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miércoles, 13 de julio de 2011

DECRETO DE ANIQUILAMIENTO A LA SUBVERSIÓN





NO PRETENDO AGREGAR DICHOS PERSONALES A ESTE DOCUMENTO... PERO NO ESTÁ DE MAS RECORDAR CUALES FUERON LAS PALABRAS UTILIZADAS Y QUIEN LAS FIRMA.
¿SERÉ GORILA POR MOSTRAR UN DOCUMENTO PÚBLICO?
Graciela Rost


LOS VIOLENTOS AÑOS 70

Cuando Perón habló de "exterminar uno a uno" a los guerrilleros

Fue uno de los más salvajes ataques de la guerrilla, que asesinó el jefe del Regimiento y a su mujer. Fue también un estruendoso fracaso. Para Perón, que había asumido la Presidencia apenas tres meses antes, fue un desafío a su gobierno.

DESENCAJADO. PERON EN EL VELATORIO DE GAY. DESDE LA DERECHA, LEANDRO ANAYA, JEFE DEL EJERCITO, ISABEL PERON Y A LA IZQUIERDA DE PERON EL CORONEL JORGE SOSA MOLINA, JEFE DE GRANADEROS.
A la medianoche del 19 de enero de 1974 -mañana se cumplirán 35 años- un grupo de entre cien y ciento veinte integrantes del Ejército Revolucionario del Pueblo, ERP, la guerrilla trotskista que lideraba Roberto Santucho, atacó una de las unidades militares más grandes y poderosas del país: el Regimiento 10 de Caballería Blindada y el Grupo de Artillería Blindada 1, con sede en Azul, provincia de Buenos Aires.

El ataque fue organizado por Santucho y dirigido en el terreno por Enrique Gorriarán Merlo, uno de los jefes del ERP, que comandó en enero de 1989 el intento del Movimiento Todos por la Patria de copar el Regimiento 3 de Infantería de La Tablada, del que el 23 se cumplirán 20 años.

Azul dejó una secuela de hechos igualmente trágicos que se extendieron en el tiempo:

El ERP asesinó aquella noche al jefe del Regimiento 10, coronel Camilo Arturo Gay.

Para entrar al cuartel asesinaron antes al conscripto Daniel González que cumplía con el servicio militar obligatorio.

Ya en la mañana del 20, también fue asesinada en presencia de sus hijos, Camilo, de 20 años y Patricia, de 14, la mujer del coronel Gay, Hilda Irma Casaux.

Los guerrilleros secuestraron al jefe del Grupo de Artillería 1, teniente coronel Jorge Ibarzábal, asesinado diez meses después.

Perón, que había asumido la Presidencia apenas tres meses antes, tomó el episodio como un desafío a su gobierno, como un ataque a las Fuerzas Armadas y como una afrenta personal. Cargó las culpas sobre el entonces gobernador de Buenos Aires, Oscar Bidegain -vinculado a Montoneros- y lo obligó a renunciar. La Provincia pasó a manos de Victorio Calabró, de la UOM.

Luego, en dos mensajes, uno al pueblo y otro a los militares de Azul, Perón habló de "aniquilar" y "exterminar uno a uno" a los guerrilleros a quienes calificó de psicópatas. Por primera vez un presidente constitucional usaba esos términos para definir el combate contra al flagelo guerrillero.

En octubre de 1993, Patricia Gay, la muchacha de 14 años que vio morir a su madre, se quitó la vida. Tenía 33 años.

Este escenario parece poco creíble en 2009, pero era el habitual en aquellos tormentosos años 70. El objetivo del ERP era robar una gran cantidad de armamento de la unidad militar. Contaban con información precisa, pero no exacta. Junto a Gorriarán, según relata en sus memorias escritas tres años antes de su muerte en 2006, estaba el soldado que había dado información sobre la unidad de Azul: había revelado que la guardia del Regimiento 10 se trasladaba cada noche al tanque de agua de la unidad. Pero en realidad, Gay, flamante jefe de esa unidad, había dispuesto también un servicio de guardias móviles que sorprendieron a los guerrilleros, aun cuando la dotación del cuartel era la mínima: era sábado, era enero, se había licenciado a parte del personal.

Se entabló una batalla que duró doce horas. En ella fue herido de un balazo en el pulmón el entonces teniente primero Alejandro Carullo, jefe de servicio ese sábado. El hoy general retirado Carullo desistió de hablar para esta nota.

