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domingo, 18 de diciembre de 2011

Camporización. Por Pepe Eliaschev


Era previsible, además de inexorable, porque cuando se embriaga de poder, el peronismo se convierte en una batahola tóxica. ¿Qué es el peronismo? Los militantes y cuadros que se han ido abroquelando en el aparato del Estado, bajo la cobija generosa de la Presidenta, ¿son más o son menos peronistas que los incombustibles sindicalistas a quienes expresa Hugo Moyano? Vieja e interminable disquisición, el debate sobre el “ser” del peronismo se sigue encarnando en una catarata de desencuentros que jamás perecen del todo. Mientras los medios de comunicación se hacen la (demasiado fácil) fiesta con el supuestamente infinito internismo de los radicales, lo cierto es que si hay una colectividad política argentina que ha hecho de los empujones interiores su principal manera de vivir su vida, es el justicialismo.
Lo único que Moyano quiso decir, y dijo, el jueves en Huracán, es que ya estaba bien de abuso de poder. Resuelta a arrastrar a sus partidarios a una puja final contra quienes a ella le producen rechazo (estético e ideológico), Cristina Fernández había reiterado, al reasumir el 10 de diciembre, exactamente el mismo ambicioso y pesado desafío del sector del que formaba parte a mediados de 1973. El kirchnerismo ha procedido con una lógica de colonización política territorial que parece calcada de lo que pretendió consumar la llamada “tendencia revolucionaria” entre 1973 y 1974, en vida de Perón. El reclamo de Moyano, al que no conviene tomar demasiado literalmente porque tampoco es irreversible, tiene –sin embargo– un rasgo de poderosa razonabilidad. La noción del vaciamiento del peronismo y su desplazamiento por ideas y –sobre todo– funcionarios que provienen de otras lógicas y aspiran a metas diversas, expresa una realidad que los justicialistas viven como evidente en la realidad actual del país. Tal vez no sucedía de esa manera con Néstor Kirchner, pero hoy es más notorio que nunca que la presidenta Fernández no procura ocultar ideas y planes de impronta muy diferenciada del peronismo. Lo que estalló ahora, o al menos lo que a juicio mío aparece como el rasgo más grave, peligroso y angustiante de la Argentina de diciembre de 2011, es que el gobierno kirchnerista decidió “ir por todo” con una ambición, unas certeza y un desprejuicio que no aceptan comparaciones. Todo quiere decir todo.
El “nunca menos” que ellos diseñaron como consigna central y determinante, expresa cabalmente una voluntad subjetiva de acumulación y personalización de poder verdaderamente llamativa. Hasta Hugo Chávez, en el poder hace doce años, ha procurado, con mediocre éxito es cierto, blindarse detrás de un “partido unificado” que responde al modelo de socialismo nacional que predica y trata de ejecutar el caudillo bolivariano. La Argentina de los Kirchner, en cambio, no deja de ser una comarca poblada por un proyecto político de brutal y solitaria centralidad en el mando.
Debe creer la Presidenta que los antecedentes de hace 38 años siguen siendo valiosos y, sobre todo, fecundos para conquistar y alambrar poder. Lo que este curioso y extravagante fenómeno del camporismo encarna es, así, la versión siglo XXI de la tendencia setentista, entonces convencida de que la movilización militante y el lenguaje de las balas terminarían por intimidar a Perón y disciplinarían a los sindicatos y a los cuadros políticos justicialistas, de impronta esencialmente reformista y negociadora. El kirchnerismo de hoy se convierte de este modo en un jacobinismo vociferante, convencido de que puede deglutir lo tradicional a puro golpe de autoridad.
Haber denominado “la” Cámpora al aparato destinado a expresar las intenciones de gobierno es un acto de fenomenal sinceridad. Perón se valió de Héctor Cámpora, pero no bien advirtió, ya en el verano de 1983, que ese hombre empezaba a responder con mayor disponibilidad a los mandatos de las falanges militantes, antes que a él, lo confinó en la distancia, la suspicacia y el cruel desprecio final. A mediados de 1973, cuando el camporismo no existía, Perón detestaba al hombre de San Andrés de Giles. Aunque el peronismo se apoltrone en la hipocresía de negarlo, a Cámpora lo sacó del poder el mismo Perón, el 13 de julio de 1974. No se le escapa a ningún peronista que tenga por lo menos 50 años, que “camporizar” a un gobierno originariamente justicialista como el de Cristina, ha sido un intento excesivamente brutal de llevarse puesto al peronismo de siempre.
Esta primera factura (vendrán muchas más, y tal vez más costosas) que presentó a cobro en ventanilla el señor Moyano, revela la naturaleza volátil y esencialmente imprevisible de un movimiento, que en su momento de mayor obesidad de poder puro y desnudo, exhibe simultáneamente la temible debilidad de quien, en su voracidad por masticárselo todo, se agota en esa ansia desmedida y produce el despedazamiento de sus propios actores.
El recorrido de las primeras semanas tras el triunfo electoral del 23 de octubre impide ambiguas conclusiones u opacos ocultamientos: la filigrana que subyace en lo actuado y en los planes oficiales trazados para el corto y mediano plazo revelan un acerada (y vociferante) decisión de ocupar y controlar el mayor espacio posible en cualquier fragmento de vida social argentina, de medios de comunicación a universidades, de empresas a tribunales, de colectividades a clubes de fútbol. En ese sentido, el kirchnerismo es un omnívoro desprejuiciado; tanto le apetece dominar al Racing Club de Avellaneda como disciplinar a las orgullosa Techint, seguir deglutiendo radios y canales de TV, como intimidar y neutralizar a una Corte Suprema, cuya independencia y autonomía iniciales ya parecen ir disipándose.
La inminente y gravísima captura de Papel Prensa SA es más de lo mismo, un desorbitado gesto de atropello al sector privado que tendrá tóxicas consecuencias. Si hoy “democratizan” Papel Prensa, ¿por qué no querrían “democratizar” mañana, por ejemplo, a Arcor o a Tenaris? Que sea nada menos que Hugo Moyano el adalid de esta recia interpelación al insaciable proyecto de poder oficial evidencia la taciturna intemperie argentina. Lo peor es que todo esto, aunque parezca mentira, apenas comienza.

