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jueves, 6 de octubre de 2011

Adepa: "Soporte estatal” para hostigar periodistas

El vicepresidente de la Comisión de Libertad de
Prensa e Información de ADEPA, Guillermo Ignacio.
En su Informe Anual sobre Libertad de Prensa en la Argentina, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas advirtió también que se "confunde propaganda oficial con periodismo, transformando a los órganos del Estado en difusores de la doctrina oficialista".


(Urgente24).- En el marco de la 49º Asamblea Anual de ADEPA –la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas que nuclea a los editores de diarios- realizada este jueves 06/11 el vicepresidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información, Guillermo Ignacio, dio a conocer el Informe Anual sobre Libertad de Prensa en el país.

El texto denuncia el "hostigamiento" con el “soporte del aparato estatal” a periodistas y medios independientes a la vez que advierte que "pese a que formalmente todavía se puede decir lo que se piensa, quien lo hace queda expuesto a la represalia y la persecución".


ADEPA también mencionó –sin nombrarlos- los casos de los medios ultrakirchneristas financiados por el Estado donde el Gobierno "confunde arbitrariamente propaganda oficial con periodismo, transformando a los órganos del Estado en difusores de la doctrina oficialista".

"Se trata de un mecanismo de dimensión inusitada, destinado a propalar sin matices el relato oficial y a agraviar al que piensa diferente", añadió.

"Para que la democracia republicana exista es indispensable que todo argentino pueda estar informado para decidir y ejercer el derecho a discrepar con quienes gobiernan, sin sufrir represalias. Esa democracia supone entonces, además de un gobierno elegido por el pueblo, la efectiva vigencia de un pluralismo que no consiste en que muchas voces digan lo mismo, sino en que sean muchas las voces que puedan expresar miradas diferentes sobre la realidad", agregó.

En cuanto a las situaciones que sufrió la prensa independiente durante el último año, la Asociación reseñó, entre otras, el agravio personal y la injuria de periodistas y directivos de medios; la persecución administrativa de organismos públicos; la obstrucción de la libre distribución y comercialización; el propósito de controlar la producción y distribución del papel y la consolidación de un bloque mayoritario de medios afines para que en todo el territorio nacional sostengan y reproduzcan el discurso gubernamental. 

A continuación reproducimos el Informe completo de Adepa:

Lejos de disiparse, las sombras que en los últimos años se proyectan sobre la libertad de prensa en la Argentina han adquirido nuevas y peligrosas formas, que apuntan a la consagración de un discurso único y al sistemático debilitamiento de la crítica y el disenso como elementos centrales del debate democrático. Porque pese a que formalmente todavía se puede decir lo que se piensa, quien lo hace queda expuesto a la represalia y la persecución.

Esto sucede con el soporte del aparato estatal. Un hostigamiento moral, administrativo y financiero, desplegado a través de diversas herramientas y con recursos públicos apunta, por un lado, a deslegitimar a periodistas y medios independientes y, por el otro, a fortalecer un sistema comunicacional al servicio del Gobierno. Se trata de un mecanismo de dimensión inusitada, destinado a propalar sin matices el relato oficial y a agraviar al que piensa diferente.

Sin información independiente la democracia no es posible. Sin información no se puede elegir. Para que la democracia republicana exista es indispensable que todo argentino pueda estar informado para decidir y ejercer el derecho a discrepar con quienes gobiernan, sin sufrir represalias. Esa democracia supone entonces, además de un gobierno elegido por el pueblo, la efectiva vigencia de un pluralismo que no consiste en que muchas voces digan lo mismo, sino en que sean muchas las voces que puedan expresar miradas diferentes sobre la realidad.

Las necesidades y urgencias políticas que eventualmente expresen las mayorías en cualquier circunstancia, no eximen al periodismo de cumplir con su función y con el compromiso que tiene con la sociedad. Ese compromiso incluye el de buscar la verdad allí donde se encuentra oculta y hacerla pública.

No hay circunstancia que otorgue a poder alguno legitimidad para exigir a los ciudadanos y a la prensa que guarden silencio frente a los abusos de aquel. Hoy, una vez más, debemos recordar que el periodismo no pretende ni directa ni indirectamente competir con el poder político, sino que está llamado, por definición, a ofrecer una mirada crítica de éste para que, a través de la difusión de sus actos, la sociedad tenga la oportunidad de poner límites a posibles excesos.