Gay e Ibarzábal, que estaban en sus casas, en los fondos del regimiento, salieron a defender sus unidades y empezaron a cruzar un puente sobre el arroyo Azul. Allí fueron emboscados por los guerrilleros. Gay fue asesinado de un balazo en la cabeza e Ibarzábal fue secuestrado.

En medio de la noche era difícil identificar a los guerrilleros, que vestían uniformes verdes de combate y cascos, como los del Ejército. Se habían pertrechado así dos horas antes del ataque, en una quinta cercana al regimiento que, sabían, estaba habitada sólo por un casero. Su dueño, Raúl Inza, había muerto meses antes. Un joven oficial que en medio del combate montó en su Renault 4 y se dirigió al casino de oficiales del regimiento, salvó su vida por milagro: su auto fue rociado por balas guerrilleras y quedó destruido.

Recién a las 3.30 de la mañana la batalla se decidió en favor de las fuerzas defensoras de Azul. La destrucción de los camiones que iban a servir para la huida de los guerrilleros con las armas robadas y la llegada de refuerzos militares, entre ellos un vehículo oruga M113. hicieron que los guerrilleros iniciaran una desbandada a pie, a campo traviesa, en la que dejaron atrás muertos, nunca se supo cuántos, al menos 22 detenidos, gran parte del armamento que llevaban y ni un solo fusil robado.

Todavía faltaba desarrollarse gran parte de la tragedia. En la mañana, el rastrillaje metro a metro hecho por las tropas en el interior del cuartel, descubrió que en un sector conocido como "la herrería", había al menos dos guerrilleros y la mujer del coronel Gay, sus dos hijos con un amigo y dos suboficiales heridos.

En sus memorias Gorriarán intentó disfrazar la verdad: "Y en ese lugar se encontraron con la señora del jefe del batallón, con la esposa de Gay. ¡Estaba allí! Desconocemos por qué razón."

Pero el testimonio de Silvia Ibarzábal, hija del jefe del Regimiento de Artillería Blindada 1 (Ver "La larga odisea...") explica mucho mejor porqué un grupo de cuatro personas que pudo escapar hacia cualquier otro lado, terminó en medio de las balas:

-Mi papá va a la casa de Gay que quedaba detrás del cuartel. Se juntan, en el trayecto los emboscan: a Gay lo matan y a mi viejo lo secuestran. Y le pide que le diga a la familia de Gay que se entregue o, si no, iban a dinamitar la casa. Mi papá los convence de que se entreguen. Quedaba la señora, los dos hijos, un varón y una mujer, y un amigo de ellos que pasaba las vacaciones allí. Los toman de rehenes y los llevan a la herrería.

En el interior de la herrería, los dos guerrilleros del ERP, Guillermo Altera y Santiago Carrara, intentan negociar con los defensores del cuartel. Quieren rendirse. Piden la presencia de un juez y de periodistas. "Se ordenó irrumpir", dijo a Clarín un oficial del Ejército que pidió reserva de su nombre. Las tropas toman por asalto la herrería, incluso entran por las claraboyas, y empieza un tiroteo que termina con la vida de la mujer de Gay y del guerrillero Altera. Carrara queda herido de gravedad.

Gorriarán Merlo afirma que hubo un disparo del vehículo blindado. Silvia Ibarzábal coincide con la versión del Ejército, que afirma que uno de los guerrilleros disparó contra la mujer de Gay. Otro jefe del ERP, Luis Matini (Arnol Kremer es su nombre real) dijo a Clarín: "Quedó clarísimo que la persona que quedó herida (por la mujer de Gay) fue por los militares. Yo no estuve. Pero, aunque son públicas mis diferencias con Gorriarán, puedo dar fe de la versión de él".

Dos personas pueden decir qué pasó en verdad en la herrería. Clarín contactó en Alemania al ex guerrillero Carrara. Su mujer dijo que estaba convaleciente de una operación, y que no le era posible contestar las preguntas enviadas por mail. También habló por teléfono con el hijo del coronel Gay, que declinó dar su testimonio.

Ese mismo 20 de enero, por la noche, enfundado en su uniforme de teniente general, Perón habló al país por la cadena nacional de radio y televisión. Fue un discurso duro. Y dramático. Primero, cargó contra el gobernador de Buenos Aires, Oscar Bidegain:

"No es por casualidad que estas acciones se produzcan en determinadas jurisdicciones. Es indudable que ellas obedecen a una impunidad en la que la desaprensión e incapacidad lo hacen posible, o lo que sería aún peor, si mediara, como se sospecha, una tolerancia culposa".