FUENTE: PERFIL

martes, 13 de septiembre de 2011

La libertad y otras enfermedades. Por Rolando Hanglin


Los argentinos nos hemos habituado al uso patológico de ciertos valores que, en sí mismos, son adorables.
En nuestra mente desquiciada, se puede hablar, por ejemplo de "rock nacional". Como si el rock-and-roll, una forma típica del folklore norteamericano como el jazz o el hillbillie, pudiera ser "nacional argentino", siendo que se toca en tríos y cuartetos con batería, guitarra eléctrica, bajo y teclados electrónicos. Es más yanqui que la manteca de maní, y sin embargo, lo hemos declarado nacional. Esto es como si el gran jazzista gitano y alemán Django Reinhardt hubiera declarado que acababa de inventar el "jazz gitano" o el "jazz alemán".
De alguna manera nos han convencido de que la democracia es una forma de gobierno "nueva", inaugurada en nuestro país en el año 1984, cuando en verdad este sistema político, importado de Francia, Inglaterra y los Estados Unidos, fue instalado en 1810. Y desde entonces se viene perfeccionando, con avances y retrocesos. Pero hubo una cantidad enorme de gobiernos democráticos antes de 1984: Roca, Irigoyen, Alvear, Perón, Frondizi.
Los argentinos nos hemos habituado al uso patológico de ciertos valores que, en sí mismos, son adorables
La nueva sociedad argentina ha inventado tres valores intocables: la libertad, la diversión y "ser uno mismo".
La libertad es un principio muy digno cuando se equilibra con otros (Ley, Orden, Progreso) pero totalmente siniestro cuando se hipertrofia. Esto es exactamente lo que sucede en nuestro país.
Un ciudadano decide vivir en la calle, y elige el portal de nuestra casa. Las instituciones humanitarias de la ciudad vienen a recogerlo para que no pase la noche al sereno. Pero el ciudadano, ya no marginal sino una especie de beatnik, decide que no, que prefiere dormir en nuestro zaguán, comer en nuestro zaguán, cagar en nuestro zaguán -ustedes perdonen- y no hay fuerza pública que pueda trasladarlo. Porque él es libre.
Diez empleados de la Dirección Impositiva, cuando se les adeudan seis meses de sueldo no-remunerativo (?) deciden cortar la 9 de Julio, paralizando en un embotellamiento infernal a un millón de personas. La policía protege a los manifestantes. Los automovilistas los insultan. Pero se está ejerciendo la libertad, ante todo. ¡Somos libres y hacemos todo lo que queremos! El pueblo, o sea los demás, que se embrome.
Si ocurre a la inversa (un millón de personas torturando a diez empleados) podemos obtener un acampe de los Pueblos Originarios, o una huelga de hambre en Plaza Miserere. ¡Seremos desdichados y viviremos en el disparate, pero somos. libres!
De alguna manera nos han convencido de que la democracia es una forma de gobierno "nueva", inaugurada en nuestro país en el año 1984
Compramos un departamento, luego de ahorrar 20 años. Nos instalamos en nuestro flamante nido. Nos acostamos temprano para despertar a las 7, al efecto de ganar nuestro estipendio. Intentamos conciliar en sueño a las 23, pero ocurre que los chicos del departamento vecino han organizado un baile con birra y CDs, en alto volumen hasta las cinco. Al día siguiente otros vecinos hacen el amor furiosamente. Y al tercer día, una conversación ebria entre cuatro adolescentes (en el pasillo) se convierte en grito pelado. Siendo imposible dormir, vendemos el departamento y perdemos 20.000 dólares.
Vivir así es imposible. ¡Pero todos son libres! Sobre todo los muchachitos jóvenes, que ES NECESARIO QUE LO PASEN BIEN. También sería necesario que se construyeran paredes más gruesas y se cumplieran los reglamentos del consorcio, pero suena demasiado represivo y milico.
Una amante despechada reclama, para las concubinas de ocasión, el mismo derecho a "una indemnización" que se reconoce en la Justicia argentina a las ex-esposas, por ser mujeres. ¡Las exconcubinas también están en su derecho! Mientras tanto, los exconcubinos y exesposos duermen solitos, lejos de sus hijos y su hogar, en un monoambiente, y estudian la viabilidad del celibato definitivo. Pero, atención: la amante despechada es absolutamente libre de reclamar lo que le parezca. ¡Libre, libre, libre!
De lo contrario, caeríamos en la discriminación. Que es el único pecado de la Argentina contemporánea. Todo está permitido, menos discriminar. Un viejo debe ser tratado como si fuera joven, un joven como si fuera viejo, un negro como si fuera blanco y una mujer como si fuera hombre, un travesti como si tuviera útero y una lesbiana como si tuviera pene y testículos. ¡No se puede discriminar! ¿O usted, amable lector, acaso me está discriminando? ¿Piensa interrumpir la lectura, o tal vez escribir algún insulto al pie de esta página, en el foro de lectores? ¡Lo denunciaré al Inadi!
Libres, somos todos libres. Los niños de 14 años son libres de salir todas las noches desde las 3 A.M. hasta el mediodía del día siguiente. ¿Quién lo va a impedir?¿Un fascista, un represor, un papá autoritario? ¡No! Sus mamás divorciadas y sus papás culposos autorizamos todas las ebriedades y todos los vómitos, para que los chicos no sufran y no se sientan prisioneros.
Todo está permitido, menos discriminar
