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domingo, 13 de febrero de 2011

Una vieja trama ¿Qué sabemos de H. Capaccioli?

La curiosísima detención y excarcelación del dirigente sindical Gerónimo Venegas es una foto que retrata a la perfección un país cuyas instituciones son de endeblez rayana en la anorexia. 
El extravagante y a menudo desaforado juez Norberto Oyarbide opera como magistrado con discrecionalidad tan caprichosa que asombra. 
Mete preso a Venegas en operativo de repelente voltaje mediático, sin siquiera haberlo citado a declarar por la llamada “mafia de los medicamentos” pero ante la protesta de los sindicatos, da marcha atrás y lo excarcela. 
Todo mal. 
La justicia se muestra, a través de los excesos ya crónicos de Oyarbide, con el peor de sus rostros, imprevisible, subjetiva, anómica, discrecional. 
Tiene Oyarbide facultades y razones para investigar el asqueroso tema de los medicamentos.
 No debería tener, empero, margen para convertirse en estrella de proyecciones intimidatorias.
 En lugar de administrar justicia, el magistrado se vale de sus prerrogativas para balancear favores y dispensar castigos. 
El mismo juez que, obsequioso hasta lo impresentable, asegura que el patrimonio del matrimonio Kirchner se incrementó de manera absolutamente legal y transparente, despacha un contingente policial en medio de la mañana para “esposar” en un edificio en pleno micro centro porteño a un veterano y notorio jefe sindical, al que jamás se preocupó siquiera por citarlo por orden judicial. 
El sentido de la operación contra Venegas era obvio: se trataba de pegarle durísimo al ex presidente Eduardo Duhalde y al peronismo que no controla la Casa Rosada. 
Pero Oyarbide no supo calcular que, en su deferencia para con el Poder Ejecutivo, la deflagración se haría sentir en los propios sindicatos, con Hugo Moyano y la CGT a la cabeza.
 Seguramente adoctrinado por la Casa Rosada, el juez hubo de retroceder en chancletas.
 Podrá procesarlo a Venegas, pero deberá ser, en tal sentido, un administrador de justicia probo y competente, no un operador político enamorado de las repercusiones periodísticas. 
Sucede que en el meollo de la causa por la llamada “mafia de los medicamentos”, que atormenta comprensiblemente al Gobierno por sus ramificaciones con el financiamiento de la campaña electoral de Cristina Kirchner de 2007, aparece la figura sombría y de ribetes muy expresivos de Héctor Capaccioli, el hombre que llegó a la Casa Rosada de la mano del ex jefe de gabinete Alberto Fernández, quien lo colocó como su “mano derecha”, durante su paso por el Ejecutivo. 
Fue Fernández quien catapultó a Capaccioli al cargo de Superintendente de Servicios de Salud. 
Capaccioli está sometido a dos procesamientos en la causa que investiga la mafia de los medicamentos. 
Alberto Fernández fue jefe de la campaña presidencial de Cristina en 2007, pero ahora dice “nunca tuve nada que ver con la recaudación, ni mucho menos” y que jamás manejó dinero. 
“Yo no manejaba la agenda de los actos, dinero nunca en mi vida. 
En mi vida tuve una caja fuerte en mi despacho”, se defendió el ex jefe de Gabinete en su emisora de radio favorita. 
Aunque jamás se le ocurrió detenerlo, el juez Oyarbide tiene procesado a Capaccioli por el desvío de $ 47,7 millones originalmente asignados programas preventivos de salud. 
Para Oyarbide, el dinero fue derivado a 52 obras sociales de sindicatos, sin ningún tipo de fundamento. 
Capaccioli no tenía atribuciones para asignar el dinero, una responsabilidad de la Administración de Programas Especiales (APE), y fue el ex zar de los dineros oficiales, Alberto Fernández, el que firmó la resolución respectiva. 
¿Citará Oyarbide a Fernández para que explique esa firma o lo mandará a arrestar en su piso del Puerto Madero? 
Capaccioli se hizo kirchnerista por Alberto Fernández, que lo nombró como miembro de la junta promotora de campaña de Cristina Kirchner, presidida por el entonces jefe de gabinete y en la que su amigo se hizo cargo de recaudar el dinero. Fernández y Capaccioli ya habían actuado juntando dinero para la campaña kirchnerista de 2005. En 2007 siguen digitando la recaudación para la campaña pero evitan firmarles recibos a los aportantes, tarea que delegan en Hernán Diez y Sebastián Gramajo. 
De acuerdo al portal periodístico la-politica-on-line, “todos los viernes a las 15, Capaccioli, Diez y Gramajo llevaban el dinero recaudado a la oficina de Alberto Fernández y el ex jefe de Gabinete se encargaba de guardarlo en la caja fuerte de su despacho. 
Parte de esos fondos habrían provenido de la mafia de los medicamentos que investiga la Justicia y por la cual hoy volvió a dictar un segundo procesamiento contra Capaccioli”. 
Pero, ¿quién es Capaccioli y que hacía antes de ser reclutado por la Casa Rosada de Kirchner en 2005? 
Todo puede llega a saberse. 
El Boletín Oficial nº 1.836 del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, con fecha 10 de diciembre de 2003, incluye claves de deliciosa expresividad. a publicación oficial, con Aníbal Ibarra como Jefe de Gobierno comunal, incluye varios decretos, aceptando las renuncias de Jorge Telerman como Secretario de Cultura y su reemplazo por Gustavo F. López, Eduardo E. Epszteyn como Secretario de Medio Ambiente y Planeamiento Urbano, Roberto J. Feletti como presidente del Banco de la Ciudad de Buenos Aires, Abel Fatala como secretario de Obras y Servicios Públicos, y el nombramiento de Feletti como Secretario de Infraestructura y Planeamiento. 
Pero la norma más luminosa y reveladora de todas ellas firmadas por Aníbal Ibarra es el decreto Nº 2.703 de 2003 que acepta la renuncia de Ariel Schifrin como responsable del organismo fuera de nivel “Descentralización y Participación Ciudadana” y designa a Héctor A. Capaccioli como Secretario de dicha repartición. 
Capaccioli integrará el gabinete de Ibarra desde 2003 y en 2005 cruza la Plaza de Mayo y desembarca en la Casa Rosada. 
De ahí viene. 
Entre los mencionados ese diciembre de 2003 del gobierno de Ibarra, cuatro ficharán luego para los Kirchner: Gustavo López, Roberto Feletti, Abel Fatala y Daniel Rosso. 
Todo tiene que ver con todo. 

