sábado, 14 de enero de 2012

HUMOR: El enojo de Boudou por haber sido ninguneado. Por Carlos M. Reymundo Roberts


Amado Boudou se despertó de la siesta (dice que hacía años que no tenía una agenda tan relajada) totalmente decidido: iba a llamar a Cristina, que llevaba tres días de reposo en Olivos.
Estaba enojado. El sueño de ser Presidente, aunque más no fuera por unos días, se había convertido en una burla. Le tiraron un despacho miserable en el Banco Nación, le pincharon los teléfonos y le prohibieron mover un dedo. Se hartó de posar para fotos mentirosas que lo mostraban en supuestas reuniones de trabajo con funcionarios que en realidad llegaban, le daban una palmada en el hombro para consolarlo, posaban y se iban, sonriendo maliciosamente. El colmo fue que le hicieron presidir un acto de presentación de... ¡camiones de basura! Hay que ser malvados.
"No me merezco este ninguneo -le dijo a su novia, que también se había hecho otra idea de su papel de primera dama-. Algo voy a decirle."
Pero, claro, Amado comparte con Daniel Scioli bastante más que sus raíces derechosas. Como el gobernador, sabe que la humillación es parte de la hoja de ruta y el precio que hay que pagar en la galaxia K. Por eso, volviendo sobre sus pasos, se prometió que iba a usar un tono súper amable y que, a lo sumo, le dispararía un chiste tipo: "Hola, Cristina, le habla el Presidente". Rápidamente se dio cuenta de que no era una buena idea.
De todos modos, en Olivos le cambiaron los planes. Cuando llamó y preguntó por ella, Máximo le mandó decir que su madre estaba descansando, que se comunicara por mail. Otra humillación.
Pero eso hizo. Lo ayudó la Kampfer, que escribe mucho mejor.
-Qué tal, Cristina!!! Felicitaciones, sé que está muy bien, que los médicos están asombrados con su recuperación y que en unos días le darán el alta. Buenísimo!!! Me imagino cómo extraña la gestión, el contacto con el pueblo, los discursos. Pero pronto estará por acá, renovada y con más fuerzas que nunca. EL PAIS LA NECESITA CON TODAS LAS PILAS, SEÑORA!!!!!!!!!!
Boudou quedó contento con el mail. Le había salido amable, afectuoso, respetuoso. Y fresco. Ese final con letras mayúsculas tenía algo de épico.
Lo sorprendió la respuesta, seis horas después.
-Hola.
-Hola!!! -insistió él con la buena onda, como si nada-. Qué bueno estar en contacto. Si no le molesta, si se siente bien, si no soy inoportuno, si no le parece mal, si me permite, quisiera enviarle un informe sobre la marcha del gobierno.
-No hace falta. Máximo ya me contó todo -escribió ella, que esta vez tardó sólo tres horas y media en contestarle.
Boudou vio cómo venía la mano y decidió cambiar de estrategia, azuzado además un poco por la Kampfer. Se mandó.
-De todos modos, sé que le gustan las buenas noticias y me gustaría transmitirle unas cuantas. Acá van:
1) Moreno cerró todas las importaciones. Está bueno porque en realidad ya no necesitamos nada de afuera. Es una profundización del modelo. Sintonía fina (en este caso, un poquito gruesa).
2) Llovió en el campo, aunque no mucho. Usted lo tenía todo pensado: se venía una sequía terrible y puso de ministro de Agricultura a un ex subsecretario de Pesca, es decir, alguien muy familiarizado con el agua. ¡Genia!
3) La gente está feliz con la información que recibió sobre su operación. Muy completa, muy sólida. Ahora se entiende bien lo del relato: parecía un partido de ida y vuelta, lleno de emociones y de resultado incierto. Y qué relator Scoccimarro!!! Me encantaba cuando sacaba la manito y hacía callar a los que aplaudían, que estaban ahí para eso, para aplaudir. Buonomo, un profesional. Siempre en off de record, siempre bajo perfil. Lo único que falta con Buonomo es que hable, ¿no?
4) Hice lo que Usted me pidió: nada. Nada significativo.
5) Estuvimos trabajando con De Vido en mi despacho. No sabe cómo les sacamos el jugo a esos 5 minutos.
6) No llamé nunca a ningún funcionario para no molestar.
7) Me saqué una foto con Mariotto para contrarrestar la de Scioli y Macri. Me lo ordenó Zannini, que siempre está pensando en la alta política. Yo acaté.
8) En Télam nombraron asesor a un funcionario de la dictadura. Para que no digan que somos sectarios.
9) Lo de Malvinas, espectacular. El Mercosur, con posición firme e inequívoca de respaldo total a la Argentina, prohibió la entrada a los puertos de Uruguay y de Brasil de cualquier barco que llegara con bandera de las islas. (La verdad es que fue una buena solución pedirles a los barcos que cuando lleguen a esos puertos cambien la bandera).
10) Estamos muy mal con el nivel de reservas del Banco Central, pero la buena noticia es que podríamos estar peor.
11) En el acto de los camiones de basura hablé poquito. Fueron 229 palabras (me habían dicho que no pasara de las 230), de las cuales usé 227 para elogiarla.
12) Señora, falta poco para que reasuma. Creo que voy a devolverle el país en orden, como habrá comprobado en este resumen. Y yo, la verdad, no veo la hora de volver al Senado, donde, no lo tome a mal, por lo menos anda el aire. Se la extraña, Cristina!!! Fuerza, la estamos esperando!!! La Argentina la está esperando!!!!
Pobre Boudou, le llegó el mail rebotado. Casilla llena.
fuente: la nación