En definitiva, el periodismo siempre dependerá de la confianza de sus lectores, para generar información sin condicionamientos ni presiones. Aunque pueda equivocarse siempre estará obligado a escuchar a sus audiencias y a intentar reflejar sus necesidades, esperanzas y la diversidad de sus voces.

Durante el último año ha seguido creciendo sobre el conjunto de la sociedad argentina una concepción totalizadora del poder. Esta no admite opiniones críticas y se propone instalar en la conciencia colectiva el discurso de quienes gobiernan.

En nombre de un supuesto interés público, el Gobierno confunde arbitrariamente propaganda oficial con periodismo, transformando a los órganos del Estado en difusores de la doctrina oficialista.

El periodismo independiente es naturalmente un obstáculo para un poder con voluntad hegemónica y por eso, durante el último año sufrió:

El agravio personal y la injuria de periodistas y directivos de medios que mantienen su independencia editorial, por parte de funcionarios, de sectores afines al gobierno o de manos anónimas.

La arbitraria persecución administrativa dispuesta por diversos organismos públicos para amedrentar y condicionar a aquellos periodistas y directivos.

La obstrucción de la libre distribución y comercialización de medios de prensa, impidiendo su circulación o su llegada al público.

El propósito de controlar la producción y distribución del papel para la prensa gráfica; y, además, la ausencia de soluciones concretas para facilitar el acceso a este insumo de las publicaciones de menor dimensión económica.

La consolidación de un bloque mayoritario de medios periodísticos -gráficos, radiales, televisivos y digitales- a fin de que en todo el territorio nacional sostengan y reproduzcan el discurso gubernamental. Para ello se dispone de enormes recursos públicos provenientes de variadas formas de subsidios y de la asignación arbitraria de la pauta publicitaria del Estado.

La manipulación y distorsión de la realidad presente y de la historia, mediante:
- La adulteración de la información económica que deben brindar los organismos oficiales y la presión sobre las consultoras privadas.
- La imposición a la agencia de noticias del Estado Telam de un plan de propaganda para que difunda información progubernamental.
-El financiamiento de producciones televisivas o cinematográficas que atacan a medios de prensa, a sus periodistas y directivos.

ADEPA ha estado y seguirá estando siempre abierta al diálogo democrático. Lo hace con la voluntad de que las rectificaciones que se introduzcan en esta situación aseguren la vigencia de la prensa libre para una sociedad libre, justa y pluralista.




