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sábado, 10 de septiembre de 2011

Exclusivo | Así habló Schoklender (Perfil)


Escuche las denuncias del ex apoderado de Madres durante la entrevista con Noticias. Sus ataques a Hebe y al Gobierno. Audios

Sergio Schoklender rompió el silencio en una extensa entrevista con la Revista Noticias. Estaba "sacado", se fumó un atado de cigarillos durante la charla, disparó contra Hebe, contra el Gobierno y apuntó a algunos funcionarios en particular. Sin embargo, defendió el proyecto de viviendas Sueños Compartidos, de la Fundación Madres, que él dirigía.

Aquí, los audios de las entrevistas, con sus textuales más jugosos:

La causa y las elecciones. 

"Muchos de los que hoy son funcionarios que dicen 'nosotros no sabíamos nada, nosotros no lo conocíamos, no tenemos nada que ver', son parte de todo esto. Algunos tendrán que salir a dar explicaciones, y me parece que en democracia las explicaciones se dan antes de las elecciones y no después", dijo el ex apoderado de Madres. Y aseguró que la estrategia era "demorar la causa hasta después de las elecciones". Escuchar el audio completo en el siguiente video: 




López, hijo de remil.

"No hubo obra ni jurisdiccion donde yo empezara algo sin antes consultar: 'Hebe te parece que... Hacelo'. Antes consultaba con López, José López, secretario de Obras Públicas, hijo de remil puta...", dice un Schoklender sacado. Ante esto, la preriodista le pregunta: "¿Eso lo podemos poner tal cual?". Y él responde, subiendo la voz: "Sí, ¡ladrón! ¡Hijo de remil putas!Acusado de enriquecimiento ilícito y que con todo este escándalo está tapando todas las causas que él tiene abiertas y las causas qué tenía.

Luego, dice que en la construcción de viviendas "hay un antes y un después de que Néstor se metiera en la campaña" de Cristina. "Antes Néstor dirigía todo. Pero cuando Néstor se mete en la campaña, López manejaba las decisiones". Y asegura que para todas las obras públicas López "arregla", es decir, pide coima, según él mismo aclaró. Escuchar el audio completo en el siguiente video: 






El Gobierno y las viviendas.

"Hoy tenés más de 150 mil viviendas adjudicadas a empresas constructoras que no pueden avanzar porque no le dan los números, las únicas obras que no se pararon nunca eran las de la Fundación", asegura Schoklender. Y aclara que esa paralización en las obras se debe a que el Gobierno "desfinanció" los planes de viviendas para pagar otras cosas. "De Vido sacó 200 millones para Aerolíneas, después hizo otro traspaso para las netbooks, porque tiene traspaso libre. Escuchar el audio completo en el siguiente video: 






Todos contra mi.

"Cuando nos retrasaban los pagos, me tenía que ir a pelear con Boudou, Fatala, López, con todos los de la línea de los pagos. Los recontraputeaba, así como te lo estoy diciendo. Ellos se quejaban a Cristina, ella se le quejaba a Hebe, 'que Sergio está loco, que Sergio hace lío...' Yo hacía lío en defensa de los trabajadores. Y Hebe me puteaba a mí. ¡Me cansé!", dice. Y asegura que "lo que más le preocupaba a Hebe era su relación con Cristina". Escuchar el audio completo en el siguiente video: 






En defensa de los trabajadores.
La periodista pregunta: - ¿Vos sentiste que el Gobierno dejó de apoyar el proyecto...?

Schoklender interviene: - Desde que murió Néstor...

La periodista: -¿... Y quisiste seguirlo en forma privada?

Schoklender: - Es que era la única forma de garantizar que la gente tenga trabajo. Por ejemplo, se termina (la obra) Castañares con 700 trabajadores, ¿donde mierda metés 700 trabajadores si no es en la fábrica que íbamos a abrir nosotros en el mercado central?

Escuche el audio completo en el siguiente video:






Los fondos para campañas.