viernes, 13 de enero de 2012

Juan Carlos De Pablo C5N

jueves, 12 de enero de 2012

La prensa en manos del kirchnerismo es como darle una navaja a un mono”



La escritora y ensayista, Beatriz Sarlo, cuestiona la “personalidad autoritaria” de Cristina Kirchner y expresa su temor a que el Gobierno intervenga en el funcionamiento básico de la libertad de expresión, a la luz de la reciente ley sobre Papel Prensa. Reflexiona sobre el impacto que tuvo en las redes sociales el anuncio oficial sobre la enfermedad presidencial en tiempos de comunicación 2.0 y explica por qué cree que el kirchnerismo ya ganó la batalla cultural.


Por Laura Mafud
Una generosa y cálida biblioteca, emplazada en el quinto piso de un edificio de época en la zona cercana a Tribunales, da cobijo al estudio de Beatriz Sarlo. Como cierre de un año por demás movido (ver recuadro), la escritora, ensayista y crítica literaria acaba de sumar su firma a un documento crítico al Gobierno nacido de un grupo de intelectuales y personalidades de la cultura (fundamentalmente identificados con la centroizquierda), que ya se insinúa como la contacara de la oficialista Carta Abierta. Sarlo recibió a WE en un mano a mano exclusivo.

l Con la incidencia del mundo 2.0, ¿está cambiando la comunicación política?

- Hay una minoría activa (en Twitter y blogs políticos), muy difícil de cuantificar, para la cual la comunicación política ha cambiado. Ellos mismos rebotan entre sí y el rebote es un multiplicador de efecto que podría llegar a ser engañoso. Todavía no sabemos cuál es la expansión que tiene el mundo 2.0. Tiene un rasgo interesante que es el interlinkeado. Twitter es casi una plataforma de links. Se difundió mucho el tuit falso, que es la fragmentación de un mismo discurso a lo largo de decenas de mensajes de 140 caracteres. De alguna manera, viola la norma de la brevedad del tuit. La Presidenta lo hace constantemente. Viene un tuit atrás del otro. 

l ¿Cómo analiza la fuerte polarización ideológica, a veces hasta violenta, que abunda en las redes sociales?

- Es un efecto del 2.0 y es una ampliación de las voces que escuchamos. Si las escucháramos oralmente, tendríamos la misma impresión; lo que pasa es que oralmente no podemos hacer la prueba de tener una muestra de 5000 personas. La única prueba son las redes sociales. Quizá es una prueba de la ampliación del objeto político que está llegando a otras personas. Y que es un efecto del kirchnerismo, sin dudas. De todas formas, ese núcleo sigue siendo muy pequeño. El periodismo escrito, aun el más partidario, tiene ciertas reglas. En Twitter, en cambio, alguien da por cierta una noticia que no ha sucedido sin chequearla. Ese mundo no responde a reglas. No digo que las reglas del periodismo tengan que ser como las tablas de la ley de Moisés. No sé. Pero se elaboraron para lograr un cierto acuerdo sobre qué es lo que va a pasarse como noticia. El acuerdo sobre lo que va a pasarse como noticia existe en los diarios más diversos. Clarín puede sacar en tapa que llegó gendarmería a Cablevisión y Tiempo Argentino puede ponerlo en un destacado de la página 6. Todo eso está suspendido en el 2.0. Por otra parte, creo que se ha introducido una distinción que privilegia la comunicación por sobre la información. Además, sobre todo del lado kirchnerista, cuando se confunde información con comunicación, se construye una zona gris en la que no sabemos cómo evaluar lo que estamos leyendo y todo resulta sospechoso. 

l ¿Cómo evalúa el trato de la noticia sobre la enfermedad de la Presidenta en los medios y en las redes? ¿Qué impacto causa? 