Después hizo un llamado:

"El aniquilar cuanto antes este terrorismo criminal es una tarea que compete a todos los que anhelamos una patria justa, libre y soberana, lo que nos obliga perentoriamente a movilizarnos en su defensa y empeñarnos decididamente en la lucha a que dé lugar."

Fue una apuesta apoyada en el repudio unánime de todos los partidos políticos y de los sindicatos al salvaje ataque del ERP.

Dos días después, el 22 de enero, Perón dirigió una carta "A los jefes, oficiales, suboficiales y soldados de la Guarnición de Azul". Les habló como "soldado experimentado luego de más de sesenta años de vida en la Institución" y los felicitó por el "heroico y leal comportamiento con que han afrontado el traicionero ataque de la noche del sábado (...)".

Y después aseguró que la decisión de las grandes mayorías de hacer una revolución en paz, "harán que el reducido números de psicópatas que van quedando sea exterminado uno a uno para el bien de la República". Y terminaba: "Quiera Dios que el heroico desempeño de todos ustedes nos sirva siempre de ejemplo".

Por primera vez, el ya anciano general, hablaba de "aniquilar" y "exterminar uno a uno" a los guerrilleros.

Algo debió intuir Perón en el porvenir cercano que, sabía, ya no iba a vivir. La frase final de su discurso del 20 de enero de 1974 suena todavía como una súplica en las nieblas de la memoria.

-Ha pasado la hora de gritar "Perón. Ha llegado la hora de defenderlo".

Muy pocos lo escucharon.

domingo, 5 de junio de 2011

Reinventar el pasado. Por Alfredo Leuco


KIRCHNER Y LOS DERECHOS HUMANOS




Los hechos y las posiciones del ex presidente, durante la dictadura y en democracia, son a prueba de periodismo militante y manipulaciones.