"Entre la documentación que tiene reservada en la caja de seguridad Oyarbide, están las facturas por más de 1,5 millón de pesos sólo en afiches de la campaña de Fatala y Boudou. Lo pagó la Fundación", denuncia Schoklender. Y aprovecha para contar que entre esa información también están los "comprobantes de las cajas de Asturias a nombre de Bonafini". Cajas en esa provincia española que, según Schoklender, están a nombre de la titular de la Fundación y de "otra Madre", y de donde Hebe sacó 2 millones de euros en la sucursal que el banco tiene en la la Ciudad de Buenos Aires.

"Hay más información de otras cuentas en Canarias, de Italia y de Francia, que yo no manejaba, no era titular, no tenía firma, nada, sólo ella sacaba, la titular es ella y otra Madre", dice, y asegura que no tiene "la más puta idea" sobre qué hizo Hebe con los 2 millones de euros que sacó. "Que la use para pagarle a los trabajadores", acota. Escuchar el audio completo en el siguiente video: 







sábado, 30 de abril de 2011

El triunfo de la paranoia. Por Jorge Fontevecchia



El discurso de Fontevecchia en la comida de clausura de la Junta de Directores de Adepa.

Texto del discurso ofrecido en la comida de clausura de la Junta de Directores de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) realizada anteayer.
* * *

El paranoico siempre tiene razón. Y la tiene no sólo en su delirio sino en la realidad. El paranoico presume que alguien lo va a atacar y para defenderse lo ataca primero. El atacado, también para defenderse, devuelve la agresión. El paranoico confirma su teoría: querían atacarlo.

No se puede ganar una discusión con un paranoico entrando en su juego. Los medios de comunicación que responden la agresión del Gobierno se están suicidando. Además, en su inmolación, le dan la razón al paranoico, que dice, con lógica: “¿Vieron…?”.

Lo que sucedió con los diarios Clarín y La Nación dañó al periodismo. El primero apoyó por conveniencia y el segundo calló por miedo todos los primeros años del kirchnerismo, cuando el Gobierno no era menos brutal que hoy con el periodismo y siendo muchas conductas de Néstor Kirchner menos republicanas que las de su sucesora. Y recién mucho después se despertaron críticos el día que el Gobierno decidió tratarlos como opositores. Lo que construyó una especularidad grotesca porque, aun en contra de su voluntad, terminaron siendo un espejo del Gobierno. No fueron por sí, fueron por lo que el Gobierno decidió que fueran.

Antes de Kirchner, los medios eran el espejo donde los políticos se miraban, Kirchner hizo que sean los medios los que se miren en el espejo del Gobierno. Kirchner invirtió el espejo. Ese espejo que se nos revela a través de la experiencia psicoanalítica como formador y estructurante del yo. Prácticamente, sólo el ser humano se reconoce frente al espejo, mientras que los animales, ante la prueba del espejo, creen que se trata de otro animal.

No hay forma de hablar, en el sentido real del término, con un paranoico. De convencerlo de algo distinto a lo que piensa. La paranoia está sustentada por una monoidea, muy simple, unívoca, inconmovible, como un disco rayado que vuelve siempre a lo mismo. Pero en su estrechez obtiene su fuerza, porque siempre se puede ejercer más presión sobre un solo clavo.
De un laberinto se sale por arriba. El dilema no se resuelve con el triunfo de uno de los dos que tiran de una cuerda, sino a través de una acción superadora que se sitúe por encima de los polos en tensión. Para que cambie el par de yuxtaposiciones excluyentes, es preciso un movimiento integrador que abandone la dicotomía.

A lo que llaman periodismo militante no se le debe contraponer otra forma de periodismo beligerante, sino periodismo puro, sin aditamentos.

El periodismo adicto no es periodismo. Por favor, reflexionen sobre el significado de la palabra adicto. Etimológicamente, “ad-dictum” se refiere a alguien que no es libre, sino que le dictan qué hacer, que se encuentra a disposición para recibir órdenes, encargos o mandatos y acatarlos, es decir, un dependiente. Por eso se utiliza la palabra adicto a las drogas: un adicto tiene su voluntad dominada por la sustancia o la conducta a la que se somete.