domingo, 25 de septiembre de 2011

HUMOR POLÍTICO: El colaboracionista de mi vida. Por Alejandro Borensztein


No creo que los medios colaboren con el Juez Alejandro Catania, quien envió un exhorto a los diarios BAE, El Cronista Comercial, Clarín, La Nación, Ambito Financiero y Página 12, solicitando los nombres, direcciones y teléfonos de todos los periodistas que han escrito sobre la inflación desde 2006 hasta hoy.
Se olvidó de Tiempo Argentino (se ve que de ese diario el juez ya tiene todos los teléfonos).
No le van a dar pelota. Lamentablemente, ya sabemos cómo actúan estos perversos medios hegemónicos. Si Dios quiere, ya pronto terminaremos con ellos (no veo la hora de que entremos a tomar Canal 13 y colguemos de la autopista a Pablito Codevilla , maldito oligarca monopólico).
Mientras tanto, ofrezco mi página para colaborar en el desenmascaramiento, no sólo de los periodistas y economistas que descreen de los datos de inflación que suministra el INDEC, sino de todos los conspiradores que pululan por el paísdenunciando que la inflación es mucho más alta de lo que dice el Gobierno. Incluyendo amas de casa, maestros, deportistas, universitarios, taxistas, sindicalistas y embaucadores en general.
Como muestra de mi buena voluntad y compromiso con la causa, he tomado al azaruna de las miles de página s que conforman la lista que estuve confeccionando para que el Juzgado y toda la población en general, tome nota de quiénes son los verdaderos embusteros de la Patria. Vaya como ejemplo la página 683, que casualmente arranca con los conspiradores de apellido “Fernández” . Aquí va: Abel Fernández, Adán Fernández (este no sólo dice que la inflación es alta sino que le gritó a un verdulero del Mercado Central: ¡a este precio metete los tomates en el orto!!) , Aarón Fernández, Adalberto Fernández, Adrián Fernández, Adriana Fernández, Adelina Fernández, Adelino Fernández, Adolfo Fernández, Alberto Fernández (¡¡Ojo con este!!) , Aldo Fernández, Alejandro Fernández, Alejandra Fernández, Alfonso Fernández, Alfonsina Fernández, Alicia Fernández, Amadeo Fernández, Amalia Fernández, Amancio Fernández, Ana Fernández, Andrés Fernández, Aníbal Fernández (todavía no lo pude chequear, pero no creo que se trate del Gran Aníbal, debe ser otro) , Antonio Fernández, Ariel Fernández, Arturo Fernández, Atilio Fernández, Aurora Fernández, Azucena Fernández, Baltazar Fernández, Beatriz Fernández, Benjamín Fernández, Bernabé Fernández, Berta Fernández, Beto Fernández, Bill Fernández, Blanca Fernández, Boris Fernández, Brigitte Fernández (esta se queja porque los fideos italianos aumentaron muchísimo, la muy gorila) , Bruno Fernández, Bubby Fernández, Cacho Fernández, Camila Fernández, Carina Fernández, Carlos Fernández, Carmen Fernández, Carolina Fernández, Cayetano Fernández, Cecilia Fernández, Cinthia Fernández (a esta, con el lomazo que tiene, habría que perdonarla) , Charo Fernández, Chiche Fernández, Chino Fernández (se queja porque dice que Moreno le retiene los palos de golf en la aduana, fucking cipayo) , Chuchi Fernández, Clara Fernández, Clarisa Fernández, Claudia Fernández, Claudio Fernández, Cornelio Fernández, Coco Fernández, Cristian Fernández, Cristina Fernández (ooooppa, supongo que se trata de otra Cristina pero por las dudas, la tachamos) , Cristóbal Fernández, Cuqui Fernández, Dalila Fernández, Daddy Fernández, Daniel Fernández, Daniela Fernández, Darío Fernández, David Fernández, Débora Fernández, Demetrio Fernández, Diego Fernández, Dolores Fernández, Domingo Fernández, Edgardo Fernández, Edit Fernández, Eduardo Fernández, Eleonora Fernández, Elías Fernández, Elisa Fernández, Elvira Fernández, Emilio Fernández, Encarnación Fernández, Enzo Fernández, Ernesto Fernández, Esteban Fernández, Estela Fernández, Ezequiel