No se advierte que cada empresa que se acomete en la vida significa un sacrificio de libertad. Casarse para formar una familia representa perder un gran segmento de libertad. Jugar al fútbol profesional hasta ganar millones de euros insume (además del talento necesario para superar a miles de competidores africanos, brasileños, serbios, colombianos, uruguayos) un enorme sacrificio de libertad. Hay que concentrarse durante cinco días por semana, a veces meses enteros, y tomar como esposa a la primera botinera que se presente medio borracha en una disco. Sacrificio. Porque pronto se llevará el 50%, ya se sabe.
Cuando se pretende obtener un título de abogado, escribano, médico, odontólogo, es necesario estudiar hasta la extenuación. Seis, ocho, diez, veinte años. Toda la vida. Sacrificar la libertad por un objetivo de vida, ya que los otros chicos de la pandilla salen a bailar, pero uno, que es un nerd, se sacrifica. No es libre.
Para todo se requiere coartar la libertad: tener un hijo, subir al Aconcagua, llegar a presidente de la Nación, comprar una estancia en Nueve de Julio, poner una tienda de comestibles, hacerse rico, volver a ser pobre, dar la vuelta al mundo en bicicleta, sostener una huelga de hambre, fundar una nueva nación. Todo requiere esfuerzo, sacrificio, entregar grandes trozos de nuestra libertad a cambio de algo.
O sea: la libertad es una bella tendencia pero no un dios dogmático: debe ser equilibrada por la Ley, el Orden y el Sentido Común.
¡Pero es la Sociedad quien tiene la culpa de todas las cosas! La sociedad convierte a un buen chico en un delincuente. El chico es víctima. ¿Y la víctima del chico, la mujer violada, el almacenero acribillado a tiros, el jubilado saqueado en su casita de Villa Martelli, qué serán entonces? ¿Víctimas de las víctimas?
Ese es otro valor que estimamos de modo enfermo: el victimismo. Sólo las víctimas merecen libertad. Los demás van presos.
Hablando de presos: cuando la Justicia, en un caso excepcional, sanciona a un delincuente con una pena privativa de libertad (así se llama) lo retienen muy poco tiempo, para otorgarle luego (aunque sea un terrible sinvergüenza) algo que se llama "libertad condicional", "salidas laborales" o "dos por uno". De modo tal que el canalla redomado vuelve a robar, a matar y a violar. ¡Es libre, es un ciudadano libre, todas las culpas quedan para la sociedad!
Nuestra preocupación está centrada en que nuestros hijos no lo pasen mal por ningún concepto. Es necesario que se diviertan, que disfruten. Que no vivan la vida de nosotros mismos (y ni hablar de nuestros abuelos inmigrantes, que bajaron de la infecta bodega de un barco) cuando éramos jóvenes y repasábamos Trigonometría para marzo, y en castigo, sin veraneo en Miramar. ¡No hay Trigonometría, no hay marzo, no hay Miramar! Lo importante es que se diviertan, que lo pasen bien, para eso tienen 16 años. Vivir, gozar, pasarlo bien: Todos los participantes lo dicen, al entrar a la Casa del Gran Hermano. Se trata de "vivirlo todo".
Para todo se requiere coartar la libertad
¡Los jóvenes tienen derecho a pasarlo bien sin pagar por ello ningún tributo, ningún esfuerzo, ninguna tortura!
Los viejos, en cambio, no tenemos ningún derecho a nada. Tal vez, a la muerte digna, pero primero deben resolverlo los filósofos, los curas y los tanatólogos.
¡Como viejos, podríamos reclamar por la discriminación que nos aflige cuando, a los 40 años, ya nos declaran ineptos para todo servicio! Pero, pensándolo bien, no tiene sentido, porque en la actualidad los jóvenes de 30 son adolescentes, y recién a los 40 empiezan a buscar su vocación, por lo cual les quedan escasos meses para hallarla y ponerla en marcha. Y después, obtener un empleo decente, en blanco, con aportes sociales y salario familiar. ¿Familiar para qué familia, dirán ustedes? Bueno, alguna familia habrá, aunque sea la familia del cónyuge o de los nietos o del vecino.
Lo importante no es todo esto, tan confuso, sino el imperativo central de nuestro tiempo: ser uno mismo. gay o lesbiana, músico o ingeniero, marginal o presidente, genio o vagabundo, bueno o pervertido. ¡Uno mismo! No hay nada peor que convertirse en otro, obedecer a otro, someterse a otro (por ejemplo el juez, o la ley). ¡Ser uno mismo, eso ante todo!
A mí me gustaría ser Salvador Dalí, y no yo mismo, pero no hay que olvidar que Salvador Dalí le chupó los dedos del pie a Barbra Streisand (está documentado) y a raíz de este episodio pudo ser enviado al séptimo infierno: el de los Fetichistas Machistas. Porque eso sí que es malo, malo, malo: ser machista y sexómano. Aunque ya se hayan extinguido hace 40 años los últimos machistas, y esté a punto de suspirar por última vez el macho sobreviviente, el chivo loco en su cueva de granito. No importa. La sociedad libre no olvidará sus fechorías.
Todo este mamarracho viene a traducir el lenguaje enfermo de nuestro país, en este tiempo. Hablando dicha lengua, una presidente se convierte en "presidenta", una ministra es en cambio la "señora ministro", y lo siniestro ya no viene a ser una barbaridad, sino que es "complicado".
Somos tan libres, pero tan, tan libres, que da asco. diría Fito Páez.
Fuente: La Nación