Aquel que es reactivo a los ataques del otro también tiene su conducta dictada por ese otro que se la impone. La libertad es no responder al “dictum” del paranoico para no configurar la conocida circularidad de la locura de a dos.

Bill Gates decía que en el mundo de los altos negocios y la política, lo que podría sintetizarse como el poder, sólo sobrevivirían los paranoicos. Es cierto que entre los grandes revolucionarios mundiales la paranoia, o un grado elevado de ella, está muy presente: Stalin, Mao o Castro. Pero el periodismo cometería un gran error si jugara el juego del poder por el poder, el juego de medios sin fines, o fines que son medios, como el poder, por ejemplo.

Porque el exceso de poder siempre enloquece, toda asimetría de poder engendra patologías: un padre excesivamente severo con sus hijos, un marido violentamente dominante con su esposa, un jefe insensiblemente autoritario con sus conducidos o un duopolio abusador de sus privilegios son ejemplos de cuán enfermiza es la concentración de poder en todos los ámbitos.
 El efecto enloquecedor del poder es para todos, para el que lo sufre pero también para el que lo ejerce. Por eso todos los sistemas ponen límite de tiempo a su ejercicio y divisiones de poder mientras se lo actúa. Y los poderosos nunca deberían olvidar que Hegel explicaba que siempre el esclavo mata al amo. No hay que ser amo si no se quiere ser asesinado.

El autotitulado periodismo militante pago por el Estado cumple no sólo la función de difundir su mensaje, eso hasta se podría alcanzar comprando propaganda, sino también una misión más trascendente. Consciente o inconscientemente, contribuye a destruir la idea de una objetividad posible en el periodismo y, por ende, la idea misma de periodismo puro. Es obvio que un sujeto no es un objeto y que todo lo humano está atravesado por la subjetividad que lo constituye como individuo y, como tal, lo hace único. Por eso todos vemos un mundo parcial y limitado a nuestra cultura y fortuna e influido por nuestros intereses y deseos. Pero el oxímoron de la objetividad de un sujeto no impide que la idea de objetividad sea imprescindible para el periodismo. Una idea, como toda utopía, no implica su realización plena. Es como el deseo, inalcanzable constitutivamente porque siempre es deseo de otra cosa, pero que no por ello deja de ser la fuerza que impulsa la vida. Una idea puede no ser una meta sino un camino. Una dirección que oriente moralmente a una ética profesional posible.

Leyendo esta semana una conferencia que pronunció el filósofo francés Alain Badiou en el simposio “Sobre la idea del comunismo” realizado en la Birkbeck School of Law de Londres, no pude menos que asociar algunos de sus conceptos sobre la idea del comunismo a la idea de objetividad. Dijo Badiou: “Una idea es la posibilidad que tiene un individuo de comprender que su participación en un proceso político singular –o sea, su entrada en un “cuerpo de verdad”– es también, en cierto sentido, una decisión histórica”.

“La condición real de la idea comunista termina en un callejón sin salida; no obstante, se trata de una idea reguladora, sin eficacia real pero capaz de fijar nuestro entendimiento a finalidades razonables.”

“La función de una idea es sostener.” “No se trata de que se realice la idea. Lo importante primero es su existencia.”

“La hipótesis del comunismo –concluye Badiou– continúa siendo la buena hipótesis. No veo ninguna otra. Si tenemos que abandonar esta hipótesis, ya no vale la pena hacer nada en absoluto en el campo de la acción colectiva. Sin el horizonte del comunismo, sin esta idea, no hay nada en el devenir histórico y político que tenga algún interés para un filósofo. Dejemos que cada uno se preocupe por sus propios asuntos y dejémonos de hablar del tema. En ese caso, el hombre de las ratas estaría en lo cierto como lo estarían, dicho sea de paso, varios ex comunistas que o bien corren ávidos tras sus rentas o bien han perdido el coraje. Sin embargo, continuar aferrados a la idea, a la existencia de esta hipótesis, no significa que debamos conservar su primera forma de presentación, que se concentraba en la propiedad y el Estado. En realidad, lo que nos impone como misión, hasta como una obligación filosófica, es contribuir a que la hipótesis pueda desplegarse en un nuevo modo de existencia.”

