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jueves, 20 de enero de 2011

¿DE ESTO NO HABLA EL GOBIERNO?


Lázaro Báez, el testaferro K que evade impuestos y usa facturas “truchas”



La polémica costumbre del kirchnerismo de señalar a empresas evasoras de impuestos, parece haber encontrado un interesante límite. Es que, en los últimos días se supo que Lázaro Báez, el polémico empresario patagónico y supuesto testaferro de los Kirchner, ha sido artífice de una maniobra millonaria de evasión impositiva mediante la utilización de facturas apócrifas.

Si cupiera alguna duda, baste saber que el propio Báez ha decidido acogerse a una moratoria fiscal por unos 75 millones de pesos, admitiendo en el acto el delito referido.
El caso involucra a la constructora Gotti SA, una de las mimadas del oficialismo a la hora de otorgar millonarios contratos de obra pública.
Según reveló diario La Nación hace unos días, hay dos investigaciones judiciales en curso que investigan esa empresa: una, por cerca de $ 13 millones, quedó en Buenos Aires, en manos del juez en lo Penal Económico Rafael Caputo; la otra, por los $ 62 millones restantes, fue girado al Juzgado Federal con competencia en Comodoro Rivadavia.
“Caputo deberá verificar si con el acogimiento a la moratoria la firma Gotti SA cubrió la pretensión fiscal por los impuestos impagos, que en su momento llegaron a estimarse en más de $ 400 millones, en tanto que en Chubut deben primero determinar si aceptan su competencia o devuelven el expediente a Buenos Aires”, asegura el matutino.
Sin embargo, habría otra empresa vinculada con Báez que también es sospechosa de evadir unos $ 6 millones: Palma SA. En ese expediente, el contador y supuesto prestanombre del empresario, Fernando Javier Butti, fue llamado a indagatoria por esa presunta evasión fiscal.
La imputación es grave, pero deja al descubierto las grietas de la ley de moratoria y blanqueo de capitales que promovió la Casa Rosada y que provocó que cerca del 50% de las empresas en la mira de la Justicia se acogiera a la posibilidad de pagar sus deudas en cuotas y, a cambio, obtener la extinción de la acción penal cuando completaran el cronograma de pagos. Un verdadero despropósito.
“Gotti SA podría cerrar así uno de sus capítulos judiciales más incómodos, que incluyó otros múltiples flancos débiles. Entre ellos, con el juez del fuero en lo Penal Tributario, Javier López Biscayart, quien investigó si la constructora dibujó gastos por $ 20 millones a través de las mismas usinas de facturas apócrifas que la firma sueca Skanska, que luego echó a su cúpula local y admitió ‘pagos ilegítimos’ a funcionarios kirchneristas”, insiste La Nación.
Hay que recordar que Báez creó la firma Austral Construcciones en mayo de 2003, sugestivamente lo hizo en el preciso momento en que Néstor Kirchner llegó al poder.
Pero hay más datos curiosos que nadie investiga. Por caso, en Palma SA trabaja Diego Palleros, el hijo del traficante de armas que fue procesado durante el gobierno de Carlos Menem. Palleros se encuentra casado con Irene Báez.
Lo interesante del caso es que todo confluye en un sugestivo domicilio: Pasaje Carabelas 241, donde aparece la firma “Invernes”. En la Patagonia aseguran que el nombre se debe a “Inversiones Néstor”, en alusión al fallecido ex presidente.
Esa es una de las empresas que debe investigarse para entender la matriz de la corrupción oficial, especialmente en lo referido a sobreprecios en la obra pública.
Será el principio del fin de la impunidad.

Christian Sanz

fuente: 

viernes, 10 de diciembre de 2010

¿Y si los Kirchner tuvieran razón? por Rogelio Alaniz

Conviene hacerse esa pregunta. Sobre todo en este país. ¿No es posible suponer que después de todo ellos encarnan la gobernabilidad posible? ¿Que a estas tierras se las gobierna con un poco de corrupción, un poco de justicia social, un poco de cinismo y una buena dosis de teatro? ¿Acaso es posible otra alternativa? ¿Acaso los gobiernos no peronistas no sólo han fracasado sino que ni siquiera han llegado a concluir sus mandatos?

¿Acaso no está bien hacerle creer a los pobres y a ciertos intelectuales que el mundo marcha hacia la izquierda, mientras a los poderes consistentes de la Argentina profunda se le dan todas las garantías para que se sigan enriqueciendo?, ¿acaso no está bien gobernar inventando enemigos todos los días, sabiendo de antemano que muchos de esos enemigos no existen o si existen no disponen del poder de sus buenos tiempos? ¿no es una maniobra sensacional emprenderla contra Anchorena, Alzaga Unzué, Pereyra Iraola o los socios del Jockey Club, sabiendo que el poder real -económico y financiero- pasa por otro lado?