Por PEPE ELIASCHEV www.pepeeliaschev.com En twitter: @peliaschev



fuente: http://www.diariopopular.com.ar/dp001.php?nId=585890&src=NP

sábado, 12 de febrero de 2011

El juez equilibrista. Por Alfredo Leuco

El doctor Norberto Mario Oyarbide se convirtió en el gran personaje político de la semana. Sus decisiones como juez generaron hechos de alto impacto en el mundo del poder sindical y partidario. En pocas horas procesó doblemente al recaudador de la campaña de Cristina y mano derecha de Alberto Fernández y metió preso al gremialista más cercano a Eduardo Duhalde. 

Como si esto fuera poco ordenó la captura de Rubén Romano ex gerenciador del PAMI que comenzó su carrera de millonario en el menemismo y pasó por todos los gobiernos hasta que llegó Graciela Ocaña y, como el comandante, mandó a parar. Oyarbide, con su obsesiva elegancia de anillos y relojes, la prolijidad de sus coloridos moños, su militancia en los saunas y los placeres de la vida regada en champagne se ha convertido en un personaje del mundo de la ley. Se lo puede encontrar en un ring side mirando los mamporros que se intercambian los boxeadores, en el escenario acompañando al Chaqueño Palavecino o en la celebración de la Virgen y el Señor de los Milagros en Salta donde viaje religiosamente todos los años. 

En esa provincia, mas precisamente en la localidad de Guachipas vive la madre del magistrado que procesó a Mauricio Macri por las escuchas, a Ricardo Jaime por convertirse en un aloe vera que cada día tiene mas propiedades y que maneja las causas mas calientes y polémicas. El peor momento de la vida del juez fue hace 13 años cuando en una repudiable invasión a su intimidad se exhibió por televisión su imagen en la cama dentro del prostíbulo masculino Spartacus. Fue terrible porque algunos lo cuestionaron y discriminaron por su elección sexual que por supuesto no implica delito alguno. Pero si se le cuestionó que un juez de la Nación que había sido profesor de la Policía Federal fuerza con la que todavía mantiene inmejorables relaciones haya estado en un lugar prohibido y tolerado por las fuerzas del orden que miraban para otro lado a cambio de algunos miles de favores llamados coimas.
 
Otro momento estelar del juez fue cuando cerró a la velocidad del sonido la causa que investigaba en fuerte incremento del patrimonio del matrimonio presidencial. Enseguida el intento de un juicio político estuvo a punto de terminar con su carrera de alto perfil. Pero el kirchnerismo en general y la diputada Diana Conti en particular batallaron incansablemente y lo salvaron.
 