-La información oficial fue medida y discreta, algo que es necesario reconocer. Algunos titulares, en cambio, inscriben la enfermedad en la épica kirchnerista, un intento descabellado. Titular, como lo hizo Página/12, “Otro desafío” es casi cómico por su exageración. Las redes sociales se volvieron súbitamente amorosas, hicieron un abandono acelerado de las habituales parodias, sarcasmos e ironías. Los agradecimientos de CFK por Twitter tienen la inevitable banalidad del agradecimiento: de corazón a corazón. El impacto social de estas noticias siempre tiene un aire afín con el drama de la ficción televisiva. Es inevitable. Son noticias para el sentimentalismo y la identificación, lo cual no está mal, porque se produce un reflejo solidario.

l Usted afirma que el kirchnerismo ganó la batalla cultural. ¿En qué sentido?

- Tiene que ver con la construcción de un dispositivo de carácter simbólico, cultural y material (que se estaba construyendo cuando hablé por primera vez del tema y que se ha terminado) que incluye canales de tevé, radios, diarios y programas. No está pensado por una sola cabeza desde un solo lugar. Es una red de actores culturales activos con dinero del Estado armando una estructura de lugares de emisión y producción. Eso, que en otros momentos de la transición argentina y después, en estos últimos 30 años, nadie tuvo como objetivo, digamos político, el kirchnerismo sí lo tuvo. No sé si lo pensó y lo planificó. La canción Nunca menos, tras la muerte de Néstor, es muy expresiva de un dispositivo cultural. Parece firmada de manera chabona pero no está perfectamente armada. No se trata de una forma de llenarle el cerebro a la gente. Es una canción, con lo importante que es la música en el mundo contemporáneo, que va transmitiendo un mensaje político que entra en sinergia con otros mensajes simbólicos y políticos. Así se gana una batalla cultural. Mi discusión es con aquellos que estaban diciendo que el kirchnerismo era pura dominación y hegemonía material con plan social y caudillismo. Ojo, hay mucho caudillismo de ultraderecha en el interior del país y mucho de eso que debería ser sometido a una fuerte crítica política, en primer lugar, por el kirchnerismo, pero también hay mucha construcción simbólica. No es mera hipocresía el llanto de Andrea del Boca. Hay construcción simbólica. Hay algo del teleteatro trágico en el cual ella se identifica con la viuda y la viuda, de alguna manera, actúa para ella. Ése fue uno de los logros en esta batalla cultural.

l Como parte de esta construcción simbólica, ¿se lo está mistificando a Néstor? 

- La palaba mistificación es demasiado fuerte. Pero Néstor se ganó un lugar como Presidente porque propuso ciertas tareas y las realizó. Y, por otra parte, al morir le hizo un favor extraordinario a su movimiento. Murió como un héroe en el momento justo. Es una figura política muy fuerte que no necesita ser mistificada. Es probable que esté en un proceso de mitificación. Hay un discurso mitificador completamente irracionalista. Es decir, que el discurso público y presidencial se mezcle con el “Él” y los vientos patagónicos, por ejemplo, es un discurso que posiblemente pegue en muchos sectores de la ciudadanía. Estamos viviendo un momento irracionalista en el sentido sentimental religioso. Por lo tanto, es probable que ese discurso tenga cierta eficacia. La otra cuestión es la erosión de los límites necesarios entre familia y Gobierno. No digamos entre Estado y Gobierno, porque los límites no existen. El Gobierno se apropia del Estado y lo gobierna como si fuera de su propiedad. Pero hay una erosión de límites entre familia y Gobierno. Es escandaloso que Florencia le ponga la banda presidencial a la madre. Esto no es ajeno a un movimiento que viene abajo en la sociedad argentina y CFK reproduce lo que hacen los chicos cuando se reciben y piden que el diploma se lo entregue alguno de los padres. Es una especie de puesta en público de lo privado y de familiarización de la vida. CFK podría haber elegido cualquier otro protagonista. La hija no tiene ninguna cualificación para estar en ese acto. De todos modos, no es lo peor que hacen. 

l Discursivamente, ¿el Gobierno abusa del uso del término “modelo”?