Fernández, Fabián Fernández, Federico Fernández, Freddy Fernández, Felipe Fernández (a los Felipes, en general, los indultaría a todos) , Fernando Fernández, Fidel Fernández, Flora Fernández, Florencia Fernández, Francisco Fernández, Gabriel Fernández, Genaro Fernández, Gerardo Fernández, Germán Fernández, Giannina Fernández, Gloria Fernández, Gonzalo Fernández, Graciela Fernández, Gregorio Fernández, Griselda Fernández, Guadalupe Fernández, Guillermo Fernández (ojo, acá no hay que dejarse influir por los que dicen que a un buen cantante de tangos se le perdona todo) , Gustavo Fernández, Héctor Fernández, Helena Fernández, Hermenegildo Fernández (¡¡ojo!! Este puede ser el mafioso Sabat con nombre falso) , Hernán Fernández, Hilda Fernández, Hipólito Fernández, Homero Fernández, Horacio Fernández, Hugo Fernández, Humberto Fernández, Ignacio Fernández, Ilda Fernández, Inés Fernández, Irene Fernández, Iris Fernández, Isaac Fernández, Isabel Fernández, Isidoro Fernández, Ivan Fernández, Jacinta Fernández, Jacobo Fernández, Jaime Fernández, Jaques Fernández, Javier Fernández, Jerry Fernández, John Fernández, Joe Fernández (estos últimos tres parecen exiliados cubanos que escriben en el Miami Herald, aunque también podrían ser directores del FMI para asuntos latinoamericanos) , Joaquín Fernández, Jorge Fernández, José Fernández, Juan Fernández, Julián Fernández, Justo Fernández, Lara Fernández, Laura Fernández, León Fernández, Leonel Fernández, Leonardo Fernández, Leticia Fernández, Liliana Fernández, Lisa Fernández, Lola Fernández, Lorena Fernández, Lorenzo Fernández, Lucas Fernández, Lucía Fernández, Lucho Fernández, Luli Fernández (acá también perdonaría todo) , Magui Fernández, Manuel Fernández, Marcelo Fernández, Marcos Fernández, Maruja Fernández, Mechi Fernández, Mimí Fernández, Monona Fernández (Mechi, Mimi y Monona parecen travas, pero está chequeado que también se quejan por la inflación) , Mónica Fernández, Nacho Fernández, Nancy Fernández, Napoleón Fernández (y si… se llama así el tipo, debe ser uruguayo) , Nicolás Fernández, Nora Fernández, Norberto Fernández, Norma Fernández, Nuria Fernández, Ofelia Fernández, Olga Fernández, Omar Fernández, Orlando Fernández, Oscar Fernández, Pablo Fernández, Paco Fernández, Paloma Fernández, Pedro Fernández, Pepe Fernández, Pichi Fernández, Pipo Fernández, Pocho Fernández, Pucho Fernández, (Pepe, Pichi, Pipo, Pocho y Pucho son barrabravas que se quejan por el aumento en el precio de las entradas de fútbol) , Quique Fernández, Raúl Fernández y siguen los nombres… Los teléfonos y las direcciones las mando por línea privadapara respetar el secreto de sumario.
No sé si podré terminar mi tarea a tiempo. Calculo que para poder publicar todos los nombres necesito 3.890 domingos . O sea 72 años más. Ojalá pueda, pero la veo difícil. No importa. Que esto sirva como ejemplo para que la ciudadanía se movilice y entregue su propia lista . Entre todos lograremos desenmascarar al enemigo.
Tal vez podamos perdonar a aquéllos que se disculpen y se rectifiquen. En esos casos, propongo que reciten de memoria un texto que podríamos adaptar de las palabras que pronunció el célebre científico Galileo Galilei cuando dijo: “Yo Galileo Galilei juro ante esta Santa Inquisición que abandono la falsa opinión de que el Sol es el centro del Universo y está inmóvil.
Declaro que el verdadero centro es la Tierra y todo lo demás gira alrededor de ella . Abjuro, maldigo y detesto los errores antedichos” . Habría que borrar la parte de la historia donde cuentan que después, por lo bajo, murmuró: “Y váyanse todos a la reputísima madre que los remil parió” .
Ojalá todos comprendan que colaborar con la Justicia no sólo es una obligaciónsino que también es un placer . Sobre todo cuando es una Justicia querida. Y amiga.