jueves, 14 de abril de 2011

Efectos de un Estado ausente. Por José Scioli


Los problemas que aquejan a la Argentina son, en gran medida, resultado de las falencias del Estado para cumplir sus funciones. Esta no es una realidad nueva, sino que comenzó en la Argentina y en el mundo en la década del 80, cuando el Estado comenzó a dejar de cumplir sus funciones básicas. Naturalmente, la sociedad no es perfecta y lamentablemente muchos de sus miembros actúan sin responsabilidad o delictivamente. Precisamente por eso es necesario un Estado cuya envergadura y capacidad debe ser mayor al Estado mínimo imaginado por muchos teóricos bajo el supuesto de una sociedad que no presenta mayores problemas.
La droga, cuyo mercado de consumo crece incesantemente; el narcotráfico, el mayor territorio en el que se desarrollan mafias y carteles delictivos de alta peligrosidad; la falta de oportunidades (independientemente de cómo cada uno calcule, en sintonía fina, la proporción de personas bajo la línea de pobreza), que es una consecuencia del deterioro de la escuela pública; el avance de las ocupaciones de viviendas y espacios por vías ilegales; la precariedad de los servicios públicos, fuente continua de malestar, protestas y reacciones vandálicas en usuarios exasperados; el desorden y la suciedad en las calles, por la falta de políticas claras de recolección de basura y de ordenamiento del espacio público; esos y muchos otros problemas derivan de un Estado ausente o incapaz. Un ejemplo reciente de la falta de control del Estado es que el avión que cargaba casi mil kilos de droga para llevarlos a España operó en una base aérea del Estado argentino como si fuese tierra de nadie, sin controles, sin permisos, sin aduana. En nuestro país la radarización es escasa. Si los aviones con droga fueran detectados, no habría cómo pararlos porque no tenemos ley de derribo como tienen nuestros vecinos Brasil y Chile.
Desde Unión Celeste y Blanco, hemos presentado en el Congreso Nacional -el ámbito primordial donde deberían discutirse estas materias- un proyecto de ley de radarización que contempla la incorporación urgente de radares hasta que se construyan los nacionales. Y un proyecto de derribo de aeronaves hostiles, que brinde un marco legal a la interceptación de estos aviones que ingresan drogas en el país. 
El autor es dirigente porteño de Unión Celeste y Blanco
fuente: La Nacion

CAPITAL: Atacan una ambulancia del SAME en la Villa 31


“Una treintena de personas arremeten contra el vehículo con palos, patadas y puñetazos. La ambulancia puede salir y trasladar al paciente al Hospital Fernández pero la médica ingresa con un cuadro hipertensivo severo”. Así describió Néstor Pérez Baliño, subsecretario de Salud de la ciudad de Buenos Aires, la violenta agresión que sufrió este martes una ambulancia del SAME dentro de la Villa 31 de Retiro.

“Lo preocupante –prosiguió- es que no es un caso aislado: ayer nos pasó lo mismo. Una ambulancia entró por dos patrulleros y tras recoger al paciente fue atacada con piedras”.

En Antes que Mañana, el funcionario de Macri calificó el hecho como una “provocación” y rechazó la posibilidad de que los vecinos reaccionen con violencia. 