Así como la hipótesis de un comunismo como búsqueda de aquellos parámetros de igualdad posibles entre los seres humanos le parece a Badiou la única idea digna de un filósofo dedicado a la historia o la política, también la hipótesis de la objetividad me resulta la primera idea digna de un periodista, a menos que quiera convertirse en un cínico.

Lo que no es posible en su perfección también tiene fuerza si se trata de ideas justas. La justicia misma es un ejemplo de esas metas inalcanzables e imprescindibles.

Si se pudiera dejar de lado la idea de objetividad, todo sería mucho más fácil. ¿Para qué esforzarse en obtener datos y confirmarlos? ¿Para qué serían necesarias las costosas redacciones con periodistas especializados en cada materia, para que su llegada a los datos fuera más rápida y directa, si los datos ya no importaran?

Si de verdad no existiera la meta de la objetividad como utopía, ¿para qué serviría la técnica profesional de los periodistas que se enseña en la mayoría de las principales escuelas de periodismo de todo el mundo, donde se la cree necesaria para hallar algunas verdades, aunque sean parciales y limitadas? Entonces, si esa técnica es buena para nada, y si no hacen falta ni redacciones ni especialistas, cualquiera es periodista. Y si todos son periodistas, nadie lo es. Es un escenario ideal para los que descreen de esta profesión. Para “un mundo sin periodistas”, como denunció Verbitsky hace años.

Ser militante partidario, político profesional y funcionario público son profesiones muy respetables, que no tienen por qué tener entre sus fines máximos la búsqueda de alguna objetividad. Encarnan, por el contrario, la necesidad de ver realizada su propia subjetividad, la de una ideología, la de un gobierno, la de un sector de la sociedad.

Pero el periodismo es otra cosa. El periodista pierde su alma, su razón de ser, sin esa esperanza utópica. Lo mismo pasa con otras profesiones. ¿Se imaginan si a los jueces los corroyera la misma desesperanza sobre la objetividad a la hora de dictar sus sentencias?

Por eso, no es casual que el autotitulado periodismo militante despierte mucha más adhesión en los militantes que en los periodistas. En algunos casos, por desconocimiento de las reglas del periodismo, al que confunden con comunicación y profesiones afines a los medios. En otros, porque su pasión es ser militantes, no ser periodistas, y militar con la investidura del periodista siempre aumenta la influencia de su militancia. Pero también están los cínicos que se sienten legitimados por la bella palabra “periodista”, tras la que se esconden para llevar adelante su profesión de siempre: la de mercenarios. Estos últimos trabajarán, cada vez que puedan hacerlo, para cada gobierno de turno. Pero los otros dos grupos están poblados de personas honestas y buenas intenciones, que descubrirán su error en la medida en que el periodismo no responda a paranoia con paranoia.

Por eso les pido –usando el lenguaje del jefe de Gabinete– que sean tibios, que no respondan los ataques como se merecen quienes los agreden sino como se merece la imagen que deseen mantener de ustedes mismos.

Muchas gracias.