fuente: Clarín

domingo, 18 de septiembre de 2011

OBVIO. Por Pepe Eliaschev


Perdida la capacidad de asombro o anestesiada la curiosidad más elemental, hemos devenido en una sociedad acostumbrada. Todo es natural, previsto, descontado. La palabra más usada es ¡obvio!, emitida con fuerte énfasis exclamativo, para que el interlocutor advierta que su pregunta padece de insanable imbecilidad.
¿La Presidenta se fue al exterior sin que se informe en qué avión, a qué hora, acompañada de quién y siguiendo qué ruta? ¡Obvio! Ese tipo de informaciones han sido eliminadas en la Argentina desde 2003 y son secretos de Estado. Los desplazamientos permanentes en aviones y helicópteros de los Kirchner han sido y son tan sistemáticos y permanentes, que nunca se sabe dónde y cuándo están. Las comitivas jamás son anunciadas, minucia “formal” que sólo inquieta a los republicanos fastidiosos.
¿La Presidenta sale del país sin que el vicepresidente electo asuma la titularidad del Poder Ejecutivo porque es un traidor al que ni siquiera se registra? ¡Obvio! Desde su legendario voto no positivo a la 125 en el Senado, Julio Cobos fue convertido por el oficialismo en una entidad no existente, un fantasma, alguien que ha perdido reconocimiento protocolar, un desaparecido de la función pública. En sus permanentes viajes al exterior, la Presidenta no se informa de lo que sucede en el país con ese vicepresidente, sino con sus amanuenses, que se quedan en la Casa Rosada para cuidarla.
¿La Presidenta ya ni siquiera cumple con la elemental obligación de hablar con el periodismo hasta incluso cuando así lo sugiere un anfitrión extranjero, como pasó con Nicolas Sarkozy esta semana en París? ¡Obvio! Desde 2003, el Gobierno está en guerra con el periodismo y las conferencias de prensa fueron declaradas un riesgo a evitar. Una y otra vez, la Presidenta ningunea, ignora, descalifica, desdeña y –si puede– les da clases de periodismo a los periodistas, ya acostumbrados a juntar orines esperándola en todo lugar y momento, para terminar recibiendo un glacial “no, chicos, ahora no”.
¿Ya es rutina la gimnasia que mantiene vigente al jefe de Gabinete Aníbal Fernández, mediante la cual insulta, desprecia y descalifica a toda aquella figura política o mediática que importune al Gobierno? ¡Obvio! Para la guerra retórica permanente del modo de ser oficial, las groserías son mera inexistencia de hipocresía. Así, el hombre que maneja el presupuesto de la Nación mediante “reasignaciones” personales, sazona sus jornadas finales en la Casa Rosada (el 10 de diciembre ingresa al Congreso) con sus ataques proverbiales, ya consagrados en sus célebres “anibaladas”, prolijamente recopiladas por este diario (http://especiales.perfil.com/anibaladas/).
¿La Presidenta y su Gobierno manejan a su pleno antojo y con prolija exclusión de toda voz que no sea la propia, la programación y contenidos de los medios gubernamentales, cínicamente rebautizados “públicos”? ¡Obvio! No hay rubores ni reticencias en esta conducta, tal como acaba de confirmarse con el anuncio de que las netbooks que el Gobierno “regala” a los estudiantes vendrán programadas con acceso directo a la propaganda oficial de Télam, la ex agencia de noticias del Estado, hoy convertida en gacetillera militante del evangelio oficial. Los medios financiados por la sociedad quedan reservados para quienes se alinean con el Gobierno. En este punto, hay escenas de sainete: una de las estaciones porteñas de Radio Nacional se identifica varias veces por hora con una adjetivación empalagosa y absurda: “Clásica, nacional, pública y argentina”.
¿Han desaparecido desde 2003 las formas más elementales del poder republicano, como los acuerdos de gabinete, que antes le permitían al país conocer los planes y opiniones del elenco ejecutivo? ¡Obvio! El protocolo presidencial de estos ocho años y medio ha eliminado el fastidio de la horizontalidad, esa obsesión frívola de la “partidocracia” burguesa. Ahora es ya normal y a nadie llama la atención que el jefe de Estado gobierne de la manera más rigurosamente individual. Las consultas presidenciales son con un puñado de cortesanos y, eventualmente, con uno o a lo sumo dos ministros a la vez. Es así: nunca como hoy la Argentina estuvo gobernada con un individualismo tan colosal, acompañado de una opacidad completa sobre lo que se trata y se resuelve. En la Argentina a punto de reelegir hasta 2015 a la actual Presidenta, el gobierno es un tema del Gobierno, y de nadie más.
¿Las universidades estatales han sido literalmente obligadas a asumir la identidad política partidaria de este Gobierno, abandonando la neutralidad indispensable que las caracterizaba? ¡Obvio! Nadie puede permanecer ajeno al magno proyecto nacional y así, antes de las elecciones del 14 de agosto, un grupo de rectores universitarios, funcionarios públicos cuyos sueldos paga la sociedad, emitieron su compromiso electoral con la Presidenta, incluyendo lamentablemente al titular de la Universidad de Buenos Aires, Rubén Hallú. No asombra ni inquieta. No hay fronteras ni acotaciones: hay que encolumnarse de manera pública, como ya sucedió en los tempranos años 50 del siglo anterior.
Todo es obvio, nada llama la atención. No es, sin embargo, mera pasividad indolente lo que acaece aquí. La aceptación de tantas irregularidades, como sapo que se traga con gusto y cotidianamente, no es resulta de una imposición dictatorial. Antes bien, lo llamativo es que hay una sociedad dispuesta a dejar de lado las “formalidades”, en aras de ventajas tangibles. Ese consenso mayoritario no es ingenuo ni confuso; es explícito y voluntario. Es una abdicación manifiesta, concretada a cambio de contraprestaciones irrefutables. Una espesa y aparentemente infinita red de beneficios lubrica esa renuncia a escandalizarse. Porque, en definitiva, ¿a quién le importan esas minucias protocolares que maquillan a la democracia si todo funciona a las mil maravillas, alguien manda, todos obedecen y la vida es una fiesta, nunca menos? Obvio, ¿no? Hay que ser muy tonto (¿o gorila?) para no darse cuenta.

Fuente: Perfil