Fuente: Continental http://www.continental.com.ar/nota.aspx?id=1454881

martes, 4 de enero de 2011

LA REPUBLICA, LA VIOLENCIA Y LA PAZ. de Alejandro Bulacio

Lo que hemos vivido los últimos días se llama Violencia. Puede la República responder a ella con La Paz?


LA REPUBLICA, LA VIOLENCIA Y LA PAZ.- (publicado en la Revista Signo, por Alejandro Bulacio"

Hay un camino que transita todo grupo humano desde la original violencia, en que la regla es la lucha de todos contra todos y la sumisión al más fuerte el origen de la cohesión social; hasta la mutua convivencia que busca el bien general y la paz.-

Una vez que los hombres se han conformado como comunidad social y política, la violencia primigenia tiende a desaparecer, a no tener más justificación, e incluso a oponerse a la idea misma de poder, en cuanto a que este se define no como la simple obediencia de los débiles a los fuertes, sino que impone como fin teleológico la búsqueda del bien común, originada en un pacto social libre.-

Resulta entonces que el poder no es solo una relación de mando y obediencia, como desde Max Weber en adelante han sostenido la mayoría de los estudiosos de la ciencia política, sino que surge de una comunidad, que acepta dicha relación, en la búsqueda del bien.-

Como dice Jean Yvet Calvez: “el poder nunca es, consecuentemente, pura fuerza. Tiene un carácter moral y comunitario, es instrumento de la comunidad y de su bien, nace una vez que ha nacido ya la comunidad por el mutuo reconocimiento…” (1)

Una vez institucionalizada la comunidad política, el poder se somete al derecho público, el que debe ser explicitación positiva del derecho natural, por cuanto el hombre desde el comienzo tuvo una naturaleza espiritual y libre.-

En el camino aparece el estado de derecho, como forma necesaria, por la cual la arbitrariedad de quiénes ejercían el poder en forma ilimitada, se vio restringida por la obediencia a la ley, de acuerdo a una idea de derecho, cuyo fruto final es la paz.-

La paz como elemento constitutivo y esencial del bien común, para Agustín, no es la ausencia de conflictos, sino la armonía y concordia entre los ciudadanos, entre los que mandan y los que obedecen. En palabras actuales, la solidaridad funcional entre unos y otros.-

Para Agustín, la paz es el orden fundado en la concordia, lo que exige esfuerzo, respeto y virtud para reconocer la naturaleza de las cosas. Demanda un orden valorativo, porque la sociedad está compuesta por seres racionales, lo que pide se someta a un entendimiento. Supone la armonía del hombre consigo mismo en su interioridad. Este orden fundado en la concordia jamás será posible a través del dominio del hombre sobre el hombre (2).-

La República surge históricamente como el medio, por el que se buscó poner fin al poder absoluto de los gobernantes, para constituir un poder compartido mediante reglas. Etimológicamente, “res pública”, cosa de todos, búsqueda del interés general y del bien común.-
La República intentó terminar tanto con la violencia del que manda para su provecho, como con la falta de medios legítimos para reclamar y controlar al gobernante por parte de los gobernados.-

Los atenienses llamaron a su constitución isonomía, y los romanos cívitas, o sea la forma de gobierno cuya esencia no es la relación de mando y obediencia, sino el dominio de la ley. Platón nos habla de la República, como forma de gobierno justa; Polibio y Cicerón buscaron un sistema político que no esté sujeto al cambio y la lucha permanente, sino que lograra la armonía mediante la combinación de los principios de unidad, minoría gobernante y de la mayoría, para hacerlo más estable y justo.

Para Agustín: “para saber qué es cada pueblo, es preciso examinar los objetos de su amor. No obstante, sea cuál fuere su amor, si es un conjunto, no de bestias, sino de seres racionales, y están ligados por la concorde comunión de objetos amados, puede llamarse, sin absurdo ninguno “pueblo”. Cierto que será tanto mejor cuánto más noble sean los intereses que los ligan y tanto peor cuanto menos nobles sean. Según esto el pueblo romano es un pueblo, y su gobierno, una República” (3).-

Esta idea atraviesa toda el medioevo: la República como ideal de gobierno justo, teniendo sus encarnaciones históricas en las ciudades que impusieron a los reyes y señores, sus cartas y sus fueros, así como cuando los estamentos sociales tuvieron participación obligatoria en la sanción de impuestos, finalmente en diversos gobiernos comunales cuyos ejemplos más notorios fueron Génova y Venecia.-

Maquiavelo, es quién mejor reconoce dos sistemas contrapuestos: la República y el Principado. Traduciéndolo libremente o es un gobierno compartido por todos los ciudadanos, o es un gobierno de un solo hombre, no sujeto a cuestionamientos éticos, en que la razón de estado justifica los medios empleados.-

Dice Arendt, sin duda haciendo referencia al concepto maquiavélico de poder: “la verdadera sustancia de la acción violenta, es regida por la categoría medios-fin, cuya principal característica aplicada a los asuntos humanos, ha sido siempre, la de que el fin está siempre en peligro de ser superado por medios a los que justifica y que son necesarios para alcanzarlo”(4).-