¿No es una movida brillante tomar como enemigo a algún empresario que es, al mismo tiempo, el titular de un poderoso grupo de medios de comunicación para transformarlo en la bestia negra de la dominación, en el sustituto del mítico Braden de los años cuarenta? ¿Acaso no es notable la sinuosa calidad de la maniobra que en nombre de la libertad de prensa -en la que nunca han creído- movilizan a incautos e inexpertos detrás de consignas libertarias que se proponen como objetivo hacer exactamente lo opuesto a lo que se proclama? ¿No es una hazaña política imponer en el orden nacional el mismo estilo, los mismos valores y objetivos logrados en Santa Cruz en materia de libertad de prensa y negocios empresarios? ¿No es una excelente movida política transformarse en el adalid de los derechos humanos corrompiendo a sus instituciones y a sus titulares, hoy devenidos en inofensivos íconos que adornan con su presencia los actos oficiales?

¿No es aleccionador reivindicar un modelo que nunca se termina de conocer y un relato que jamás alcanza a traducirse? ¿No resulta conmovedor observar cómo los supuestos representantes de una burguesía industrial en ascenso se enriquecen con las operaciones inmobiliarias, el turismo y la timba? ¿Acaso no es una confirmación de los aciertos que intelectuales refinados y personajes del mundo del espectáculo se tomen de la mano para celebrar el mito transformando a un político rapaz, maniobrero, codicioso y multimillonario en un héroe del Tercer Mundo?

Aceptemos de una buena vez que la única verdad es la realidad. El pejotismo, el peronismo o como lo quieran llamar, gobierna a la Argentina desde hace veinte años y encarna el rostro de esa realidad que a algunos nos cuesta asimilar ¿No nos gusta esa cara? Terminemos con esos arrumacos de pequeños burgueses melancólicos, con esos escrúpulos de clase media europeizada y asumamos de una buena vez el rostro que nos merecemos. La Argentina no es lo que creíamos, lo que suponíamos que nos merecíamos, lo que leímos en algunos libros olvidables, lo que nos dijeron nuestros abuelos y nuestros padres.

La Argentina real es esto que está delante de nuestros ojos. Es D’Elía, Moyano, Eskenazi, Uberti, Moreno, Jaime, Julio de Vido, Ulloa, Báez, López, Spolski, Hadad y por supuesto, los Kirchner. Es también Hebe de Bonafini y sus negocios con el poder; los pañuelos blancos convertidos en ornamento oficial; el matonaje de los sindicatos; la prepotencia corrompida de los piqueteros; los fraudes electorales en la CTA; “Página 12” y “6, 7, 8”; los intelectuales de Carta Abierta esforzándose en maquillar al monstruo; los confidentes de la embajada norteamericana; los personajes de la farándula al estilo Andrea del Boca, Florencia Peña y, por qué no, Tinelli y Maradona.

Tambien es el rostro sórdido de los mercenarios, de los recaudadores de fondos para las campañas electorales, los traficantes de valijas desde Venezuela, los vendedores de medicamentos truchos, los exponentes de esa burguesía lumpen y subsidiada por el Estado cuyo escenario preferido se expresa en el Riachuelo y La Matanza, la verdadera y efectiva Argentina del futuro.

¿Quiénes fueron los principales autores de esta hazaña? Los Kirchner hoy, como los Menem ayer. ¿No es que son diferentes? Sólo en las apariencias, porque en el fondo, en lo que particularmente a ellos les importa, es decir, el poder, son muy parecidos. No en vano el 85 por ciento de los funcionarios menemistas hoy se desempeñan como funcionarios kirchneristas y mañana, cuando el peronismo provoque su inevitable mutación, serán exaltados militantes de la buena nueva. ¿O acaso nunca se han preguntado los muchachos de Carta Abierta cómo es posible que una causa trascendente como la que ellos dicen defender tenga como herederos efectivos y reales a políticos como Scioli o Reutemann que están ubicados en las antípodas del modelo de liberación nacional y social promovido por el kirchnerismo?

¿Cómo pudieron los Kirchner llegar adónde llegaron? La misma pregunta se la podemos hacer a los Menem. Estos pudieron hacerlo en clave neoliberal como ahora los Kirchner lo están haciendo en nombre del “modelo” nacional y popular. Se puede compartir o no sus emprendimientos, pero lo que está fuera de discusión es que lo hacen bien y los resultados son irrefutables.