Por eso muchos opositores aseguran que el juez tiene una gratitud eterna hacia el oficialismo. Ayer Duhalde lo acusó de dejarse apretar por el gobierno que tal vez tenga cosas que a el no le interese mostrar. O que está persiguiendo políticamente a Gerónimo Venegas. Más todavía, Duhalde dijo que todos los opositores viven en libertad condicional. Gravísimo. Y de paso anunció que están estudiando iniciarle un juicio político para destituirlo. Otro mas y van… Lo cierto es que Oyarbide encarceló también al jefe de la bancaria, Juan José Zanola que estaba cerca del kirchnerismo y que fue a fondo con Capaccioli y Jaime, por ejemplo. Sus abogados defensores dicen que eso habla de su imparcialidad y de que no mira por debajo de la venda.
 
Pero sus acusadores dicen que eso solo demuestra la muñeca política del juez federal, su astucia para moverse entre las arenas movedizas y que por eso lo bautizaron “el equilibrista”. Dicen que es experto en leyes pero la que mas conoce es la ley de las compensaciones. Lo importante es que la justicia castigue a los delincuentes con la verdad en la mano y no se fije en camisetas partidarias. Hay un lugar común que dice una verdad gigante: cuando la política entra por la puerta de los tribunales, la justicia sale por la ventana. Y está todo dicho.



fuente: http://www.continental.com.ar/blog.aspx?id=1424866


jueves, 10 de febrero de 2011

Ocaña: "La Cámara debe reveer la situación de Capaccioli libre"

MAFIA DE LOS MEDICAMENTOS


"La justicia demuestra muchas cosas por las que luché durante mi gestión", aseguró la ex ministro de Salud, Graciela Ocaña, tras la detención de Jerónimo 'Momo' Venegas, pero consideró que el procesado Héctor Capaccioli debería estar en prisión. Por su parte, Patricia Bullrich afirmó que "la Justicia debe actuar de manera independiente, sin mirar el color político de los implicados". 


La ex ministra de Salud, Graciela Ocaña, afirmó este jueves (10/02) que desconoce "los motivos" por los que fue detenido el titular de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) Gerónimo "Momo" Venegas, pero destacó que las últimas medidas del juez federal Norberto Oyarbide demuestran "muchas cosas" por las que ella peleó durante su gestión.

Además, la ex funcionaria, quien consideró que el procesado ex Superintendente de Servicios de Salud (SSS) Héctor Capaccioli debería estar detenido ("la Cámara debe reveer la situación de Capaccioli libre") rehusó por otra parte vincular el arresto de Venegas a su vínculo con el duhaldismo, al advertir que "sería muy irresponsable hacer un juicio de valor" al respecto.

De todos modos, puntualizó que "en esta causa hay un sistema en el que muchos entraron, no importa el lado político que esté, y la gente que hizo estos negociados estuvo en todos los gobiernos". 

"La justicia demuestra muchas cosas que sostuve y por las que luché y peleé durante mi gestión", completó al ser consultada por el canal Todo Noticias (TN).

Por su parte, la diputada nacional por la Coalición Cívica, Patricia Bullrich, pidió que la Justicia investigue a todos los actores en la causa, más allá del sector político al que pertenezca.

"Si efectivamente está el gremio comprometido con la mafia de los medicamentos deberá ser condenado por la Justicia. Hay que ver si se está yendo en el orden de acuerdo a aquellos que tenían vinculaciones en la causa, o si se acusa sólo a los que pertenecen a un determinado sector político y no a otro. La Justicia debe actuar de manera independiente, sin mirar el color político de los implicados", aseguró.

En tanto, el vocero de la Uatre, Eduardo Barros, dijo que se trata de una clara persecución política: "Siempre deslizamos la posibilidad de que vengan por nosotros, porque esto tiene un tufillo a persecución política. Pero no esperábamos que fuera en esta causa, porque habían allanado nuestra Obra Social y no habían encontrado nada". 

Y añadió: "Venegas es un opositor al Gobierno nacional y está al lado de Duhalde, por eso huele a persecución política. Ya había suficientes indicios de que algo le iban a hacer a Gerónimo Venegas". 

"Nos ha tomado por sorpresa, no hay ningún indicio, no hay nada que justifique la detención. Nuestros abogados están en tema para ver como sigue esto. Tenemos la plena confianza que será puesto en libertad de manera inmediata. No tenemos ninguna vinculación con los medicamentos truchos", dijo el gremialista.