En su formulación moderna, la República, a través de la evolución del constitucionalismo inglés, y de los fueros continentales europeos, fue imponiendo límites al poder del gobernante, fundado en el reconocimiento de los derechos personales, y posteriormente en el principio de la división de poderes, para asegurarlos. En eso pensaron los nuevos republicanos del siglo XVIII, en la soberanía de la ley, basada en el pueblo, la cual pondría fin al dominio del hombre sobre el hombre, brutalmente ejercido por los monarcas absolutos modernos.-

Madison sostuvo en El Federalista que: “la acumulación de todos los poderes, legislativos, ejecutivos y judiciales, en las mismas manos, sean éstas de uno, de pocos o de muchos, hereditarias, autonombradas o electivas, puede decirse con exactitud que constituye la definición misma de tiranía” (6).-

Entonces una verdadera República, descarta toda acción propiamente violenta, tanto de parte de los gobernantes como de los gobernados. Los conflictos sociales deben ser resueltos mediante la deliberación parlamentaria, en la que los representados procesan sus demandas para hacerlas compatibles con la búsqueda del bien común, y los conflictos particulares, son resueltos mediante un poder judicial independiente.

No puedo dejar de hacer notar, que el tema de la paz no tiene un lugar destacado en autores clásicos como Hobbes, Locke, Rousseau, Montesquieu o Tocqueville, siendo un tema central para Agustín en la Ciudad de Dios; y dentro de la formulación del bien común y el orden social justo para Tomás de Aquino y Suárez. Para Kant, la paz aparece como una cuestión prioritaria en su formulación de la seguridad internacional (6).-

Así también es dable observar, que los principios proclamados por la Revolución Francesa de libertad e igualdad tuvieron numerosas concreciones históricas y jurídicas, no así el principio de fraternidad, emparentado con la amistad social y con la paz, el que no fue operativo (7).-

Es decir, para la República moderna el ideal fundante fue la libertad individual, asegurando la participación igualitaria de los ciudadanos y la división del poder que hiciera imposible la tiranía. Tuvo como consecuencia eliminar la violencia en las relaciones intracomunitarias, pero no buscó la paz como fin explícito. A nivel internacional la competencia entre las naciones, consecuencia del principio de soberanía, llevó a la guerra en numerosas oportunidades, pese al esfuerzo de Kant y ya cercanos en el tiempo, de Kelsen por formular un orden internacional seguro, y en dicho sentido, pacífico.-

Muchas veces se percibió el estado de derecho, como liberal burgués, dicho de otro modo, una forma de domesticar las demandas populares, lo que para algunos volvió a justificar la violencia, estando la República acusada de ser un procedimiento formal y vacío de contenido real.-

Así para Marx, la democracia burguesa era la máscara en la que se escondía el poder de la clase dominante, la que detentaba la propiedad de los medios de producción, y legitima esta situación mediante el uso del estado, transformando sus órganos en un puro instrumento de dominación. Las contradicciones que generaría esta situación, provocaría el cambio violento hacia la dictadura del proletariado primero, y la sociedad sin clases después.-

Desde la derecha política, también fue atacada la República acusada de ser burguesa y fundamentalmente hipócrita, Sorel justificaba la violencia contra la sociedad de consumo y los intelectuales, por ser ambos grupos “parásitos”. Para Paretto, había que destruir mediante la violencia el aburguesamiento de la clase trabajadora, la que se incorpora al “sistema” rápidamente, produciéndose la burocratización de la vida pública y volviendo imposible el cambio.-

Sin embargo, el ideal republicano subsistió, no solo como reconocimiento de las libertades negativas, sino acompañado  como elemento necesario con la democracia como participación popular, y el ideal de las llamadas libertades positivas o sociales, expresión de la igualdad fundamental entre todos los hombres, que no debía ser solamente declamada, sino efectivamente realizada.

Es paradójico que el año 1968 haya sido al mismo tiempo la época en que Sartre proclamaba la violencia como forma de respuesta a la democracia burguesa; la época en que surgieron numerosos movimientos estudiantiles y juveniles, con ideales aparentemente poco claros, pero ciertamente democráticos y antibélicos (con el telón de fondo de la guerra de Vietnman); así como la época de la violenta represión ejercida por las tiranías modernas en Hungría y México; y también el año en que por primera vez se celebró la jornada mundial de la paz, proclamada por Paulo VI.-

La violencia y la paz se enfrentaron cara a cara, por largos años, ad intra de los estados y a nivel mundial.-

En numerosos mensajes, los Pontífices subrayaron la idea puesta de manifiesto por Juan XXIII en Pacem In Terris, de que la paz es un bien que nace del respeto de los derechos individuales y sociales a nivel intraestatal, pero también y necesariamente, internacional. La capacidad de violencia de las nuevas armas de destrucción masiva, impulsó decididamente la condena de toda guerra por parte de la Iglesia.-