En un mundo desencantado de las ideologías y representaciones imaginarias en crisis, hay que aceptar los rigores del poder. Nuestros héroes no son virtuosos pero son eficaces; no son inteligentes pero son prácticos; no son espiritualmente generosos pero recompensan bien a los leales; nunca van a cambiar nada pero a muchos les hacen creer que están cambiando algo; sus ideas atrasan varias décadas, pero se presentan como los anunciadores de una nueva era.

¿Cómo lo hicieron? En principio se trata de acumular poder y la base material del poder es el dinero. “No se puede hacer política sin plata”, dicen que dijo la señora Cristina para justificar la modesta fortuna adquirida en los años de la dictadura y multiplicada desde la presidencia. El aprendizaje siguiente es el que proviene del ejercicio efectivo del poder. Una provincia pequeña, con una población que no supera a una modesta ciudad del interior de la provincia de Buenos Aires, es el territorio ideal para dar los primeros pasos. 

En efecto, todo lo que se debe aprender para manejar situaciones, cosas y hombres se lo puede hacer en un espacio acotado. Menem lo hizo en La Rioja, ¿por qué no hacerlo en Santa Cruz? Para ello la pertenencia al peronismo es indispensable. Indispensable para hacer política para maniobrar desde el poder del Estado y las corporaciones y para disponer de una proyección nacional. Lo demás depende de la suerte, tal vez por eso el aporte de Cristóbal López resulte indispensable.

De todos modos, nada se puede hacer sin un esfuerzo intelectual por entender el tiempo que se está viviendo. Menem lo hizo. El intuyó u olfateó que el fin de la Guerra Fría creaba condiciones favorables para promover un orden económico en clave neoliberal. Manos a la obra. A los efectos, poco importaba si realmente se creía en esa propuesta, porque para un político de esta raza lo que importa en primer lugar es creer en uno mismo. Si alguna vez se defendió a los Montoneros o se reivindicó las supuestas proezas de un caudillo riojano al que Sarmiento inmortalizó con su pluma, ahora ha llegado el momento de hacer todo lo contrario pues, como bien lo sabe cualquier lector de “Las veinte verdades”, el peronismo es un movimiento y autoriza a hacer en cada circunstancia lo que más convenga.

Si Menem entendió la década del noventa, los Kirchner entendieron la del siglo XXI. Menem nunca fue liberal como Kirchner nunca fue de izquierda, pero a los efectos de nuestro tema eso no tiene ninguna importancia. ¿Cómo ser de izquierda y seguir siendo el de siempre? Muy sencillo. Apropiándose de consignas reivindicadas por otros. Lo dijo Perón en 1944 en su célebre discurso en la Bolsa de Comercio: “Yo les digo lo que los obreros quieren escuchar y después los llevo donde yo quiero”.

A esa habilidad en el lenguaje del movimiento nacional y popular se la llama “conducción”, “liderazgo”. Desde ya adelanto mi opinión: da muy buenos resultados. En la Argentina, al menos, es una fórmula ganadora. No transforma nada, pero hace creer que si lo hace. Algunas minorías pueden objetar este estilo, pero es la historia la que ha demostrado que más allá de los escrúpulos de algunos recalcitrantes, la fórmula es exitosa. Y si, como nos enseñara Menem, el éxito es la clave para interpretar los procesos sociales, queda claro que efectivamente los Kirchner tienen razón, con lo que la pregunta que inicia esta nota queda respondida de la única manera posible.

Fuente: El Litoral (Santa Fé) - 05-Dic-10 - Opinión

jueves, 9 de diciembre de 2010

CABLES SECRETOS DE LA EMBAJADA: Relación con Chavez de NK


Relaciones de la República Argentina
Clasificado por: Embajador E. Anthony Wayne por
razones 1.4 (b) y (d)