- Modelo es una palabra muy tecnocrática más de Cristina que de Néstor. Ella tiene una mentalidad tecnocrática. Sus mejores momentos son los tecnocráticos. Los peores, los culturales. Esa palabra es el conjunto de opciones que se toman para recorrer un tramo de un camino. Designa algo que existe, es decir, un modelo industrialista-desarrollista con importancia del mercado interno. Cómo va a ser de ahora en más, es un interrogante. Yo diría que no muy diferente a otros modelos anteriores. No muy diferente a lo que tenía Duhalde en la cabeza cuando compitió por la Presidencia en el ‘99. Es un modelo desarrollista, industrialista, mercado internista, con importancia a la política exterior. Cuando uno dice mercado internista habla de cierta distribución para que ese mercado interno exista, que puede ir desde la asignación universal hasta el aumento de las pensiones. Eso es el modelo que está siguiendo toda América Latina. En los ‘90 fue el Consenso de Washington y del 2000 en adelante toda la región es desarrollista y quiere tener más o menos un mercado interno y vender al exterior. La Argentina ha seguido las tendencias internacionales. Y, por la crisis de 2000, tuvo que tener planes sociales para llevarlos a cabo. En Brasil, Lula llegó con Hambre Cero e integró a las capas medias a 20 millones de personas. En todos los países las estrategias son parecidas. Después está el aspecto cultural simbólico del modelo, que es lo que el kirchnerismo le da como interesante, y Evo le pone sus otros ingredientes o Lula los suyos. Y después están las diferencias. El modelo, en el caso de Cristina, incluye una agresión fuerte contra los medios de comunicación.

l ¿Qué opinión le merece la nueva ley de Papel Prensa?

- Ninguna ley que se meta con la prensa y esté en manos del kirchnerismo es buena. No puedo juzgar objetivamente; no puedo decir: “Esta ley es para siempre y para los gobiernos que vienen”. Digo: “Ellos la van a manejar”. Es el problema. La prensa en manos del kirchnerismo es como darle una navaja a un mono. Yo no voy a hacer el balance de Clarín desde 1945; no voy a entrar en eso porque tampoco voy a hacer el balance de los 50 millones de fortuna de Cristina. El diario La Opinión de Río Gallegos puede ser consultado y se va a ver que ahí, el 24 de marzo, nunca fue conmemorado. No hagamos ese balance. Ahora, me da miedo que un gobierno que tiene convicciones fuertemente contrarias a la libertad de prensa se meta a hacer leyes que tengan que ver con el funcionamiento básico de ella. No estoy en contra de que se legisle sobre el Papel Prensa. Son cuestiones económico-técnicas. Si acá hubiera un pacto democrático sería a lo mejor razonable. El problema es que los diarios del interior están sojuzgados por la publicidad oficial. Los que no forman parte de la red Clarín están sojuzgados por la publicidad oficial y se mantienen muy pocos diarios independientes en el interior. El problema no es sólo cómo hacer Papel Prensa sino cómo sobreviven esos diarios. Andá a hacer un diario en Río Gallegos, donde no existe la idea mínima de periodismo independiente.

l ¿Cómo ve a Cristina para esta segunda etapa de gestión?

- Sola por elección. Para quienes desempeñamos tareas mucho menores que el Gobierno, la consulta con iguales es fundamental. Si no tenés iguales, estás en la Antártida en el medio de los hielos mandando tus rayos luminosos. Ojalá caigan donde tienen que caer. La elección de estar sola tiene que ver con una indiscriminada autoconfianza sostenida de una manera omnipotente. Por otra parte, puede conducir a errores. Alberto Fernández, en ese sentido, era una opinión en el círculo más íntimo que podía establecer algún tipo de pared en la cual rebotan las ideas. Esta es una Presidenta sin rebote.

l ¿Ve tentaciones de carácter autoritario?

- Ella tiene una mentalidad autoritaria, pero no creo que el país dé para llegar a correrse hacia eso. No es el momento global. Los dirigentes en los otros países latinoamericanos son profundamente democráticos. Es muy difícil que pierda todo sentido de lo real. Lo que sí, es una personalidad autoritaria. El uso que hace de la primera persona es descacharrante. No puedo pensar en alguien que diga tanto "yo" y nunca "nosotros". Es una personalidad autoritaria, pero no sé si tiene un marco político para que esto vaya mucho peor mientras no se metan demasiado con la prensa, con la opinión. No hay espacio para eso en América Latina. Todos los vecinos, Brasil, Uruguay, Chile, no dan ese espacio.

l ¿Cómo estará signado este 2012?

- Un problema en puerta son los salarios. La fórmula no la usó nadie todavía. Pero si sinceramos las palabras cuando queremos mantener los salarios por debajo de la inflación es porque van a ser una de las variables. Es problema para 2012. Un poco por cómo van a reaccionar los sindicatos y los empleados, acostumbrados a salarios que iban con el ritmo de la inflación. Pareciera ser que la Presidenta desea que los salarios estén por debajo de la inflación del supermercado, que cubran la de Moreno. La disputa por la distribución del ingreso va a ser muy fuerte. Porque, por otra parte, los empresarios ganan mucha plata. Y los empleados tienen la convicción de que algo de eso les va a corresponder. Eso antes se llamaba lucha de clases. Ahora, lucha por la redistribución. Creo que la Presidenta lo sabe y actúa cortando los puentes.

l Para 2015, ¿ve algún político con potencial para ganar las elecciones?