Algunos años más tarde, las revoluciones en Europa del Este, que acabaron con el totalitarismo soviético, fueron pacíficas. La búsqueda de la liberación política se fundó en la propia cultura, en la dignidad del hombre y en nuevos movimientos sindicales (Solidaridad hace acordar al ideal abandonado de Fraternidad), pero no en el uso de la violencia.-

Luego de la caída del muro de Berlín, terminó por imponerse la idea de la democracia y la división de poderes, como mejor forma de gobierno, para garantizar tanto la libertad como la igualdad de todos los hombres.-

Lamentablemente se la pretendió instrumentar ideológicamente como un aspecto más del neoliberalismo económico y tecnocrático.-

Inmediatamente vuelve a plantearse el problema del uso de los ideales republicanos a favor de un orden establecido que muchas veces se revela como intrínsecamente injusto. El nuevo Imperio se sostiene en la ideología neoliberal que nos propone una Pax fundada en el libre funcionamiento del Mercado y en el Estado limitado a un rol de Administrador que no interfiera en su funcionamiento.-

Nuevas violencias surgen en el horizonte: el riesgo global, la marginalidad de millones de hombres condenados al hambre, la fragmentación social de comunidades políticas, el flagelo de la droga, el terrorismo fundamentalista, las guerras entre civilizaciones, la persecución del diferente con leyes que atacan al inmigrante, las guerras preventivas libradas por las potencias dominantes, entre otras.-

La violencia resurge, aunque el Imperio pretenda domesticarla, encausarla o se intente transformarla en un espectáculo televisivo.-

Al igual que el ideal republicano significó primeramente la justicia, luego la búsqueda de medios concretos para proteger la libertad del hombre y más adelante su concreción en la justicia social, hoy debe dar respuestas a las amenazas a la concordia social, las más importantes globales e internacionales, que acosan a la familia humana.-

Hoy más que nunca, llegó el momento en que el ideal de la paz, de la fraternidad entre los pueblos, de la amistad social, debe explícitamente formar parte del concepto de República, para que éste pueda ser una respuesta real a los problemas acuciantes y actuales de las sociedades.-

Esto implica normas jurídicas efectivas que hagan realidad la fraternidad social, tanto en el plano interno de los estados nacionales, como a nivel internacional. Para ello resulta imperativo dejar de lado el concepto de soberanía cuasi absoluta propio de la modernidad iluminista, para pasar al concepto de autarquía e independencia de los estados nacionales, propuesto por Maritain (8), lo que hará más factible la exigencia de paz y concordia. Ello acompañado por un derecho internacional que suponga autoridad efectiva.-

El desafío de hoy es crear la “res pública internacional”, sin menoscabo de las identidades políticas y culturales de cada pueblo.-

El ideal republicano como se lo conoce hasta ahora, no alcanza a responder a las necesidades del ciudadano de hoy (9), máxime ante la crisis de los estados nacionales, convertidos para muchos autores, en simples gestores de un Imperio mundial. (10)

A ello se suma la crisis del sistema internacional de seguridad a partir de los atentados del 11 de septiembre del 2001, que pusieron de manifiesto la gravedad del terrorismo a escala mundial, y el uso indiscriminado de la violencia como respuesta por parte de un estado que monopoliza los medios más avanzados y tecnológicos de la guerra.-

Es dentro de este contexto, los valores de la paz y la fraternidad, deben confluir junto a la libertad y la igualdad, en una renovación del ideal democrático, y en su concreción institucional en la República, ahora de alcance mundial, para poder dar respuesta a los cuestionamientos globales a los que se ha hecho mención.-

 La Iglesia, es quién quizá ha establecido un corpus teórico más importante al respecto, a partir de Juan XXIII en su Encíclica “Pacem in Terris” (11), dónde desarrolla una doctrina completa de la política teniendo como valor central la paz, la que se ha completado en las Jornadas Mundiales por la Paz.-

De este corpús teórico, y de las deliberaciones de las Naciones Unidas, podemos distinguir los siguientes principios prioritarios:

La Paz es una necesidad moral que surge de la convivencia entre los pueblos, y por lo tanto es un deber,  siendo su realización posible e incluso ventajosa, la que se logra progresivamente (12).-

Sus fundamentos son la fraternidad universal, el reconocimiento universal de los derechos humanos. La solidaridad entre las naciones, el respeto a la identidad cultural, la cooperación económica y el desarrollo para todos, la prohibición absoluta de la guerra, el cuidado del medio ambiente.-

Estos principios suponen la existencia de autoridades internacionales que fomenten el desarrollo sustentable, que destinen los gastos militares a ayuda internacional, a condonar deudas impagables, que propongan eliminar gastos superfluos, que aumenten la ayuda internacional para terminar con la pobreza absoluta. Es necesaria la gestión solidaria del medio ambiente y la creación de ámbitos para el intercambio internacional, para el diálogo entre las culturas, la prohibición de los monopolios culturales y el ecumenismo.-

Asimismo tribunales internacionales que juzguen los crímenes de genocidio, terrorismo, persecución de minorías, matanzas, represiones a los pueblos, que protejan al inmigrante, ya que no son asuntos internos de cada estado.