Me queda una posdata: El jefe de Gabinete del Gobierno nacional dijo ayer que mi sola participación como orador en la comida de cierre de la Junta de Directores de Adepa –textualmente– “muestra a quién respondo”, refiriéndose tácitamente al duopolio de Clarín y La Nación. Esta institución –como la SIP– es acusada por sus críticos de conservadora. Yo vengo hoy aquí en agradecimiento a que durante la dictadura militar fue Adepa la que denunció mi desaparición en 1979, cuando estuve detenido en El Olimpo; la que reclamó por la clausura de la revista que dirigía en 1982 y lo mismo al año siguiente, cuando la dictadura ordenó mi detención a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Y durante la década menemista fue también Adepa la que reclamó antes que nadie por el esclarecimiento del asesinato de José Luis Cabezas, fotógrafo de Editorial Perfil, por los treinta juicios que Menem y su familia realizaron contra Perfil y por las dos bombas que explotaron en nuestra planta de impresión. Obviamente, durante el kirchnerismo hubo otras manifestaciones de apoyo de Adepa a Perfil, pero quise rescatar las de la dictadura y el menemato porque se hicieron mientras muchos de los que hoy defienden la libertad de expresión no estaban preocupados por el tema. Mi presencia aquí esta noche es en agradecimiento por su apoyo en aquellos años.

Fuente: Perfil

domingo, 3 de abril de 2011

Para "cumplir", el Gobierno envió una insólita publicidad a Perfil


ACATANDO EL FALLO JUDICIAL, PERO A SU MANERA


El Gobierno demuestra que sigue utilizando la pauta oficial para beneficiar medios obsecuentes y castigar a los críticos. Las tretas en torno a las asignaciones de publicidad estatal  —que van desde lo infantil hasta lo resentido—  no mermaron pese a la intervención de la Corte Suprema de Justicia, la cual a comienzos del mes pasado hizo lugar a un reclamo de Editorial Perfil y ratificó un fallo que obligó al Estado nacional a omitir criterios discriminatorios y tener un equilibrio razonable entre los distintos medios de comunicación a la hora del reparto de la publicidad oficial. 

Pues tal como el disgusto que le produce a un niño tener que compartir una golosina luego del llamado de atención de su padre, el gobierno nacional decidió cumplir con la orden de la Corte, otorgándole una publicidad a Perfilatacando a la propia editorial.
En su columna habitual, el director de Perfil Jorge Fontevecchia relata lo sucedido:
“Buscando cumplir el fallo de la Corte Suprema de Justicia, que ordenó al Gobierno que en no más de quince días hábiles cesara con su discriminación con la publicidad oficial, la Presidencia de la Nación envió su primer aviso. Pero para hacer evidente su disconformidad, el aviso ataca a la propia Editorial Perfil.

Dice en su título y único mensaje: `El Gobierno nacional combate el trabajo esclavo. La editorial que publica este diario ha distinguido a empresas que hoy están siendo denunciadas por la AFIP por trata de personas y esclavitud laboral. El trabajo esclavo es una responsabilidad de todos´.
En enero de este año se denunció por esclavitud laboral a una subsidiaria de DuPont. Seis años antes —vale remarcar: seis años antes— la revista de Editorial Perfil que se especializa en economía y negocios,Fortuna, en los premios que todos los años entrega a veinte diferentes empresas de cada rubro, otorgó a DuPont el premio en la categoría `Industria química´.
Posteriormente, Fontevecchia expone los criterios para la otorgación de ese premio económico.
“Los Premios Fortuna no son elegidos por la editorial, ni siquiera por un jurado elegido por la editorial, sino que surgen de los resultados: ventas, rentabilidad, patrimonio, liquidez y endeudamiento, publicados en los balances de las empresas de cada sector, sobre una fórmula que es idéntica todos los años y es la misma que utilizan otras revistas de economía y negocios del mundo que, en su mayoría, tienen un premio similar.” Seis años después, DuPont fue acusada de tener trabajo esclavo.
En su columna, el director de Perfil intenta lo imposible, arrojar algo de lógica ante una decisión preocupantemente histérica.
“Con la misma arbitrariedad se podría decir que el Estado aceptó recibir un premio con el que se ha distinguido a empresas que hoy están siendo denunciadas por la AFIP por trata de personas y esclavitud laboral.”
“La editorial que publica este diario ha distinguido a empresas que hoy están siendo denunciadas por la AFIP por trata de personas y esclavitud laboral”, dice el banner de 3,8 x 15cm.
Cabe preguntarse si los premios o distinciones que acostumbra otorgar el Gobierno nacional a distintos personajes o empresas están enmarcados en el  parámetro moral que demanda.
El Gobierno distinguió con $ 35.643.233 en concepto de publicidad estatal al único despedido por la AMIA en toda su historia por sospecharse que robó cuatro millones de dólares de esa institución. En el año 2004 el tribunal de ética de la AMIA  condenó a Sergio Szpolski por las inversiones que hizo en su propio banco aprovechando su puesto de tesorero de esa  asociación mutual.
El kirchnerismo distinguió con un premio por su  “aporte a la comunicación y la democracia” a Hugo Chávez, el mismo que ordenó cerrar 34 emisoras y hostiga permanentemente al periodismo crítico originando censura y autocensura en reporteros y medios de comunicación independientes.
El Gobierno ha distinguido con el status de refugiado político a Galvarino Apablaza Guerra, quien está acusado de haber ideado el asesinato de un ex senador y del secuestro de un empresario de medios, ocurridos durante la democracia de 1991 en Chile. La Corte Suprema de Justicia ha dictaminado que la Argentina debe conceder la extradición, pero el Gobierno lo enmarcó en “delito político”.
El Gobierno distingue con apoyo político en La Rioja a Carlos Menem, quien con sus políticas neo liberales y negocios espurios ocasionó una de las peores crisis económicas y el más sangriento atentado terrorista de la Argentina.
La valentía de dicho periódico en aceptar un aviso publicitario como este, demuestra una altura que quienes nos gobiernan evidentemente carecen.

