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martes, 12 de febrero de 2013

DAR LA ESPALDA. por Graciela Rost

De niños, cuando nos enojamos con otros, o no estamos de acuerdo o por simple berrinche, lo primero que hacemos es DAR LA ESPALDA.

¿Quien no recuerda una simple e infantil escena de enojo, girando para no ver mas al otro?

Nadie puede reprochar ese ingenuo gesto que pone de manifiesto la reprobación absoluta de uno hacia otro. 

Creo que es hora de hacer crecer el gesto, como adultos, de no olvidarnos de la esencia humana que lo provoca: el "NO ESTOY DE ACUERDO".

Hoy se usan muchos gestos desde el poder para ignorarnos o despreciarnos, y nosotros nos enojamos con palabras y gritos de impotencia, porque esto lo provoca el autoritarismo de quien tiene la sartén por el mango y nosotros no salimos del asombro, del berrinche, del pataleo, que luego usan para criticarnos y despreciarnos aún mas.

¿Que les parece si usamos nuestro gesto mas simple para manifestarnos en los actos, o cuando vemos un funcionario corrupto en la calle o lugar público, o los futuros 8N's en la Rosada u Olivos, o simplemente en la inauguración de un nuevo charco????

ESTAR PRESENTES TODOS COMO CONDENA SOCIAL, DE ESPALDAS AL ORADOR, DE ESPALDAS AL PALCO, DE ESPALDAS AL CHARCO, DE ESPALDAS AL CORRUPTO

Tal vez, si nos sumamos, un día,  captarán lo poderosa que es una espalda.

Aclaro que este pensamiento surgió luego de leer una nota que me acercó en facebook, mi amigo de la infancia Oscar Fernando Larrosa, respecto a la actitud ante la corrupción en algunos países nórdicos.

Graciela Rost.