1. Resumen y comentario: El presidente argentino Néstor Kirchner trata de adoptar una posición cercana a Chávez  y, al mismo tiempo, de seguir  
trabajando bien con los Estados Unidos en temas importantes para Argentina. Teniendo en cuenta la ventaja política y las elecciones de 2007, estimamos que Kirchner continuará con su número de equilibrismo. Kirchner lanzará críticas, en su mayor parte indirectas, con lo que se congraciará con Chávez, pero mantendrá una serie de puertas abiertas para nosotros. Kirchner reconoce el valor de mantener relaciones positivas con los Estados Unidos –sobre todo en lo que respecta a temas estratégicos clave-, pero en el plano interno no ve valor alguno en una alineación pública con los Estados Unidos o sus políticas. En realidad, en el plano interno le da popularidad criticar lo que se considera presión y adoptar una posición independiente, a lo Charles de Gaulle. La relación comercial y económica de Argentina con Venezuela  también tiene importancia estratégica (refs a, b). La diferencia es que, en el plano interno, Kirchner percibe el valor, sobre todo electoral, de un vínculo público con Chávez. Las reuniones entre ministros del gobierno argentino y Gonzalez, Burns y Shannon fueron positivas. Se reconoció una importante agenda común en muchos terrenos (refs c-d) y la cobertura periodística de las visitas fue positiva y amplia. A la luz de esa dinámica, las declaraciones de Kirchner en Venezuela –que Argentina “no contendrá a Venezuela”- y su
invitación para que Chávez haga una visita en marzo indican el deseo del gobierno argentino de mantener lo que consideran un “equilibrio” en las relaciones con los Estados Unidos y Venezuela.
Fin del resumen.


2. La visita del 6-7 de febrero del fiscal general
Gonzalez, así como la visita a Buenos Aires de los
días 8-9 de febrero por parte de Nick Burns y
Shannon y las reuniones con altos ministros de
Kirchner contribuyeron a subrayar la mejora de las
relaciones bilaterales, la amplitud de la relación, así
como a destacar las prioridades de los Estados
Unidos en la región. El jefe de Gabinete Alberto
Fernández y el ministro de Planificación Julio De
Vido les confirmaron a Burns y a Shannon la
importancia que tiene la relación para el gobierno
argentino, la estrecha cooperación en temas como
la lucha contra el terrorismo, la lucha contra la
droga y el apoyo internacional a la no proliferación.
Junto con el ministro de Relaciones Exteriores
Taiana, se mostraron preocupados por la situación
en Bolivia y Ecuador y destacaron la necesidad de
fortalecer la estabilidad en la región, también
mediante esfuerzos conjuntos en Haití. También
hicieron hincapié en la importancia que dan a
atraer inversión estadounidense (si bien una
decisión negativa que se dio a conocer durante la
visita en relación con un fondo de inversión de los
Estados Unidos que buscaba una participación en una compañía de transmisión de energía local,
indica que el mensaje a los posibles inversores es,
en el mejor de los casos, ambivalente). El jefe de
Gabinete Fernández caracterizó públicamente las
relaciones como “buenas” el día después de la
visita de Burns.


3. Desde el principio, sin embargo, el estilo de
Kirchner ha sido combativo ante desafíos reales,
imaginados e inventados y de orígenes tan
distintos como la iglesia católica, el neoliberalismo
y el “consenso de Washington”, el Banco Mundial y
el FMI, las multinacionales extranjeras parasitarias,
la prensa y los oponentes políticos (ya sea del
partido peronista o de otros), así como también –
según se afirma de forma indirecta- de los Estados
Unidos. Ese estilo le ha resultado útil. En
momentos en que la economía crece, impulsada
por factores externos favorables, su nivel de
popularidad ha experimentado un gran aumento y
permanece alto debido, en no pequeña medida, a
su carácter belicoso.

4. Kirchner volvió a dar muestras en las últimas dos
semanas de su disposición a atacar las
instituciones externas para obtener réditos políticos
en el plano interno. Criticó en varias ocasiones a
las instituciones financieras internacionales y a
otras organizaciones internacionales y rechazó las
últimas críticas moderadas de éstas sobre la
política económica del gobierno argentino. Volvió a
responsabilizarlas de la crisis financiera de 2001-
2002, así como de los elevados niveles de pobreza
actuales. Su estallido tuvo lugar después de comentarios críticos moderados por parte del
Banco Mundial y de funcionarios de la
Organización Mundial de Comercio respecto de la
sostenibilidad de la política económica del gobierno
argentino. También contestaba un comentario de
un vocero del FMI a la prensa en el sentido de que
un acuerdo con el FMI era habitualmente una
precondición para la reprogramación de la deuda
con el Club de París. A pesar de la explicación del
FMI de que se trataba de una exigencia del Club de
París, no del FMI, Kirchner culpó al FMI –su blanco
favorito- de bloquear un acuerdo con el Club de
París. Junto con su ministra de Economía Felisa
Miceli, aprovechó también la oportunidad de
explotar la extrema hostilidad pública en relación
con el FMI al rechazar de forma categórica toda
posibilidad de un programa del Fondo en
Argentina.

