Mis Cuentos y Novelas. Notas de política y sociedad favoritas. Formas de ayudar al cuerpo y al alma desde mi filosofía budista. La música que a mi me gusta.Y mi Twitter en tiempo real.
sábado, 15 de julio de 2017
CATA Y LA GATA PACA de Cuentos para Brunito
Cata y su gata Paca, se mudaban a una casa, luego de años de
vivir en un aburrido departamento.
Cata estaba feliz de tener patio y jardín y Paca estaba
feliz de tener donde desarrollar todas sus cualidades de gata.
Cata terminó de acomodar sus cosas y prontamente armó el
lugar de los alimentos de Paca. Una gran taza de alimentos, otro tazón de agua
y una bandejita para las golosinas. Cata estaba segura que ese sería el sitio
favorito de Paca.
Por la noche, Cata se acostó a dormir en su gran cama. Paca
corrió a su habitual lugar entre los pies
de Cata, que cada tanto la pateaba. Cinco minutos después de la última
patada, Paca se bajó de la cama.
Paca descubrió que había mucho que recorrer por las noches.
Cada ruido era nuevo y digno de ser revisado. Espiando por el paredón del
vecino, vio dos teros que gritaban como perros chillones. Paca corrió tras
ellos para que se callaran y mientras lo hacía sintió que era muy divertido.
Con sus garras atrapó a uno de ellos, mordió suavemente su cuerpo y lo arrastró
hacia la casa.
¡¿Cómo no le mostraría a Cata lo descubierto?!
Tiró el ave en la
cama y Cata se despertó, sacando plumas de su cara.
Al abrir los ojos se
encontró un tero que parado sobre ella, le gritó muy fuerte. El susto hizo
gritar a Cata, que siempre temió a las aves.
El terito corrió por su vida y
logró volar hasta su casa, mientras Cata no dejaba de gritar metiéndose a la
ducha y retando a Paca, que estaba frotándose en la puerta del baño, mientras
la miraba.
Paca no entendió su enojo
-¿Cómo puede alguien ser tan mal
agradecido?- pensó.
En la tarde Cata leía un libro en un sillón. Paca salió a
buscar alimentos, pero no los de las tazas.
¡Ella era cazadora, su instinto se
lo decía!
Estaba dispuesta a enseñarle a Cata lo hábil que ella era.
Agazapada en el patio, vio correr a un ratoncito.
-¡No se me
escapará!- gritó mientras lo seguía.
De un salto atrapó el ratón y muy llena de
orgullo, lo llevó hasta el sillón donde Cata leía.
Tirándolo hábilmente hacia
arriba y dando el ratón vuelta en el aire, se estrelló sobre la falda de Cata
que gritó desaforada, poniéndose de pie en un salto.
El ratoncito cayó al suelo
y en ese mismo momento, aprovechando la distracción de Paca, escapó. Paca
miraba atónita a Cata que gritaba y se sacudía entera. ¿Sería de la emoción?
Era evidente que Cata no sabía apreciar los dones de
cazadora que Paca tenía.
Cuando todo se tranquilizó, Paca subió a la falda de Cata
para amasarle la falda, pasando la cola por el libro una y otra vez, acomodando
el sitio para descansar un rato del día tan agitado. Cata esperó con paciencia
que le permitiera leer ni bien corriera la cola de las hojas del libro.
La tarde terminaba, con el sol entrando por la ventana, Paca
durmiendo mansamente en la falda de Cata y Cata sosteniendo con una mano el
libro y con la otra acariciando el lomo de su gata Paca, sabiendo que la amaba,
pese a su naturaleza cazadora y los sustos que le daba.
Fin
Gracieladas 3/7/15
TRÉMULO Y SCARPINO de Cuentos para Brunito
La pandilla de perros se reunía cada día por la tarde al
costado del camino. Ellos tenían un rito, correr tras cada coche para ver
quienes le ganaban, mientras ladraban animando al resto.
Scarpino, que iba al frente junto a un auto muy grandote,
les gritaba ladrando: _¡Mira como les gano, este auto es muy fuerte y yo aún
más que él!
Su hermanito mellizo, Trémulo, que lo seguía a todas partes,
pero con menos coraje, corriendo una motoneta ladraba: - ¡A este le gano yo!
Scarpino frenaba de golpe, su hermano lo avergonzaba con el
resto de la pandilla. Cuando se acercaba enojado, Trémulo se tiraba al suelo
poniéndose patas arriba y llorando le decía a su hermano, que los autos le
daban miedo y no quería seguirlos.
Scarpino ya estaba acostumbrado a la cobardía de su hermano,
que prefería tironear trapos con la perra de enfrente, antes que correr autos,
como los machos del barrio.
Los de la pandilla se sentían “tuercas”, los motores y las
gomas eran lo suyo. Pero Trémulo prefería la alegría de los trapos y su simpática
amiga Mancha, con la que jugaba a diario.
Un día hubo un accidente, la rueda de un auto pasó sobre la
pata delantera de Scarpino. Todos los amigos frenaron la carrera y se volvieron
a él, que permanecía llorando a un costado del camino.
Trémulo y su amiga
Mancha llegaron corriendo, entre ambos se turnaban para lamer la pata lastimada
de Scarpino. Trémulo puso un trapo, enroscándolo en la pata de su hermano,
mientras Mancha tiraba de un lado, Trémulo tiraba del otro, así lograron vendar
la patita de Scarpino, que los lamió agradecido.
Scarpino corrió menos autos ese verano y aprendió que
Trémulo podía ser muy valiente también, pero en cosas diferentes.
Fin
Gracieladas 4/7/15
viernes, 14 de julio de 2017
jueves, 13 de julio de 2017
sábado, 8 de julio de 2017
Alicia y Miel
Alicia pasaba horas, frente a la ventana sentada ante su
computadora. Escribía novelas totalmente absorta en sus pensamientos, cuando
Miel entró por una rendija de la ventana abierta. Giró y giró alrededor de
Alicia, que no la espantó como el resto de la gente que temía a su aguijón.
Cada día Miel ingresaba a hurtadillas por la ventana, pero
el zumbido de sus alitas hacía que Alicia se diera cuenta de que allí estaba.
Alicia comenzó a hablarle en voz alta, la llamaba Miel y le
contaba lo que escribía mientras ella danzaba de un lado al otro de la cabeza
de Alicia, espiando lo escrito en la pantalla.
Miel inventó un recorrido que cada día realizaba exacto,
para que Alicia siempre la reconociera. Era su forma de comunicarse.
Entraba
por la ventana, giraba alrededor de la cabeza de Alicia, volaba hasta la cocina
dando dos giros elevados, regresaba a espiar la pantalla a los lados de la
cabeza de Alicia mientras ella escribía nuevamente absorta, para luego salir nuevamente por la ventana, no
sin antes despedirse con un zumbido en la oreja de Alicia.
Ambas se sentían acompañadas y disfrutaban de la sencillez
de los momentos que compartían.
Por las noches Alicia cerraba las ventanas y Miel regresaba
a su colmena para contarle a sus hermanas, las nuevas historias que Alicia le había contado ese día.
Fin
de Cuentos para Brunito
Gracieladas 1/7/15
sábado, 1 de julio de 2017
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