- No veo a alguien que pueda ganar. La derecha ideológica le ha prendido todas las velas a Macri. Pero él no ha construido. Y la construcción territorial es fundamental. No me parece que Macri pueda consolidarse pero este país da sorpresas. El Frente Amplio Progresista, si uno lo juzga por la respetable elección que hizo, puede ir construyendo. Pero creo que las construcciones políticas son más rápidas. Justamente, el partido socialista en los últimos 70 años demuestra que si construís de a poco es muy difícil. Los grandes partidos siempre se construyeron rápido.

l ¿La sociedad argentina sigue buscando un liderazgo paternalista?

- No sé qué busca la sociedad argentina. Creo que no busca y acepta lo que se le ofrece. Sin duda, sin un elemento carismático fuerte, es muy difícil la construcción política. El PT es verdaderamente un partido y equipos enormes e intelectuales, como lo demuestra la actual presidenta de Brasil. Ahora, el salto fue tener un dirigente del carisma de Lula, que construyó y que supo esperar. Supo perder tres elecciones. Fue esa combinación de partido grande, diverso y tiempista, más el elemento carismático. Es muy difícil implantar la política sin ello.

l ¿Cuánto hay de peronismo en el kirchernismo?

- Mucho. La distancia que mantiene con el tema de las libertades democráticas es típicamente peronista. La democracia formal no es algo que al peronismo le interesara nunca. Cuando tiene la mayoría parlamentaria, es funcional al Parlamento; cuando no, hace decretos de necesidad y urgencia. Eso está presente. También cierto carácter innovador. El peronismo acepta a los que entran de afuera. Después tiene que verticalizarse al líder y hacer la venia, pero acepta rápidamente. Ese carácter innovador se mantiene. Lo que creo que tuvo otro peronismo es una actitud muy respetuosa al interior de su propio movimiento. Un peronismo gobernado sólo por uno y por un conjunto chico de cuadros de 40 años no es un rasgo del peronismo histórico. 

FUENTE: CRONISTA

Restricciones a las importaciones o trabajar con la mano izquierda. Por Roberto Cachanosky