Eliana Toro
fuente: Tribuna

viernes, 4 de marzo de 2011

Tiempos difíciles. Por Nelson Castro


Aquellos días fueron ciertamente difíciles. El gobierno de Néstor Kirchner iba tras un objetivo: el cierre de PERFIL. Para ello, aplicó la misma metodología que el entonces presidente había utilizado durante su tiempo como gobernador de Santa Cruz: el ahogo publicitario. Una vez más, la maniobra se instrumentaba a la manera de una operación de pinzas en la que por un lado se retiraba la publicidad oficial del diario y por el otro se presionaba a las empresas privadas para que no pautaran avisos en él.

Tomada la decisión política en el más alto nivel del Gobierno, el operativo se puso inmediatamente en marcha.

Todo ello fue denunciado públicamente y también ante la Justicia.

En ese tiempo, me desempeñaba como ombudsman del diario, por lo que, en carácter de tal, tenía a mi cargo el correo de lectores. Así fue que en uno de esos atribulados días, llegó la carta de un lector en la que, pidiendo el anonimato, se solidarizaba con el diario y expresaba su voluntad de hacer, dentro de sus posibilidades, un aporte dinerario destinado a colaborar con su sostenimiento. Así fue como nació, pues, la idea del fideicomiso. Su finalidad era la de recibir la ayuda económica que voluntariamente quisieran hacer los lectores con el objetivo de evitar el cierre de PERFIL. Debido a que el proyecto se gestó a partir de la inquietud de un lector que luego fue compartida por muchísimos otros, me correspondió, por mi condición de ombudsman, ponerme al frente de la supervisión de esta iniciativa que incluyó la conformación de un comité de notables que tuvo a su cargo la selección de las entidades de bien público que se beneficiaron con los avisos sin cargo para ellas que fueron costeados con los fondos del fideicomiso.

La iniciativa tuvo una fuerte repercusión tanto en los lectores del diario como en muchos colegas, actitud que valoro y agradezco mucho. En lo personal, les confieso, fue una experiencia inolvidable. El reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia por el que se atiende el reclamo de PERFIL en atención a una distribución equitativa de la publicidad oficial significa también un reconocimiento a la actitud ciudadana de esos miles de lectores que se movilizaron en pos de defender su derecho a elegir el medio por el que se informan, derecho que hace a la esencia de la democracia y hacia el que muchos funcionarios del actual Gobierno siguen demostrando una manifiesta intolerancia.

fuentehttp://www.perfil.com/contenidos/2011/03/05/noticia_0001.html