Criminales (DIFOC), en el barrio de Palermo, y de allí a la alcaidía de la Superintendencia de Investigaciones Federales, en el barrio de Villa Lugano. Mañana será trasladado a los tribunales de Comodoro Py para ser indagado por el juez.

“Estoy tranquilo” , alcanzó a decir ayer Venegas cuando lo trasladaron de Palermo a Villa Lugano. El dirigente gremial fue defendido por Duhalde, quien en conferencia de prensa responsabilizó al Gobierno por su detención y cuestionó duramente a Oyarbide.

Una de las principales quejas contra el magistrado escuchadas ayer es porqué ordenó la detención de Venegas, sin haberlo citado previamente a los tribunales, mientras que al doblemente procesado Capaccioli lo mantuvo en libertad pese a los numerosos delitos que se le endilgan. (...").
 
 
Otra demostración de cal y arena: Tiempo Argentino vs. La Nación.
 
 
"(...) Tiempo Argentino publicó ayer que “habría novedades en el expediente (de la ‘mafia de los medicamentos’) en las próximas horas. Y esas novedades apuntan sobre Venegas”. La obra social sindical había sido allanada en diciembre pasado, junto con la de los obreros de maestranza, cuyo tesorero Roberto Roger Rodríguez, fue asesinado por sicarios hace dos semanas en un descampado de la localidad bonaerense de San Miguel. 

Fuentes judiciales consultadas por este diario revelaron que la investigación se precipitó en las últimas horas y que el juez mantuvo en secreto su decisión de detener a Venegas, hasta que la firmó el miércoles por la noche. Sólo su secretario letrado Carlos Leiva sabía lo que iba a ocurrir ayer por la mañana. Uno de los más sorprendidos fue el fiscal federal Luis Comparatore. Finalmente Venegas fue detenido por una comisión policial en sus oficinas de la UATRE.
 
El sindicalista duhaldista será defendido formalmente por un abogado socio del fallecido ex ministro de Justicia bonaerense durante la gobernación de Eduardo Duhalde y ex integrante del Consejo de la Magistratura Jorge Casanovas. Se trata de un abogado interno de la UATRE y, en principio, será la cara visible de la defensa. Hoy se presentará ante Oyarbide.

Sin embargo, fuentes judiciales revelaron que ni bien se conoció la noticia de la detención, el sindicalista gastronómico Luis Barrionuevo puso en movimiento a sus propios abogados para definir una estrategia para la defensa. En un cónclave que tuvo lugar a media tarde en la sede del sindicato, del que participaron dirigentes gremiales y varios abogados penalistas, una voz preguntó: “¿Quién lo puede sacar libre?” 

La respuesta fue el silencio. “Nadie detiene un jueves para liberar un sábado. El ‘Momo’ va a pasar una temporadita adentro”, coincidieron. Allí quedó establecido que quien tendrá la última palabra sobre su defensa será el propio Venegas, cuando el sábado Oyarbide le levante la incomunicación para que pueda entrevistarse con sus abogados, previo a la indagatoria. (...)".
 
 
 
"(...) Eduardo Duhalde se movilizó como pocas veces desde que dejó la Presidencia para defender a Gerónimo Venegas, el sindicalista más identificado con él. Habló con peronistas, radicales y macristas en busca de respaldo para instalar la idea de una persecución del Gobierno contra los opositores, ejecutada por el ubicuo juez Norberto Oyarbide. Habló también con oficialistas y con allegados al jefe de la CGT, Hugo Moyano.

La oposición se sumó previsiblemente a la teoría conspirativa. Pero, en el máximo sigilo, la caída de Venegas causó un alboroto acaso mayor en otros terrenos cercanos al kirchnerismo. Sobre todo en el mundo sindical, los grandes jefes saben que cualquiera puede ser el próximo.

En el enorme cúmulo de expedientes judiciales sobre la denominada mafia de los medicamentos hay pruebas que pueden comprometer desde Moyano a los históricos Gordos. Cerca de 80 obras sociales están sospechadas de haber participado del fraude al Estado y a sus afiliados descubierto hace tres años. Ya había caído preso el bancario Juan José Zanola (cercano a los Kirchner hasta esta desgracia judicial). Y en las últimas horas quedó procesado por delitos gravísimos el hombre que recaudó el dinero de las campañas del oficialismo de 2003 a 2007, Héctor Capaccioli.

La paz en el oficialismo nunca será completa si un aliado tan pesado como Moyano sospecha que lo están amenazando con la cárcel, razonaba ayer un experimentado dirigente que hoy milita en el kirchnerismo.