Héctor Capaccioli, el recaudador de la campaña que llevó a Cristina Fernández a la presidencia, fue procesado en los últimos dos días, por decisión del juez Oyarbide, por malversación de fondos, lavado de dinero, asociación ilícita y negocios incompatibles con su cargo en la Superintendencia de Servicios de la Salud (SSS).

En tanto, el Momo Venegas fue detenido esta mañana acusado de integrar una asociación ilícita dedicada a adulterar y falsificar medicamentos y obtener dinero en forma ilegal. 



fuente: http://web2.urgente24.com/noticias/val/3978/ficha.html

Narcos, aportes y remedios: por qué Capaccioli fue procesado por lavado de dinero


CRECE LA PREOCUPACIÓN OFICIAL


Héctor Capaccioli fue procesado dos veces en una sola semana. Podría decirse que se debe a una repentina “racha” de mala suerte o a que el juez Federal Norberto Oyarbide ha encontrado incipientes motivos para avanzar respecto a su eventual responsabilidad en expedientes relacionados con la adulteración de remedios y la ausencia de controles a las obras sociales.

Sin embargo, entre los delitos por los cuales el juez decidió procesar en las últimas horas al ex superintendente, hay uno en particular, que es el 278 inciso 1° “a”, que penaliza el “lavado de activos”.
A ello debe sumarse la responsabilidad que le ha endilgado el magistrado en orden al artículo 210, primer párrafo del Código Penal —asociación ilícita, en carácter de miembro—, en concurso real con el artículo 172 en función del artículo 174 inciso 5° —defraudación a la administración pública—, y el artículo 248 y 265, que castiga los delitos de “abuso de autoridad” y “negociaciones incompatibles con la función pública”.
Pero lo más relevante, es que el juez haya puntualizado su pesquisa sobre el eventual blanqueo de capitales, delito que hasta ahora han negado insistentemente, no solo el propio Capaccioli sino también los ministros más relevantes del gabinete oficial.
El gran temor que enfrenta hoy el kirchnerismo es que se revele que, en la campaña del 2007 que llevó a Cristina Kirchner y Julio Cobos a ocupar los cargos más relevantes de Casa de Gobierno, se habrían blanqueado aportes a través de droguerías que nunca pusieron un peso.
En tal sentido, la Justicia posee el testimonio de seis empresarios que confirmaron no haber puesto un solo peso y que, sin embargo, sus nombres aparecen en el listado oficial de aportantes. Miguel Ángel Loizaga, Gabriel Brito y Marcela Lombarda, son tres de ellos.
Lo que se preguntan los investigadores en estas horas es algo sumamente delicado: si los que aparecen en la lista del Frente para la Victoria nunca pusieron plata, ¿quién lo hizo por ellos?
Las sospechas apuntan principalmente a dos personajes, ambos vinculados con el tráfico de drogas: Néstor Lorenzo, el hoy detenido dueño de droguería San Javier; y Esteban Pérez Corradi, un joven empresario extraditado a Estados Unidos por narcotráfico.
Para poder desentrañar del todo la trama, la Justicia debe enfocarse en dos personajes centrales, ambos encargados de la recaudación de campaña del FPV a pedido del propio Capaccioli. Se trata de Hernán Diez y Sebastián Gramajo, procesados junto al ex Superintendente, el primero por encubrimiento y lavado de activos, y el segundo por asociación ilícita “en carácter de miembro en concurso real con encubrimiento”.
Hay que recordar que ambos ostentan cargos de relevancia en la administración kirchnerista. Diez lo hace en Lotería Nacional y Gramajo en la Anses.
Por lo visto, el hecho de saber guardar los más intrincados secretos oficiales, es muy bien redituado por los temporales ocupantes de la CasaRosada.

Christian Sanz



martes, 8 de febrero de 2011

Procesaron al “recaudador” Héctor Capaccioli: EL HOMBRE QUE CONOCE LOS SECRETOS DE LA CAMPAÑA K


Héctor Capaccioli es el hombre que guarda todos los secretos del kirchnerismo. Los detalles de la financiación dineraria del Frente para la Victoria y del denominado expediente por la mafia de los medicamentos, descansan en su cabeza.