Esta propuesta de sumar la paz al ideal de la República, haciendo concreta la fraternidad y la solidaridad, suponen una actitud personal a favor de la paz, que acepte la superioridad de la palabra y la moral sobre la fuerza bruta, el poderío material o económico.

La paz duradera no puede ser sólo impuesta, sino que necesita del consentimiento profundo de los pueblos, del perdón y la reconciliación, los que nacen del corazón nuevo de cada uno, especialmente de quiénes tienen responsabilidades políticas y civiles. Es necesaria desterrar el engaño, el miedo, la imposición y la hipocresía como realidades aceptadas en las relaciones internacionales. Ello lleva a una educación para la paz, que supone inmediatamente gestos fraternos de concordia y diálogo verdadero.-

Finalmente, los máximos responsables de lograr la paz somos los creyentes, quiénes debemos imbuir a la República de dicho valor fundamental, en cuanto nos consideramos hijos de un mismo Padre.-

(1)                            Yves-Calvez, Jean. Política, relaciones con el poder y el derecho, CIAS N° 456.-
(2)                            Agustín de Ipona. La Ciudad de Dios (Obras XVII, 512 y 491).-
(3)                             Agustín de Ipona. La Ciudad de Dios (Obras XVII, 511).-
(4)                            Arendt, Hannah. Crisis de la República.. Grupo Santillana de Ediciones S.A. Madrid. 1983.-
(5)                            Madison, Jefferson y Jay. “El Federalista.-
(6)                            Kant, Emmanuel, “Proyecto de paz perpetua”.-
(7)                            Baggio, Antonio “L ´ idea di “fraternita” tra due Rivoluciozi: Parige 1789- Haití 1791. Piste di recerca per una comprensione Della fraternitá come categoría política. En “La fraternidad” Ciafic ediciones. Buenos Aires. 2004.-
(8)                            Maritain, Jacques. “El hombre y el estado”. “Humanismo Integral”.-
(9)                            Touraine, Alain. ¿Podremos vivir juntos? Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires, 1996.-
(10)                        Hardt, Michael y Negri, Antonio. Imperio Buenos Aires. Paidos. 2002.-
(11)                        Juan XXIII. Pacem In Terris.
Discursos Jornadas Mundiales por 

jueves, 9 de diciembre de 2010

Las Madres ¿asociadas a la represión en Chaco y Soldati?

LA VIOLENCIA COMO POLÍTICA


Paso en Chaco hace meses y ahora en la Capital Federal: junto a la necesidad  habitacional de miles de familias, con peleas entre pobres; represión a los más necesitados, y  bandas y punteros lucrando; aparece el apellido de Sergio Schocklender, apoderado de las Madres de Plaza de Mayo. En el noreste, se denunciaron armas blancas, aprietes y violencia entre gente allegada a él vs. un supuesto piquetero k de apellido Sena, según Raúl Castells, “por plata”. Hoy, la represión en Soldati, habría sido pedida por el mismo apoderado, ante la intrusión de familias al Obrador que poseen Las Madres, lindero al Parque Iberoamericano (tomado a pleno por los ocupas)  junto a la Villa 20 donde esa Fundación hace viviendas. Sobre estas, años atrás, los medios denunciaron cheques en blanco y  anomalías; época en que se habría cambiado a Schocklender del manejo económico para ubicar a Felisa Micheli.

El mismo Castells volvió a las acusaciones afirmando que para esas viviendas “se autorizó un presupuesto de 140.000 pesos por casas que cuestan 40.000 pesos”. Y la jueza Barreto de Chaco, trababa embargo por 3 millones contra Las Madres por la demanda de los obreros cesanteados por el conflicto. Ahora Schocklender pareciera volver a las contradicciones. Ayer hablaba de bandas de narcos y la no presencia de la Policía Metropolitana. Hoy, de poco menos de una coexistencia entre ambos. Más cierto es cuando nombra la parálisis habitacional del Macrismo, pero yerra al ponderar la de Ibarra. Cómo catequista de la Villa 1-11-14 durante 15 años, se que eso no es así, y de las duras peleas de los vecinos y los Curas Villeros ante funcionarios como Bouzo e Ibañez, para poder dar soluciones reales a los vecinos. Y ví cómo los departamentos se entregaban sólo en épocas electorales y el vacío de ellos por años, favorecía la intrusión, e incluso no se entregó la totalidad. Si es cierto, que el Macrismo, adoleció siempre de respuestas serias y cree que el desalojo y subsidio son la solución. Pero siempre actuó con la policía Federal, que depende de los K.
Schocklender debería explicar porque suele aparecer asociado junto a estos manejos inefables. Más, representando a Las Madres. El Macrismo, porque parece creer que con su poderoso operador Ritondo maneja los barrios del Sur, desconociendo la real problemática de los vecinos y prometiendo lo que pareciera no saber cómo cumplir.  Y los K y los Pro, porque sus fuerzas y su desidia en Derechos Humanos causaron en 45 días 6muertes perfectamente evitables.

Juan Manuel Duarte 
DNI 23.464.924
juanmaduarte@yahoo.com