El Gobierno ha decidido establecer una nueva restricción a las importaciones. Las autorizaciones no automáticas de importación, el tener que exportar un dólar por cada dólar importado y las postergaciones de los pagos de importaciones han sido insuficientes para enfrentar el serio problema externo y de tipo de cambio que tiene la economía argentina. Otro fracaso de Moreno. Fracasó en frenar la inflación y ahora está fracasando por el lado del sector externo.
Claro que el Gobierno nunca va a reconocer que el problema de tipo de cambio real que ha generado es culpa suya. Por el contrario, en su discurso para defender el creciente proteccionismo, como es su costumbre, apelará a la defensa de los puestos de trabajo. Importar bienes destruye la producción local y el gobierno está defendiendo los puestos de trabajo argentinos.
Siguiendo esta línea de argumentación recordé aquella historia que contaba Bastiat sobre el informe al rey que había formulado un asesor en el cual proponía obligar a los trabajadores a utilizar solo la mano izquierda para resolver los problemas de pobreza.
El razonamiento del asesor del rey es más o menos así: "Cada uno es más rico mientras más trabaja". "Mas se trabaja mientras más dificultades hay que vencer". "Ergo, cada uno es más rico mientras más dificultades tiene que vencer."
Otro fracaso de Moreno. Fracasó en frenar la inflación y ahora está fracasando por el lado del sector externo
Siguiendo este razonamiento agrega el asesor: "Figurémonos, señor, el número inmenso de obreros que será necesario para hacer frente al conjunto del consumo actual, suponiéndolo invariable (suposición que hacemos siempre cuando comparamos sistemas diversos de producción) en la época en que los obreros de todas clases se vean reducidos a su mano izquierda. Una demanda tan considerable de trabajo no puede menos de producir subida considerable de salarios, y el pauperismo desaparecerá de la nación como por encanto". En definitiva, para ser más prósperos y ricos la idea que se le proponía en el informe al rey era cortarles la mano derecha a los trabajadores o atárselas para que solo puedan trabajar con la mano izquierda, considerando que los informes médicos indicaban que la mayoría de los trabajadores usaban la mano derecha (eso sí que es tomar decisiones económicas en base a información precisa en su máxima pureza). Como todo será más dificultoso, habrá más trabajo. Al haber más trabajo se contratará más gente y al contratarse más gente desaparece la desocupación y aumentan los salarios.
Las nuevas medidas proteccionistas apuntan, justamente, a establecer la mayor cantidad de obstáculos a la producción, porque cuánto más obstáculos haya para producir, más trabajoso será la producción de bienes, por lo tanto habrá más trabajo y mejor estará la gente. A esta altura del partido todo parece indicar que el gobierno considera que cuántos más obstáculos establezca para producir, habrá más trabajo y creceremos a tasas chinas haciendo de la Argentina un país feliz. Hacer de la economía argentina una maraña de regulaciones que ponen trabas a la producción es la genialidad que ha inventado el Gobierno, al punto de creer que, semejantes ocurrencias, ya estarían mereciendo que alguien postule a las actuales autoridades al premio Nobel de Economía.
Es más, si las restricciones a las compras de dólares, las licencias no automáticas para importar y ahora las DJAI no alcanzan, entonces, además atarle la mano izquierda a la gente también puede ser insuficiente. ¿Qué podría hacer el Gobierno para mejorar su intervencionismo? Obligar a los trabajadores a no usar las manos y trabajar con los pies porque lo importante no es tener muchos bienes y servicios a precios competitivos en el mercado, eso destruiría puestos de trabajo, sino generar la mayor cantidad de trabajo posible aunque sea ineficiente. Para eso está la frondosa imaginación de Moreno en materia de complicar la producción. Su función no es generar más riqueza, sino mucho trabajo, y para eso tiene que complicar lo más posible el sistema productivo.
En el razonamiento del Gobierno no cabe la posibilidad de la división del trabajo, por la cual unos producen aquellos bienes en que son más eficientes, y con los ingresos de su trabajo compran otros bienes que ellos no pueden producir con tanta eficiencia. Bajo la división del trabajo, el médico cura a los pacientes y con sus ingresos compra los alimentos, su ropa y demás bienes que necesita. Bajo la filosofía del Gobierno, que ve con recelo las importaciones, lo que nos propone es que el médico, además de curar a sus pacientes, también confeccione su ropa y fabrique sus zapatos. Eso es riqueza para el Gobierno porque es mucho trabajo. Trabajo al divino botón, pero trabajo al fin. Y cuantos más obstáculos le pongan al médico para producir, mejor nivel de vida tendrá. Es más el zapatero y el sastre tendrán que aprender medicina para curarse a sí mismos. Además el sastre tendrá que aprender a confeccionarse sus zapatos y el zapatero su indumentaria. Todos serán felices, más capacitados en todas las ramas de la producción y mejorarán su nivel de vida autoabasteciéndose. Eso es liberación y no la dependencia denigrante de intercambiar bienes y servicios.
En la filosofía del Gobierno no cabe la posibilidad que el jardinero trabaje, con el fruto de su trabajo compre dólares y con esos dólares adquiera un televisor de mejor calidad y a mitad de precio de los que se venden localmente gracias al modelo. ¿Qué derecho tiene el jardinero a usar el fruto de su trabajo como mejor le plazca? El jardinero es un desalmado que atenta contra el trabajo nacional al querer comprar un televisor más barato y de mejor calidad. Es un antipatria egoísta. Hasta tal vez le quepa la nueva ley de terrorismo por asustar a la gente con caída en las ventas de televisores de producción local.
Veamos, si el jardinero, con el fruto de su trabajo, pudiese comprar un televisor de mejor calidad a mitad de precio podría, por ejemplo, comprar el televisor y un Balckberry. Obviamente el jardinero estaría en mejores condiciones económicas porque podría tener el televisor y el Blackberry. Pero, de acuerdo al razonamiento del Gobierno, tener el televisor y el Blackberry implica dejar desocupada a la gente, de manera que el jardinero estará mejor si solo tiene el televisor. Porque recordemos que, según el razonamiento del Gobierno, lo importante siempre es trabajar con la mayor cantidad de trabas posibles y acceder a la menor cantidad de bienes con ese mayor trabajo.
Lo que nos propone el oficialismo es lo siguiente: los dólares me los quedo yo y ustedes se limitan a tener pesos para que pueda cobrarles más fácil el impuesto inflacionario
Tampoco se le ocurre al Gobierno pensar que el jardinero tiene derecho, con el fruto de su trabajo, a comprar dólares, porque eso es atentar contra la moneda nacional. Si el jardinero compra dólares y no quiere los pesos es un antipatria. Tal vez el Gobierno debería preguntarse: ¿por qué la gente prefiere los dólares a los pesos? En su ego no entrará la posibilidad de evaluar que la moneda que produce el BCRA es de mala calidad, más bien esa actitud del jardinero encaja con alguna teoría conspirativa para crear miedo en la gente y generar un golpe de mercado, pensado y desarrollado en los centros internacionales de poder, el Consenso de Washington y el FMI.
En definitiva, lo que nos propone el oficialismo con sus restricciones a la compra de divisas y bienes importados es lo siguiente: los dólares me los quedo yo y ustedes se limitan a tener pesos para que pueda cobrarles más fácil el impuesto inflacionario. En lo que hace a comprar productos importados, ni lo piensen porque eso atenta contra los puestos de trabajo domésticos, y lo importante no es tener acceso a más y mejores bienes y servicios, sino trabajar con los mayores obstáculos posibles. Por eso, más que ministerios de producción y comercio exterior, podrían haberle puesto Ministerio de Obstrucción de la Producción y el Comercio, porque obstruyendo el comercio y la producción es como progresan los países de acuerdo a las nuevas teorías económicas desarrolladas en estas tierras, donde un coro de incondicionales siempre estará dispuesto a aplaudir el discurso desde el atril, por más inconsistente e insólito que sea el razonamiento.