La lógica de Oyarbide y su altísimo protagonismo alimentan la lectura política que quieren instalar los opositores al Gobierno. (...)

Más allá de la furia opositora, la investigación nunca podrá ser benévola para el Gobierno. En el fondo, lo que sale a la luz con la causa que tiene a Venegas en la cárcel es un enorme fraude al Estado en el que intervinieron altos funcionarios públicos, empresarios ligados al poder y sindicalistas, en una trama que incluyó financiación ilegal de la política y crímenes mafiosos.

Algunos kirchneristas recelaban de la imagen de Duhalde victimizado, tal vez en un último aliento para reflotar una candidatura presidencial desinflada. Y miraban sin demasiada alegría un escenario inminente de protestas sindicales y movilización opositora en defensa de Venegas. Todo potenciado por la creciente pelea interna del oficialismo, en la que la guerra fría con Daniel Scioli es apenas la cara visible. (...)."



El juez equilibrista. Por Alfredo Leuco

El doctor Norberto Mario Oyarbide se convirtió en el gran personaje político de la semana. Sus decisiones como juez generaron hechos de alto impacto en el mundo del poder sindical y partidario. En pocas horas procesó doblemente al recaudador de la campaña de Cristina y mano derecha de Alberto Fernández y metió preso al gremialista más cercano a Eduardo Duhalde. 

Como si esto fuera poco ordenó la captura de Rubén Romano ex gerenciador del PAMI que comenzó su carrera de millonario en el menemismo y pasó por todos los gobiernos hasta que llegó Graciela Ocaña y, como el comandante, mandó a parar. Oyarbide, con su obsesiva elegancia de anillos y relojes, la prolijidad de sus coloridos moños, su militancia en los saunas y los placeres de la vida regada en champagne se ha convertido en un personaje del mundo de la ley. Se lo puede encontrar en un ring side mirando los mamporros que se intercambian los boxeadores, en el escenario acompañando al Chaqueño Palavecino o en la celebración de la Virgen y el Señor de los Milagros en Salta donde viaje religiosamente todos los años. 

En esa provincia, mas precisamente en la localidad de Guachipas vive la madre del magistrado que procesó a Mauricio Macri por las escuchas, a Ricardo Jaime por convertirse en un aloe vera que cada día tiene mas propiedades y que maneja las causas mas calientes y polémicas. El peor momento de la vida del juez fue hace 13 años cuando en una repudiable invasión a su intimidad se exhibió por televisión su imagen en la cama dentro del prostíbulo masculino Spartacus. Fue terrible porque algunos lo cuestionaron y discriminaron por su elección sexual que por supuesto no implica delito alguno. Pero si se le cuestionó que un juez de la Nación que había sido profesor de la Policía Federal fuerza con la que todavía mantiene inmejorables relaciones haya estado en un lugar prohibido y tolerado por las fuerzas del orden que miraban para otro lado a cambio de algunos miles de favores llamados coimas.
 
Otro momento estelar del juez fue cuando cerró a la velocidad del sonido la causa que investigaba en fuerte incremento del patrimonio del matrimonio presidencial. Enseguida el intento de un juicio político estuvo a punto de terminar con su carrera de alto perfil. Pero el kirchnerismo en general y la diputada Diana Conti en particular batallaron incansablemente y lo salvaron.
 
Por eso muchos opositores aseguran que el juez tiene una gratitud eterna hacia el oficialismo. Ayer Duhalde lo acusó de dejarse apretar por el gobierno que tal vez tenga cosas que a el no le interese mostrar. O que está persiguiendo políticamente a Gerónimo Venegas. Más todavía, Duhalde dijo que todos los opositores viven en libertad condicional. Gravísimo. Y de paso anunció que están estudiando iniciarle un juicio político para destituirlo. Otro mas y van… Lo cierto es que Oyarbide encarceló también al jefe de la bancaria, Juan José Zanola que estaba cerca del kirchnerismo y que fue a fondo con Capaccioli y Jaime, por ejemplo. Sus abogados defensores dicen que eso habla de su imparcialidad y de que no mira por debajo de la venda.
 
Pero sus acusadores dicen que eso solo demuestra la muñeca política del juez federal, su astucia para moverse entre las arenas movedizas y que por eso lo bautizaron “el equilibrista”. Dicen que es experto en leyes pero la que mas conoce es la ley de las compensaciones. Lo importante es que la justicia castigue a los delincuentes con la verdad en la mano y no se fije en camisetas partidarias. Hay un lugar común que dice una verdad gigante: cuando la política entra por la puerta de los tribunales, la justicia sale por la ventana. Y está todo dicho.



fuente: http://www.continental.com.ar/blog.aspx?id=1424866