Horacio Verbitsky (69) hizo un gran esfuerzo por inventar un pasado combativo que Néstor Kirchner no tuvo. Sus intenciones cayeron en saco roto porque la realidad es más fuerte que las expresiones de deseo. Fue el domingo pasado, mientras el periodismo no militante empezaba a desarticular todas las mentiras del delincuente y fabulador Sergio Schoklender. Verbitsky, en cambio, prefirió criticar el libro de Beatriz Sarlo y decir que la ensayista “ignoró el compromiso de Kirchner con los derechos humanos previo a su presidencia”. Nos proponemos confirmar que la autora de La audacia y el cálculo estaba rigurosamente en lo cierto. El ex presidente jamás realizó ninguna acción en defensa de los derechos humanos en la dictadura y, ya en democracia, durante sus gobiernos en Río Gallegos y Santa Cruz nunca hizo ni siquiera una misa los 24 de marzo, en homenaje a los desaparecidos. Peor aún, ordenó que no se prestaran edificios estatales para esos actos y que sus medios adictos los ignoraran.
Verbitsky utilizó dos instrumentos para su voluntarismo. Su propia opinión , al acusar a Sarlo de “falta de sustento fáctico”, y un video que recomienda ver en YouTube de un acto de 1983. Allí puede observarse a Néstor Kirchner despotricar contra “la represión de la dictadura que ensangrentó a todo el pueblo argentino”, y tratar de “sinvergüenzas” –en lugar de genocidas o terroristas de Estado– a Videla, Massera y Agosti, “responsables de los crímenes cometidos contra el pueblo”, sin mencionar la palabra desaparecidos.
Una postura mas tímida que la que Herminio Iglesias y Deolindo Bittel exhibieron en plena dictadura cuando las balas picaban cerca, durante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, en 1979. Ese histórico documento del PJ denunció: “La muerte y/o desaparición de miles de ciudadanos” y “la violación sistemática de los derechos humanos”.
Es decir, menos audacia y más cálculo de un Kirchner que en esa ocasión lanzó la candidatura de Manuel López Leston –cosa que Verbitsky no dice–, un tío de Néstor que había sido ministro provincial durante la dictadura del general Alejandro Agustín Lanusse. Ese video, esgrimido como único argumento “con sustento fáctico” por el periodista, no alcanza para un análisis político de la agrupación de los Kirchner, que en esa interna ocupaban la franja que reivindicaba a la ex presidenta Isabel Perón y, en consecuencia, se alineaban nacionalmente con su ministro Angel Federico Robledo y Carlos Ruckauf, firmantes del decreto de “aniquilamiento del accionar subversivo” .
Del brazo de su cuñado, Armando “Bombón” Mercado, dirigente de los petroleros de Diego Ibáñez, el grupo de seguidores de Néstor y Cristina acompañó en un acto de desagravio a Rodolfo “Fito” Ponce, la mano ultraderecha de Ibáñez, dirigente del gremio de los elevadores de granos y uno de los pocos señalados por Raúl Alfonsín en su denuncia sobre un “pacto sindical-militar”. Ponce fue identificado en Bahía Blanca como uno de los fundadores de la Triple A de José López Rega, que asesinó a dirigentes populares como Rodolfo Ortega Peña, Atilio López y Silvio Frondizi, entre otros.
En su momento, la revista Noticias reveló la foto de Kirchner con el general Oscar Guerrero (discípulo de Camps) en un acto por Malvinas, donde reclamaron el diálogo entre los militares y “las fuerzas vivas”. Un año antes, en 1981, el matrimonio Kirchner había firmado una solicitada calificando el régimen como “Estado de derecho” y tanto Carlos Alberto Muratore como Carlos Sánchez Herrera fueron funcionarios de Kirchner, pese a que el primero había sido ministro de la dictadura y el segundo, abogado defensor del general Juan Baustista Sasiaiñ, condenado por delitos de lesa humanidad.
La rigurosidad de los hechos demuestra que Néstor Kirchner no presentó ni un hábeas corpus por los detenidos desaparecidos y que, con su estudio jurídico, se dedicó a enriquecerse y quedarse con las viviendas de deudores hipotecarios que no podían hacer frente a sus compromisos, por la tablita de Martínez de Hoz.
“Te juro por los huesos de mi viejo que los Kirchner jamás se acordaron de él. Sólo quisieron utilizarlo, con un oportunismo repugnante.” El que habla con emocionada indignación es Marcelo, hijo de don Jorge Cepernic (secuestrado por la dictadura), el ex gobernador de Santa Cruz y uno de los más identificados con el camporismo de la Tendencia Revolucionaria de aquellos tiempos.
Ya revelé lo que ocurrió con la ley que estableció el 24 de marzo como Día de la Memoria.El proyecto de Argentino “Cococho” Alvarez y Carlos Pérez Rosetti (País-Frepaso) en su segundo artículo establecía “instruir al Consejo Provincial de Educación” para que en las escuelas se expliquen las consecuencias del terrorismo de Estado del golpe de 1976 e “incentivar entre los alumnos los hábitos y las conductas democráticas”.
El bloque del oficialismo kirchnerista, que integraban entre otros Cristina Fernández, Carlos Zannini y Héctor Icazuriaga, se negó a aprobar ese artículo porque no querían “provocar” a las familias militares de esa provincia.
Los periodistas sabemos que los hechos son duros y las opiniones flexibles. Néstor Kirchner llegó a la presidencia e hizo descolgar el retrato de Videla y desplegó una actividad incesante para levantar los derechos humanos como bandera permanente. Sería tan torpe negar esa evidencia como fantasear con actitudes heroicas que los Kirchner no tuvieron. Todas estas certezas conforman el “sustento fáctico” que Verbitsky desconoce y le reclama a Sarlo.
La discusión política sobre si Néstor Kirchner “utilizó” o no a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo para blindar su gobierno ante las denuncias de graves casos de corrupción sigue en pie. ¿La falta de compromiso previa de los Kirchner invalida lo que hicieron desde el Gobierno nacional? ¿Es oportunismo o un despertar tardío, siempre bienvenido? Un debate necesario que debe hacerse a fondo. Sin ocultar ni inventar nada.

Fuentes que coinciden
Con el objetivo de ganar en claridad informativa, sinteticé las declaraciones de seis entrevistados y las informaciones que fueron coincidentes entre los consultados: los ex diputados del Frepaso Rafael Flores y Argentino “Cococho” Alvarez, María de los Milagros Pierini (ex Asamblea Permanente y Movimiento Ecuménico y profesora de Derechos Humanos en la Universidad Patagonia Austral), Bernardino Zaffrani (Comisión de Derechos Humanos de la Federación de Abogados), Miguel Coifman (periodista) y Marcelo Cepernic (ex intendente de Ríos Gallegos), a quienes sólo un demente podría ubicar a la derecha del espectro político.

Fuente: Perfil