FUENTE: LA NACIÓN


domingo, 8 de enero de 2012

Odioamoramiento Por Jorge Fontevecchia



“Dios era el más ignorante de todos los seres por no conocer el odio.” 
(Empédocles)

Lacan, en su seminario sobre el amor –el vigésimo, titulado “Aún”– retoma esta cita de Empédocles para explicar que “no se conoce amor sin odio” y crea el término odioamoramiento para reflejar que el amor y el odio son dos caras de la misma pasión.
Empédocles, más allá de la risa que pueda causar en algunos su nombre, fue un político democrático griego (veinte años mayor que Sócrates) que, tras perder las elecciones, se dedicó al conocimiento. Quizá su propia experiencia política lo llevó a sostener que el amor une lo diferente y el odio separa lo igual.
Por ejemplo: ¿no hay admiración en el odio que le dispensan los kirchneristas a Magnetto, y no son, en cierto sentido, iguales?
Benetton realizó una provocadora campaña publicitaria titulada UnHate (“sin odio”, en alemán), en la que aparecen dándose besos en la boca Obama con Chávez y con el presidente chino, Merkel con Sarkozy, el papa Benedicto XVI con un imán egipcio, el presidente de Palestina con el primer ministro de Israel y el fallecido dictador norcoreano con el presidente de Corea del Sur.
¿Qué besos imposibles corresponderían para esa misma campaña en Argentina, donde el odio y las divisiones irreconciliables parecen no tener fin, aunque siempre haya posibilidad de reconciliación?
El primer ejemplo es Cristina Kirchner con Magnetto y él como representación de Clarín en su totalidad. La serie El pacto, financiada por el Gobierno y producida nada menos que por las esposas de Moreno y De Vido, no lo considera imposible. La semana pasada se transmitió el último capítulo y allí, tras un alejamiento de quien sería Magnetto, la nueva cúpula de Clarín en la ficción reconstruye vínculos en múltiples direcciones.
El otro ejemplo que ilustra esta columna es el de Moyano y Máximo Kirchner, a quien el camionero llamó “mínimo”. Pero se podrían crear varios  otros besos imposibles: Víctor Hugo Morales y Joaquín Morales Solá; también Beatriz Sarlo y Horacio González; o Scioli y Mariotto.
Para que los odios dejen de separar a iguales, se tendría que dar lo que Hegel excesivamente llamó el fin de la historia, pero que podría entenderse mejor como el triunfo de un conjunto de ideas sobre el resto de manera más o menos duradera.
¿Será el kirchnerismo el fin de la historia política actual argentina? ¿Habrá otra política que supere la modernización del peronismo junto a la cooptación de los ideales que fueron característicos de los no peronistas, todo amalgamado en el combo K? Aun sin cáncer, quizá la afección de la Presidenta podría promover acercamientos.
En los tiempos  de Hegel, ese “fin de la historia” sucedió con Napoleón, a quien el filósofo una vez vio pasar y escribió: “He visto al espíritu de la época montado a caballo”.
Intelectuales y artistas de todas las épocas tienen facilidad para dejarse subyugar por  el triunfo arrollador del poder. Hegel, como Beethoven, fueron grandes admiradores de Napoleón. La sinfonía Heroica y la Fenomenología del espíritu son contemporáneas del avance imparable de Napoleón destruyendo todas las monarquías de Europa continental.
En la Argentina actual, ¿Hegel estaría en Carta Abierta y Beethoven tocando el Himno en la Plaza de Mayo en honor a Cristina Kirchner? La idea de demolición del orden del pasado resulta atractiva para las mentes innovadoras y muy popular para las masas si ese orden en extinción no pudo mejorarles la vida.
Para Hegel, Napoleón marcó el fin de la historia, porque a partir de él todo sería repetición de lo mismo (pero no de lo igual). Alexandre Kojève enseñó Hegel nada menos que a Lacan, Merleau-Ponty, Georges Bataille, Raymond Aron y André Breton, entre 1933 y 1939 en la Ecole de Hautes Etudes de París. Y por entonces decía que Hegel sólo se había equivocado 150 años porque “¿qué es la Revolución China sino la introducción del código de derecho napoleónico en China?”. Cincuenta años después, ya no con el fin de la monarquía china de la que hablaba Kojève sino con el fin del comunismo chino, un economista –Fukuyama– hizo suya la interpretación del fin de la historia como el triunfo de la economía sobre la política.
En la Argentina actual, ¿diría Hegel: “Hoy he visto al espíritu de la época saliendo de un hospital en helicóptero” por Cristina Kirchner, u otro Fukuyama de signo distinto diría: “Triunfó la política sobre la economía”? Quedan cuatro movidos años para verlo.
fuente: Perfil