Durante años, el hombre ofició como Superintendente de Servicios de Salud, uno de los cargos más delicados de la administración Pública, no solo porque debe lidiar con obras sociales, sino porque ese organismo regula la sanidad social del país.
Sin embargo, Capaccioli no supo hacer honor a los requerimientos de su cargo y demostró enorme permisividad y laxitud respecto a negocios hechos con medicamentos adulterados y pacientes inexistentes, un delito que dejó cientos de damnificados, muchos de los  cuales hoy están muertos.
Por ello, hace instantes el juez federal Norberto Oyarbide dispuso su procesamiento sin prisión preventiva en el marco de una investigación por la asignación irregular de fondos a obras sociales.
A Capaccioli se lo acusa "de haber intervenido en su carácter de Titular de la Superintendencia de Servicios de Salud, en la tramitación del expediente nº 118.997/07 en el cual dictó, con fecha 27 de diciembre de 2007, la Resolución 806/7".
"Tal acto administrativo resolvió distribuir a favor de cincuenta y dos (52) Obras Sociales la suma de $ 47.744.950 (cuarenta y siete millones setecientos cuarenta y cuatro mil novencientos cincuenta pesos) para ser aplicados a la implementación de programas de prevención de enfermedades", agrega la resolución.
Señala que "el dictado de tal resolución se encontraría viciado y afectaría a la Administración Pública, en orden a que no existe exposición de motivos que pueda justificar el porqué fueron elegidas esas Obras Sociales por sobre las restantes con que cuenta el sistema de salud, ni existe fundamento alguno que de cuenta del criterio utilizado para las diferentes cifras que fueran asignadas a cada una de ellas en particular".
También indica que se "apreciarían vicios en lo que respecta a la validez misma de la resolución en cuestión, habida cuenta que la reglamentación que rige a la Superintendencia de Servicios de Salud no prevé entre las funciones de dicho organismo la disposición de fondos para ser aplicados a programas preventivos de salud".
Por la gravedad de lo antedicho, la Justicia también ordenó un embargo por 500.000 pesos sobre los bienes de Capaccioli.
¿Qué ocurrirá ahora, luego de que cayera por tierra la promesa oficial que le fue hecha al funcionario de marras, de que jamás sería tocado por las garras de la Justicia? Es el gran enigma oficial de estas horas.
Hay que recordar que existe toda una trama que tiene como protagonista a Capaccioli a la hora de entender el blanqueo de dinero que ayudó a llevar a Cristina Kirchner y Julio Cobos a la primera magistratura.
Oportunamente, un conocido empresario de la salud admitió a este cronista los detalles de esa suerte de “lavado de dinero”: “La verdad es que nosotros no pusimos un peso, sólo firmamos y aportamos una serie de cheques (...) Te pagaban el 6% de lo que firmabas y te aseguraban que iban a darte la posibilidad de hacer negocios con la superintendencia (de Servicios de Salud) ¿Cómo no íbamos a entrar?".
Acto seguido, el hombre de negocios dijo la verdad más incómoda para el Gobierno: "Todo se hizo en la oficina de (Héctor) Capaccioli".

Metamensaje al poder

En noviembre de 2008, en días en los que fuentes oficiales aseguraban que sería detenido, Capaccioli dio una entrevista exclusiva a diario La Nación. Allí, ni lerdo ni perezoso, aprovechó para enviar un mensaje velado al kirchnerismo todo: "Fui parte de una junta promotora y cumplí con las funciones que ese trabajo requería. Más que eso no voy a decir”.
Respecto a su necesidad de inmunidad judicial, cuando el diario preguntó por su futuro político, el ex superintendente juró tener "tranquilidad total" respecto a las denuncias en su contra, pero no dudó en señalar a sus propios colaboradores a la hora de hablar de "responsabilidades legales", al tiempo que aseguró que cualquier compromiso que pudiera caberle debe ser compartido "con el ex jefe de Gabinete [Alberto Fernández], con Víctor Santa María [jefe del sindicato de empleados de edificios y uno de los dirigentes más influyentes en el PJ porteño] y con el resto de los partidos integrantes del frente electoral".
El mensaje es más que claro: Capaccioli no será chivo expiatorio de nadie. Si debe ir preso, se llevará con él a más de uno.

Concluyendo

En su última medida, Oyarbide no solo procesó a Capaccioli, sino también a Fernando José Scopinaro, subgerente de Gestión Estratégica de la Superintendencia de Servicios de Salud; Osvaldo Oscar Cochlar y Horacio Agustín Ballesteros, todos mencionados oportunamente por Tribuna de Periodistas como responsables de la matriz de corrupción en la Superintendencia.
En tal sentido, hay un dato que pocos conocen: el magistrado prepara para esta misma semana una medida similar sobre un poderoso protegido K.
Por lo antedicho, ya pueden comenzar a temblar en Casa de Gobierno.

Christian Sanz