He estado pensando en este tiempo como vivir con un gobierno que no me representa.
Con un gobierno al que no le importa lo que a mi me importa, que su ética no es la mía, que sus principios están lejos de ser los de mi familia, que no le importa la seguridad como me importa a mi, donde las Instituciones ya no son confiables, donde el pluralismo está a nivel de censura.
Donde cada vez manda mas el piquetero que el trabajador, un delincuente que un honrado contribuyente.
Un gobierno que sin duda maneja una escala de valores diferentes a los míos.
A parte de que debo escuchar mentiras, medias verdades y cambios de gramática, lengua y estilo. Donde el verso es mas común que el texto explícito.
Tal vez haga caso a muchos que con humor dicen "agua y ajo" (aguantarse y joderse), la otra es luchar... ¿pero contra quién? ¿contra mas del 50% de la población que los vota?... NO, porque si no, yo sería la que está faltando al poder del voto democrático.
Todo lo que queda es el hogar, la crianza, la educación a los hijos, el ejemplo de modos, modales y el bien y el mal... ahí es dónde todo nace y donde todo se desarrolla si lo cuidamos, si les damos el abono para florecer en su primavera, como las plantas de mi amigo Nicolás.
Prestemos atención a nuestros hijos y a nuestra familia, la única influencia verdadera que tenemos.
Graciela Rost
08/10/2011
Con un gobierno al que no le importa lo que a mi me importa, que su ética no es la mía, que sus principios están lejos de ser los de mi familia, que no le importa la seguridad como me importa a mi, donde las Instituciones ya no son confiables, donde el pluralismo está a nivel de censura.
Donde cada vez manda mas el piquetero que el trabajador, un delincuente que un honrado contribuyente.
Un gobierno que sin duda maneja una escala de valores diferentes a los míos.
A parte de que debo escuchar mentiras, medias verdades y cambios de gramática, lengua y estilo. Donde el verso es mas común que el texto explícito.
Tal vez haga caso a muchos que con humor dicen "agua y ajo" (aguantarse y joderse), la otra es luchar... ¿pero contra quién? ¿contra mas del 50% de la población que los vota?... NO, porque si no, yo sería la que está faltando al poder del voto democrático.
Todo lo que queda es el hogar, la crianza, la educación a los hijos, el ejemplo de modos, modales y el bien y el mal... ahí es dónde todo nace y donde todo se desarrolla si lo cuidamos, si les damos el abono para florecer en su primavera, como las plantas de mi amigo Nicolás.
Prestemos atención a nuestros hijos y a nuestra familia, la única influencia verdadera que tenemos.
Graciela Rost
08/10/2011