LA REALIDAD Y SU TRADUCCION MEDIATICA



El nuevo diccionario para entender el relato

El texto, imprescindible para comprender el discurso K, es un conjunto de eufemismos y distorsiones.

Por Jorge Lanata

El “relato” no es solamente un conjunto de ideas nuevas sobre un mismo hecho. Es, también, un  ejercicio de creación de nuevas palabras. A esta altura de evolución del relato oficial se impone, entonces, anotar algunos conceptos surgidos del diccionario kirchnerista:

Sintonía fina: ajuste.
Reasignación de subsidios: se llama así a los futuros aumentos de tarifas. “Queremos dejar de subsidiar la oferta para subsidiar la demanda”, sostuvo esta semana el ex macrista Juan Pablo Schiavi, luego de fustigar a Macri. “Queremos dejar de subsidiar empresas para subsidiar personas”, intentó explicar. Lo que significa que todo saldrá más caro, pero no es un aumento. Habrá que pagar más, pero no aumenta. Se reasigna. Por ejemplo, el boleto subirá para algunas personas sí, y para otras no. Los que sí, serán identificados con un tatuaje del Nestornauta que deberá exhibirse ante el chofer o inspector que corresponda. El discurso hegemónico mediático antiargentino profetiza que en el transporte público hay un retraso tarifario del 450%, del 512% en los trenes eléctricos y del 650% en los coches diésel. De quitarse el subsidio hogareño para el servicio de gas, éste subiría entre un 180 y 390%, y entre un 170 y 250% el servicio de los usuarios residenciales de luz. El Gobierno no descarta reasignar algunos o parte de estos subsidios a lo largo del año.
Aumento municipal del subte: brutal e inconsulta decisión del gobierno macrista, que se ha hecho cargo del problema desde…anteayer.
Discurso hegemónico: Clarìn, La Nación y Perfil.
Discurso independiente: Canal 7, Grupo Vila-Manzano, Grupo Szpolski, Radio Nacional, radios de las Madres (ex Schocklender), de la Uocra, Encuentro, IncaaTV, Paka-Paka, Canal 9, Telefe, Télam, Radio del Plata, Radio 750 Suterh, Grupo Infomedia de Raúl Moneta, Grupo Hadad, Grupo Cetrá, Grupo Ulloa y 360TV (en el que Electroingeniería acaba de pedirle a los colaboradores que, por falta de ingresos, trabajen gratis durante el verano).
Turista: Antonini Wilson.
Prostíbulo: elemento inasible, es muy común alquilar uno o varios sin saberlo, y luego tener que rescindir el contrato, al hacerse público el escándalo. Ver Caso Zaffaroni.
Feinmann (José Pablo): llámase así a aquel que desmiente lo que está grabado.
Extorsionador: sindicalista crítico.
Sospechoso: Scioli, Daniel; fue vicepresidente de Kirchner, gobernador provincial de Kirchner y de Cristina Kirchner; aportó el mayor caudal de votos para el Gobierno, pero no es aceptado como kirchnerista puro.
Andrea del Boca: (coloquial) se utiliza como metáfora de quien, en un entierro, lloraba más que la viuda del difunto. Ej: “Lloraba como Andrea del Boca”.
Él: N-stor.
Cáncer: adenoma folicular.
FUENTE: PERFIL