5. Esa dinámica contribuye a explicar los dos
costados de Kirchner que vemos en nuestras
relaciones bilaterales. Kirchner es ante todo
pragmático, pero tiene una excesiva concentración
en los temas internos y en la opinión pública. El
bajo nivel de las relaciones bilaterales recientes,
ocasionado por el desempeño del gobierno
argentino en la Cumbre de las Américas de Mar del
Plata en noviembre de 2005, tal vez haya
convencido a Kirchner de que se internó
demasiado en la senda populista. Desde entonces
hemos percibido una mejora gradual y sostenida de
las relaciones y una creciente disposición de los
altos funcionarios a dialogar con nosotros y a identificar terrenos en los que podemos fortalecer
la cooperación.

6. Sin embargo, no pensamos que vaya a haber una
aprobación pública de los Estados Unidos ni de
muchas de nuestras políticas. La imagen pública
de los Estados Unidos en Argentina es la más baja
de la región. Los periódicos ataques verbales de
Kirchner a políticas e instituciones que la opinión
pública relaciona con los Estados Unidos, como por
ejemplo la globalización y las instituciones
financieras internacionales, resuenan muy bien
aquí siempre y cuando no impliquen una ruptura
seria (véase el último trabajo INR U. S. Image de la
encuesta Latinobarómetro de octubre-noviembre
de 2006, que compara la opinión pública argentina
con la de otras diecisiete de la región). Kirchner
calcula –con por lo menos un ojo puesto siempre
en las próximas elecciones- que verse demasiado
relacionado con los Estados Unidos no tiene
muchas ventajas, mientras que adoptar una
ocasional posición de “firmeza” y “protección de los
intereses del pueblo” frente a la potencia
hegemónica tiene escasas desventajas.

7. La prensa local, por su parte, presenta muchos
temas como el enfrentamiento ideológico entre los
Estados Unidos y Venezuela por la supremacía en
la región. En un reflejo de eso, los actos del
gobierno argentino se describen como prochávez o
como un acercamiento a los Estados Unidos.
Contactos nos informan que Kirchner también
considera que mantiene un equilibrio entre ambos
al estilo de Charles de Gaulle entre los Estados Unidos y la URSS durante la Guerra Fría. La
Embajada ha comprobado en varias ocasiones
que, cuando la prensa parece mostrar una
excesiva mejora de las relaciones entre los
Estados Unidos y el gobierno argentino, Kirchner
encuentra la oportunidad de pinchar ese globo de
forma pública. Luego de las visitas de Gonzalez,
Burns y Shannon, Kirchner, que se encontraba en
Venezuela para la firma de una serie de acuerdos
comerciales, puede haberse sentido obligado a
“corregir el equilibrio” y demostrar su
independencia con la declaración gratuita de que
Argentina no iba a “contener” a Chávez (ref A).
Aquí los medios relacionaron las declaraciones de
Kirchner en Venezuela con las que hicieron Burns y
Shanon durante su reciente visita respecto de que
los Estados Unidos podían trabajar bien con
gobiernos como los de Argentina y Brasil pero que
Venezuela era “otra cosa”.

8. Comentario: Es evidente que tenemos diferencias
de política exterior con el gobierno de Kirchner,
sobre todo respecto de lo que pensamos de
Chávez y sus actos en Venezuela y la región. La
prensa local dice que Chávez le devolverá la visita
a Kirchner la semana próxima, en coincidencia con
la visita del presidente Bush a Uruguay (contactos
en el gobierno argentino nos dicen que la visita aún
no se ha confirmado). El Embajador ha
manifestado nuestro profundo temor a que Chávez
utilice la ocasión para organizar otro acto contra los
Estados Unidos (como se informa en la prensa) y
que ese acto pueda tener un efecto negativo en
nuestras relaciones bilaterales. Ese, por desgracia, sería el tipo de gesto que cabría esperar de
Kirchner, un gesto que apunte a la ventaja política
electoral a corto plazo, de escasa consideración
por las consecuencias a largo plazo. No debemos
esperar cambios significativos en la política exterior
del gobierno argentino ni declaraciones públicas de
apoyo a los Estados Unidos. Tampoco es probable
que Kirchner modifique muchas de sus tendencias
económicas intervencionistas. Todo eso es
especialmente cierto en un año electoral. Sin
embargo, en la mayor parte de los temas
bilaterales y multilaterales clave e importantes para
los Estados Unidos, consideramos que podemos
seguir construyendo una fuerte cooperación de
manera discreta y decidida.
WAYNE

fuente: http://www.periodicotribuna.com.ar/7920-todos-los-cables-secretos-de-la-embajada-sobre-la-argentina.html
http://www.clarin.com/politica/WikiLeaks-embajada-cables_secretos_CLAFIL20101203_0002.pdf